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Biografía

Mark Rylance

Mark Rylance

60 años

Mark Rylance

Nació el 18 de Enero de 1960 en Ashford, Kent, Inglaterra, Reino Unido

Premios: 1 Oscar

El gigante discreto

05 Julio 2016

Se ha convertido en el nuevo actor fetiche de Steven Spielberg, con el permiso de Tom Hanks, con quien compartió cartel en “El puente de los espías”, film que le dio el Oscar al mejor actor de reparto. Mark Rylance es un interprete británico respetadísimo por su trabajo en la escena teatral, pero que últimamente se está prodigando en la pequeña y gran pantalla.

Es un actor grande, porque no busca llamar la atención, nunca cae en el histrionismo, sino que simplemente se mete en la piel del personaje que le toca encarnar.

Mark Waters –que luego asumió el apellido artístico de Rylance, para no ser confundido con otro actor– nació en Ashford, en Inglaterra, en 1960, aunque tiene ancestros irlandeses, y sus padres, profesores de inglés ambos, se trasladaron a Estados Unidos cuando él era un niño, junto a sus dos hermanos, primero a Conneticut y luego a Wisconsin. Su afición a dar vida a personajes distintos de sí mismo comenzó a edad temprana, pues ya de chaval participaba en representaciones teatrales del colegio, con obras de Shakespeare como “Hamlet” y “Romeo y Julieta”, donde asumía el papel principal.

Con 18 años tuvo claro que si quería desarrollar su talento en los escenarios de teatro, debía volver a su país natal, de modo que se preparó con ahinco desde 1978 en la RADA (Real Academia de Arte Dramático) de Londres. Ya en 1980 hizo sus primeras actuaciones profesionales y en 1982 se incorporó a la prestigiosas Royal Shakespeare Company. Estuvo en buenos montajes de obras del bardo inglés, pero Rylance quería tener más control de su trabajo y en 1990, con la que luego se convertiría en su esposa, Claire van Kampen, fundó su propia compañía teatral, la Phoebus’ Cart. Con Claire tiene una hijastra, la también actriz Juliet Rylance. Otra segunda hijastra, Natasha, murió a la temprana edad de 28 años, lo que impidió la participación de Mark en la inauguración de los juegos olímpicos de Londres, donde le sustituyó Kenneth Branagh.

Al mismo tiempo iría haciendo sus primeros trabajo en la televisión británica, y hasta una breve aparición en cine en Corazones de fuego, en 1987, quizá para ir tomando experiencia, pero sin auténticos deseos de dedicarse de lleno a la pequeña y gran pantalla; poco después, en 1991, figuró en Prospero’s Book, del barroco Peter Greenaway. Su dominio de Shakespeare le llevarían a ser el primer director artístico del Shakespeare’s Globe londinense entre 1995 y 2005. Y es que en 1994 había ganado el premio Olivier por su trabajo en “Mucho ruido y pocas nueces”. Tampoco los Tony se le resistieron, y ganó este premio de teatro en 3 ocasiones, una de ellas, 2014, por otro Shakesperare, “Noche de reyes”.

En cine sus trabajos hasta la fecha han sido selectos y con toque intelectual, pero de cierta entidad, desde luego no los escogió al azar. En 1995, acompañado de Kristin Scott Thomas, dio vida a un naturalista en Ángeles & insectos, y seis años después se ponía a las órdenes del francés Patrice Chéreau en Intimidad, una disección de la sexualidad vaciada del amor. Otros trabajos puntuales y con presencia secundaria, incluyen Las hermanas Bolena (2008) y Anonymous (2011); en esta última el más bien poco shakespereano Roland Emmerich especula sobre quién podría ser el verdadero autor de las obras de Shakespeare.

La televisión comenzó a regalarle muy buenos momentos gracias a The Goverment Inspector (2005) y sobre todo a Wolf Hall (2015), miniserie donde encarna con magistral brillantez a Thomas Cromwell. En cambio tuvo la desgracia de trabajar en la mediocre Caza al asesino (2015), en la que también estaban Sean Penn y Javier Bardem.

