Para los nostálgicos están a punto de estrenar La abeja Maya la película, que he estado viendo recientemente. No recuerda nada al original, pues está elaborada a base de animación 3D, y los personajes son muy distintos a los que tenemos en la memoria. Lo peor de todo es que ni siquiera suena la canción "En un país multicolor".
Recuerdo con mucho cariño las peripecias de la abeja Maya, que cuando era pequeño estimularon mi curiosidad hacia los insectos campestres que podía encontrar en el pueblo donde pasaba los veranos. Por entonces ya circulaban teorías de que las peripecias del insecto en realidad encubrían propaganda filonazi.
Para empezar, la serie de anime estaba (casualmente) producida por las antiguas potencias del eje: Japón, Austria y Alemania. Se basaba en un libro del germano Waldemar Bonsels, sospechoso de antisemitismo, que por otro lado no ha pasado a la posteridad por ningún otro volumen, salvo éste, su única incursión en la literatura infantil.
Además, la protagonista es rubia, aria y con los ojos azules, como el resto de abejas, y vive en una colmena que vive bajo un régimen totalitario cuya reina les dirige en tono militarista contra las avispas, el enemigo. Sus conciudadanos son tan racistas que desprecian sobre todo a éstas, pero también a todas las demás razas de su alrededor; además están organizados por departamentos, realizan sin pensar demasiado la tarea que les ha sido encomendada, y la emprenden contra los parásitos improductivos, como el zángano, Willy, al que le gusta más dormir que esforzarse demasiado.
La máxima malvada de la función era la araña Tecla, roja, con nariz grande, que tocaba el violín y que hasta se cubría la cabeza como las mujeres judías. Y al parecer –aunque creo que se trata de una leyenda urbana– existen estudios que demuestran que el polen que transportaban las abejas visto con microscopio tiene forma de esvástica.
Al parecer, el libro original fue uno de los más vendidos durante la época en la que un tal Adolf dirigía el destino de Alemania. No me extraña.
Según estas teorías, los responsables de la serie querían transformar a los niños de la época en pequeños nazis, y que cuando creciéramos creáramos el Cuarto Reich.
Sin embargo, en realidad es todo lo contrario. La abeja Maya era un personaje alocado, pacifista y sin prejuicios a la hora de conocer a los demás, y que en lugar de obedecer las órdenes de sus superiores en la rígida jerarquía colmenar, se escapaba de los guardianes de su lugar de residencia, unos gañanes con lanza que recordaban a la Gestapo, para poder ver el mundo con sus propios ojos, y comprobar que toda la propaganda con la que le habían intoxicado era falsa.
Y además, como provocación absoluta hacia los de arriba, la abeja tenía la osadía de echarse como amigo a un saltamontes, especie muy apreciada por los judíos porque es el único insecto considerado kosher, o sea puro, por los judíos.
Maya vuela sin cesar... En su mundo sin maldad...
