Es la típica película que no arma ruido –hace así honor a su título–, pero poco a poco se ha convertido
Es la típica película que no arma ruido –hace así honor a su título–, pero poco a poco se ha convertido en un pequeño gran éxito. No aparece en los primeros puestos de las listas de recaudación, pero El gran silencio ha tenido mayor eco del esperado. Se debe tener en cuenta que sólo se han estrenado 15 copias, una nimiedad si se compara, por ejemplo, con las 434 copias de Déjà Vu que circulan por España. Pero esas 15 salas se han llenado durante dos semanas, y los exhibidores, que pensaban que la quitarían enseguida, han decidido mantenerla, incluso pasándola a una sala más grande, pues el boca a oreja está funcionando muy bien.
Y es que a veces el buen cine se impone por encima de modas, y estrategias de marketing. Una interesantísima información publicada por el diario ‘El País’, resalta el caso curioso del Renoir Princesa, cine madrileño donde se exhiben dos películas, Borat, zafia comedia que ha arrasado sobre todo en Estados Unidos, y El gran silencio. David contra Goliath. Pues bien, a David no le ha ido nada mal, pues El gran silencio vendía más entradas y han tenido que pasarla de la sala pequeña a la sala grande, intercambiándose con Borat. Siempre según ‘El País’, la taquilla ha tenido que empezar a abrir 15 minutos antes, por la gran demanda. Además de que tienen que poner el cartel de ‘No hay localidades’, llama la atención que numerosos espectadores son profesores, ávidos de silencio, por el problema que suelen tener con sus ruidosos alumnos, y también religiosos, interesados por la vida de los cartujos.
“Nos están llamando de sitios donde no se había estrenado la película, muy interesados en que les facilitemos una copia”, explica Arantxa Sánchez, jefa de prensa de Karma. Eso sí, los cines se quejan de que ha bajado la venta de palomitas, pues son espectadores que no quieren ningún ruido en la sala.