El boom en el cine se lo debe claramente a Steven Spielberg, quien afirma que “tengo la suerte de poder llamarle amigo”. Curiosamente, Rylance hizo una prueba para El imperio del sol hace años, y el director le ofreció un papel en el film, pero entonces el actor rechazó la oferta. Tras verle en un montaje de “Noche de reyes”, Spierlberg quiso hablar con él para El puente de los espías, y esta vez tuvo una respuesta afirmativa; la colaboración fue tan feliz, que hasta se materializó en un Oscar. Curiosamente, al verle en escena, Spielberg no recordaba que a ese actor le había ofrecido un papel años atrás.

El caso es sin comerlo ni beberlo, Rylance parece haberse convertido en el “niño bonito” de Spielberg, pues le ha persuadido para componer un personaje que debe mucho a los efectos especiales en Mi amigo el gigante. Y además le va a tener en la esperada Ready Player One, ciencia ficción alrededor del mundo de los videojuegos, y en The Kidnapping of Edgardo Mortara, donde dará vida al Papa Pío IX. Por si fuera poco, también hará la guerra en Dunkirk, el film bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial que prepara Christopher Nolan.

Oscar
2016

Ganador de 1 premio

Filmografía
Waiting for the Barbarians

2019 | Waiting for the Barbarians

Ready Player One

2018 | Ready Player One

Futuro próximo distópico. En el año 2045 el mundo real no resulta demasiado atractivo, no ha habido un crecimiento sostenible, mucha gente se hacina habitando en lugares insalubres, como la barriada de Las Torres. En cambio, tecnológicamente, hay un modo de evadirse al que todo el mundo se apunta: la realidad virtual de OASIS permite sumergirse en aventuras alternativas donde puedes moverte anónimamente con un avatar adoptando cualquier identidad y disfrutar de lo lindo. El creador del invento, el visionario multimillonario James Halliday, recién fallecido, ha decidido legar el control de su compañía a quien consiga tres llaves escondidas en ese mundo virtual a modo de “huevos de pascua”, y que obligan a resolver previamente ciertos enigmas. Alguien que podría lograrlo es el joven huérfano Wade Watts, que con el avatar de Percival se mueve como pez en el agua en OASIS. Pero deberá superar los esfuerzos de Nolan Sorrento, empresario sin escrúpulos que tiene un ejército de empleados a sus órdenes tratando de hacerse con el legado de Halliday. Adaptación del best-seller homónimo de Ernest Cline, coautor del guión con Zak Penn. El primero ya demostró su pasión por La guerra de las galaxias con el libreto de Fanboys (2009), mientras que Penn, habitual guionista en películas de superhéroes, imaginó el argumento de una película con tono comparable al de la que nos ocupa, El último gran héroe (1993). Repleta la trama de guiños ochenteros, con menciones de múltiples videojuegos, pero también de películas y elementos de la cultura pop, perfectamente integrados y muchos de ellos deliciosos, que no es cuestión de destripar en estas líneas, no es de extrañar que Steven Spielberg la haya escogido para regresar al pasado como director: hacía mucho, demasiado tiempo, que el cineasta no abordaba una película de corte fantástico destinada claramente al público adolescente y juvenil, más el nostálgico de los peterpanes que se resisten a crecer, del que se nutre en parte la exitosa serie Stranger Things. El film es trepidante, no deja un momento de respiro, y en líneas generales resulta sumamente entretenido, combinando la sensación de estar montado en una montaña rusa, con las bromas y conflictos “teen”, que retrotraen a Regreso al futuro. Quizá podía haberse aligerado algo el metraje, y no apabullar tanto con las escenas de acción videoconsolera, pero ciertamente los logros visuales son espectaculares, tanto en el mundo real como en el virtual. Por otro lado funciona bien el esquema del viaje del héroe aplicado a un adolescente, Percival, con interés amoroso, Art3mis, y aliados dentro del mundo virtual, pero con los que no tiene contacto en la realidad, lo que sirve para aleccionar acerca de no dejar nunca de pisar tierra, aunque sea un “mensaje” leve -igual que la invitación a tener valor para tomar decisiones en la vida, o las advertencias ante el poder de las grandes corporaciones- en lo que sobre todo es un espectáculo palomitero. Los actores están bien, con Tye Sheridan de protagonista, bien secundada por Olivia Cook, la heroína, Ben Mendelsohn, el villano, o Mark Rylance como tecnológo soñador de aspecto realmente insólito.

