El thriller que rodea el rodaje de “Michael”, biopic de Michael Jackson, tiene más giros que una coreografía de "Billie Jean" en directo. Tal y como se concibió en un primer momento comenzaba en el momento de las acusaciones judiciales contra el cantante, a principios de los 90. Desde ahí, el relato retrocedía en forma de flashbacks para reconstruir su infancia, su ascenso con los Jackson 5 y su transformación en estrella internacional.
Graham King, el productor que ya había triunfado con Bohemian Rhapsody, disfrutaba de unas merecidas vacaciones en el sur de Francia cuando recibió una llamada que lo dejó helado: gran parte del tercer acto de la película, ya rodada y en posproducción, tenía que tirarse a la basura. Los herederos de Michael Jackson habían descubierto demasiado tarde que el acuerdo de 1993 con la familia de Jordan Chandler, el niño que acusó al cantante les prohibía usar esa historia comercialmente. Fue un golpe brutal, surrealista, que obligó a un millonario rodaje de nuevas tomas y retrasó el estreno un año entero. El corazón de la película tuvo que latir de nuevo.
El coste de ese error fue doloroso pero revelador: entre 10 y 15 millones de dólares sólo para las 22 jornadas de nuevas grabaciones, elevando el presupuesto total de la cinta a alrededor de los 170 millones. Ya de por sí la producción era cara porque los derechos de canciones famosas superan el PIB de algún país pequeño, las tres semanas intensas rodando conciertos épicos y los efectos visuales para recrear a la perfección el Neverland de Michael Jackson, con sus animales exóticos incluidos. Ese dinero extra, pagado por los herederos de la estrella, muestra hasta qué punto estaban dispuestos a llegar para proteger la visión de un relato inspirador.
Hollywood entero temblaba después del documental Leaving Neverland. Varios estudios grandes cerraron las puertas al proyecto, temiendo las controversias. Pero Lionsgate, con valentía y visión, apostó fuerte en 2022 para distribuir en Estados Unidos, mientras Universal se quedó con la mayoría de los derechos internacionales. Ese compromiso ha sido total: incluso tras el caos de las nuevas tomas, siguieron adelante con ilusión, convencidos de que la magia de la música de Michael Jackson podía superar cualquier sombra. Y Japón, donde Michael Jackson sigue siendo un dios, pagó una fortuna por sus derechos.
Ya la cosa empezó con mal pie. El inicio del rodaje se retrasó por la huelga del Sindicato de Actores (SAG-AFTRA), de 2023. Eso comprimió tiempos de producción y obligó a acelerar decisiones creativas.
El verdadero milagro de la película se llama Jaafar Jackson. Este sobrino del Rey del Pop, casi desconocido, se sometió a dos años de entrenamiento brutal con coaches de actuación y coreógrafos. Luego se encerró tres semanas solo en la antigua casa de su tío para meterse en la piel del personaje. Cuando salió y bailó "Billie Jean" delante de un pequeño grupo, Graham King supo que había encontrado oro puro. Jaafar Jackson no imita: encarna. Sus movimientos líquidos, su voz, su presencia… hacen que muchos espectadores olviden que no están viendo al verdadero Michael Jackson. Es una transformación que emociona y eriza la piel.
Neverland tuvo que construirse dos veces
El rancho de Neverland, residencia del artista, combina decorados con recreaciones digitales. Se construyeron decorados físicos a escala parcial, buscando dotar al espacio de una materialidad que ayudara a los actores a interactuar con él de forma más orgánica. Sin embargo, a medida que el guion fue modificándose en posproducción, también lo hizo la propia concepción visual del lugar. Neverland dejó de entenderse como un espacio literal y pasó a reinterpretarse como un elemento más simbólico dentro del relato. El nuevo planteamiento narrativo exigía un Neverland menos asociado al imaginario de “cuento de hadas” y más cercano a una construcción emocional, casi abstracta, vinculada a la percepción del personaje, por lo que hubo que rehacer el decorado de cero.
