Zona friki
¿Hace honor “Los mercenarios 2” a su título original ?
He ido corriendo a ver la segunda de Los Expendables antes de que se vuelva demasiado ‘expensive’ el cine en septiembre con el
He ido corriendo a ver la segunda de Los Expendables antes de que se vuelva demasiado ‘expensive’ el cine en septiembre con el subidón de precios y el previsible bajón de moral, lo que convertirá en un lujo inasequible ir a ver este tipo de estrenos de poco calado, y en general películas de mierda. Deberían haber optado por una traducción más literal del título original, The Expendables, que viene a significar “Los prescindibles”, porque de hecho es la última película ‘prescindible’ que nos podremos permitir en mucho tiempo en salas (atención: spoilers a mansalva, no seguir leyendo si no se ha visto la peli).
Muchas veces me preguntan algunos amiguetes cómo hago para calificar los flins, para decine21.com. ¿Existen una serie de parámetros ‘inexpendables’ que seguir que sólo conocemos los críticos y aplicamos al pie de la letra? Yo les digo siempre la verdad, si me lo he pasado bomba, me he emocionado y en general la cinta que he visto me ha llegado, tengo claro que la voy a poner bien. Luego ya me buscaré excusas que lo justifiquen. Sí que es cierto que después al analizar por regla general compruebo que lo que ha funcionado en la pantalla es por algo, o sea que casi siempre viene a ser porque los actores no desentonan, técnicamente todo está bien, y tiene algo de contenido o al menos no ha resultado tan ligera como para hacerme bostezar en el minuto dos.
Pero algunas veces sobrevienen las excepciones. Por inexplicable que parezca, en contadas ocasiones me lo he pasado en el cine como el enano de Juego de tronos, aún siendo consciente de que lo que me estaban proyectando era pésimo. Creo que todos tenemos secretos cinéfilos inconfesables, o sea esos bodrios de tercera regional que sin embargo nos encantan. Yo jamás contaría los míos, porque entre compañeros críticos eruditos ya se sabe, si te sales de Federico Fellini y Luchino Visconti te miran con cara de “bah, éste no es una auténtico cinéfilo”. Pero como en este blog friqui estamos en petit comité, os puedo revelar uno que servirá de ejemplo y os va a sorprender: las películas de Bud Spencer y Terence Hill. Sí, eran todas iguales, simplonas, y cada vez peores, pero cuando los protas se ponen a abofetear a los chulos de turno experimento el éxtasis peliculero en grado sumo.
Un guión que hará historia
Los mercenarios 2 viene a ser una de estas rara avis. Los actores no interpretan demasiado, más bien parece que están de reunión de amiguetes y ponen cara de cumpleaños feliz. Fondo no me pareció que tuviera mucho pues todo son explosiones, tiros, porrazos y hasta decapitaciones. Nada resulta creíble, teniendo en cuenta que al principio los protas se cargan un helicóptero tirándole una moto encima. Y además, tiene uno de esos 'guiones’. Ya sabéis a qué tipo de 'guiones' me refiero, uno de ésos en los que de repente a los mercenarios se ha unido un joven pipiolo con ilusiones (Liam Hemsworth).
Pipiolo: Así es, Stallone, yo voy con vosotros a una misión más y lo dejo, porque aún tengo toda la vida por delante y debo volver con mi adorable y abnegada esposa, que además es incluso más guapa que mi cuñada, la Elsa Pataky.
Stallone: No te reprocho que te vayas, yo a tu edad habría hecho lo mismo.
Pregunta para eruditos del Séptimo Arte: ¿qué pasa cuando en la pantalla un secundario nuevo a punto de irse a una batalla le muestra al protagonista una foto de su novia con la que está deseando reunirse cuanto antes? ¿En serio? ¿Eso creéis todos, que va a morir en minutos? Pero qué mal pensados, ¿acaso no confiáis en que los autores del libreto os sorprendan? Pues no, no es el caso, efectivamente, el desgraciado dura poco más en pantalla.
