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Biografía

Al Pacino

Al Pacino

80 años

Al Pacino

Nació el 25 de Abril de 1940 en Nueva York, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

Casi perfecto

01 Diciembre 2003

 ¿Le queda algo por probar como actor? Al Pacino se encuentra entre los cinco mejores intérpretes vivos del momento. La duda es si hay papeles en el mercado a la altura de su talento.

Porque después de haber visto cumplido su sueño de encarnar a Shylock en El mercader de Venecia, y de haber dado rienda suelta a sus deseos de dirigir con Looking for Richard, un singular proyecto que traslucía amor a Shakespeare por todos sus poros, casi se puede decir que Al Pacino ha hecho ya de todo. Le queda si acaso demostrar sus dotes como comediante, aunque algún atisbo de su poderío en este campo hemos visto en filmes como Esencia de mujer o S1m0ne.

1940, el Bronx, Nueva York. Aquí nace y vive sus primeros años Alfredo Pacino. Amante desde niño del cine, es capaz de repetir frases enteras de sus películas favoritas. En el colegio interviene en representaciones teatrales. Aquello le gusta, así que decide dedicarse a ello: estudiará en Actor´s Studio y en el Herbert Berghof Studio, se empapará del Método, vivirá a fondo cada uno de sus papeles. En la escena se labra un prestigio que culmina con un premio Tony. No lo sabe entonces, pero su destino es el cine, un trabajo del que llegará a decir, comparando con el teatro: “Para mí, hacer cine es mucho más duro en muchos sentidos. Por un lado, es un trabajo de 14 horas diarias. Trabajas y luego esperas, trabajas y vuelves a esperar. Es tan intermitente. Para mí, es mucho más difícil.”

Su primera película de entidad le lleva a dar vida a un yonki: Pánico en Needle Park (1971). Su composición es intensa, aunque se trata de un film minoritario. Pero Francis Ford Coppola le ha visto, y quiere que Al sea el Michael Corleone de El padrino (1972). Borda su trabajo como el heredero a su pesar de los Corleone, y dará nuevos matices al personaje en la segunda entrega (de 1974, con la decisión de eliminar a Fredo) y en la tercera (de 1990, donde su empeño es redimirse, alcanzar el perdón). Con Sidney Lumet es poli en un mundo de corrupción (Sérpico, 1973), o torpe atracador de bancos (Tarde de perros, 1975). Pacino queda abonado al thriller o al drama intenso, pero a cada nuevo papel sabe darle algo nuevo: el abogado de Justicia para todos (1979), su gángster Tony Montana de El precio del poder (1983), su detective de Melodía de seducción (1989). Fracasa en cambio en su incursión en el cine histórico (Revolución, 1985), y la cosa pesa hasta el punto de permanecer cuatro años fuera de la pantalla.

“Cuando era más joven, metía mucho más la cabeza en el papel. Permanecía con su estado de ánimo todo el rato. Ahora, siento que puedo entrar y salir más fácilmente.” Se nota que es cierto lo que dice Al Pacino. Su composición de Big Boy Caprice en Dick Tracy (1990), envuelto en una espesa capa de maquillaje, la hace casi con los ojos cerrados. Trabajos como Frankie & Johnny, Esencia de mujer (Oscar al fin) y Glengarry Glen Rose, parece como si fluyeran con gran facilidad. En Donnie Brasco, El dilema, Heat (por primera vez, frente a Robert De Niro), Atrapado por su pasado, se diría que le basta con ponerse ante la cámara y recitar su diálogo. Sensación confirmada por sus naturales trabajos en las recientes La prueba, S1m0ne, Relaciones confidenciales, Insomnio.

