Los exhibidores españoles abogan por la aprobación de la nueva ley de cine como medida para solventar la crisis que atraviesa el sector.
La suspensión de pagos de Abaco Cinebox ha saltado las alarmas. Esta empresa de 1.200 trabajadores es la que tiene el mayor número de salas en España. La Federación de Cines de España (FECE) ha aprovechado el momento para enviar un comunicado en el que muestran su apoyo a Abaco y afirmar que su caso refleja la grave situación por la que atraviesa el sector de la exhibición española. La FECE aboga por la aprobación de la nueva ley del cine, que actualmente se encuentra en tramitación. Los exhibidores confían en ella para solventar los problemas que padecen y que demuestran con datos que remiten a 2006, cuando se cerraron más de 100 salas en España.
Con la nueva ley de cine, la FECE quiere corregir los desequilibrios actuales provocados por la cuota de pantalla, la posición de dominio de las “majors” norteamericanas, las ventanas de difusión y la piratería. La cuota de pantalla que exige a las salas programar una cantidad de películas españolas y europeas, independientemente del beneficio que obtengan, ha hecho que el sector deje de ingresar 1.000 millones de euros entre 2001 y 2006, según la FECE. Las “majors” estadounidenses exigen a los exhibidores un porcentaje de alquiler “abusivo”, según ha declarado la Federación, que define esta forma de trabajar como la de un “cartel”. Y que es además, una situación que vulnera la legislación española. A esto se une la necesidad de regular las distintas ventanas de explotación, entre las que se encuentra, por ejemplo, el DVD. Una legislación al respecto ayudaría a que cada espacio disfrutara de su momento de exhibición, y no como ocurre ahora, que se puede dar el caso de que se estrene simultáneamente una película en cine y DVD, lo que hace que se coman terreno unas ventanas a otras. Por último queda el problema más conocido por el gran público y en el que España es pionera europea, la piratería. En 2006 se compraron ilegalmente 41,5 millones de películas y se descargaron a través de internet, 132 millones de títulos. Algo que a todas luces, no favorece en absoluto a la exhibición cinematográfica.
