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Biografía

Kevin Spacey

Kevin Spacey

60 años

Kevin Spacey

Nació el 26 de Julio de 1959 en South Orange, New Jersey, EE.UU.

Premios: 2 Oscar

El gran indiscutible

21 Octubre 2011

Kevin Spacey es sencillamente uno de los grandes monstruos, posiblemente el más grande, del cine actual. Sin esfuerzo aparente borda los personajes más difíciles, y tiene tanta fuerza en pantalla que es capaz de darle fuste a producciones mediocres.

El menor de tres hermanos, Kevin Spacey Fowler procede de South Orange, en Nueva Jersey, donde vino al mundo el 26 de julio de 1959. Su madre era secretaria y su padre un redactor, que por necesidades de su trabajo se mudaba constantemente con su familia, hasta que finalmente acabaron establecidos en California. De niño, Spacey era bastante revoltoso, hasta el punto de que sus progenitores decidieron enviarle a una academia militar, aunque no sirvió de nada porque se fugó varias veces del lugar y al final le expulsaron.

Empezó a centrarse cuando le matricularon en un centro del Valle de San Fernando donde empezó a participar en el grupo de teatro, donde le pusieron a hacer de Capitán Von Trapp, en una representación de "Sonrisas y lágrimas". Había encontrado su camino, y decidido a hacerse actor profesional se matriculó en el Juilliard School, de Nueva York, al tiempo que actuaba como monologuista cómico.

Empezó con pequeños papeles sobre las tablas, primero como mensajero en "Enrique VI", de William Shakespeare. A continuación debutó en Broadway en "Fantasmas", de Henrik Ibsen, junto a Liv Ullman.

A mediados de los 80 debutó en el cine como un ladrón en el metro que aparece brevemente, en Se acabó el pastel. Durante muchos años se limitaba a aparecer como secundario en títulos como Armas de mujer, No me chilles, que no te veo, Mi padre o Bajo otra bandera.

Empezó a despuntar como John Williamson, el joven director de la oficina donde trabajan los protagonistas de Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio), brillante adaptación de la obra teatral de David Mamet, dirigida por James Foley, en donde compartía la pantalla con gigantes como Al Pacino, Jack Lemmon, Alan Arkin, Ed Harris... Nunca ha dejado los escenarios. Recibió un premio Tony, por su interpretación del tío Loui, en "Perdidos en Yonkers", de Neil Simon.

El gran año de Kevin Spacey es 1995. Entonces fue el estafador lisiado Roger Kint, en Sospechosos habituales, título de culto que dejó fascinados a los cinéfilos, y que le valió su primer Oscar, al mejor secundario. Muy poco después, se consagraba por completo como Juan Nadie, el frío asesino en serie de Seven. Puso como condición para participar en la cinta no salir en los títulos de crédito del comienzo, para no crear expectativas que condicionaran al público.

Desde esa cinta nadie discute que Spacey es un actorazo, como tuvo ocasión de demostrar interpretando al amoral detective Jack Vicennes, en L.A. Confidential, y con sus trabajos en Tiempo de matar, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Negociador, Looking For Richard, Hurlyburly y El pez gordo, entre otras muchos. Por su intenso trabajo como Lester Burnham, padre de mediana edad en crisis, de American Beauty, recibió otro merecido Oscar, esta vez como actor principal.

Ha tenido tiempo Spacey de hacer sus pinitos como realizador. Tras la interesante La trampa del caimán, dirigió Beyond the Sea, una original biografía cinematográfica del cantante Bobby Darin, también interpretado por él.

En los últimos años se ha dedicado mucho al teatro, sobre todo tras ser elegido director artístico del teatro Old Vic, uno de los más importantes de Londres, donde dirige a una compañía que actúa ocho meses al año. Ocasionalmente, también interviene en los montajes como actor.

Esta dedicación no le ha impedido seguir apareciendo en pantalla, por lo que fue el malvado Lex Luthor en Superman Returns, profesor que apuesta con un grupo de alumnos en los casinos en 21: Black Jack y un alto ejecutivo en Margin Call.

Se sabe que Kevin Spacey nunca se ha casado, pero muy poco más. Se ha propuesto que nadie sepa nada de su vida privada y de momento lo consigue, alegando razones profesionales. "No es que quiera crear un aura de misterio, es que cuanto menos sepa el espectador sobre mí, más fácil me resulta convencerle de que soy otra persona en la pantalla", explica el actor. Vive en Los Ángeles, y es amiguete de otras estrellas de la pantalla como Steve Martin, Sean Penn o Tom Hanks.

Oscar
2000

Ganador de 1 premio

Oscar
1996

Ganador de 1 premio

Filmografía
House of Cards (5ª temporada)

2017 | House of Cards | Serie TV

Continúan las intrigas políticas de Frank y Claire Underwood para copar el poder en Washington, cada vez más parecidos al referente shakespereano del matrimonio Macbeth. Están muy próximas las elecciones presidenciales en que Frank debería revalidar un cargo que consiguió desde el bando demócrata en circunstancias más que dudosas, y con su esposa Claire como compañera de ticket aspirante a ocupar la vicepresidencia y no limitarse a ser la primera dama. Pero el republicano Will Conway, que tiene un pasado de héroe de guerra y es mucho más joven y padre de familia, es un poderoso rival. Además pesa el modo en que el presidente Underwood gestionó una crisis de secuestro en que un ciudadano americano fue decapitado a manos yihadistas. Decidido a conservar el mandato presidencial al precio que sea, Frank juega a la guerra sucia, además de manejar la carta del miedo para limitar el poder de los gobernadores, y ahuyentar de las urnas a los votantes m´s conservadores. La quinta temporada de House of Cards, que ha desarrollado antes con brillantez Beau Willimon, ahora desmarcado para acometer nuevos proyectos, mantiene de la mano de Melissa James Gibson y Frank Pugliese el nivel de las predecesoras, pero con una intención de elevar el nivel de intrigas y manipulación del matrimonio protagonista y su equipo, azuzada por el fenómeno "presidente Trump", que de alguna manera confirma aquello de que la realidad siempre supera a la ficción. De modo que siguen las intrigas en la sombra, mostrando el contraste entre un presidente que ya peina muchas canas, es de otra generación, y un adversario que usa hábilmente las nuevas tecnologías –su sesión de preguntas directas con el público durante horas via internet–, y que podría tener un punto flaco que no acaba de aflorar. En esta nueva entrega se prueba que hay capacidad sobrada para mostrar el modo en que actúan unas mentes retorcidas, que en algún caso, Doug Stamper, podrían estar tocando fondo. También la idea "marca de fábrica" de que Frank (el gran Kevin Spacey) se dirija directamente al espectador tiene nuevos momentos de originalidad, como en la reunión con los gobernadores, o con la que gente que se manifiesta a las puertas de la Casa Blanca, lo que tiene su mérito, la fórmula siempre apuntaba al riesgo de convertirse en lastre, Nombrar al reparto habitual y decir lo bien que lo hace cada uno, incluida con Robin Wright repitiendo como directora de un par de capítulos, se antoja un ejercicio innecesario. Sí conviene señalar alguna incorporación de relumbrón, como la de Patricia Clarkson.

7/10
Baby Driver

2017 | Baby Driver

Una sorpresa. Edgar Wright, director y guionista, ha logrado algo ciertamente increíble, una especie de milagro: un equilibrio de géneros, maridaje perfecto de acción, criminal a lo Tarantino con humanidad, romántico con un punto de inocencia, musical… No es fácil explicarlo con palabras, hay que verlo para creerlo. Baby es el apodo de un joven de aspecto aniñado, siempre con gafas de sol y auriculares con los que escucha música adecuada a la acción en la que se encuentra inmerso. De pocas palabras, parece estar en babia, pero es listo, muy listo, y capta todo lo que le dicen. Es además un mago del volante, y el misterioso Doc ejerce una extraña y misteriosa influencia, pues esta mente criminal le obliga a ejercer de conductor en los vehículos con los que planifica audaces atracos, cada vez con un equipo humano distinto. A pesar de todo Baby parece buen chico, vive con su negro y discapacitado padre adoptivo, le encanta grabar conversaciones, que colecciona con fines misteriosos, y ahorra lo que le pagan por sus “trabajos”. Acaba de conocer a una dulce camarera, Deborah, flechazo a primera vista, y sueña con una nueva vida, que sería posible tras un último golpe. El británico Wright ya había apuntado imaginativas maneras narrativas en cintas muy dinámicas y con puntos de humor, como el film que le puso en el mapa, Zombies Party, aunque incurriera en desparrames como la apocalíptica Bienvenidos al fin del mundo. Aquí da pruebas de lo que puede dar de sí su talento cuando no se deja llevar por las gracietas fáciles. Baby Driver es divertida, emocionante y muy brillante, con un ritmo asombroso, el uso de la música como columna vertebral, con la que se orquestan coreografías que incluyen persecuciones automovilísticas, carreras por las calles, o personajes simplemente moviéndose en interiores, es de matrícula de honor, decididamente la película da lo que no esperas. Además, cuenta con un reparto perfecto, están muy bien escogidos los actores: Ansel Elgort, conocido por la saga distópica juvenil Divergente, y el dramático y romántico film Bajo la misma estrella, la última Ceniciente Lily James, un Kevin Spacey al que le basta la contención para hacer a su villano memorable, los compinches de atracos Jon Hamm, Jamie Foxx, Jon Bernthal, Eiza González, cada uno con rasgos propios, el padre adoptivo y sordo en la vida real CJ Jones.