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Oscar
1993

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia
Filmografía
Érase una vez en... Hollywood

2019 | Once Upon a Time in... Hollywood

Año 1969. Rick Dalton es un actor venido a menos, el show televisivo que protagonizaba, un western, ha sido cancelado, y tiene problemas con el alcohol. Mantiene una estrecha amistad con Cliff Booth, el especialista que le dobla en las escenas de riesgo, que ahora ejerce para él de chófer y chico de los recados. Éste le aconseja que escuche los consejos del productor Marvin Schwarzs, que le recomienda que emprenda la aventura europea de los spaghetti-western. Antes debe rodar un film como villano. Con su casa linda la del prestigioso cineasta Roman Polanski, cuya esposa, la actriz Sharon Tate, espera un bebé. Vibrante canto de amor al cine escrito y dirigido por Quentin Tarantino, es quizá su película más nostálgicamente romántica, lo que no impide la presencia de sus clásicas señas de identidad: comedia y drama intensos, y la violencia paródica, aunque más rebajada de lo habitual en él. Destacan el medido guion y los ingeniosos diálogos, con un maravilloso dominio del “tempo” narrativo y la duración de las escenas, el cineasta ha sabido corregir los desequilibrios que se advertían en su anterior film, Los odiosos ocho. No resulta exagerado afirmar además que Tarantino no teme a nada ni a nadie a la hora de arriesgar y liberarse de las cadenas de lo políticamente correcto, por ejemplo en la mirada a la contracultura, o en el sorprendente desenlace. Toda la narración está sembrada de detalles encantadores que harán la delicia de los cinéfilos, con los rodajes, los clips promocionales, la visita a las salas de cine, las fiestas de Hollywood, la ilusión de verse en pantalla, las fotos con los fans, los decorados de los grandes estudios y la irrupción de la televisión. Dentro de un reparto con mucho grandes actores en pequeños papeles, están muy bien trazados los dos principales personajes masculinos, una relación mágica, con uno a la sombra del otro. Leonardo DiCaprio hace una fabulosa interpretación como actor en declive, las escenas con la niña en el rodaje de un western poseen enorme fuerza; también desprende un brillo especial Brad Pitt, que recuerda en algunos momentos a Jeff Bridges con su sonrisa levemente irónica, son fantásticos los momentos que comparte con la menor Pussycat (Margaret Qualley), que trata de seducirle y le introduce en la comuna hippy, el otro elemento que sirve para unir a unos personajes ficticios, con el horror de la Familia Manson. Por su parte, Margot Robbie compone casi con trazos impresionistas a Sharon Tate, ilusionada con su matrimonio, su maternidad, su carrera de actriz y la posible traslación a la pantalla de “Tess, la de los d’Urberville”, la novela de Thomas Hardy.

8/10
Hunters

2019 | Hunters | Serie TV

Una serie decididamente bizarra, que es la primera creación de David Weil, y una fuerte apuesta de Amazon Prime Video por su generoso presupuesto, y por contar con actores de primera línea como Al Pacino. Cuenta además entre sus productores con Jordan Peele, que dio la sorpresa con Nosotros, una película que abordaba el racismo con una perspectiva original. Se diría que Hunters quiere seguir esa estela, abordar el holocausto y el antisemitismo con una trama diferente y desopilante, en forma de disparatado tebeo, con elementos violentos y sádicos, siguiendo una estética setentera muy próxima al “blaxploitation”. Lo que Quentin Tarantino ha sabido hacer muy bien gracias a su poderosa personalidad, en títulos como Malditos bastardos y Jackie Brown, aquí da pie a un extraño e irregular pastiche. Estamos en 1977, el año del estreno de La guerra de las galaxias y en que el asesino veraniego Sam hace estragos en Nueva York. Aunque la opinión pública lo ignora, muchos nazis se ocultan en Estados Unidos con falsas identidades, viviendo una vida placentera, y hasta conspirando para que llegue el Cuarto Reich. Pero un estrafalario grupo de cazanazis, liderado por Meyer Offerman, se dedica a localizarlos y hacer justicia, o sea, liquidarlos por su cuenta y riesgo, ya que de las instituciones oficiales no cabe esperar nada, sólo el mirar a otra parte mientras les tratan de paranoicos. El recién salido de la adolescencia Jonah Heidelbaum contempla con estupor cómo su abuela es asesinada, y tras ahondar en su pasado en los campos de exterminio, acabará integrándose en la organización gracias a su capacidad de descifrar códigos, aunque se muestre muy ingenuo y algunos miembros del grupo duden de él. Mientras, una agente del FBI afroamericana empieza a detectar que varios asesinatos tienen un nexo en común: las víctimas eran refugiados de guerra. Muchas cosas llaman la atención en Hunters. Por un lado la justificación sin ambages de la venganza, “ojo por ojo, diente por diente”, con asesinatos muy gráficos; y la desconfianza en que los jueces, la policía y los políticos hagan su trabajo, la mayoría serían corruptos, indiferentes o pasotas. Por otro lado, la insistencia en el horror nazi de un modo pintoresco: llevando sus crímenes al paroxismo, con matanzas grotescas y torturas de un masoquismo atroz, como la del ajedrez humano, dos juegos de fichas humanas con judíos, que deben matar al otro, cuando una pieza se come a la otra. Este modo gráfico de mostrar el horror corre el riesgo de trivializar la realidad, suficientemente repulsiva por sí sola, para que haya que reinventarla con ideas muy, muy siniestras, propias de una mente calenturienta. Lo que invita a interrogarse de si el afán de ser original creativamente no debería plantearse que algunos límites resulta mejor no traspasarlos. Y es que hace falta ser un genio artístico, y tener una sensibilidad ética grande, para determinadas osadías. Una mirada superficial puede pensar que está ante una obra entretenida, que rompe el saque, e identificarse con Jonah, que vendría a ser una especie de Peter Parker que va a aprender a usar con responsabilidad sus “superpoderes” no arácnicos después de la muerte de su abuelita, con un mentor adecuado. Y aunque lo anterior es cierto, hay que mirar la foto completa, y preguntarse si este enorme esfuerzo de producción, que distorsiona la realidad, merece la pena.