7/10
Dunkerque

2017 | Dunkirk

Primera película de corte histórico de Christopher Nolan, guionista, director y productor, respaldado en la producción por su esposa Emma Thomas. Aborda la evacuación de soldados británicos atrapados en las playas francesas de Dunkerque durante la Segunda Guerra Mundial, en lo que se conoció como Operación Dinamo, que permitió el traslado de más de 300.000 hombres al Reino Unido en mayo de 1940, cruzando el canal de la Mancha. Los hechos han sido tratados en el cine con más o menos detalle, vienen al cabeza filmes como La Sra. Miniver, Fin de semana en Dunkerque o, casi contemporánea, a Dunkerque, Su mejor historia. Pero aquí la idea es recrear lo ocurrido con enorme realismo en las escenas de acción bélica, en línea con algunos de los mejores momentos de Salvar al soldado Ryan de Steven Spielberg, o Hasta el último hombre, de Mel Gibson, aunque claramente con una carga menor de violencia. Se trata pues de una verdadera y apabullante experiencia sensorial, rodada en 65 mm e IMAX en localizaciones auténticas de la playa de Dunkerque y evitando todo lo posible los efectos digitales, como a Nolan le gusta hacer. Lo que sumerge al espectador en lo allí acontecido, a través de tres hilos narrativos principales, por tierra, mar y aire, donde los protagonistas en las acciones descritas habrían estado implicados una semana, un día, una hora. Los pasajes en cada uno de estos terrenos se combinan y solapan en un dinámico montaje, que da al conjunto un aspecto, paradójicamente, de compleja simplicidad, ya se sabe que a Nolan le encanta explorar en la estructura narrativa. Verdaderamente Nolan vuelve a dar muestras de su poderío a la hora de contar historias, y esta vez lo hace con los diálogos justos, se evitan muy conscientemente las grandes parrafadas, y un reparto muy coral, donde conocemos de los distintos personajes, soldados y civiles, algunos rasgos básicos, pero de gran magnetismo emocional, sus conflictos y retos despiertan interés. De modo que el instinto de supervivencia, con manifestaciones a veces brutales, convive con el sentido del deber y las acciones heroicas, pero también con el miedo y los traumas paralizantes, nadie es perfecto. Están pues muy bien los conocidos Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, pero también el resto, Fionn Whitehead, Aneurin Barnard, Barry Keoghan, Jack Lowden… En lo visual y lo sonoro los logros son sencillamente sobresalientes. La composición de los planos en la playa, el espigón, las embarcaciones, bajo el agua, nadando, en el aire, tiene una fuerza tremenda, con los movimientos de los soldados, los aviones atacando, etcétera. Ello es posible también gracias a una arriesgada banda sonora de Hans Zimmer que integra una versión del tema "Nimrod" de Edward Elgar y convive con los ruidos de los disparos, explosiones y motores, fundiéndose con ellos, y proporcionando con tal combinación una atmósfera desasosegante, en que se diría que se escucha literalmente pasar el tiempo, tic-tac,-tic-tac, tic-tac, una sensación existencial de que la vida es un regalo, pero que puede ser breve, irse en un suspiro.