8/10
Rebelde entre el centeno

2017 | Rebel in the Rye

Como muestra una secuencia de este biopic de J.D. Salinger, Hollywood insistió en llevar al cine “El guardián entre el centeno”, la obra con la que este autor cambió la Literatura. Fueron detrás del proyecto figuras de la talla de Billy Wilder y Elia Kazan, pero el autor se negaba insistiendo en que sólo él podría haber interpretado al protagonista, y que ya no tenía la edad adecuada. Sus suspicacias aumentaron tras la decepción que le produjo Mi loco corazón, basada en una historia que publicó en The New Yorker, y tras su muerte sus herederos se siguen resistiendo a vender los derechos. A grandes males, grandes remedios, así que la industria del cine ha adquirido el libro “J.D. Salinger: A Life”, de Kenneth Slawenski, para llevarlo a la pantalla en un film que según adelanta su título pretende comparar al escritor con Holden Caulfield, protagonista de la legendaria novela e icono por antonomasia de la rebeldía adolescente. Así, Rebelde entre el centeno reconstruye el periplo de Salinger desde su temprana juventud, cuando Jerome David decide asistir a un curso de escritura creativa impartido por el carismático Whit Burnett, fundador del magazine “Story”, que le cambiará la vida. Mientras se esfuerza por conseguir que le publiquen enfrentándose a los deseos paternos, en un local de moda quedará prendado de Oona O’Neill, hija de Eugene O’Neill, uno de sus modelos. Supone el primer largometraje como realizador de Danny Strong, más conocido como actor, pues fue editor de un periódico universitario en Las Chicas Gilmore, y un estudiante nerd en Buffy, la cazavampiros, pero que también ha despuntado como guionista, con Recuento y Game Change, basados en hechos reales. Con el primero fue nominado al Emmy y con el segundo ganó dos, como guionista y productor. Él mismo se ha ocupado del libreto en esta producción. Aunque Rebelde entre el centeno funciona, por la fuerza del recorrido vital del personaje central, y porque está rodada con corrección, desconcierta que se realice un retrato tan convencional de un autor tan insólito, al que se podía haber sacado más tajada. No logra nunca conmover, y tiene graves problemas de ritmo. Habiendo demostrado su talento sobre todo en Mad Max: Furia en la carretera, Nicholas Hoult realiza un apreciable esfuerzo para meterse en la piel de Salinger, pero no han acabado de dirigirle bien, no transmite la evolución radical de su personaje, y desmerece cuando se enfrenta en pantalla a Kevin Spacey, que como Burnett demuestra que pese a las acusaciones de depredador sexual que pesan sobre él, en pantalla es una bestia.

5/10
El club de los jóvenes multimillonarios

2016 | Billionaire Boys Club

En 1983 Joe Hunt, experto financiero con gran visión para los negocios, y Dean Karny, jugador de tenis profesional con muchos contactos entre la alta sociedad de Los Ángeles, convencen a sus excompañeros de Harvard para crear un fondo de inversiones llamado Billionaire Boys Club (El Club de los Jóvenes Multimillonarios). Basado en un esquema piramidal fraudulento, el Club es un éxito rotundo y el grupo de amigos se enriquece con rapidez disfrutando de una vida de lujo propia del sueño americano...

Siete vidas, este gato es un peligro

2016 | Nine Lives

El hiperactivo magnate y empresario Tom Brand descuida la vida familiar, su esposa Lara y su hijita Rebecca apenas gozan de su compañía, mientras que el hijo David, que le ayuda en el trabajo, se encuentra eclipasado por su poderosa personalidad. Su deseo de construir el edificio más alto del mundo en Nueva York peligra por otro proyecto que se prepara en Chicago, y tanto le ocupa el tema la cabeza que está a punto de pasar por el alto el cumpleaños de Rebecca y su deseo de tener un gato. In extremis compra al enigmático Grant, que tiene una tienda de mascotas, un felino. Y por un extraño encantamiento, mientras Tom sufre un accidente que le deja en coma, su alma pasa a residir en el minino de su niña, lo que hará ver la vida de un modo diferente. De entrada, se trata de un amable entretenimiento familiar, en la línea de títulos como Big y Ponte en mi lugar. Pero la cosa no acaba de funcionar, una vez planteada la trama todo se torna reiterativo, reduciéndose lo que se ofrece a una serie de trompazos, bromas fáciles del tipo "donde las dan, las toman" a modo de cura de humildad, conspiraciones del malo de turno, y advertencias de Grant acerca de cómo superar la situación. El reparto con Kevin Spacey, Jennifer Garner y Christopher Walken prometía más diversión, y al conjunto le falta un poco más de picardía para encandilar a los adultos, y menos tontunez, a estas alturas meterse con George W. Bush en un gag duplicado parece no venir demasiado a cuento.

4/10
House of Cards (4ª temporada)

2016 | House of Cards | Serie TV

Cuarta temporada de esta serie de lucha por el poder a toda costa, que alcanza su momento más álgido. Porque ciertamente y gracias a sus intrigas el vicepresidente Frank Underwood ha accedido a la presidencia de los Estados Unidos, tras implicar en un escándalo al anterior mandatario, pero al precio de la ruptura con su esposa y nueva primera dama, Claire, aunque la opinión pública no sea aún consciente de ello. De modo que en campaña para su reelección, donde la situación política con la crisis del petróleo y los roces con Rusia no ayudan demasiado, se suman las piedras que le va poniendo en el camino su propia mujer, que siguiendo sus propias aspiraciones políticas pretende presentarse al Congreso en Texas; decisión que coincide con la noticia de que su madre, con la que apenas se habla, padece un cáncer bastante avanzado. Beau Willimon vuelve a demostrar destreza para desarrollar las posibilidades que ofrece el lado más oscuro de la Casa Blanca. Aquí la novedad es que lo que había sido un frente unido, Francis y Claire, se ha quebrado, con lo que la lucha por el poder en su vertiente más maquiavélica, es también una pelea entre ellos, las desavenencias conyugales y políticas se confunden, es todo lo mismo. A esto se suman nuevos personajes –la madre enferma, amargada e intrigante, encarnada por Ellen Burstyn; o la jefa de campaña de Claire, Neve Campbell–, subtramas bien pensadas como la crisis rusa, y puntos de giro inesperados que no deberíamos desvelar, pero que complican la vida, nunca mejor dicho, al presidente. La trama atrapa, y aunque se presta humanidad a los personajes, de nuevo la apuesta es convertir a todos en ambiciosos y resentidos ávidos de poder y venganza, cada uno a su modo, nadie resulta medianamente positivo o atractivo, sólo cabe admirar el ingenio de unos y otros a la hora de urdir artimañas para conservar lo logrado, tapar escándalos o alcanzar ciertas metas, ya sea el comandante en jefe Kevin Spacey –que en esta temporada habla menos al espectador–, la primera dama Robin Wright –que vuelve a dirigir varios episodios–, o el astuto jefe de gabinete Michael Kelly, por citar a los principales.

7/10
Elvis & Nixon

2016 | Elvis & Nixon

La realizadora ‘indie’ Liza Johnson apenas ha tenido repercusión internacional, aunque su film Return, con Michael Shannon, participó en la Quincena de Realizadores, del Festival de Cannes, en 2011. Ahora, repite con el mismo actor en una reconstrucción de cómo pudo haber sido la reunión en la Casa Blanca del presidente Richard Nixon con Elvis Presley, el Rey del Rock and Roll, que tuvo lugar el 21 de diciembre de 1970. La foto oficial del encuentro tuvo una enorme repercusión mediática. El guión, en el que curiosamente ha intervenido el actor Cary Elwes (La princesa prometida), por primera vez en estos menesteres, ofrece una versión delirante y deformada, pero bastante fiel a los hechos reales, desclasificados casi cuatro décadas después de que ocurrieran, en 2007. Preocupado por el avance del movimiento hippy y el comunismo, Elvis piensa que puede echar una mano, si le conceden una chapa de agente federal. Para conseguirla, se planta en la puerta principal de la Casa Blanca, en Washington, en compañía de Jerry, amigo y colaborador, con una carta para el presidente, y pidiendo una cita con él. La noticia desconcierta a Bud Krogh, consejero presidencial y asesor de Nixon, aunque acaba proponiendo al mandatario que le reciba, para mejorar su imagen pública. Éste no lo ve demasiado claro… La realizadora imprime un tono satírico, y algo alocado, pero mantiene cierta amabilidad, hasta el punto de que rehúye algún aspecto sórdido, como la adicción a las drogas del roquero. Está lograda la ambientación de la época, con detalles como numerosas imágenes televisivas del momento. A pesar de la ligereza del conjunto, resulta ameno, con secuencias que provocan carcajadas, como la demostración de kárate del rey a su anfitrión, o cierta simpatía, en el caso del encuentro con ciudadanos negros en un restaurante. Ambos personajes centrales comparten que están en decadencia, el músico porque The Beatles le han quitado su puesto, el político por el problema de la guerra de Vietnam. Ni Michael Shannon, ni Kevin Spacey se parecen físicamente a Elvis o a Nixon. Pero resultan meritorios sus retratos a base de imitar sus gestos, sobre todo el del segundo, en un registro más paródico que el de actores como Anthony Hopkins (Nixon), Frank Langella (El desafío. Frost contra Nixon) o un desafortunado John Cusack (El mayordomo). Están bien secundados por Alex Pettyfer (Jerry) y Colin Hanks (el consejero Krogh).

6/10
House of Cards (3ª temporada)

2015 | House of Cards | Serie TV

Tercera temporada de la cínica serie, con Francis Underwood al fin de presidente de los Estados Unidos, aunque de auténtica carambola, tras forzar la dimisión del presidente. Su ambición todavía no está colmada, pues sólo dispone de 18 meses como inquilino de la Casa Blanca, y en su partido no son muy partidarios de que sea candidato para un segundo mandato. Mientras Claire no se conforma con ser simple Primera Dama, y se postula como embajadora de su país ante Naciones Unidas. Y aunque Francis no renuncia a presentarse a las elecciones presidenciales, utiliza su supuesto abandono para buscar apoyos para su programa Trabajo para América, que busca crear un millón de puestos de trabajo, financiados a base de recortes sociales. Entretanto Doug Stamper, que siempre hizo trabajos sucios para Francis, se siente ninguneado tras haber estado cerca de la muerte y haber necesitado rehabilitación, hasta el punto de que podría ofrecer sus servicios a una inesperada candidata a la presidencia. Beau Willimon sigue desarrollando con habilidad esta serie de planteamientos maquiavélicos, en que los principales personajes buscan sólo su propio interés, sin pensar excesivamente en servir al ciudadano, a no ser que tal actitud le reporte votos u otros beneficios tangibles. Por supuesto que en o más alto del escalafón cínico se se encuentra Francis Underwood, de nuevo un Kevin Spacey que se diría más grueso y satisfecho que nunca, que habla a cámara y por tanto al espectador con increíble desparpajo y naturalidad para pavonsearse de sus lamentables puntos de vista. Ya en el arranque de la serie, una visita al cementerio donde está enterrado su padre, supuestamente sentimental, y que le lleva a orinar ante su tumba, da idea de que para este hombre no hay nada sagrado, lo que se corrobora en otro capítulo, en una escena en una iglesia, donde su actitud blasfema tiene un inesperado contrapunto en el crucifijo que se viene abajo y está a punto de aplastarlo, lo que proporciona un momento de titubeo al repulsivo personaje, antes de que se rehaga con unos de sus sarcásticos comentarios. La serie tiene gancho y atrapa, con sus luchas de poder y crisis políticas –Oriente Medio, una Rusia con un mandatario que se parece a Putin, las luchas en el congreso...– aunque en su contra tiene la realidad de una galería de personajes odiosos, con los que resulta difícil empatizar.