5/10
El irlandés

2019 | The Irishman

La historia del gangsterismo alrededor del IBT, el sindicato de transportes más importante en Estados Unidos, contada desde el punto de vista de Frank Sheeran con amplio lienzo. Este personaje de origen irlandés, reconoció poco antes de morir en 2003 a Charles Brandt –autor del libro “Heard You Paint Houses”, en que se basa la película– haber asesinado al misteriosamente desaparecido desde 1975 Jimmy Hoffa, presidente del IBT. Martin Scorsese demuestra encontrarse en plena forma creativa, y se nos presenta como auténtico “superhéroe” del cine de personajes y tramas de entidad, dotado de unos “poderes” en la línea de sus dos mejores películas gangsteriles, Uno de los nuestros (1990) y Casino (1995), pero quizá más sabio por más experimentado, los años cuentan. Su film, producido por Netflix, pero con otros pesos pesados como el propio Robert De Niro y el veterano Irwin Winkler, conocerá un estreno limitado en salas de cine, concesión a los cinéfilos y al propio director, pero, los tiempos mandan, su difusión masiva toca en la plataforma de streaming. El experimentado director maneja aquí un sólido guion en solitario de Steven Zaillian, libretista con el que había trabajado en Gangs of New York (2002). Funciona muy bien la estructura narrativa de encapsulamiento de tres hilos, a modo de muñecas rusas: la voz en off de un Frank Sheeran ingresado en una residencia de ancianos, que cuenta el viaje en automóvil que realiza con su mentor Russell Bufalino y las esposas de ambos, para acudir a una boda, y la primera parada frente a una estación de servicio, que sirve para evocar el pasado, cómo se conocieron y el modo en que se produjo su ascenso en el sindicato de transportes y en el mundo criminal en los años de la presidencia de John Fitzgerald Kennedy. Lejos de ser caprichosa, tal estructura responde a una perfecta lógica interna, cuyo sentido se constata cuando en el último tramo acaban uniéndose los hilos hasta quedarnos con el de Sheeran envejecido. Están impregnadas las imágenes de un agradecible clasicismo, incluidos algunos elegantes planos secuencia, y eso que la labor de edición de la habitual colaboradora de Scorsese, Thelma Schoonmaker, es altamente meritoria, a las tres horas y media de metraje no parece sobrarle un solo plano, su labor es auténtico encaje de bolillos. Y al final lo que se nos cuenta con enorme habilidad y con una violencia más contenida de lo que Scorsese acostumbra, sin moralina facilona pero con un indudable punto de vista moral, más nítido que en otros filmes del italoamericano, es la historia del progresivo descenso a los infiernos del protagonista, Frank Sheeran. Su alma cada vez se encuentra más emponzoñada, al aceptar ejecutar personalmente despiadados asesinatos, pero hábilmente se nos presenta un contrapunto interesante, el de una de sus cuatro hijas, Peggy, cuyas miradas, de niña, y luego convertida en mujer, vienen a ser como la voz de la conciencia que le recuerda la inmoralidad de sus acciones. Los dramas personales se combinan con el telón de fondo histórico, sugiriéndose una explicación acerca de la invasión de Bahía de Cochinos ordenada por JFK, y su posterior asesinato, hechos en los que habría tenido que ver la mafia, molesta por la actuación del aguerrido fiscal general Robert Kennedy. Y tienen mucha fuerza los personajes principales, y las relaciones que se establecen entre ellos, singularmente las de Sheeran con su mentor Buffalino y con Hoffa, el hombre al que debe proteger. En tal sentido los actores están soberbios. Las técnicas digitales utilizadas para rejuvenecer en algunas escenas a los personajes no distraen, y tenemos a un magnífico Robert De Niro, del que se pinta una evolución plausible, un Joe Pesci inesperado, porque no hace el papel que habríamos pensado, está muy contenido, y Al Pacino –aquí, sí, por fin, podemos decir que tenemos una película que comparten de verdad con De Niro–, que sabe componer al sindicalista que quiere nadar en un estanque de lodo sin embarrarse e imponer su punto de vista por considerarse intocable. El resto del reparto tiene menor presencia, pero está perfectamente escogido, y cada uno brilla entregándose en las escenas que les tocan.

