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Zona friki

98 de cada cien críticos recomiendan "Del revés", de Pixar

98 de cada cien críticos recomiendan "Del revés", de Pixar

9 de cada 10 dentistas recomiendan chicle sin azúcar. Siempre he tenido la ilusión de conocer al único que no lo aconseja, pues una de dos, o se trata de un incompetente, o tiene una teoría genial que nos deja anonadados.

Una idea similar me vino a la cabeza tras visionar Del revés. Me gustó tanto que a las emociones que manejan el centro de control de mi cerebro se les ocurrió que tenía que conocer a alguien que discrepara porque seguramente sería un genio. En Rottentomatoes tiene un 98%, lo que significa que sólo 1 de cada 50 críticos a la contra no recomiendan esta maravilla de Pixar, que parte de una idea genial, le saca todo el jugo, hace reír, reflexiona sobre el sentido de la tristeza y tiene un final realmente conmovedor. Todo ello con una técnica tan apabullante que pulveriza sin piedad a la competencia.

Habría medio centenar de personas en la sala, así que por estadísticas, sólo a una no le habría gustado. No tardé en conocerle, pues le tenía sentado al lado, un ilustre compañero de la crítica de cine, autor de libros, colaborador de célebres revistas y de programas de radio.

–Vaya truñaco de película, ¿no? –se quejaba mi distinguido colega, mientras yo me secaba los lagrimones con un kleanex. Se ve que para gustos colores.

Del revés PixarNo es la primera que vez que no entiendo las reacciones de J.P. (uy, si no iba a decir el nombre). Pero por supuesto le pregunté por qué no le había gustado. Siempre he alabado las virtudes del pensamiento diferente. 'Think Different' fue el eslogan de Apple, la compañía de Steve Jobs, el genio que hizo triunfar a Pixar.

–Una bicicleta puede estar muy bien diseñada, pero si no anda, no sirve para nada. Lo mismo ocurre con una peli de dibujos de Pixar, que busca un target familiar cuando los niños no la pueden entender, por muy trabajada que esté.

Me hizo dudar. Cuando yo era niño, veía la serie Érase una vez la vida, que explicaba el funcionamiento del cuerpo por dentro. Unos ancianos barbudos controlaban el cerebro. Y creo que lo entendí a la perfección. Pero aquí, no sé, en un momento determinado las protagonistas viajan al subconsciente, ¡imposible que un chavalín de cinco o seis años comprenda nada! Pienso que a mí me habría gustado, también me encantó La guerra de las galaxias y no entendí nada de lo de la fuerza y todo eso. Aunque yo no cuento. ¡Era un niño muy friki!

Le pregunté a mi dentista y le había apasionado la peli. Por lo visto también a 12 de cada 13 alpargateros.

Unos días después fui a ver Ant-Man. Me encantó. Pero leo a George R.R. Martin, autor de Juego de tronos, que explica que le aburre cuando un personaje de Marvel se enfrenta a su némesis, un personaje igual que él, con los mismos poderes. Tendría más gracia que el hombre hormiga se enfrentara a otro malvado con habilidades diferentes. Viva el 'think different'.

Grandes pensadores divergentes:

Pregunta: "Antes de inventar la bombilla, cosechó usted casi mil intentos fallidos". Respuesta de Thomas Alva Edison: "No fracasé, descubrí 999 formas de cómo no se hace".

"A los 17 años entré a la Universidad de Reed y después de seis meses no le vi propósito alguno. Además, me estaba gastando todos los ahorros de mis padres. Así que lo dejé. Como ya no estaba matriculado ni tenía clases obligatorias, decidí asistir al curso de caligrafía que ofrecía la universidad. No tenía ni la más mínima esperanza de que esto tuviera aplicación práctica jamás. Pero diez años más tarde, cuando diseñamos el primer Mac, me acordé de esas clases. Creamos la primera computadora con tipografías bellas. Si nunca hubiera tomado aquel curso, Mac jamás las habría tenido. En la vida, se deben conectar los puntos". Steve Jobs.

Pregunta de examen: "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro". Respuesta que se esperaba: la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos puntos diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares. Respuesta dada por el estudiante: "Lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio". El chico en cuestión era Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, gran innovador de la teoría cuántica.

Una mañana, cuando su madre lo despertó para ir al cole, el niño dijo: "No quiero ir más al colegio. Bórrame". Su progenitora le contestó que ya no le podía borrar, así que tenía que ir todos los días. El chaval, con cara de asombro, preguntó: "¿Es que me habéis apuntado con boli?". Manolito. Mi vecino de cinco años, que seguro que llega bastante lejos porque es un crack.

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