O sea, que es de esa clase de 'guiones’. Cómo será que hasta sus autores se chotean del público en uno de los pasajes:
-¿Cuál es el plan, Stallone?
-Muy sencillo. Vamos, les buscamos y les matamos.
Y así es de compleja la trama: van, les encuentran y les matan. Y luego dicen que algunos funcionarios curran poco... No han tenido tiempo ni nada para irse a tomar el cafelito de media mañana los cinco tipos acreditados, uno de ellos Stallone, entre guionistas, autores del argumento, y un creador original de los personajes.
¿Y qué decir de los diálogos? No son precisamente estilo David Mamet. Básicamente, se pueden clasificar en dos tipos.
1. Lapidarios:
Jean-Claude Van Damme (tirando sus armas y el cuchillo): Eh, tú, Stallone, ¿me vas a matar como a un hombre o como a un conejo?
Sylvester Stallone (preparándose para la gran pelea final): Ven aquí, Van Damme, yo sí que te voy a hacer un hombre.
2. Referencias baratas para los seguidores de los protas no muy trabajadas:
(Bruce Willis a Arnold Schwarzenegger): Ya está bien de que estés ‘volviendo’ todo el rato.
(Respuesta de Arnold Schwarzenegger a Bruce Willis): Yippee-ki-yay.
O sea que si en el futuro tienen que escribir por ejemplo una película con Robert De Niro y Al Pacino, lo tienen muy fácil:
De Niro: Eh, Pacino, tío, dile hola a mi pequeña amiga.
Pacino: ¿Me estás hablando a mí? Aquí no hay nadie más que yo, así que estás hablando conmigo.
Por lo demás, ni siquiera crea tensión porque el villano lo interpreta un Jean-Claude Van Damme tan cascado que no intimida a nadie. Casi ni se quita las gafas de sol para que no le veamos la cara de escaso entusiasmo y las ojeras. No es ni de lejos el más anciano de los abueletes del film (Chuck Norris debe tener unos 110 años como poco). Pero es el más afectado por el paso del tiempo. Debe estar el hombre ya para pocas patadas, pues la secuencia final transcurre en una nave mal iluminada, y curiosamente no se aprecia su cara cuando se pone a hacer movimientos de artes marciales molones. O mucho me equivoco, o le ha tenido que sustituir un doble porque el hombre está para el arrastre.
Reunión de legendarios “tú antes molabas”
A pesar de todo esto, por una especie de milagro, uno no sale cabreado y aburrido del cine. ¿Por qué? No se sabe muy bien. Por un lado, tiene un par de momentos gloriosos. Uno es cuando Sylvester Stallone liquida a un grupo de enemigos apuntándoles con el dedo. Viene a ser como la mano de Dios de Maradona. Pensé que sería genial que se pasara toda la película masacrando villanos a dedo, antes de que un plano desvelara que en realidad ha acabado con ellos su amigo Billy con un rifle en la distancia.
El otro, la primera aparición del indestructible y apoteósico Chuck Norris. Impagable:
-Creíamos que te había mordido una cobra.
-Así fue.
-¿Y qué pasó?
-Que después de dos semanas de terribles sufrimientos, la cobra murió.
Además, la reunión de todos los ‘tú antes molabas’ protagonistas tiene cierto encanto. Es como si en los 80, cuando cerraban el videoclub del barrio en el que alquilábamos en VHS subproductos de mamporros a mansalva, los personajes de las carátulas cobraran vida a lo Toy Story, y Rambo jugara a la guerra con Terminator. Tiene su gracia contemplar repartiendo estopa a Schwarzenegger, Jet Li, Stallone, Bruce Willis, Jason Statham, etc. ¡Los reyes del vídeo doméstico!
Sólo una cosa más. Ya puestos a congregar viejas glorias, ¿por qué no me habéis sacado en medio de los porrazos por sorpresa también a Spencer y Hill endilgando bofetadas? ¡Eso ya me hubiera hecho entrar en un auténtico trance! Qué oportunidad perdida. No, no pueden estar más achacosos que Van Damme.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.