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 Censura o libertad de elección, he ahí el dilema

Filtros de sexo y violencia en películas y series en streaming: ¿estarán disponibles algún día en España?

En Estados Unidos existe una dilatada cultura para que los contenidos de la producción audiovisual que pueden herir la sensibilidad no lleguen a los espectadores más vulnerables: los menores de edad, y en general, a todos aquellos que no han solicitado expresamente ver filmes o series con pasajes explícitos de sexo y violencia.

Filtros de sexo y violencia en películas y series en streaming: ¿estarán disponibles algún día en España?

 

De este modo, las televisiones en abierto siempre han debido ajustarse a un código muy estricto sobre lo que se muestra en las pantallas. A veces hasta ha estallado la polémica por lo que, visto desde fuera, suena excesivamente puritano, imposible olvidar la Super Bowl de 2004 y el revuelo por la fugaz exposición en una actuación en directo del pecho de Janet Jackson mientras cantaba. Además existe una Ley de Cine en Familia de 2005, para asegurar el derecho de los hogares a no verse perturbados por contenidos indeseados.

Los hay que piensan que esto es una barbaridad, que no se puede poner puertas al campo. Pero otros señalan que precisamente entre los creadores de esos contenidos potencialmente perniciosos, y que reclaman libertad sin cortapisas, no es raro que surjan casos de acoso sexual, adicciones o rupturas familiares, situaciones que justamente se desean evitar, y de las que quizá no ofrezcan el mejor ejemplo. No quieren censurar a los artistas, aseguran, que pueden seguir haciendo lo que estimen oportuno; lo que buscan es tener la oportunidad de poner coto a escenas concretas de filmes o series, que a su entender no variarían sustancialmente sin ellas.

Sea como fuere han surgido muchas iniciativas empresariales que consideran interesante y una buena oportunidad de negocio atender a las necesidades de los que por motivos religiosos, morales o de ser ellos los protagonistas que deciden lo que pueden ver o no sus hijos, desean limpiar de contenidos inapropiados series o películas. Y lo que antaño se hacía de modo un poco pedestre –en los tiempos del VHS, haciendo una copia por supuesto de menor calidad sin las escenas no deseadas–, ahora en la era digital resulta relativamente sencillo.

Una de las más potentes es la que tiene detrás a VidAngel, que puso en alerta a los abogados de tres grandes estudios, Disney, Fox y Warner. Esta compañía con sede en Utah comenzó su actividad en 2014, y ofrecía películas en streaming limpias de blasfemias, sexo y violencia, amparándose en la Ley de Cine en Familia.

Para evitar acusaciones de vulneración de los derechos, planearon una sagaz estratagema: la persona que quería alquilar la película en versión VidAngel compraba la versión física sin alterar por 20 dólares, lo que le da derecho a manipular a su gusto esa copia privada, para su uso exclusivo; y luego VidAngel compraba esa copia original por 19 dólares, 18 si era en alta definición, por lo que en realidad estaba cobrando un alquiler de 1 ó 2 dólares.

De todos modos, a los estudios no agradó que VidAngel quitara la protección de sus películas para poder montarlas a su gusto, y fueron a juicio; la compañía se defendía asegurando que habían intentado otras fórmulas, que no implicaran este “craqueo” de las copias físicas, partiendo de las versiones en plataformas digitales como Google Play, pero que los estudios no habían aceptado ninguna de las opciones planteadas.

Entretanto, y mientras la causa judicial sigue su curso, VidAngel lanzó su aplicación el pasado 12 de junio, que permite el filtrado de los contenidos en streaming de Netflix, Amazon y HBO, lo que supone un amplísimo catálogo de películas y series, por 7,99 dólares al mes. Explicaban que ahí usan la tecnología que los estudios reclaman como más segura y que no manipulan el original, aunque como muestra de buena voluntad no habían incluido los títulos de los estudios que han promovido el litigio.

De todos modos, Neah Harmon, CEO de VidAngel, reconoce que existen contenidos que simplemente son imposibles de “limpiar” para el público familiar. Bromeando señalaba en The Hollywood Reporter que si filtrara Juego de tronos para su familia, sólo quedarían sus fantásticos títulos de crédito.

clearplayLos estudios no se oponen frontalmente a soluciones amistosas de sus películas y series, pensando en un público familiar que tienen claro que deben cuidar. De hecho Disney citaba como un caso ejemplar el de ClearPlay, que vende un reproductor físico de DVD o Blu-ray que permite bloquear los contenidos inapropiados, además de tener acuerdos en internet con Google Play.

Por otro lado Sony anunció recientemente su iniciativa Clean Version, donde ellos se ocuparían directamente de ofrecer versiones “limpias” de sus películas, decisión que había suscitado protestas de actores y guionistas como Seth Rogen, que contestaba en Twitter con lenguaje procaz, a modo de provocación ante la posibilidad de que sus películas se vean desprovistas de sus expresiones más lenguaraces. Hasta el punto de que la major ha dado marcha atrás a su anunciado plan.

De todos modos, no hay nada nuevo bajo el sol. Pues donde son muy frecuentes desde hace años las versiones “editadas” de las películas es en las bibliotecas de películas para los viajes aéreos internacionales, donde las compañías deben andarse con pies de plomo para no ofender a una variopinta audiencia que abarca el mundo entero.

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