Quizás sea la leyenda urbana más popular de Hollywood. De hecho, mucha gente cree a pies juntillas el rumor de que Walt Disney fue congelado tras su muerte, y hasta Salvador Dalí ayudó a propagar el bulo.
La leyenda: El cadáver de Walt Disney fue criogenizado con la esperanza de que con los avances de la ciencia se le pueda resucitar en un futuro. Según se dice, el finado fue trasladado a un laboratorio de California donde se le extrajo toda la sangre del cuerpo y ésta fue reemplazada por un líquido que no cristaliza al ser sometido a bajas temperaturas. A continuación se le congeló en nitrógeno líquido. Nadie sabe dónde guardan los restos, aunque algunos han aventurado que se ocultaron bajo el Castillo de la Bella Durmiente, en Disneyland, de Anaheim (California), primer parque temático de su compañía, y el único construido en vida del fundador de la misma.
Hechos empíricos: En 1966, Walt Disney se sometió a un chequeo médico tras sufrir dolencias de espalda. Se le diagnosticó cáncer de pulmón, lo que se debía a su condición de fumador compulsivo, pero decidió mantenerlo en secreto. Pese a que el 30 de noviembre tuvo que ser hospitalizado, la familia llamó a la prensa, y se permitió que le fotografiaran dibujando en la cama del centro médico, mientras aseguraba que estaba allí por un chequeo rutinario. De esta forma, a todo el mundo le pilló por sorpresa que dos semanas después, el 15 de diciembre de 1966, el genio que impulsó la animación falleciera como consecuencia de una parada cardiorrespiratoria. Se pidió que no se enviaran flores, en todo caso donaciones para el Instituto de las Artes de California, una fundación que él mismo había puesto en marcha, y los suyos celebraron el funeral en la más estricta intimidad, de forma que poca gente pudo ver el cadáver, y éste no apareció en los medios.
¿Qué hay de cierto? Nada, pues en realidad los restos mortales del cineasta fueron trasladados al cementerio Forest Lawn Memorial Park de Glendale en la ciudad de Los Ángeles. Allí fue incinerado, y sus cenizas reposan en el panteón familiar, donde está escrito el nombre de Walt Disney junto al de otros miembros de su clan: sus padres Elias y Flora, su esposa Lillian y su hija mayor, Diane. Los visitantes del camposanto suelen tomar una foto de la placa que lo indica. La base de la confusión puede ser que el creador de Mickey Mouse se interesó en vida por la criogenización, según se deduce de unas declaraciones de Bob Nelson, presidente de la Sociedad Criogénica de California, en una entrevista publicada por Los Angeles Times. “Walt Disney quería que lo congelaran (…). La realidad es que perdió la oportunidad por poco. Nunca lo especificó por escrito, así que su familia optó por la incineración. Yo mismo he visto personalmente sus cenizas. Están en Forest Lawn. Dos semanas después de su muerte, congelamos al primer ser humano”.