El rodaje de las secuencias dedicadas a los Jackson 5 terminó convirtiéndose en uno de los apartados más costosos y complejos del film. Lejos de ser simples escenas de transición, estas partes de la película exigieron una planificación minuciosa que combinaba varios niveles de producción. Por un lado, se desarrolló un trabajo de coreografía infantil especializada, adaptado a intérpretes muy jóvenes que debían reproducir movimientos altamente estilizados. Por otro, se recurrió a un sistema de rodaje con múltiples cámaras inspirado en la televisión musical de los años 70, con el objetivo de capturar la energía en directo de las actuaciones.
A ello se sumó una labor de reconstrucción histórica especialmente exigente, que incluyó platós diseñados para replicar con precisión la estética televisiva de la época. Paradójicamente, estas secuencias —que narrativamente representan el inicio de la carrera del protagonista y ocupan relativamente poco metraje— acabaron siendo las que más tiempo de preparación y recursos consumieron dentro de toda la producción.
¿Canta realmente Jaafar Jackson?
En el terreno técnico, uno de los desafíos menos previsibles del rodaje fue la recreación de la evolución vocal del personaje. La interpretación de la voz de Michael Jackson no podía resolverse con un único registro, ya que la película abarca distintas etapas de su vida, cada una con una textura vocal diferente. Para ello, el equipo combinó varias capas de trabajo sonoro: grabaciones de archivo del propio artista, doblaje interpretativo a cargo de Jaafar Jackson y un proceso de manipulación digital de la voz para adaptar el timbre a distintas edades.
Este sistema híbrido, aunque eficaz, generó un flujo constante de ajustes en postproducción. Cada modificación en el montaje afectaba al equilibrio entre las distintas fuentes de sonido, lo que obligó a revisar repetidamente escenas ya consideradas cerradas. El resultado fue un proceso técnico en continua revisión, donde la voz del protagonista se convirtió en uno de los elementos más sensibles y dinámicos de toda la película. Al final, Jaafar Jackson canta algunos fragmentos, pero en otras ocasiones se escucha al auténtico Michael Jackson.
¿En qué estado se encuentra el rodaje de la segunda entrega de "Michael"?
En un principio Michael se concibió como un único largometraje. Durante el desarrollo, el equipo se dio cuenta de algo básico: la historia que estaban rodando era demasiado extensa para una sola película. El guion cubría la Infancia con los Jackson 5, el ascenso en los 70, la explosión internacional en los 80 y la controvertida etapa posterior. Cuando el material empezó a montarse, el problema fue claro: el corte superaba con facilidad las tres horas… y el final tenía un tono mucho más oscuro que el principio. En 2024 se empezó a comentar que la trama se dividiría en dos. Los responsables del film se esfuerzan en señalar que no han tomado esta decisión por motivos meramente comerciales, para que el público pague dos veces la entrada, sino por motivos creativos. "El film adquirió una escala inusualmente grande”, explica el propio Graham King. "La vida del artista es tan extensa que no se puede abarcar fácilmente en una sola narración convencional".
Todo indica que la continuación está asegurada. Las primeras reacciones de la prensa son mixtas: algunos la llaman demasiado segura, edulcorada, pero casi todos coinciden en que las secuencias musicales son electrizantes y que Jaafar Jackson entrega una actuación fuera de serie. El público, sin embargo, parece listo para dejarse llevar por la nostalgia. Las encuestas previas muestran entusiasmo enorme, especialmente entre el público negro y de todas las edades. Las proyecciones hablan de 65-70 millones de dólares solo en Estados Unidos y Canadá este fin de semana (posible récord para un biopic musical), y 140-150 millones a nivel mundial en el estreno.
Si Michael cumple estas expectativas —y todo apunta a que sí—, la secuela ya está prácticamente en marcha. Un tercio del metraje de la segunda parte ya está rodado, con actuaciones de las giras "Dangerous" e "Invincible". Podría empezar a filmarse este mismo año para llegar a cines en 2027 o 2028. La emoción es palpable: después de años de sombras, la música de Michael Jackson vuelve a brillar con fuerza en la gran pantalla, recordándonos por qué sigue siendo el Rey del Pop para millones de personas en todo el mundo.
