Puede que se haya jubilado de hacer películas, pero Hayao Miyazaki, a sus 74 años, sigue teniendo muchas ideas que desea convertir en realidades tangibles.
Y una de ellas es impulsar en la una de las islas de la prefectura de Okinawa en Japón, la isla Kume, algo parecido a parque temático ecológico a pequeña escala en plena selva virgen destinado a los niños, con idea de ayudarles a aprender a amar la naturaleza, apelando al uso de los cinco sentidos.
La idea de Hayao Miyazaki es que las instalaciones estén listas en 2018. Junto a los 10.000 metros cuadrados de selva del recinto se construirá un edificio de dos plantas que pueda alojar a 30 niños. No se trata pues de un proyecto de masas, sino de una especie de campamento ecológico, muy coherente con los contenidos de sus cintas animadas de Miyazaki. Y se integra en un plan más amplio de apoyo a la prefectura de Fukushima, a la que afectó terriblemente en 2011 el tsunami seguido de una fuga en una central nuclear.
El costo del proyecto, calculado en 300 millones de yenes, lo asumirá el propio Miyazaki, y las obras necesarias comenzarán en abril de 2016, empleando materiales y mano de obra locales.