9/10
Mi amigo el gigante

2016 | The BFG

Adaptación de la obra de Roald Dahl a cargo de Steven Spielberg, cuenta con un guión de Melissa Mathison, fallecida poco después de concluirlo, y que firmó el libreto de E.T., el extraterrestre. Con este film comparte la idea de cuento de amistad entre dos personas muy diferentes, una niña huérfana, Sophie, y un gigante bonachón, al que ella nombra por las iniciales BFG (pronúnciese "biefyi"), y en español sencillamente "grandullón". Además se cita expresamente a Charles Dickens como un referente. La pequeña vive en Londres en un orfanato llevado por una rígida directora, y a ella le encanta esperar despierta a la hora de las criaturas mágicas (que contrariamente a la creencia popular no sería la medianoche, sino las tres de la madrugada) y leer libros con su linterna; asomada por la fachada principal del centro, cree atisbar la mano de un... ¡gigante! Y éste la secuestra llevándosela al país de los gigantes, porque nadie debe saber de su existencia y de las de sus congéneres. Y resulta que aunque él es un gigante bonachón, los otros son todo lo contrario, y les gusta comerse a los seres humanos ("guisantes", en una broma que sólo puede entenderse en inglés), sobre todo a los niños. Así que le toca proteger a su nueva amiguita... Película familiar amable, con la que Spielberg retorna al mundo de la infancia, y más concretamente de los cuentos de hadas, tan querido por él, y que le hizo identificarse con Peter Pan, el niño que no quería crecer. Tanto la citada E.T., como Hook, le llevaron por esa dirección, con resultados notables, sobre todo con el primer título. Aquí, aunque el resultado tiene encanto, y técnicamente es de primerísima calidad, no se puede negar que el film es irregular, con momentos algo pesados, sobre todo cuando se nos describe la faceta de BFG de cazador de sueños, representados visualmente como una especie de luciérnagas. Puede que el universo de Dahl sea demasiado literario y con un sentido del humor muy particular, pero el caso es que, dejadas aparte las dos versiones fílmicas existentes de "Charlie y la fábrica de chocolate", con Johnny Depp y Gene Wilder encarnando a Willy Wonka, las otras adaptaciones no han tenido una acogida que pueda calificarse de espectacular. Aunque Mark Rylance hace un trabajo notable dando vida al gigante, su peculiar forma de hablar equivocando las palabras puede cargar un poquito. Mientras que la pequeña Ruby Barnhill, está correcta, pero no es una de esas niñas actrices que roban inmediatamente el corazón al espectador. Insistimos, visualmente la cinta es estupenda. Y merece la pena destacar las escenas del encuentro con la reina y el desayuno en el palacio real, muy, muy divertidas, con los efectos especiales al servicio de la narración, como debe ser.

6/10
Caza al asesino

2015 | The Gunman

La República Democrática del Congo. El nuevo ministro de minas podría dar al traste con los pingües beneficios que proporciona una trama de corrupción. Solución: matarlo. Lo hace un comando de francotiradores, que se ocupan supuestamente de la seguridad de una de las empresas de la zona, coordinado por Félix, un tipo que trabaja en una ONG. El ejecutor material es Terrier, que tras la operación debe desaparecer, lo que supone dejar atrás a su novia Annie, médico que realiza tareas humanitarias, y que acabará casada con Félix. Años después Terrier busca rehabilitarse trabajando en una ONG en África, pero unos tipos intentan liquidarle, y todo está ligado a su "trabajito" del pasado. Un auténtico despropósito de película, que acumula tópicos, personajes pésimamente dibujos y trucos de guión que no utilizaría el principiante menos preparado. Sorprende ver que Sean Penn, también productor y protagonista, figura además como coguionista, uno querría ser bien pensado e imaginar que ha tratado de tapar, sin éxito, los numerosos agujeros de un libreto que adapta una novela del desconocido Jean-Patrick Manchette. Y da un poco de vergüenza ajena el ejercicio de exhibicionismo muscular del actor, que muestra torso y poderosos bíceps en gran parte del metraje. El director francés Pierre Morel, que se inició con Luc Besson rodando Distrito 13, y que dio la campanada con Liam Neeson dirigiendo Venganza, se limita a rodar escenas de acción más o menos trepidante, algunas mejor resueltas que otras, como la delirante del clímax en una plaza de toros en España. Está bien que una cinta de puro entretenimiento adrenalítico trate de denunciar los abusos que se producen en África, de los que son víctimas principales los nativos. Y se agradece el enorme esfuerzo de producción donde han sumado fuerzas España, Francia y Reino Unido, incluidos actores de la talla de Penn, Javier Bardem e Idris Elba. Pero el resultado es tan inconsistente, algunas relaciones entre personajes tan absurdas –que Annie, la italiana Jasmine Trinca, aguante todo lo que aguanta a su novio y a su marido no tiene explicación posible, qué pobre retrato de mujer–, las diversas localizaciones tan caprichosas, que la película sólo puede ser calificada como tristemente fallida. 