6/10
House of Cards (2ª temporada)

2014 | House of Cards

La ambición de quien fuera congresista por Carolina del Sur, Francis Underwood, y de su esposa Claire, no parece conocer límites. Después de haber forzado la renuncia del vicepresidente para que se presente a gobernador, y ocupar así su puesto, el camino para llegar a la cúspide del poder parece bastante claro. Se trata de manejar a los que también se muestran ávidos de puestos de mando, pero que pueden ser manejados, como Jackie Sharp, que va a ocupar su puesto de líder de la mayoría del congreso, y emplear para los trabajos sucios a secuaces eficaces y leales como el ex alcohólico Doug Stamper. No faltan, por supuesto, los obstáculos, como los chicos de la prensa, o lobbies poderosos como el liderado por Raymond Tusk, amigo personal del presidente y que tiene negocios muy lucrativos con los chinos. Revelaciones como el recurso al aborto de Claire y agresiones sexuales en la cúpula del ejército van a complicar la vicepresidencia de Underwood, aunque aún más complicado lo va a tener el presidente Garrett Walker, que atraviesa una crisis matrimonial, y que se ve enredado en una complicada partida de ajedrez donde su segundo no parece ser precisamente su aliado. La segunda temporada de House of Cards, que adapta a la realidad estadounidense el libro de Michael Dobbs y la miniserie de Andrew Davies, sigue los parámetros maquiavélicos con que arrancó, su protagonista sigue siendo un perfecto cínico, que expresa sus planes sin remordimientos hablando de vez en cuando a la cámara, o sea, al espectador. Por supuesto a Underwood no le basta su vicepresidencia, y sólo en ocasiones contadas muestra una cierta correspondencia a las personas que le caen bien, como Freddie, que le sirve esas costillas que tanto le gustan en su viejo local. La trama política es sólida y despierta el interés, y hay lugar para las sorpresas, a medida que en el ambicioso camino de Underwood se acumulan los cadáveres, metafóricos o reales. La serie televisiva de Netflix es ágil, e incorpora bien elementos tecnológicos y de la actualidad. Los personajes están bien perfilados, pero pesa demasiado la carga inmoral, con planteamientos muy retorcidos –el ménage à trois del matrimonio Underwood con su guardaespaladas es de traca–, no existe alguien medianamente ejemplar e íntegro, parece que en Washington y en el mundo en general no existe la gente honrada, los políticos que simplemente quieren servir a sus ciudadanos. Una vez más el reparto es sobresaliente, con unos Kevin Spacey y Robin Wright que han tomado perfectamente la medida a Francis y Claire.

7/10
Cómo acabar sin tu jefe 2

2014 | Horrible Bosses 2

Hastiados de depender de un jefe, Nick, Dale y Kurt han montado su propia empresa y diseñado y patentado su propio producto. Se trata de la ducha-colega, un aparato que suelta agua y champú y que una gran empresa de exportación quiere comercializar. El dueño, Bert Hanson, les ofrece un contrato suculento pero, tras una fuerte inversión para fabricar 100.000 unidades, les dejará tirados. Desesperados y sin blanca, Nick, Dale y Kurt deciden secuestrar al hijo de Hanson y pedir un rescate. Descomunal bobada que sigue los mismos derroteros que su predecesora Cómo acabar con tu jefe, sólo que esta vez con muchas menos sorpresas y con sonadas reiteraciones, lo cual va todavía más en detrimento de su ya de por sí limitado guión. Los personajes vuelven a ser tan mastuerzos que, salvo en algún gag mínimamente eficaz, resultan cansinos y desagradables. Todo es tan penoso, tan a ras de suelo y tan tremendamente tonto que el espectador tendrá en ocasiones mucha sensación de ridículo y de pérdida de tiempo. La cosa sería de pegarse un tiro si no fuera por el esfuerzo del reparto, que intenta hacer lo que puede con proyecto tan calamitoso. Al margen del trío protagonista, destacan en Cómo acabar sin tu jefe 2 las leves apariciones de Christoph Waltz y de nuevo de Kevin Spacey, ambos quizá lo mejor de la película junto a las graciosillas imágenes de los créditos finales. Repite asimismo una hiperoperada Jennifer Aniston (que incomprensiblemente ha dado al traste con su simpática expresión facial), cuyo personaje de adicta al sexo ya no da para más. En cuanto al recién llegado Chris Pine, sobreactúa y cae gordo desde el comienzo.

3/10
House of Cards

2013 | House of Cards | Serie TV

Recién elegido el nuevo y demócrata presidente de Estados Unidos, el congresista Francis Underwood contaba con ser nombrado secretario de estado. Pero el ingrato presidente electo ha decidido no cumplir su promesa, las circunstancias políticas obligan. No queda convencido Underwood, que a partir de ese momento orquesta su particular venganza: no sólo torpedeará a quien el presidente ha señalado como secretario de estado para colocar a una mujer en su lugar, sino que apoyará una nueva ley de educación a su gusto, y filtrará información a su gusto a una bloguera del influyente diario The Washington Tribune; y todo ello con la apariencia de ser un fiel colaborador de la Casa Blanca, a la que no guardaría rencor. Entretanto la esposa de Francis, Claire, busca el modo de sacar adelante sus proyectos medioambientales sin ánimo de lucro, contando con que los fondos que manejará no son los deseados por la falta de consideración de que ha sido víctima él. Traslación a la realidad política americana de la novela del británico Michael Dobbs, que fue convertida en serie televisiva por la BBC en la última década del siglo XX. Se trata de un ambicioso proyecto de Netflix, el portal de internet para alquiler de películas y series televisivas, que de este modo se mete de lleno en la producción, incluso con el atrevimiento de haber puesto simultáneamente a disposición de sus usuarios, los 13 episodios de que consta su primera temporada. Los dos primeros capítulos los dirige el estiloso David Fincher, en su primera incursión televisiva, y otros cineastas ligados a House of Cards responden a los prestigiosos nombres de James Foley, Joel Schumacher, Carl Franklin y Allan Coulter, entre otros. El enfoque de House of Cards es tremendamente cínico: la entrega de Francis a la política es una exclusiva mirada a su propio ombligo, no consiste en otra cosa que en sentir el vértigo del poder y salirse con la suya, siempre desde una altura clarividente que mira a los demás con desprecio, sean “lobos” o de la “manada”. Ello se subraya con la escenas en que Francis, un papel a la medida de Kevin Spacey, mira directamente a cámara para exhibir sin tapujos su desprecio a los demás, su escasa confianza en la naturaleza humana la búsqueda de su exclusivo interés. Su matrimonio con Claire –no tienen hijos– parece más una fría asociación conveniente para ambos, que algo basado mínimamente en algo parecido al amor. Y los otros congresistas, la periodista, los ciudadanos sufrientes, no son más que peones sacrificables en su particular partida política de ajedrez; y ello porque tampoco es que sean mejores que él. Está claro que la serie, desarrollada en su versión yanqui por Beau Willimon, tiene gancho y está bien rodada. Logra intrigar y los actores hacen un buen trabajo. Pero la imagen que transmite de la actividad política es algo muy parecido a una cloaca donde nadie parece pensar que está prestando un servicio a los ciudadanos. Lo que resulta altamente deprimente.

6/10
Cómo acabar con tu jefe

2011 | Horrible Bosses

Nick está a las órdenes de un psicópata, que le hace trabajar duro para un supuesto ascenso que después no le da, le impide visitar a su abuela moribunda, e incluso le obliga a beber un vaso de whisky añejo a primera hora de la mañana. Su amigo Dale, ayudante de una dentista, es acosado sexualmente por su jefa. Y el tercer miembro del ‘grupete’, Kurt, contable de profesión, tiene como nuevo superior a un adicto a la cocaína que está a punto de soltar incontroladamente los residuos tóxicos que genera la compañía, para ahorrarse el dinero que cuesta deshacerse de ellos de forma segura. Tras una conversación en un bar de copas, y después de recibir el asesoramiento de un peligroso  ex convicto, los tres llegan a la conclusión de que deben planear el asesinato de sus respectivos jefes. Comedia concebida como vehículo de lucimiento de tres grandes estrellas de la televisión americana, menos conocidos en el resto del mundo. Se trata de Charlie Day (protagonista de la serie Colgados en Filadelfia), Jason Bateman (conocido allí sobre todo por Arrested Development) y Jason Sudeikis (uno de los cómicos de mayor éxito de los últimos años en Saturday Night Live). En gran medida sigue el patrón de ‘tres amiguetes en apuros’ de la exitosa Resacón en las Vegas, con la que comparte el recurso continuo a los chistes desagradables. La diferencia es que el guión no está tan inspirado, y que se excede en zafiedad más de lo predecible, en algún diálogo sobre pederastia e incesto de bastante mal gusto. Las situaciones y personajes son absurdos y poco creíbles, y en algunos casos funcionan por la calidad de los secundarios, como Kevin Spacey, capaz de sacar adelante ‘lo que le echen’, Jennifer Aniston, eficaz a pesar de exhibir más palmito de lo acostumbrado, Colin Farrell con un exceso de maquillaje, o el camaleónico Jamie Foxx. Son lo único que se salva en un subproducto menor, tan prescindible como la cinta Como en casa en ningún sitio, el anterior trabajo cinematográfico del realizador Seth Gordon.

