Vuelve el Festival de Cine Alemán a Madrid, en su 19ª edición. Del 6 al 11 de junio, con nueva sede, el Palacio de la Prensa –tras la trista clausura hace unos meses de lo Cines Palafox–, el público podrá disfrutar de las producciones alemanas más recientes.
La sombra del pasado nazi es alargada, y la película que inaugura el Festival, Las flores de antaño, no es ajena a ella. El guionista y director Chris Kraus, explora en este film el modo en que unas heridas no cerradas siguen afectando a las nuevas generaciones, descendientes de víctimas o verdugos. Lo hace con un tono singular, pues hay drama, romance y comedia disparada, a ratos con un tono histérico algo extraño. La celebración de un congreso de especialistas sobre el holocausto, y las dificultades para cerrar compromisos con invitados y patrocinadores, es la excusa para una indagación sobre cómo la cuestión continúa presente en la memoria colectiva.
Además, podrá verse El día más hermoso, de Florian David Fitz, que trata el drama de los enfermos terminales. La inmigración tiene su espacio en Marija, de Michael Koch. Mientras que algunas patologías sexuales de distinto calibre configuran las tramas de El éxtasis, de Sven Taddicken, y Las manos de mi madre, de Florian Eichinger.
Hay humor negro en 5 mujeres, de Olaf Kraemer, con alucinógenos y un cadáver de por medio. En cambio, El camino soñado, de Angela Schanelec, indaga en la relación de una pareja, con una elipsis de 30 años.
El espacio infantil lo ocupa una nueva entrega de la saga aventurera de los chavales detectives, Rico y Oscar, se trata de Rico, Oscar y los ladrones de piedras. Y unas adolescentes son las protagonistas del documental Victoria por tocado, de Anna Koch, que indaga la trayectora de cuatro luchadoras de la Alemania del Este, cómo se preparaban para descollar en este deporte.
Además el festival incluye una película interactiva, El veredicto, de Lars Kraume, donde de algún modo el público decide sobre el final. También hay un ciclo de ciencia ficción y ciberpunk en el cine alemán, donde están programadas Decoder, Algol: Tragedia del poder, Destino espacial: Venus y Somos del diluvio.
No podía falta el clásico mudo restaurado, con música en vivo, piano, flauta y acordeón a cargo de Stphen Horne, mientras que de la percusión se ocupará Martin Pyne. Se trata en esta ocasión de la joyita Varieté, de Ewald André Dupont, rodada en 1925.