2/10
Wolf Hall

2015 | Wolf Hall | Serie TV

Espléndida serie de la BBC, que describe algunos de los acontecimientos decisivos del reinado de Enrique VIII en Inglaterra desde un punto de vista inusual en cine y televisión, el de Thomas Cromwell, que llegó a ser consejero principal del rey pese a sus orígenes humildes, y que jugó un papel esencial en cuestiones como la supremacía de la Iglesia de Inglaterra, y en los ascensos y caídas de las nuevas reinas Ana Bolena y Juana de Seymour. El film se basa principalmente en las dos populares novelas dedicadas al tema por Hilary Mantel. Con un sólido guión de Peter Straughan y una buena dirección de Peter Kosminsky, nos encontramos con Cromwell como secretario y hombre de confianza del cardenal Wolsey, a quien guardará fidelidad incluso cuando caiga en desgracia porque Ana Bolena considera que no se esfuerza demasiado a la hora de lograr la nulidad del matrimonio del rey con Catalina de Aragón. El protagonista es pintado con matices, que Mark Rylance plasma en una interpretación sobresaliente: hombre reflexivo, inteligente y agudo, que dice las palabras justas, con cierta rectitud pero a la vez sinuoso, y al que pesan sus orígenes oscuros –era hijo de un simple herrero–, que le reprochan los grandes hombres de la corte de alta cuna. Cuestiones como la muerte de su esposa y dos hijas por unas fiebres, o la cercanía a Wolsey, muestran su lado más humano; pero también se muestra como alguien implacable en línea maquiavélica –hacia Tomás Moro, que no es pintado con demasiada simpatía, presta respeto, pero le reprocha que use la tortura para arrancar confesiones en causas con la justicia–, lo que se acentúa con el paso de los años junto a Enrique VIII y su deseo de que paguen los que posibilitaron la caída de Wolsey. Seguramente uno de los grandes aciertos de esta serie es su contención –no se cae en los excesos de glamurosas intrigas palaciegas como las que se mostraban en Los Tudor–, y su intento por comprender el contexto social, político y religioso, por ejemplo en relación a la cuestión matrimonial y a la de los monasterios. Además sabe cuidar a todos los personajes sin fáciles simplificaciones, no se juzga ni caricaturiza a nadie, todos son de carne y hueso, y se pueden apreciar virtudes y defectos, ya sea en el rey y las reinas, los cortesanos, Moro, Norfolk, etc. Y se insinúan lazos que se estrechan –Enrique VIII es una suerte de padre para Cromwell, como antes, en mayor medida, lo había sido Wolsey; los amores imposibles de Cromwell una vez enviuda–, y sutiles conspiraciones en las luchas por el poder, donde no es fácil distinguir la verdad de las falsas acusaciones. El reparto podría decirse que es casi inmejorable. Aparte del citado Rylance, Damian Lewis compone un muy creíble  Enrique VIII, y lo mismo hace Claire Foy con Ana Bolena, estos componen el terceto principal de la serie, donde también se pueden mencionar las interpretaciones de actores conocidos como Jonathan Pryce, Mathieu Amalric, Joanne Whalley, Anton Lesser, Kate Phillips y Tom Holland, el chaval de Lo imposible.