4/10
Inseparable

2011 | Inseparable

Margin Call

2011 | Margin Call

En la sucursal neoyorquina de un potente banco de inversión internacional despiden a gran parte de la plantilla debido a unos drásticos recortes. Antes de marcharse, un trabajador veterano le comunica a un joven analista de riesgos el trabajo que estaba realizando. Cuando le da el archivo también le dice “ten cuidado”. Éste, presa de la curiosidad, se quedará por la noche para echar un vistazo al material y lo que ve le deja espantado. En resumidas cuentas constata que el valor de los paquetes de activos de la empresa es en realidad nulo, de modo que el agujero real sería mayor que el propio valor bursátil de toda la empresa... Avisados, lo gerifaltes del banco tendrán que tomar decisiones durante la noche. Sorprendente debut del director J.C. Chandor, quien se lanza al ruedo con una película realmente arriesgada, que apunta al mundo empresarial y más directamente a la crisis financiera mundial que se inició por 2007. No es muy difícil emparejar las similitudes de la empresa del film con el holding Lehman Brothers y su quiebra anunciada en 2008 y causada por los créditos subprime. Lo que llama la atención es cómo Chandor logra armar un excelente guión con un material tan aburrido a primera vista y, ante todo, tan terriblemente simple: el film no es más que adornar la toma de una decisión empresarial. Chandor consigue atrapar como si su historia fuera un thriller de intriga, gracias a unos personajes complejos, tiburones del dinero, tan diferentes como iguales a un tiempo, creaciones espantosas de la avaricia del mercado, pero también humanos. El film, cuyo desarrollo tiene lugar en un solo día, está ambientado en oficinas nocturnas, con luces artificiales y primeros planos, con tonos azulados y fríos. Y es que ahí es donde se cuece el bacalao mundial, mientras los demás (la “gente normal”, dice un personaje) son ajenos a lo que ocurre... Chandor sabe hablar y gritar sobre el capitalismo en un mundo de cuatro paredes, y en este sentido la referencia es Wall Street, pero aquí todo es más crudo, tremendamente más real. Sus gritos son de impotencia, y de rabia (esas referencias reiteradas a las millonarias ganancia de los socios) ante el monstruo que ha creado la sociedad occidental –un mundo donde, más allá de cualquier duda ética, a la postre siempre acaba ganando el dinero (los personajes de Kevin Spacey y de Stanley Tucci lo dicen todo)–, pero cuyo sistema no hay quien lo pare. Por lo demás, hay un gran acierto de casting, con unos actores que ofrecen momentos memorables, donde se llevan la palma un terrorífico y colosal Jeremy Irons (hacía tiempo que no daba muestras de su poder en pantalla) y un agobiado y cautivador Kevin Spacey. Ambos están tan gigantescos como la crisis que sus personajes provocan. Estamos ante una película crítica y dura con el capitalismo sin escrúpulos de la sociedad moderna, cuya visión es muy triste por su cercanía a la realidad y que hará preguntarse al espectador si los humanos no nos hemos vuelto locos.

6/10
Father of Invention

2010 | Father of Invention

Corrupción en el poder

2010 | Casino Jack

Jack Abramoff es un lobbista que, gracias a sus influencias en la esfera política del gobierno de los Estados Unidos, es capaz de lograr cualquier negocio donde huela dinero. Entre sus “víctimas” se encuentran una tribu de indios nativos a los que mediante engaños logra sacarles millones de dólares o un empresario de barcos-casino que tiene problemas con el fisco. Abramoff actúa al modo mafioso más antiguo del mundo, el de favor por favor. Recreación de uno de tantos escándalos de corrupción asociados a la crisis económica estadounidense, en los años del desastre de Lehman Brothers o de los fraudes financieros del inversor Bernard Madoff. En 2010 Jack Abramoff fue acusado y condenado por diversos delitos, como fraude, conspiración o evasión de impuestos. El director George Hickenlooper (Factory Girl) sobrevuela por los tejemanejes que realizaba Abramoff –un tipo sin escrúpulos, sobornador experto, as del engaño, capaz de llevar a cabo cualquier negocio por dinero–, para ofrecer una visión de los bufetes y de la alta política verdaderamente lamentable. Abramoff, líder de un lobby que conseguía lo que quería gracias a sus influencias con senadores y congresistas en Washington, es pintado de modo casi humorístico, una especie de carroñero chistoso, vendedor nato, payaso ejemplar de un circo de poder político y empresarial en donde se cree intocable e inmaculado (“es mi trabajo”, dice), jardín de unos cuentos arribistas que se reparten el pastel en un juego avaricioso de “quid pro quo”, donde el quid no es otra cosa que la pasta. La puesta en escena de Hickenlooper es ligera y anodina, tan superficial como un guión que no profundiza en las personas lo más mínimo. Pero el panorama que pinta engancha más o menos gracias al ritmo ágil y especialmente a la increíble labia del protagonista, chapucero, caradura y hábil para llevarse el gato al agua. Corrupción en el poder, producida en el mismo año en que condenaron a Abramoff, no sería lo mismo, claro, sin la presencia del carismático Kevin Spacey, con un papel que le emparenta a los que ya hizo en otros filmes como El pez gordo o la más reciente Margin Call. Fue merecidamente nominado al Globo de Oro al mejor actor. 

5/10
Los hombres que miraban fijamente a las cabras

2009 | The Men Who Stare at Goats

Debut en el largo del poco conocido actor Grant Heslov. Los hombres que miraban fijamente a las cabras es un film altamente desconcertante. Su muy particular humor surrealista se pone al servicio de una intención satírica, con la guerra de Irak como blanco de los afilados dardos. Respalda en la producción y con un papel coprotagonista George Clooney, y seguramente la película sin su presencia no existiría. La trama sigue a Bob (Ewan McGregor), periodista inmerso en una crisis por la infidelidad de su esposa, que decide ir a cubrir la guerra en Irak para ahogar las penas. Allí conoce a un tipo la mar de raro, Lyn (Clooney), que le habla de una unidad secreta del ejército estadounidense que desarrolla armas parapsicológicas de combate, o sea, el poder de la mente. Él, por ejemplo, es capaz de matar a una cabra, después de mirarla fijamente durante horas. Heslov tiene entre manos un guión de Peter Straughan –cuyo principal crédito, no demasiado estimulante, es Nueva York para principiantes–, que a su vez adapta un libro de Jon Ronson. Y su idea es jugar con ideas delirantes, llevar al extremo la paranoia de algunos militares en su deseo de estar a la altura de ejércitos rivales. Hay algún momento gracioso, pero en general el planteamiento de mezclar a un hippy –el personaje de Jeff Bridges–, que se suele asociar con los deseos de paz, con la cuestión armamentística, no da mucho de sí. Mientras que el egoísta Hooper al que da vida Kevin Spacey, presenta rasgos tan antipáticos que simplemente se hace odioso, y no ayuda a provocar risas.

4/10
Los locos de Hollywood

2009 | Shrink

Henry Carter (Kevin Spacey) es un famoso psiquiatra de Los Ángeles con una clientela VIP, que incluye una actriz más o menos famosa (Saffron Burrows), un joven escritor muy inseguro (Mark Webber) y un súper agente obsesivo compulsivo (Dallas Roberts). Desilusionado tanto con su carrera como son su vida personal, la única posibilidad de salvación de Henry le podría llegar con su primer caso "pro bono", el de una guapa y problemática adolescente (Keke Plamer). Pero considerando su actual estado mental, ¿estará Henry preparado para solucionar los problemas reales de alguien que vive tan lejos de las colinas de Hollywood? Con un excelente reparto, Los Locos de Hollywood es una película ácida, divertida e inspiradora sobre el coraje que se necesita para conseguir la felicidad.... incluso en Hollywood.

Recuento

2008 | Recount

Drama político basado en las elecciones presidenciales celebradas en Estados Unidos en 2000 que dieron la victoria a George Bush hijo. Pero la gran noticia del período electoral fue el problema con el recuento de votos que hubo en Florida y que tuvo en vilo al mundo entero. Hubo quien habló de fraude electoral, como defiende esta producción de HBO. Un alucinado Kevin Spacey -del lado demócrata- se enfrenta al veterano Tom Wilkinson -del lado republicano- en lo que es un duelo de titanes interpretativamente hablando.

5/10
Telstar: The Joe Meek Story

2008 | Telstar: The Joe Meek Story

21: Blackjack

2008 | 21

Película inspirada en un caso real. Ben es un brillante estudiante del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), que aspira a que le concedan una beca para estudiar medicina en Harvard, algo que por su modesta posición económica no se puede costear. Tiene dos amigos algo “colgadetes”, con los que está diseñando un robot para presentar a un importante concurso. Pero les empezará a dar esquinazo cuando un profesor advierte su mente preclara, y le propone unirse a un grupo muy especial de estudiantes. La idea es hacer dinero en los casinos de Las Vegas apostando fuerte al black jack, un juego donde es posible ganar sin dejar las cosas al azar, si se conchavan varias personas, que deben llevar el recuento mental de las cartas que el croupier ha repartido, y comunicarse con gestos y palabras casuales. Ben se resiste inicialmente, pero necesita el dinero, y además formar parte del grupo le permitirá conocer mejor a Jill, una chica que le hace tilín. Hasta la fecha Robert Luketic había destacado sobre todo en la comedia romántica, con la exitosa Una rubia muy legal, y la más bien fallida La madre del novio. Ahora, con producción de Kevin Spacey, que se reserva además el papel del profesor mentor de los chicos jugadores, se lanza a una película de lo que es casi un subgénero, el del mundo del juego. El resultado es un buen entretenimiento, con la clásica moraleja de que la distancia entre “la cima del mundo” y “el más hondo de los abismos” puede no ser tan grande, y que el vértigo del lujo y el dinero pueden conducir a la pérdida de algo mucho más valioso, como es la amistad. Todo dentro de un planteamiento trepidante, elegante y clásico, con la emoción de que los jugadores pueden ser pillados en cualquier momento, pues un veterano controlador del casino está ojo avizor; y con las chispas que surgen de los inevitables choques de egos, sobre todo entre personas tan inteligentes. No faltan además las sorpresas, y quizá al armazón narrativo sólo quepa reprocharle un giro brusco que dan los personajes en una noche malhadada. Soporta el peso de la película un valor en alza, Jim Sturgess, visto brevemente en Las hermanas Bolena y con más protagonismo en el musical beatleniano Across the Universe. Su personaje tiene un aire de persona lista pero tímida, capaz de controlar sus emociones, que recuerda, también por el físico, a la composición de Tobey Maguire de Peter Parker para la trilogía de Spider-Man.