9/10
Paterno

2018 | Paterno

Historia basada en hechos reales,sigue a Joe Paterno, entrenador del equipo de fútbol americano en la Universidad Estatal de Pensilvania en el momento en el que estalla el caso de abusos sexuales protagonizado por su asistente, Jerry Sandusky. La exitosa carrera de Paterno y su legado se verá salpicada por este caso, y se verá obligado a asumir responsabilidades frente a las víctimas.

Hangman

2017 | Hangman

Los piratas de Somalia

2017 | The Pirates of Somalia

Misconduct

2016 | Misconduct

La sombra del actor

2015 | The Humbling

Adaptación de "La humillación", novela de Philip Roth con estructura clásica de tres actos, que describe la decadencia de un célebre actor, Simon Axler, enamorado de su profesión, pero dominado por su ego, y que en la actualidad se encuentra perdido, hasta el punto de verse obligado a ingresar en un centro psiquiátrico. Su confusión mental le impide ver con claridad, a veces no distingue la realidad de lo que es producto de su imaginación, algo parecido a alucinaciones. Con su terapeuta mantiene frecuentes videoconferencias, mientras una mujer desequilibrada le invita a ayudarla a matar a su marido, convencida de que debe ser un especialista en la materia por las muchas veces que ha quitado vidas en la ficción. Además, mantiene una relación amorosa con una joven lesbiana, hija de unos amigos. Irregular mirada al mundo de los actores muy pagados de sí mismos, que encima ha tenido la mala pata de llegar a los cines poco después de Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), netamente superior, y que también jugaba con el desquiciamiento anímico y visionario del protagonista, que trata de reinventarse en la escena teatral. Al Pacino es un gran actor, y la trama le ofrece algunos momentos intensos para lucirse. Pero ni él ni la correcta dirección de Barry Levinson pueden sobreponerse a un planteamiento cansino y retorcido, donde cuesta empatizar con el protagonista, y en que la humanidad brilla por su ausencia, sólo tenemos personajes con un punto de histrionismo. A veces el punto irónico que Greta Gerwig imprime al suyo invita a pensar que ni ella misma se lo cree.