7/10
El puente de los espías

2015 | Bridge of Spies

Los años de la guerra fría. Abel Rudolph, que espía para los rusos, es detenido por el FBI en Nueva York. Como prueba de las garantías del sistema legal en Estados Unidos, se le asigna un abogado de oficio, el especialista en seguros James B. Donovan. A pesar de no aceptar el caso de buen grado, Donovan pone todo su empeño en lograr ventajas para la defensa de Abel, lo que no agrada a sus colegas ni a la opinión pública en un contexto de tenso enfrentamiento con la Unión Soviética. Dar un veredicto de inocencia o culpabilidad es pura formalidad, y la duda es si logrará una condena que no suponga la pena capital, lo que podría facilitar en el futuro el intercambio con espías americanos atrapados en territorio ruso. Aunque Steven Spielberg situó en el contexto de la guerra fría la palomitera Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, es evidente que El puente de los espías, basada en hechos reales, se encuadra mejor en su lista de películas serias que abordan episodios históricos, y de la que forman parte La lista de Schindler, Amistad, Salvar al soldado Ryan, Munich y Lincoln. Al cineasta le cautivó el guión de Matt Charman, y los hermanos Coen se han encargado de pulir el libreto y darle aún más fuerza y consistencia. El film funciona bien a varios niveles. Está claro que documenta con acierto una época, con los temores del holocausto nuclear, el espionaje y el miedo a la infiltración comunista, muy presentes en la opinión pública y en las decisiones de los políticos y los servicios de inteligencia. Pero además sirve para presentarnos a Donovan, un héroe capriano, verdadero caballero sin espada, bien encarnado por ese prototipo de hombre común que es Tom Hanks, hombre de familia, patriota, que trata de hacer lo correcto, sigue su conciencia y ve personas en su trabajo. El enfoque del personaje hace pensar en el modo que Oliver Stone retrató al fiscal Jim Garrison en su JFK. Todos los personajes secundarios están cuidados con mimo, se huye del estereotipo, piénsese en la familia del protagonista; y resulta un acierto que estén interpretados por actores no demasiado conocidos, lo que ayuda a sumergirse en la historia sin distracciones. Entre los actores sobresale decididamente el británico Mark Rylance, conocido sobre todo por su trabajo en teatro, como antaño su compatriota Paul Scofield, y que logró brillar recientemente en su memorable composión de Cromwell en la miniserie televisiva Wolf Hall. Su composición del espía soviético es memorable, nos creemos su tranquilidad y pragmatismo, y la empatía que Donovan desarrolla hacia él, de modo que el planteamiento de “soldado que lucha en esa guerra llamada fría”, que merece respeto, se acepta. Y así, los maniqueísmos propios de ese período se colocan, en cierto modo, en su sitio. Es curioso, porque podría decirse que ningún personaje resulta demonizado, al menos no del todo, y recorren todos los intercambios dialécticos una agradecible humanidad, a veces incluso un sentido del humor, que se convierte en eficaz antídoto al cinismo con que se suelen mirar las historias de espías a un lado y otro del telón de acero. No es ésta una película pequeña. Hay un gran esfuerzo de producción, de modo que el espionaje llevado a cabo por los aviones U2, la división de Berlín en zonas, la construcción del muro y los intentos de cruzarlo, se usan con inteligencia para proporcionar entretenimiento al espectador que pudiera aburrirse con las negociaciones e intercambios de espías. La reconstrucción de la época funciona bien, la banda sonora subraya los aspectos de intriga y heroísmo, y el clímax resulta verdaderamente emocionante.