6/10
Fred Claus. El hermano gamberro de Santa Claus

2007 | Fred Claus

Simpática comedia navideña, apta para toda la familia, cuya mayor originalidad es haber inventado un supuesto hermano mayor de Santa Claus, el malhumorado Frederick, que vive en plena ciudad de Nueva York y no quiere ni oír hablar de su familia. La causa de esa separación es una mezcla de recuerdos infantiles aciagos –Nick (luego Santa Claus) era idolatrado por su madre y Fred cada vez más olvidado; uno lo hacía todo bien para sus padres y el otro era invitado perpetuamente a imitarle; alguna torpeza de Nick que Fred no ha podido olvidar, etc.– junto con un poco de desfachatez y pereza por perdonar y superar las pataletas de la infancia. De todas maneras, Fred cae bien al espectador, porque seguro que cualquiera hubiera sentido lo mismo en su situación. Ahora en plena vida urbana, sigue siendo un vividorcillo de tres al cuarto, aunque de buen corazón, que da largas a su novia y no se compromete por falta de madurez. Sin embargo, ante la necesidad de conseguir 50.000 dólares para montar un negocio lucrativo, decide humillarse y llamar a su hermano Santa Claus al Polo Norte. El bonachón de Santa le promete el dinero a condición de que vaya a visitarle y trabaje con él unos días, hasta la fecha límite para cerrar el negocio. El filme de David Dobkin (De boda en boda) sigue en todo momento las pautas del subgénero navideño, con risas y momentos emotivos, entregados con los ingredientes típicos de la comedia familiar: los hermanos desunidos, las dificultades entre enamorados, el malo que intenta acabar con Santa Claus, el amor por todos los niños del mundo, etc. Al final triunfará el amor y cada uno se volverá mejor persona. Todo muy clásico y navideño, si no fuera por el extraño empeño que parecen tener los guionistas (al menos en la versión española) de eliminar cualquier mención a Dios por pequeña que sea, pues incluso dejan a medias un refrán popular para no citarlo: “A quien madruga…”, y ahí se quedan. Pero, en fin, es sólo una apreciación singular y anecdótica sobre una película amable y plagada de buenos sentimientos. Y entre medias hay tiempo para algunas divertidas escenas, como la de la macrodiscoteca que monta Fred en la fábrica de juguetes, o, sobre todo, la de la terapia grupal formada por los hermanos de los famosos (con apariciones estelares de personajes reales, como Frank Stallone, hermano de Sylvester; Roger Clinton, hermano del ex presidente Bill; y Stephen Baldwin, el hermano del también actor Alec). Aparte de la eficaz interpretación de Vince Vaughn, sorprende el espléndido plantel de secundarios –aunque algunos están muy desaprovechados–, entre los que destacan un enormemente gordo Paul Giamatti, en el papel de Santa Claus, y Kevin Spacey en uno de esos papeles de malvado que tanto le gustan.

4/10
Superman Returns

2006 | Superman Returns

Volver a resucitar en la pantalla al superhéroe de DC cómics ha sido muy complicado y ha llevado años, con el consiguiente “baile” de nombres del equipo técnico y artístico, que ha sido numerosísimo. Al final, Bryan Singer dio calabazas a la tercera entrega de X-Men (había dirigido las otras dos) y se metió de lleno en el regreso del hombre de Crypton. El reto no ha sido fácil, pero Singer ha resuelto la papeleta con gran suficiencia. Superman regresa tras una larga ausencia en el espacio, a donde marchó con la esperanza de hallar alguna señal de vida entre los restos de su antiguo planeta. Pero a su llegada, las cosas han cambiado mucho por aquí: la reportera Lois Lane se ha casado con el hijo del jefe del Daily Planet, se ha hecho famosa gracias a un artículo contra Superman y además se ha convertido en madre. Entretanto, Lex Luthor salido de la cárcel y trama liderar un nuevo orden mundial gracias precisamente a la tecnología alienígena que Superman dejó en la Tierra. En fin que nadie parece echar de menos al superhéroe de la capa roja, y mucho menos a Clark Kent. El gran mérito del film es que entretiene de veras. Los efectos especiales son tan perfectos que casi no lo parecen y hay un par de secuencias de acción muy logradas. Pero Singer ha puesto el énfasis en la trama, enriquecida con estudiados gags humorísticos muy eficaces y variados elementos dramáticos que aportan cierto tono oscuro al conjunto. No en vano, el director neoyorquino ha confesado la influencia de Batman Begins en su film. Efectivamente, el enfoque, aunque más tamizado que en la película de Nolan, es también algo crepuscular. Así, la misión salvadora de Superman –a veces muy acentuada- se equilibra con sentimientos y limitaciones más terrenas, a la vez que los humanos son llamados a un particular heroísmo en su lucha contra el mal. El reparto está correcto, aunque Brandon Routh y Kate Bosworth para nada hacen olvidar a la pareja Christopher Reeve-Margot Kidder. Y aunque entre los secundarios brille el carisma de Kevin Spacey, es una pena que la presencia de Parker Posey y Eva Marie Saint sea casi meramente anecdótica.

7/10
Ciudad sin ley (Edison)

2006 | Edison

Hay películas que por su temática, por sus personajes y por su puesta en escena suenan a demasiado conocidas. Y si hablamos de corrupción dentro del departamento de policía es complicado que no acabemos topando con el referente de los últimos años: L.A. Confidential. Pues bien, el film que nos ocupa tiene ese inconveniente. Cuenta con un reparto de altura, saca a relucir temas tan importantes como el amor a la verdad, la justicia y la moralidad de los actos humanos, y está dirigida con eficacia y buen ritmo. Sin embargo, no posee uno de esos guiones originales que dejan mella en el espectador y acaba por convertirse sencillamente en un thriller entretenido. En la trama, como en el film de Curtis Hanson, se entremezclan la corrupción policial con los intereses políticos en una ciudad imaginaria llamada Edison. En medio del meollo tenemos a una pareja de polis de una unidad de elite, uno salvaje y corrupto (McDermott) y otro más novato (LL Cool J), el joven periodista dispuesto a desenredar la madeja de intereses criminales (Timberlake), su experimentado jefe (Freeman) y el jefe de investigación del fiscal del distrito (Spacey). Todo recuerda un poco al oscuro mundo del novelista James Ellroy y de hecho una de las escenas entre poli bueno y poli malo parece calcada de Dark Blue, otro thriller policial basado en una historia de Ellroy. En fin, el film se deja ver bien y pese a su cierta previsibilidad se agradece el suave punto final, un toque tan cínico como realista.

5/10
Beyond the Sea

2004 | Beyond the Sea

Proyecto largamente acariciado por Kevin Spacey (diez años le supuso su gestación), en el que actúa, canta, baila, escribe el guión, dirige y produce. Se trata de un biopic del cantante Bobby Darin (1936-1973), nacido en Nueva York como Walden Robert Cassotto, que pese a una enfermedad se convertirá en encarnación del sueño americano: discos exitosos, esposo de la actriz Sandra Dee, y candidato al Oscar en 1963 por su papel secundario en El capitan Newman. La estructura narrativa del film resulta ciertamente original. Bobby Darin está dirigiendo una película sobre su propia vida, y con un toque surrealista, el actor que le interpreta de niño le interpela acerca de los acontecimientos principales de su biografía, obligándole a bucear en busca de la verdad. Y es que “con la verdad, nunca te equivocas”, como escuchó decir durante la infancia a su madre, palabras que alcanzarán su sentido pleno en un momento especialmente revelador. Spacey entrega una película agradable de ver, con los números musicales y las canciones muy bien seleccionados e introducidos. Aunque retrata las dificultades matrimoniales, saca a la luz dolorosos secretos familiares, o se asoma a una conciencia social manifestada en su oposición a la guerra de Vietnam, hay un esfuerzo consciente por evitar las aristas e impregnar la narración de un aire mágico. Lo que convierte el conjunto en vaporoso, no acabamos de conocer al personaje. Bobby Darin vive, viene a decir Spacey; aunque para muchos sea un desconocido sus canciones, su arte, perduran. El actor lleva bien su protagonismo absoluto, y le arropan a la perfección Kate Bosworth (tiene encanto la escena de la noche nupcial), Caroline Aaron (la hermana), Bob Hoskins (el cuñado) o su alter ego infantil, William Ullrich.

6/10
El mundo de Leland

2003 | The United States of Leland

Aunque Leland Fitzgerald parece un muchacho normal, asesinó a un niño retrasado, hermano de su novia, y está recluido en un correccional. Un profesor del centro intenta buscar explicación a la tragedia, que lógicamente ha arruinado las vidas de los padres y la hermana de la víctima. Pero también la de los padres del acusado, que se han separado, y la de una joven pareja, amigos de estos últimos. Debut como guionista y director de Marthew Ryan Coge, que ejerció durante dos años como profesor de jóvenes conflictivos y decidió compilar sus experiencias en una película. Aunque está narrada a base de flash-backs que a veces pueden parecer un tanto confusos, el tema es interesante y cuenta con buenos actores, como Kevin Spacey, que también ejerce de productor ejecutivo y Don Cheadle (Hotel Rwanda). El protagonista lo interpreta Ryan Gosling, que dejó un buen sabor de boca con The Believer.

4/10
La vida de David Gale

2003 | The Life Of David Gale

El colmo de un activista contra la pena de muerte es ser condenado a dicha pena. Parece de chiste, pero ésta es justamente la situación a la que se enfrenta David Gale, profesor universitario sentenciado al castigo máximo por violar y matar a Constance Harraway quien, curiosamente, colaboraba con él en desterrar del sistema legal americano la pena capital. En tal tesitura Gale concede una entrevista exclusiva a la aguerrida reportera Bitsey Bloom, y le hace la típica revelación que suele realizar todo tipo que está en el trullo: es inocente. Ella al principio no le cree, pero a medida que le cuenta cómo ha llegado hasta su celda, empieza a ver que algo raro ha ocurrido en el caso Gale. Lo malo es que cuenta con muy poquitos días para averiguar lo que pasó realmente para salvar así al tipo de ser ejecutado. El guión de Charles Randolph que dirige Alan Parker es de ésos que rizan el rizo, con vueltas y revueltas que conducen a un inesperado triple salto mortal (nunca mejor dicho) de tirabuzón compuesto. ¿Pelín rebuscado e increíble? Quizá, pero ya se sabe que entre los partidarios de las causas, hasta de las más loables, siempre existen los fanáticos. En cualquier caso, Parker logra sobradamente que el espectador no se despegue de su asiento, esperando a ver qué rayos pasa. Cuenta además con un reparto de campanillas: el doblemente oscarizado Kevin Spacey y Kate Winslet, que poco a poco emerge de la resaca del Titanic.

5/10
K-Pax

2001 | K-Pax

Parece no haber límite en las cualidades interpretativas de Kevin Spacey. Es un genio de la ambigüedad y para demostrarlo aquí se mete en la piel del sospechoso de un atraco que, tras ser arrestado por la policía, sostiene su procedencia extraterrestre y en concreto dice ser originario del planeta K-Pax, situado a unos 1.000 años luz de la Tierra. Ante este percal, Prot –que así se hace llamar el susodicho– es llevado a una clínica psiquiátrica regentada por el Dr. Mark Powell, un especialista en tratar a enfermos con alucinaciones y otros delirios semejantes. El doctor se encuentra ante un hombre de apariencia normal que cobija sus ojos tras unas gafas de sol. En sus entrevistas, Prot se muestra tan tranquilo como inteligente pero por las cosas que dice parece estar más “sonao” que las maracas de Machín. El doctor va quedando poco a poco cautivado ante la personalidad del espécimen kapaxiano, quien además comienza a ejercer una poderosa y benéfica influencia sobre los demás pacientes. Iain Softley (Las alas de la paloma) maneja con soltura una historia de indudable atractivo, situada entre la ficción y el drama, aunque no faltan tampoco escenas extrañamente divertidas como la que muestra a Prot engullendo con avidez un plátano con cáscara. Los actores están fantásticos. Lo de Spacey es conocido, pero ¡qué bueno es Jeff Bridges! Tiene una capacidad de dramatismo excepcional y es el candidato perfecto para encarnar al médico racionalista de la sociedad actual, pero honesto hasta el punto de poner en duda sus métodos científicos.

