Acabo de disfrutar de "The Boogeman", que se podría definir como una continuación del cuento “El Coco”, de Stephen King, que como saben de sobra los incondicionales del escritor, apareció en el memorable recopilatorio “El umbral de la noche”.
Supera con creces a la versión del relato de 2014, aunque esto no era muy complicado, porque salía un boogeyman que se supone era el epítome del miedo. Pero, en lugar de aterrorizarnos, nos hacía reír ante su ridícula apariencia. ¿En serio? ¿Un monstruo con un traje de cuero negro y guantes puntiagudos? Parece más un cosplayer de Halloween que una amenaza sobrenatural. Mucho mejor la que ahora se estrena en cines. Puedes leer la crítica de la nueva versión de The Boogeyman: el hombre del saco si pinchas aquí.
Pero, ¿cómo consigue el Rey del Terror crear tantas historias aprovechables para la pantalla? Calculo que entre largometrajes, cortos y series, ha dado lugar a más de trescientas producciones. Caray. He escrito un libro sobre las adaptaciones hace un año, y ya podría escribir la segunda parte con 10 ó 12 títulos más. Se conoce a Stephen King por llevar a los lectores a los confines más oscuros de la imaginación humana. Sus historias te harán saltar de tu asiento, temblar de miedo y tal vez incluso revisar debajo de tu cama antes de ir a dormir. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo vive este maestro del horror para inventarse tantas historias diferentes?
Imaginemos a Stephen King en su día a día. Por la mañana, probablemente despierta y sale de la cama envuelto en sudor por las numerosas pesadillas que ha tenido por la noche. ¡Ahí viene la inspiración! Mientras desayuna, tal vez piensa: "¿Qué pasaría si los cereales de repente cobraran vida y persiguieran a la gente por la cocina?". ¡Un nuevo relato de terror está en camino!
Luego, el maestro se sienta frente a su escritorio, rodeado de fotos de payasos siniestros y muñecos diabólicos. Con su típica pose introspectiva, contempla cómo podría convertir la historia de una niñera en algo completamente espeluznante. ¿Y si los niños que cuida fueran pequeños demonios disfrazados de inocentes infantes? ¡Sería un éxito!
Incluso en su tiempo libre, Stephen King no puede escapar de su propia influencia. Se dice que al salir de casa lleva paraguas, porque siempre tiene una tormenta de ideas. Cuando pasea por el bosque, puede escuchar los susurros de los árboles, cada uno contando una historia de horror que solo él puede captar. Y cuando toma un baño relajante, sus pensamientos se vuelven hacia lo que podría acechar debajo del agua.
Pero seguro que no todo es oscuridad y terror en la vida de Stephen King. A veces imagino que cuando necesita un descanso de escribir sobre asesinos en serie y criaturas sobrenaturales, se permite disfrutar de una comedia romántica o un clásico de princesas Disney. ¡Aunque no se lo cuenta a nadie!