8/10
Las hermanas Bolena

2008 | The Other Boleyn Girl

Es bien sabido que Enrique VIII de Inglaterra se divorció de la española Catalina de Aragón para casarse con Ana Bolena, y que tal hecho supuso la ruptura del monarca con la Iglesia católica, además del inicio de un cúmulo de inestabilidades políticas en el país anglosajón. Pero quizá es menos conocida la existencia de María Bolena, la hermana de Ana, que igualmente fue amante del rey. Su vida ha sido muy olvidada, y ni siquiera se sabe si era mayor o menor que Ana, y aunque se sospecha que tuvo hijos de Enrique VIII, tampoco se conoce el dato con total seguridad. Las relaciones de ambas hermanas con el monarca provocaron una manifiesta tirantez entre ellas y mantuvieron siempre viva su rivalidad. De cualquier forma, cuando la desgracia se abatió sobre la familia Bolena, María fue la única que pudo vivir con cierta tranquilidad retirada lejos de la corte. Esto, grosso modo, es lo que dice la historia. La película, basada en la novela de Philippa Gregory, es otra cuestión. Se permite algunas licencias, probablemente más o menos justificadas –como dar por hecho que María tuvo el hijo varón que el rey buscó toda su vida–, pero sobre todo asienta la trama en la convulsa relación fraternal que existía entre las dos hermanas Bolena. De acuerdo con el guión de Peter Morgan, especializado en “cuestiones de Estado” tras sus libretos de El último rey de Escocia y La reina, Ana era la mayor y ambas se adoraban desde niñas (al igual que a su hermano Jorge) y se contaban todos sus secretos y anhelos. Ana era ambiciosa y desenvuelta, la favorita de su padre, mientras que María es caracterizada como una muchacha mucho más pura, un dechado de dulzura y comprensión. Sus sentimientos chocan cuando el rey elige a María y a partir de ahí se establece un agrio distanciamiento, con sus vueltas y revueltas, pero que a la postre traerá como consecuencia la desgracia. El film es interesante, no cabe duda, aunque sólo sea por el estupendo diseño de producción, con maravillosas localizaciones inglesas de época, y la cuidadísima fotografía de Kieran McGuigan. Quizá puede achacarse que al conjunto le falta entidad argumental, pues no hay otra cosa que el intento de la familia Bolena por medrar en la corte de Inglaterra, para lo cual el cabeza de familia, Sir Thomas, ofrece sin ningún escrúpulo a sus hijas. Tampoco se presta apenas atención a temas políticos, ni a la cuestión del divorcio y la ruptura con Roma, que se despachan en dos o tres planos. Todo se reduce por tanto a las envidias, triunfos y pasiones palaciegas. El resultado de tales cuitas amorosas sería demasiado aburrido y banal, si no fuera porque el director Justin Chadwick ofrece la posibilidad de disfrutar de algunas actuaciones femeninas de altura. Porque, claro está, que no se dude de que ésta es una película de mujeres (y seguramente más para mujeres), pues los hombres –ni siquiera Enrique VIII, con un desaprovechado Eric Bana– tienen muy poco que decir. Tanto Natalie Portman en el papel de Ana, como Scarlett Johansson en el de María, están radiantes y brillan por igual, y también es elogiable la interpretación de la madre, una sufriente Kristin Scott Thomas. Pero hemos de felicitar especialmente a Ana Torrent (Tesis). La actriz española compone, en los pocos minutos de los que dispone, a una impresionante Catalina de Aragón, una reina a la que ella dota de una fortaleza y dignidad propias de una gran dama. Entrevista con Natalie Portman y Entrevista con Eric Bana

6/10
Intimidad

2001 | Intimacy

Islotes de tensión dramática en un mar de carnalidad. Momentos de lucimiento actoral, junto a escenas rayanas en lo pornográfico. Intimidad es de esos filmes que hacen preguntarse cuáles son los límites donde el actor deja de ser actor para ser... otra cosa. El francés Patrice Chéreau parece defender que una relación basada sólo en el sexo, resulta imposible a la larga. El modo en que lo hace es, cuando menos, cuestionable.

2/10
Ángeles & insectos

1995 | Angels and Insects

Siglo XIX. El naturalista William Adamson, estudioso de los insectos, acaba de regresar de un largo viaje por la selva amazónica. Tras conocer al reverendo Alabaster, de familia aristocrática, éste queda fascinado por él, porque también está muy interesado en el tema de los insectos. Alabaster convierte a Adamson en su protegido, y se lo lleva a su mansión, donde le presenta a sus hijas. Adamson se enamora de una de ellas, Regina, le pide que se case con él, y ésta acepta inesperadamente. Philip Haas (El misterio de la villa) dirige esta adaptación de la novela 'Morpho Eugenia', de A.S. Byatt, que compara el comportamiento de los nobles protagonistas con el de los insectos. Los personajes son todos desagradables, por lo que cuesta mucho identificarse con ellos. Pero el film está muy bien dirigido, tiene una fotografía exquisita, la ambientación de la época está conseguida y reflexiona sobre la hipocresía, la depravación y las reglas sociales.

4/10
Prospero's Books

1991 | Prospero's Books

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