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Oscar 2020

La quiniela de Decine21

¿Quién va a ganar el Oscar 2020 a los mejores efectos visuales?

Hubo una época en que las películas con efectos visuales se podían contar con los dedos de una mano. Ahora es habitual que cualquier producción acuda a ellos, pues lejos de ser caros, contribuyen a adelgazar el presupuesto.

Cinco títulos aspiran al Oscar a los mejores efectos visuales. Tres de ellos, producción Disney. Dos son de sagas de corte fantástico, superhéroes y galaxias lejanas, una de animalicos, y las otras dos aspiran al realismo puro y duro. Veamos los puntos a favor y en contra de cada candidata, y nuestra apuesta al triunfo final.

1) El rey león

Siguen sorprendiendo los efectos para crear animales digitalmente, que además hablan, en esta versión realista del clásico animado de Disney.

A favor: Se nota un avance a la hora de crear animales con ordenador, con rasgos antropomórficos, y que no den el cante. Está claro que si de felinos se trata, esta es la mejor opción, lo sentimos por Cats.

En contra: Tres de los cuatro responsables de estos efectos, Robert Legato, Adam Valdez, Andrew R. Jones y Elliot Newman, ya ganaron el Oscar con El libro de la selva por un trabajo parecido.

2) Vengadores: Endgame

Para rematar todo un ciclo de superhéroes Marvel, se puso en marcha la artillería pesada de efectos visuales, sin escatimar en gastos a la hora de contratar a las prestigiosas Industrial Light & Magic y Weta. Sus responsables son Dan DeLeeuw, Russell Earl, Matt Aitken y Dan Sudick, todos nominados al Oscar en alguna ocasión, aunque nunca lo han ganado.

A favor: Es una de las películas de superhéroes más populares de todos los tiempos, y se trata del único premio al que aspira. Podría ser un buen consuelo dárselo. Los efectos y los combates, combinan el sentido épico con el tono crepuscular y nostálgico.

En contra: Los efectos de peleas, con rayos y truenos, empiezan a resultar un tanto cansinos.

3) Star Wars: El ascenso de Skywalker

De nuevo asistimos al final de una saga, al menos de las supuestas tres trilogías concebidas por George Lucas. Y por supuesto, con el concurso de los magos de Industrial Light & Magic. Aspiran a la estatuilla Roger Guyett, Neal Scanlan, Patrick Tubach y Dominic Tuohy. Este último lucha consigo mismo, pues también ha participado en 1917.

A favor: Hay escenas muy espectaculares, como Rey partiendo en dos una nave espacial con su sable láser, y múltiples criaturitas. La nostalgia invita al premio como broche de oro, al poner punto final a la saga 40 años después, cuando La guerra de las galaxias ganó el Oscar en este apartado.

En contra: Puede pesar el “déjà vu”, o el ligero sabor a decepción que ha dejado el film, aunque su resultado en taquilla ha sido espectacular. También el empacho digital, como en el plano rebosante de naves espaciales que apoyan a los rebeldes, que suena a alarde excesivo.

4) El irlandés

Martin Scorsese vuelve al cine de gángsteres a lo grande, con reparto de ensueño y aspecto visual increíble, logrado en gran parte con efectos visuales que aspiran a que no se noten. Están nominados al Oscar el argentino Pablo Helman de ILM, más Leandro Estebecorena, Nelson Sepulveda-Fauser y Stephane Grabli.

A favor: Su condición de película a la vieja usanza, con muchísimos retoques digitales que pasan inadvertidos para que resalte lo más importante, la historia, para que el espectador se meta en la misma.

En contra: Aunque el software de rejuvenecimiento está en evolución y mejora permanente, la mezcla de rostro joven del actor con cuerpo de anciano ha provocado comentarios jocosos, que pesarán en el no-triunfo final.

5) 1917

Tiene todas las papeletas para ganar el Oscar, porque en esta cinta de corte épico y muy humana se ha conseguido que nos creamos que toda la película está rodada en un solo plano, en el que ocurren muchas, muchas cosas. Sencillamente apabullante. El francés Guillaume Rocheron ya ganó el Oscar con La vida de Pi, mientras que Greg Butler y Dominic Tuohy suman nominaciones.

A favor: Todo, todo, todo. Pero la escena del avión estrellándose hace que el espectador se frote los ojos incrédulo, y no deje de preguntarse cómo se ha podido rodar eso, dentro de una película que toda ella es un alarde increíble.

En contra: Difícil poner pegas a que le den el premio. La nostalgia que pueden suscitar sus otros contendientes, quizá.

Por tanto, en nuestra opinión, el Oscar a los mejores efectos visuales va para... ¡1917!