4/10
Atando cabos

2001 | The Shipping News

Adaptación de una celebrada novela de Annie Proulx. Cuenta los intentos de Quoyle (Kevin Spacey) por restañar viejas heridas amorosas. Solo con su hija pequeña, sin rumbo vital fijo, decide irse a vivir a un pequeño pueblo pesquero en Newfoundland, donde vive su vieja tía (Judi Dench). Allí, casi por casualidad, consigue un puesto de redactor en un pequeño periódico local. Enseguida va a demostrar dotes especiales para la escritura. Además conocerá a una guapa viuda, Wavey (Julianne Moore), que también arrastra cicatrices emocionales, y de la que se enamora. Lasse Hallström (Chocolat, Las normas de la casa de la sidra) sigue bebiendo de fuentes literarias para contar una historia con sorprendentes e inesperados ribetes mágicos. Pelín gélida (quizá por ser su director nórdico), tiene una interesante galería de personajes, interpretada por un excelente conjunto actoral. Atrapan las escenas en el periódico, divertidas y emotivas.

4/10
Criminal y decente

2000 | Ordinary Decent Criminal

Dublín. Michael Lynch es un ladrón un tanto especial. Roba a gente adinerada. Realiza unos golpes audaces. Y las autoridades, aunque le tienen enfilado, no logran reunir pruebas para acusarle. Él vive en un barrio popular, y se podría decir que es el típico hombre familiar, si no fuera porque ama a dos mujeres, hermanas. A la opinión pública le cae bien este ladrón, que gusta de las bromas para burlarse de la policía. Pero tanto va el cántaro a la fuente... Entretenida película sobre los gángsteres irlandeses, basada en un personaje real. Kevin Spacey quedó fascinado por Lynch: “Por una parte, está enfrentado con todos los aspectos del "establishment"; por otro, tiene un hondo sentido del deber, de la lealtad y la fidelidad para con la familia. Me interesó esta yuxtaposición. Me gusta interpretar personajes sobre los que el público no sabe que pensar.”

6/10
Cadena de favores

2000 | Pay It Forward

Comienzo de curso en el cole. El nuevo profe de sociales propone a sus alumnos un trabajo: “Piensa una idea para hacer del mundo un sitio mejor.” A Trevor, un chaval muy espabilado, se le ocurre una: hacer tres favores, y que los beneficiados hagan lo mismo, y así hasta el infinito y más allá. Que nadie piense, por el argumento, que Cadena de favores es una cursilada. Mimi Leder dirige un drama sensible, con tres espléndidos actores (Hunt y Spacey ya tienen un Oscar en su haber y Osment fue candidato), que dan lo mejor de sí. La exploración del dolor que ocasiona el matrimonio roto de los padres de Trevor, y la creación de un profesor nada estereotipado, que va como derrotado por la vida, justifican sobradamente el visionado de este film. Ya sólo el arranque de la narración (el profesor de espaldas ante la pizarra, el modo en que consigue la atención de sus pupilos) es un buen botón de muestra de que Leder ha mejorado tras la cámara después de films como El pacificador y Deep Impact.

6/10
El pez gordo

1999 | The Big Kahuna

Tres representantes de una empresa de lubricantes han organizado una convención en un hotel. Mientras esperan a los potenciales clientes, y sobre todo, a un “pez gordo” que podría invertir mucho dinero, charlan de lo humano y lo divino. Una gran película de actores. Que Kevin Spacey (ganador del Oscar en 2 ocasiones) y Danny DeVito lo borden, quizá no sea noticia, pero hay que decirlo: lo bordan. Y el joven y desconocido Peter Facinelli tampoco les va a la zaga. Ellos son Larry, Phil y Bob, tres formas distintas de mirar el mundo. Larry da rienda suelta a su escepticismo mediante una avasalladora verborrea caústica. Phil atraviesa una fase crítica a sus 50 años, divorciado, con cuatro hijas, y quemado. Bob es un joven ingenuo con ganas de comerse el mundo por la vía noble, es decir, confiando en el buen corazón de sus semejantes. Cada uno aprende del otro, en una peli sobre el mundo de los negocios que recuerda a Glengarry Glen Rose.

7/10
American Beauty

1999 | American Beauty

Estamos ante una de las películas más cáusticas de la última temporada. Se ha llevado 5 Oscar, en los apartados de mejor película, director, guión, actor y fotografía. Casi nada. La historia la narra un muerto, que explica cómo ha llegado a esa situación. El tipo está casado y tiene una hija. Lleva una vida mediocre y rutinaria. Ha perdido todo interés por su esposa, no existe comunicación con su hija, su trabajo no le satisface. Cuando cae en la cuenta de su vacío existencial, empieza a cambiar de estilo de vida, haciendo todo lo que se le antoja: fumar hierba, dejar su trabajo y empezar nuevo curro en una hamburguesería, hacer musculitos... La situación que le puede llevar a tocar fondo tiene la forma de la mejor amiga de su hija: una auténtica “lolita”, que le está haciendo perder la cabeza a pesar de ser poco menos que una cría. Sam Mendes es un director desconocido, que hasta ahora se dedicaba al teatro. Sin embargo demuestra maneras en esta película, que trata de ser una advertencia sobre el reverso tenebroso del sueño americano. Aunque hay algún exceso caricaturesco, la película pone el dedo en ciertas dolorosas llagas de la sociedad actual. El director explica que “en un país como Estados Unidos, enfermo de incomunicación, donde la gente no se comunica más que por internet, me apetecía contar a través del personaje del joven que hay alternativa, dos opciones: comportarse violentamente o encontrar algo que te fascine y desarrolle tu espiritualidad.” La película ha supuesto el segundo Oscar de Kevin Spacey; antes lo ganó con Sospechosos habituales.

7/10
Hurlyburly

1998 | Hurlyburly

Cuatro amigos que trabajan en la industria del cine comparten apartamento: Eddie (Sean Penn) y Mickey (Kevin Spacey) son directores de reparto, Phil (Chazz Palminteri) es un actor en paro, y Artie (Garry Shandling) se dedica a la producción. Trabajar cuesta: la presión es enorme y las oportunidades no tan buenas como uno quisiera. Además las lenguas pueden herir y hacer decir más cosas de las que uno quisiera; y las relaciones con las mujeres –Darlene (Robin Wright Penn), la bailarina Bonnie (Meg Ryan), la lolita aspirante a actriz Donna (Anna Paquin)– no son fáciles. "Hurlyburly" es una palabra que significa algo así como "tumulto" o "follón". Y es que los personajes de esta película viven una acelerada existencia, autodestructiva y un tanto amargada. El film, duro y desgarrado, de humor muy vitriólico, se basa en una obra de teatro de estudiados diálogos; y presenta momentos muy intensos, en que los actores pueden lucirse a gusto. El reparto es para quedarse sin respiración; uno de los intérpretes, Sean Penn, se llevó un premio en el Festival de Venecia por su actuación.

6/10
Negociador

1998 | The Negotiator

Danny Roman es negociador de la policía en casos de toma de rehenes. Gran profesional pero amante de asumir riesgos, a sus compañeros no les agrada tal actitud en un trabajo en que se hallan en juego vidas humanas. Esto sale a la superficie cuando Roman es incriminado en un asesinato. Todas las pruebas apuntan hacia él, y su equipo le deja en la estacada. De modo que, desesperado, toma varios rehenes en un edificio federal. En el tiempo que dure esta situación límite tratará de demostrar su inocencia y descubrir quién le ha traicionado. Sólo se fía de Chris Sabian, negociador de otra comisaría, partidario de la violencia sólo como último recurso, y al que conoce sólo de oídas . Podía ser una película de acción más. Con un poquito de suspense, traidor inesperado, etc. Sin embargo F. Gary Gray logra un apasionante thriller, sin lugares comunes. El secreto: un buen guión, de personajes bien perfilados, donde cada escena lleva a la siguiente, con buena dosificación de enfrentamientos dialécticos, sorpresas y acción. La dirección es destacable. Con una fotografía casi siempre nocturna, mantiene una tensión y atmósfera claustrofóbica durante casi todo el relato, dando sólo los respiros, pocos, que considera oportunos. Muy efectivo se muestra en la resolución del film, de eficaz sobriedad, donde no falta –y no es la primera vez en el film– la sorpresa.

6/10
Medianoche en el jardín del bien y del mal

1997 | Midnight in the Garden of Good and Evil

John Kelso, por encargo de una revista, debe escribir un reportaje sobre una lujosa fiesta de Navidad en Mercer House. La convoca anualmente Jim Williams, millonario amante de las antigüedades. Lo que parece ser un simple reportaje de cotilleo sobre la decadente alta sociedad sureña de Savannah se troca en investigación de una muerte violenta en la que está implicado Williams. Vigésima película dirigida por Clint Eastwood. Tal bagaje de cineasta (Sin perdón, Bird) reforzado por un equipo técnico que le conoce, y mucho (guionista, director de fotografía, compositor y montador repiten con Eastwood), ayudan a crear una sólida puesta en escena. La esmerada adaptación de la novela de John Berendt, libro con vitola de calidad literaria y muy vendido, empieza dibujando ambientes sureños y personajes excéntricos. Pero pronto se convierte en un thriller judicial de elementos escandalosos, donde se hace hincapié en la ambigüedad sobre la inocencia o culpabilidad de Williams en la muerte de su amante masculino. El film critica la hipocresía de alguna gente del Sur, ávida de oír el último chisme sobre una relación homosexual, pero que se escandaliza si tal comportamiento se hace público y notorio. Choca un poco –y se supone que es un tema importante, pues a ello apela el título del film­– la inclusión de un elemento sobrenatural –una mujer negra que convoca a los espíritus a través del vudú–, quizá algo inconexo con la trama principal.

