La inteligencia artificial ya tiene su gran película de temporada, y no parece precisamente un anuncio de Silicon Valley. "Artificial", dirigida por Luca Guadagnino, se presentó el 5 de octubre en el Festival de Cine de Nueva York con una mirada especialmente crítica hacia el nacimiento de OpenAI, Sam Altman y la carrera tecnológica por desarrollar la inteligencia artificial a cualquier precio.
La película, escrita por Simon Rich, reconstruye el ascenso de OpenAI a través de Ilya Sutskever, interpretado por Yura Borisov, presentado como el científico idealista que quería utilizar la inteligencia artificial para beneficiar a la humanidad y que acaba descubriendo que sus compañeros tienen otros planes. Frente a él, Andrew Garfield interpreta a Sam Altman como un personaje carismático, manipulador y dispuesto a convertir la revolución tecnológica en un formidable negocio.
La historia comienza en 2003, cuando Ilya Sutskever llega a la Universidad de Toronto para trabajar con Geoffrey Hinton, uno de los grandes pioneros de la inteligencia artificial, encarnado por Mark Rylance. Más adelante, Ilya Sutskever conoce a Sam Altman y termina incorporándose a la recién creada OpenAI como responsable científico. Lo que inicialmente parece una aventura destinada a desarrollar una tecnología beneficiosa para la humanidad se transforma progresivamente en una batalla por el poder, el dinero y el control de la inteligencia artificial.
La película recorre acontecimientos reales como la incorporación de Elon Musk al proyecto, la llegada de ChatGPT en noviembre de 2022 y, sobre todo, la crisis de noviembre de 2023, cuando el consejo de OpenAI destituyó a Sam Altman y éste regresó pocos días después con más poder que antes. Luca Guadagnino convierte aquel episodio en una especie de thriller corporativo en el que la ciencia acaba perdiendo terreno frente al capitalismo tecnológico.
El resultado ha provocado especial interés porque Amazon MGM Studios había respaldado inicialmente el proyecto, pero terminó apartándose después de que Amazon anunciara una inversión de 50.000 millones de dólares en OpenAI. Posteriormente, Neon asumió la distribución. La situación tiene cierta ironía: Amazon había ayudado a financiar una película que cuestionaba precisamente el tipo de poder tecnológico del que la compañía pasaría a convertirse en socio.
El propio Luca Guadagnino reconoció que le interesaba la historia porque, aunque la inteligencia artificial pertenece al mundo de las matemáticas y los ordenadores, sigue siendo una creación humana y surge de las relaciones entre personas. Simon Rich, antiguo guionista de Saturday Night Live y Pixar, explicó que llevaba décadas fascinado por las posibilidades de la IA y que decidió convertir esa fascinación en una advertencia cinematográfica.
Uno de los principales atractivos de Artificial es Andrew Garfield como Sam Altman. Su interpretación no busca tanto una imitación física como una aproximación psicológica al personaje.
El Sam Altman de Andrew Garfield resulta extraordinariamente encantador y, al mismo tiempo, profundamente inquietante: alguien capaz de mostrarse cordial mientras maniobra entre bastidores. Geoffrey Hinton llega a describirlo como una persona tan carismática que podría desembarcar en una isla de caníbales y acabar convirtiéndose en su rey.
Sam Altman, por su parte, ya ha cuestionado la fidelidad de la película pese a no haberla visto. A partir del tráiler, aseguró que no creía que sus responsables estuvieran buscando la exactitud. Andrew Garfield incluso bromeó en el estreno sobre un supuesto encuentro con Sam Altman durante el rodaje: mientras el empresario afirma que ambos se saludaron, el actor aseguró que, si ocurrió, debió olvidarlo por completo.
Artificial utiliza el nacimiento de OpenAI como parábola sobre una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo: qué ocurre cuando quienes dicen querer salvar a la humanidad necesitan ganar una carrera económica antes que sus competidores.
Luca Guadagnino parece tener bastante clara la respuesta. Y no es tranquilizadora.En Silicon Valley, aparentemente, hasta los posdatas necesitan posdatas.
