El exorcista es ya todo un clásico, como yo, pues tengo en común con la novela que ambos hemos cumplido este año los 40. La
El exorcista es ya todo un clásico, como yo, pues tengo en común con la novela que ambos hemos cumplido este año los 40. La terrorífica adaptación al cine se rodó poco después, y tiene un problema, era tan buena, tan buena, tan buena que acabó con las películas de posesiones. Suena triste decirlo, pero me temo que agotó el tema en sí mismo, y aunque ha habido alguna película interesante después, como El último exorcismo, por lo general las que salen no hay quien las aguante, y desde luego ninguna llega a la altura. Además, las imitaciones se limitan a mostrar a una poseída maquillada que con voz grave vocifera todo tipo de tacos y burradas ofensivas, algo que hoy en día más que asustar recuerda a los programas del corazón de sobremesa.
El caso es que como los apasionados del género recordamos lo mucho que nos impactó la cinta de William Friedkin somos presa fácil para que nos timen, para empezar con las secuelas de la propia película, más aburridas que el hombre invisible haciendo sombras chinescas.
Por eso recibo con cautela la noticia de que se prepara una miniserie de 10 episodios que adaptará al pie de la letra el libro, o sea que volveremos a ver a Regan y a escuchar aquello de "mira lo que ha hecho la cochina de tu hija". Todo suena muy poco interesante salvo porque acaban de fichar como director de la misma a T. Sean Durkin, responsable de Martha Marcy May Marlene, drama independiente sobre chica metida en una especie de secta rara o no se sabe muy bien qué, que daba 'muy mal rollito'. Si Durkin dirige, habrá que estar al tanto...
¿Estará bien? Siempre que veo una secuela o imitación me ilusiono inútilmente... De la última salí tan cabreado que yo creo que hablaba en latín, levitaba e intentaba autodestruirme por haber caído en la trampa otra vez, así que casi me tuvieron que practicar un exorcismo a mí.