6/10
L.A. Confidential

1997 | L.A. Confidential

Basada en la novela de James Ellroy, L.A. Confidential es una auténtica obra maestra que nos devuelve el esplendor de las películas de cine negro de los años cuarenta. La película narra cómo el cuerpo de policía de Los Angeles ha de enfrentarse a la ola de crimen y corrupción que asola a la ciudad. Asesinatos, prostitución, mafia policial, políticos corruptos y periodistas sin escrúpulos son los elementos que componen el intrincadísimo hilo argumental de esta historia. Curtis Hanson (La mano que mece la cuna, Jóvenes prodigiosos) dirige este fascinante film con un gran acierto, logrando sintetizar la complicada y extensa novela de Ellroy. Cuenta para ello con la ayuda de Brian Helgeland, (Oscar al mejor guión adaptado). Perfecta es la recreación de la ciudad de los Angeles de los años cincuenta, para lo que no se han escatimado gastos en vestuario, decorados, automóviles etc. La interpretación de los actores también es magnífica, destacando Kevin Spacey, James Cromwell, Guy Pearce y Danny DeVito. Mención aparte merece la actuación de una estupenda Kim Basinger, que recibiría el Oscar en la categoría de mejor actriz secundaria. La película obtuvo en total nueve nominaciones a los Oscar.

8/10
Looking For Richard

1996 | Looking For Richard

Debut de Al Pacino como director. El film sigue a un grupo de actores que preparan una adaptación de Ricardo III, de Shakespeare. El cineasta entrevista a los actores, que reflexionan sobre su profesión, en un film que respira amor por el teatro por todos sus poros.

5/10
Tiempo de matar

1996 | A Time To Kill

El escritor John Grisham es un filón. Sus novelas de ambiente judicial han encandilado a tantos lectores que su paso al cine, asegurado un mínimo de calidad, tiene asegurada la rentabilidad. En Hollywood, lo saben; véanse, si no, El informe Pelícano, La tapadera, El cliente, etc. Grisham, consciente de su creciente poder en la industria fílmica, se reservó el visto bueno a director, guionista y reparto de Tiempo de matar, adaptación de su primera novela, muy querida por él, con recuerdos del Sur donde se crió y de los años en que ejerció la abogacía. Una niña negra es brutalmente violada y maltratada por dos blancos cargados de alcohol. Cuando van a juicio, Carl Lee, el padre de la pequeña, dispara a bocajarro sobre ellos ante numerosos testigos. Aunque todo apunta a que le ha movido la venganza –la hija ha quedado estéril, los culpables podrían recibir un castigo benigno–, Jake Brigance, un joven abogado blanco, tratará de probar enajenación mental. El caso despierta enseguida los conflictos raciales: organización de un grupo del Ku Kux Klan, entrada en liza de la NAACP –asociación pro derechos de los afroamericanos–, selección de un jurado integrado sólo por blancos. Joel Schumacher y Akiva Goldsman adaptan de nuevo novela de Grisham tras El cliente. Ambos presentan un caso donde sitúan, frente a frente, las fallas de un sistema legal y el deseo de tomarse uno la justicia por su mano; y se coloca al espectador en situación de juzgarlo, haciendo notar el posible peso del color de la piel del acusado, a la hora de tomar postura. Aunque no se justifica la venganza, sí que se disculpa; y se obvia la posibilidad de perdonar. Una visión que se puede tachar de simplista –la vida es más compleja de lo que allí aparece–, pero que produce resultados vistosos, en la mejor tradición del thriller de letrados. Hay momentos vibrantes y el interés por la narración se mantiene siempre. El reparto es envidiable, de esos que ponen los dientes largos: Sandra Bullock, Donald y Kiefer Sutherland, Samuel L. Jackson, Kevin Spacey, Brenda Fricker, Oliver Platt, Patrick McGoohan... Muchos son pequeños papeles, pero de fuerte presencia. Destaca sin duda el entonces desconocido Matthew McConaughey, que logra una magnífica composición en su primer papel principal para el cine. La fotografía de Peter Menzies está muy cuidada. Los tonos dorados, con imágenes casi quemadas, ayudan a recrear el calor asfixiante del verano sureño en que transcurre la acción. La opción de rodar gran parte del film con steadycam, arriesgada, ayuda a hacer presente aún más el ambiente tenso y crispado que rodea al juicio. Bien resuelta está la secuencia inicial de la violación de la niña. Sin caer en el morbo de mostrarla, se sugiere de modo impactante con planos de las cuerdas que atan a la chiquilla y una cámara subjetiva, a ras de suelo, que “ve” a los dos hombres, bestias salvajes, que la atacan.

6/10
Seven

1995 | Se7en

David Fincher (The Game, El club de la lucha) le sacó partido a su impactante estilo visual, al servicio de un guión sorprendente, muy impactante y a la vez reflexivo, sobre la corrupción en la sociedad actual. A punto de jubilarse, el teniente Somerset, de homicidios, va a ser reemplazado por el joven detective David Mills. Antes, ambos deben enfrentarse a un violento psicópata, que asesina a sus víctimas horrible y fríamente, “inspirado” en los siete pecados capitales. Una angustiosa y oscura ambientación enfatiza las dramáticas interpretaciones de Morgan Freeman, Brad Pitt y, sobre todo, Kevin Spacey. Los asesinatos son realmente retorcidos y algunas escenas permanecen en la memoria del espectador por mucho tiempo. La escena final, antológica.

7/10
Estallido

1995 | Outbreak

Un virus mortal llamado 'Motaba', terriblemente peligroso ha contagiado a un mono que habita en el Zaire. Su llegada a una localidad californiana, en un barco de contrabando, pone en peligro a todos los habitantes, ya que algunos han sido contagiados. Sam Doniels, un virólogo del ejército, y su equipo empezarán una búsqueda frenética para encontrar el antídoto, pero el tiempo juega en su contra. Emocionante thriller científico, que saca partido a la alarma sanitaria que causó en su día el virus "Ébola", similar al de la película. El guión se completa con una sencilla trama de amor entre esposos distanciados. El reparto es de primera, en donde destacan Dustin Hoffman, Morgan Freeman y Rene Russo. Dirige el alemán Wolfgang Petersen (La historia interminable, Poseidón).

6/10
El puño de Dios

1994 | Doomsday Gun

Durante los años 80, Irán se convirtió en un país con un ejército muy poderoso. Debido a su afán expansionista, comenzó una guerra con sus vecinos del sur, los irakíes. Aún quedaban unos años para que Irak invadiese Kuwait, y Estados Unidos era un aliado de Sadam Hussein, que ya dirigía los designios de Irak. Gerald Bull (Frank Langella) es un prestigioso experto en armamento, al que se le encarga el diseño de una poderosa arma. El destinatario es Sadam Hussein, que le da toda su confianza. De esta forma, Bull viaja a Irak para comenzar la construcción de un poderoso cañón, capaz de sentenciar el signo de la guerra. Una película sin más pretensiones que la acción bélica, con la excusa de la construcción del arma más poderosa del mundo. Realizada tres años después de la primera Guerra del Golfo, cuenta con el morbo del personaje de Hussein, el prototipo de malo para los estadounidenses en los últimos tiempos. La acción es continua y la tensión se mantiene a base de disparos y bombardeos.

4/10
El factor sorpresa

1994 | Swimming with Sharks

Un recién licenciado en cine entra a trabajar en Hollywood como asistente de un conocido realizador. Sin embargo, enseguida se da cuenta de que éste es un egocéntrico absorbido por el éxito. Encuentra consuelo e inspiración en una joven productora de la que se enamora. Ambos le presentan a su jefe un proyecto que se convertirá en el gran éxito del año. Divertida sátira del mundo de Hollywood que muestra en clave de humor como funciona la industria por dentro. Lo mejor es la interpretación del siempre correcto Kevin Spacey, ganador del Oscar al mejor actor secundario por Sospechosos habituales.

4/10
Sospechosos habituales

1994 | The Usual Suspects

¿Quién es Keyser Soze? ¿Se trata de un mito, el diablo como le define uno de los personajes? ¿O bien es alguien real, este supuesto rey del crimen, del que nadie conoce su verdadera identidad? Estos interrogantes surgen una y otra vez durante la investigación del incendio en extrañas circunstancias de un barco, en el que murieron más de una veintena de personas. Verbal Kint (Kevin Spacey), que logró salvar la vida en la tragedia, declara ante la policía. Y conocemos a través de un largo flash-back cómo él y otros delincuentes llegaron a formar una banda por ser… sospechosos habituales, convocados con frecuencia por la policía en ruedas de reconocimiento. El misterioso Keyser Soze les hizo una oferta que no podían rechazar, aunque para la mayoría de ellos iba a tener fatales consecuencias. Formidable y complejo rompecabezas, capaz de romper todos los esquemas del espectador, y en el que todas las piezas acaban encajando. El interrogatorio practicado por Kujan, el policía al que da vida Chazz Palminteri, sirve para mostrar un juego del gato y el ratón, en el que no se sabe quién de los dos, Verbal o Kujan, hace el papel de “gato”. El guionista Christopher McQuarrie urdió una trama sencillamente sorprendente, y el luego director de X-Men, Verano de corrupción y Superman Returns, Bryan Singer (que entonces tenía 29 añitos), se las arregló para hacer una traslación perfecta a la pantalla. El Oscar al guión no sorprendió a nadie: además de que la estructura es perfecta (Tarantino seguiría una línea no muy diferente con Pulp Fiction), los diálogos, con sus réplicas y contrarréplicas, rebosan ingenio. Y la construcción del personaje siempre ausente y presente, Keyser Soze, que parece uno de esos poderosos corruptos que tan bien supo describir Orson Welles, se revela como una idea formidable. El relato de cómo afrontó la violación de su mujer y el secuestro de sus retoños es como para erizar los pelos a cualquiera. El film cuenta con un reparto casi enteramente masculino, muy bien seleccionado: Stephen Baldwin (quizá el menos conocido de los hermanos actores Baldwin), Gabriel Byrne, Benicio Del Toro, Kevin Bacon (brillante en Homicidio en primer grado), Kevin Spacey (que se llevó el primer Oscar de los dos que tiene, e inició una brillantísima carrera), Chazz Palminteri (que ya había brillado como gángster en Una historia del Bronx y Balas sobre Broadway), Pete Postlethwaite… hicieron un magnífico trabajo. Si Byrne ya había llamado la atención en filmes de gangsters como Muerte entre las flores, el film fue la ocasión de que otros rostros empezaran a asomar en la pantalla: Postlewaite brillaría con luz propia sobre todo en En el nombre del padre y Tocando el viento, y Del Toro se llevaría un Oscar años después por su composición de poli mexicano en Traffic.

