El lunes 18 de junio el 90% de las salas de cine españolas colgarán el cartel de “no hay entradas”. Lo cual no significará, en absoluto, que hayan completado el aforo de sus salas. Lo que ocurrirá en realidad es que cerrarán las salas como medida de protesta contra el proyecto de la nueva Ley del Cine, en cuya elaboración entienden que han sido ninguneados.
Convoca el cierre de salas del lunes FECE,
Sorprende una medida tan radical y anunciada con tan poco tiempo, apenas tres días. Lo cierto es que la cuota de pantalla, que obliga a la exhibición de un 25% de películas españolas y europeas, lleva tiempo en vigor, y el proyecto de ley la flexibiliza ligeramente. Sí cabe decir que no existe en ningún otro país de Europa –la única excepción es Holanda– e incluso los amantes de la “memoria histórica” podrían recordar al gobierno que la imposición de exhibir cine español tiene sus orígenes en el franquismo. Por otro lado, continúan las críticas a las prácticas abusivas de las “majors” americanas a la hora de colocar sus productos, que la nueva ley ignora. Además, se pide una mayor ventana de explotación de los filmes, que ahora llegan a salir en DVD en apenas tres meses en muchos casos. Al final, todo apunta a que se les podría otorgar concesiones en forma de desgravaciones fiscales y de renovación de las salas para la proyección en digital, que son las enmiendas que el Partido Popular podría proponer para mejorar la ley.
A la tempestad levantada por los exhibidores podrían sumarse pronto los actores, que también se quejan de haber sido ignorados en la ley.
