Santiago Segura ha tenido que salir al paso del pequeño incendio digital que ha rodeado a “Torrente presidente”, la sexta entrega de su saga más gamberra, que tras arrasar en cines y coronarse en Netflix, ahora se ha convertido también en protagonista de una polémica inesperada.
La película, estrenada en la plataforma el 26 de junio, ha escalado rápidamente hasta lo más alto del ranking del gigante del streaming. Pero el idilio con el público se ha visto ligeramente empañado cuando algunos espectadores más atentos —o más curiosos— detectaron un cambio muy concreto en una de sus escenas más comentadas.
La secuencia en cuestión aparece en torno al minuto 40, justo cuando José Luis Torrente (Santiago Segura) ha iniciado su delirante carrera presidencial al frente del partido NOX. En ese punto del relato, sus asesores intentan contener un vídeo viral donde el protagonista aparece en una situación comprometida: medio desnudo y acompañado de tres prostitutas.
El problema (o el detalle, según se mire) llega ahí: mientras que en la versión cinematográfica se veía a Torrente sentado sin ropa interior, en Netflix esa imagen ha sido suavizada con un emoji de panda tapando estratégicamente sus partes íntimas. El mismo tratamiento se aplica a una de las mujeres de la escena, generando sorpresa, memes y debate inmediato en redes.
La reacción no tardó en llegar. Algunos fans de la saga —que siempre han defendido la incorrección política como ADN del personaje— criticaron lo que consideraron una “domesticación” del universo Torrente. Otros, directamente, lo interpretaron como una censura encubierta.
El giro de guión ha llegado pronto: el propio Santiago Segura ha querido aclarar la situación y desmontar la teoría de la censura externa. “No ha sido Netflix, he sido yo”, ha explicado el cineasta en redes sociales, defendiendo la decisión como un guiño humorístico. “Me parecían graciosos los emoticonos en esas ‘partes’ que dices”, añadió, dejando claro que la intervención era consciente y, en su lógica, parte del gag.
Aun así, internet no perdona el misterio. ¿Ironía visual? ¿Autocensura creativa? ¿O una broma interna que se ha salido de control? Lo único indiscutible es que Torrente presidente sigue funcionando como máquina de polémicas.