8/10
Voluntad de hierro

1993 | Iron Will

Para solucionar sus problemas económicos derivados de la muerte de su padre, un chico se ve obligado a participar en una carrera de trineos de perros. Aventuras al estilo de las novelas de Jack London.

4/10
Dobles parejas

1992 | Consenting Adults

Richard (Kevin Kline) y su esposa Priscilla (Mary Elizabeth Mastrantonio) parecen tenerlo todo: una casa maravillosa, una hija prometedora y un próspero negocio. Sin embargo echan de menos algo de acción en su vida, algo que el matrimonio Otis, sus vecinos, parecen tener con creces. Tentados por la vida frivola e intensa de ellos, Richard accede a intercambiar su pareja y se dejará arrastrar por una pasión que le llevará a un territorio peligroso y criminal, que pondrá en juego la vida de los suyos. Dirigida con pulso, esta película resulta inquietante tanto por su planteamiento como por la interpretación de un gran elenco de actores. Kevin Spacey (Seven, Sospechosos habituales, American Beauty) demuestra con creces su magnífico carisma para meterse en la piel de personas con dobles intenciones.

4/10
Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio)

1992 | Glengarry Glen Ross

En Chicago, la empresa Glengarry se dedica al negocio inmobiliario. Varios de sus trabajadores se deben enfrentar a un jefe recién llegado que les impone una nueva y agresiva estrategia para hacer frente a la cada día más terrible competencia del sector. De esta forma, su plan consiste en regalar un Cadillac al vendedor estrella y en echar a la calle al resto. Esto llevará al límite la competitividad entre los propios compañeros y la situación se vuelve demasiado tensa. Incluso se produce el robo de las nuevas fichas de clientes, aquellos con más posibilidades de compra. Inevitablemente, todos tienden a engañar a los demás. James Foley consiguió una desgarrante adaptación del magnífico texto teatral de David Mamet (director de largometrajes prestigiosos como Casa de juegos o El caso Winslow), en la que éste reflexionaba sobre la gran competitividad, en algunos casos extrema, que fomentan algunas empresas modernas entre sus empleados, dividiéndoles en ganadores y perdedores. Foley no oculta el origen teatral del texto, y consiguio a los mejores actores, incluso para los papeles secundarios. Así, probablemente la mejor actuación corre a cargo del mítico Jack Lemmon, en un corto papel de vendedor atosigado por la nueva táctica de la empresa. Al Pacino, Ed Harris, Kevin Spacey, Alan Arkin y Jonathan Pryce realizan, como es habitual unos excelentes trabajos, pero la gran sorpresa la dio Alec Baldwin, como el agresivo y neurótico jefe recién llegado.

7/10
Henry & June

1990 | Henry & June

Reconstrucción de las tórridas relaciones entre el novelista Henry Miller y la escritora Anaïs Nin, a partir de su propio diario. Ambos están muy bien interpretados por Fred Ward y Maria de Medeiros respectivamente. La historia comienza en el París de los años 30, cuando Anaïs Nin, embarcada en un viaje de autodescubrimiento que escribe en su diario, conoce al autor americano Henry Miller. Ambos se enamoran y mantienen un romance, mientras que la esposa de Henry, June (Uma Thurman), les alienta a proseguir.

5/10
Bajo otra bandera

1990 | A Show of Force

Thriller político, con reportera de investigación, en torno a una historia de asesinato en el Puerto Rico de 1978 con motivo de sus relaciones con los Estados Unidos. Magnífico reparto.

4/10
Mi padre (1989)

1989 | Dad

Entrañable melodrama sobre la relación entre un viejo divertido pero cascarrabias y su joven hijo que mezcla las risas con las lágrimas. Contiene una magistral actuación de Jack Lemmon, uno de los mejores actores de la historia del cine, que resulta perfecto como el anciano protagonista. Frente a él un correcto Ted Danson, que tras el éxito de la serie Cheers saltó a la gran pantalla con películas como Made in America. El Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg suele producir mayoritariamente productos de ciencia ficción y fantasía, aunque en esta ocasión logró un excelente melodrama.

5/10
No me chilles, que no te veo

1989 | See No Evil, Hear No Evil

Desternillante comedia protagonizada por la pareja formada por Richard Pryor y Gene Wilder, sin duda dos de los más experimentados comediantes del panorama cinematográfico. En esta ocurrente película, Wally (Pryor) y Dave (Wilder) son los encargados de un kiosco de periódicos en Nueva York. Todo es normal para ellos en el trabajo diario, pero cada uno tiene algo muy especial: Wally es ciego y su amigo Dave, sordo. La vida cambiará para ellos cuando, de repente, un día un hombre aparece asesinado junto a su establecimiento. Los dos resultan ser los únicos testigos. Esta situación da lugar a una intrépida y tronchante comedia cuando ambos protagonistas traten de probar su inocencia. Es ésta una atrevida película repleta de gags muy efectistas y de estudiada frivolidad.

4/10
Armas de mujer

1988 | Working Girl

Tres grandes actores en una crítica a los yuppies obsesionados por triunfar. Harrison Ford, Sigourney Weaver y Melanie Griffith son un buen motivo por sí solos para ver una película. Razón de más si se reúnen los tres, como en esta célebre comedia con la que Mike Nichols (El graduado, Lobo), le metió un varapalo a aquellos yuppies que aplican la teoría del “triunfo a cualquier precio”. Tess (Griffith), la secretaria de una de estas ejecutivas agresivas suplanta a su jefa (Weaver) cuando ésta sufre un accidente esquiando.

6/10
Beyond the Sea

2004 | Beyond the Sea

Proyecto largamente acariciado por Kevin Spacey (diez años le supuso su gestación), en el que actúa, canta, baila, escribe el guión, dirige y produce. Se trata de un biopic del cantante Bobby Darin (1936-1973), nacido en Nueva York como Walden Robert Cassotto, que pese a una enfermedad se convertirá en encarnación del sueño americano: discos exitosos, esposo de la actriz Sandra Dee, y candidato al Oscar en 1963 por su papel secundario en El capitan Newman. La estructura narrativa del film resulta ciertamente original. Bobby Darin está dirigiendo una película sobre su propia vida, y con un toque surrealista, el actor que le interpreta de niño le interpela acerca de los acontecimientos principales de su biografía, obligándole a bucear en busca de la verdad. Y es que “con la verdad, nunca te equivocas”, como escuchó decir durante la infancia a su madre, palabras que alcanzarán su sentido pleno en un momento especialmente revelador. Spacey entrega una película agradable de ver, con los números musicales y las canciones muy bien seleccionados e introducidos. Aunque retrata las dificultades matrimoniales, saca a la luz dolorosos secretos familiares, o se asoma a una conciencia social manifestada en su oposición a la guerra de Vietnam, hay un esfuerzo consciente por evitar las aristas e impregnar la narración de un aire mágico. Lo que convierte el conjunto en vaporoso, no acabamos de conocer al personaje. Bobby Darin vive, viene a decir Spacey; aunque para muchos sea un desconocido sus canciones, su arte, perduran. El actor lleva bien su protagonismo absoluto, y le arropan a la perfección Kate Bosworth (tiene encanto la escena de la noche nupcial), Caroline Aaron (la hermana), Bob Hoskins (el cuñado) o su alter ego infantil, William Ullrich.

6/10
La trampa del caimán

1996 | Albino Alligator

Un grupo de delincuentes, tras realizar un robo son perseguidos por la policía. Deciden esconderse en un bar y tomar como rehenes a todas las personas presentes en el local. El tiempo pasa y se dan cuenta de que tienen todas las salidas ocupadas y que la salvación se torna cada vez más complicada. Así que se deciden a negociar un trato. Sin embargo, mientras idean cuál es el mejor plan para escapar, se dan cuenta de que una persona del local es algo más que un simple rehén. Debut en la realización del actor Kevin Spacey. Logra un sólido producto acerca de tres delincuentes, dos hermanos, que se refugian en un pequeño bar que data de los años de la ley seca. Sus escasos clientes se convierte en rehenes al rodear el lugar la policía. El director crea una tensa y claustrofóbica atmósfera, gracias a un sólido guión con una progresión bien hilvanada, y a unos magníficos actores –Matt Dillon, Gary Sinise, Faye Dunaway, Joe Mantegna, Vigo Mortensen…–. Uno de los personajes, enigmático, depara algunas sorpresas. El final, pesimista, quiere reflejar las debilidades de la naturaleza humana, aun de aquellos –Faye Dunaway, aferrada siempre a las cuentas de su rosario– que se apoyan en sus creencias religiosas. El grandísimo actor Kevin Spacey (Sospechosos habituales, Seven, Negociador, American Beauty) da muestras de un talento poco común al dirigir este intenso y violento thriller de accción y suspense. Todo el reparto está a la altura, pero hay que mencionar en especial a Gary Sinise (De ratones y hombres, Forrest Gump, Apolo 13) y a la veterana actriz Faye Dunaway.

5/10
Beyond the Sea

2004 | Beyond the Sea

Proyecto largamente acariciado por Kevin Spacey (diez años le supuso su gestación), en el que actúa, canta, baila, escribe el guión, dirige y produce. Se trata de un biopic del cantante Bobby Darin (1936-1973), nacido en Nueva York como Walden Robert Cassotto, que pese a una enfermedad se convertirá en encarnación del sueño americano: discos exitosos, esposo de la actriz Sandra Dee, y candidato al Oscar en 1963 por su papel secundario en El capitan Newman. La estructura narrativa del film resulta ciertamente original. Bobby Darin está dirigiendo una película sobre su propia vida, y con un toque surrealista, el actor que le interpreta de niño le interpela acerca de los acontecimientos principales de su biografía, obligándole a bucear en busca de la verdad. Y es que “con la verdad, nunca te equivocas”, como escuchó decir durante la infancia a su madre, palabras que alcanzarán su sentido pleno en un momento especialmente revelador. Spacey entrega una película agradable de ver, con los números musicales y las canciones muy bien seleccionados e introducidos. Aunque retrata las dificultades matrimoniales, saca a la luz dolorosos secretos familiares, o se asoma a una conciencia social manifestada en su oposición a la guerra de Vietnam, hay un esfuerzo consciente por evitar las aristas e impregnar la narración de un aire mágico. Lo que convierte el conjunto en vaporoso, no acabamos de conocer al personaje. Bobby Darin vive, viene a decir Spacey; aunque para muchos sea un desconocido sus canciones, su arte, perduran. El actor lleva bien su protagonismo absoluto, y le arropan a la perfección Kate Bosworth (tiene encanto la escena de la noche nupcial), Caroline Aaron (la hermana), Bob Hoskins (el cuñado) o su alter ego infantil, William Ullrich.

6/10

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