Había miedo por parte de la organización del festival de que el polémico cineasta se presentara personalmente a repartir las entradas y provocara un tumulto, pero Michael Moore fue prudente y mandó a su socio.
Se estará más o menos de acuerdo con sus ideas y el modo de difundirlas, pero parece innegable que el documentalista satírico Michael Moore domina el marketing y sabe cómo llamar la atención. Acaba de hacerlo a través de Twitter, donde anunció que las entradas para la proyección en Toronto para el público de Where to Invade Next estaban agotadas, pero que a él le quedaban 40, y estaba dispuesto a regalarlas, de una en una, a los que acudieran a la entrada de la sala.
Para evitar que los militares se pusieran a la defensiva, u orquestaran un ataque, si se nos permite el lenguaje guerrero, Moore ha llevado la producción del film en el mayor de los secretos, y sólo en el mes de julio anunció lo que estaba “cocinando”, Where to Invade Next, que podríamos traducir por ¿Y qué invadimos ahora?.
En previsión de que detractores y partidarios de Moore armaran jaleo junto al cine, Moore optó por no acudir personalmente a repartir las invitaciones, tarea que delegó en su socio Jason Pollock.
