Después de convertir el vampirismo en una experiencia gótica de pesadilla con “Nosferatu” y antes de lanzarse de lleno al terror de hombres lobo con “Werwulf”, Robert Eggers parece dispuesto a demostrar que tampoco necesita monstruos para meter miedo. El director prepara una nueva adaptación de “Romeo y Julieta”, el clásico de William Shakespeare, para Focus Features. Y aunque los detalles de su aproximación permanecen bajo llave, hay una pista que dispara la imaginación: los personajes hablarán en inglés antiguo.
El proyecto todavía no tiene cerrado definitivamente el acuerdo, pero Robert Eggers está negociando para dirigirlo y producirlo. Focus Features se ha impuesto en la pugna por hacerse con la película, en un proyecto que volverá a reunir al cineasta con el estudio responsable de buena parte de su filmografía reciente.
La pregunta resulta inevitable: ¿estamos ante un Romeo y Julieta siniestro? De momento, no hay información que permita afirmarlo. Robert Eggers no ha revelado que vaya a convertir la tragedia de Verona en una película de terror ni se conocen cambios concretos en la historia. Pero resulta difícil no imaginar qué puede hacer con ella el hombre que convirtió la Nueva Inglaterra puritana de La bruja en una pesadilla, transformó El hombre del norte en una epopeya brutal y llevó Nosferatu al terreno del horror gótico más atmosférico.
Porque el material de partida tampoco es precisamente una comedia romántica. Escrita por William Shakespeare a mediados de la década de 1590, Romeo y Julieta cuenta la historia de dos jóvenes enamorados pertenecientes a familias enfrentadas de Verona. Su relación clandestina desemboca en una cadena de acontecimientos que conduce a la célebre tragedia final. En otras palabras: dos adolescentes, dos familias enfrentadas, violencia, muerte, superstición, venenos y un romance que acaba fatal. Robert Eggers, si necesita algo más, probablemente pueda añadirlo después.
La gran incógnita será saber hasta qué punto respetará el tono tradicional de la obra y qué espacio dejará para su particular obsesión por los mundos antiguos, las creencias sobrenaturales y los ambientes opresivos. El dato del inglés antiguo apunta a una aproximación especialmente preocupada por la ambientación y la autenticidad lingüística, aunque todavía no se han desvelado detalles sobre el argumento, el reparto o el diseño visual.
No sería, desde luego, la primera vez que Romeo y Julieta cambia radicalmente de aspecto en la pantalla. Entre sus versiones más conocidas están la dirigida por Franco Zeffirelli en 1968, Romeo y Julieta, que ganó dos Oscar, y Romeo + Julieta, la exuberante actualización de Baz Luhrmann de 1996 protagonizada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes, que trasladó la acción a un entorno contemporáneo manteniendo los diálogos originales de William Shakespeare.
Robert Eggers, sin embargo, parece jugar en otra liga. Su Romeo y Julieta llegaría después de Werwulf, su siguiente película para Focus Features, protagonizada por Aaron Taylor-Johnson como un granjero convertido en hombre lobo en la Inglaterra del siglo XIV. El filme se estrenará en Estados Unidos el día de Navidad y supone otro regreso de Robert Eggers a los escenarios históricos y al terror.
Además, el cineasta tiene entre manos una secuela de Dentro del laberinto para TriStar Pictures y The Jim Henson Company, por lo que su agenda continúa bastante alejada de la tranquilidad pastoral.
Su último estreno, Nosferatu, fue también su película más taquillera hasta la fecha, con cerca de 182 millones de dólares recaudados en todo el mundo, además de obtener cuatro nominaciones al Oscar en categorías técnicas.
Ahora Robert Eggers cambia los colmillos de los vampiros y las garras de los licántropos por dos enamorados adolescentes. Todavía no sabemos si su Verona tendrá fantasmas, brujería o simplemente mucho más barro del habitual. Pero si alguien puede conseguir que nos preguntemos si Romeo y Julieta necesitaban realmente un exorcista, ese alguien es Robert Eggers.