4/10
Señor Manglehorn

2014 | Manglehorn

El señor Manglehorn es un hombre maduro, en la sesentena. Regenta una pequeña ferretería y hace trabajos externos en los que saca de apuros a sus clientes. Manglehorn es un hombre triste, solitario, con un mundo interior obsesivo, únicamente ocupado por el recuerdo de Clare, un amor del pasado al que dejó escapar. Con ese corazón atrapado se le hace difícil encontrar un hueco para su hijo, hombre de negocios, o para cortejar a la cajera de un banco con la que ha hecho buenas migas. Sencilla película escrita por el primerizo Paul Logan y dirigida por David Gordon Green (Joe). Se esfuerza este último por retratar en pantalla la vida de un hombre gris, un tipo que va por la vida como alma en pena, con ademanes lentos y mortecinos, con perpetuo aspecto zarrapastroso. Manglehorn, cuyo trabajo es abrir cerraduras, es incapaz sin embargo de abrir su corazón a los demás, vive preso de su mundo egocéntrico, de una existencia sin esperanza, que sólo mira al pasado, al recuerdo... No es fácil hacer atractivo al personaje, y la película se resiente, aunque el guión opte por ofrecer luz al final del túnel. Con una puesta en escena realista, feúcha, Gordon Green dibuja el mundo interior con imágenes saturadas, casi oníricas, e incluye mucha voz en off, soliloquios de Manglehorn que habla con su amor perdido, que le dicta cartas, que sueña con su respuesta. Al Pacino está sólo correcto como el amargado y taciturno protagonista, pero en cambio está brillante Holly Hunter, muy tierna y madura, aunque la relación que entabla con el personaje de Pacino sea en verdad poco creíble.

5/10
Nunca es tarde

2014 | Danny Collins

“Nunca es tarde”, (Danny Collins) nos cuenta como un veterano rockero, al que da vida Al Pacino, sigue viviendo una desenfrenada vida de músico, con drogas y una novia mucho más joven que él. El día de su 64 cumpleaños, su vida dará un giro de 360 grados cuando encuentre una carta escrita por un joven John Lennon, que le hará replantearse ciertos aspectos de su vida. En ese momento se dará cuenta que siempre hay una primera vez para una segunda oportunidad, iniciando un duro viaje lleno de emociones y sentimientos donde, el amor es lo único que importa. Inspirada en hechos reales la película cuenta con una estupenda banda sonora con música de John Lennon.

Tipos legales

2013 | Stand Up Guys

Val acaba de salir de la cárcel tras un encierro que ha durado 28 años. Le aguarda su amigo Doc, que ha recibido el desagradable encargo de matarle, un capo gangsteril quiere venganza pues culpa a Val de la muerte de su hijo. Pero la noche es larga, Doc no tiene tan claro lo que debe hacer, y de momento se impone recuperar los días de juerga de antaño, y unir a la “fiesta” a Hirsch, otro colega con los achaques compartidos de la tercera edad. Reunir a tres grandes y veteranos actores con Oscar como Al Pacino, Christopher Walken y Alan Arkin no hace, necesariamente, una buena película. Tipos legales podía haber sido una entretenida cinta gangsteril con puntos de comedia negra surrealista a lo Quentin Tarantino, que reivindica la amistad y la ancianidad. Pero querer no es poder y se queda en una cinta pesadita y reiterativa, donde las gracias recurrentes sobre viagra y sexo, con prostitutas comprensivas, cansan. Siempre se puede destacar algún acierto parcial, ciertas ocurrencias como la agradable camarera que sirve a Doc cada día, o la escena del confesonario, pero dominan los lugares comunes, como la venganza de la mujer desnuda. Al final se nota demasiado la bisoñez del director Fisher Stevens y el guionista Noah Haidle, a los que les falta un hervor.

4/10
Phil Spector

2013 | Phil Spector

Phil Spector es un productor musical mítico, que trabajó con todos los grandes y revolucionó la industria. Fue un superventas, e introdujo innovadores sistemas de grabación. También es famoso por su carácter volcánico, e hizo una breve incursión cinematográfica en un film emblemático de la contracultura, Easy Rider. En 2003, la actriz Lana Clarkson murió de un disparo en la boca, y él fue acusado de asesinato, aunque la defensa sostuvo que se trató de un suicidio accidental. Este film escrito y dirigido por David Mamet describe cómo la abogada Linda Kenney Baden asume la defensa de Spector. Mamet asegura que su film no pretende contar las cosas tal y como ocurrieron, entre otras cosas porque le faltan datos para poder hacerlo. Lo que pretende es entregar, en sus propias palabras, “una fábula”, donde el personaje de Helen Mirren sería una especie de doncella virginal que se adentra en el laberinto del Minotauro, el Spector encarnado por Al Pacino. Y ofrecer una reflexión sobre las bondades y defectos del sistema judicial, donde es piedra angular la presunción de inocencia, y la carga de la prueba es para dar el veredicto de culpabilidad. Las tramas en los tribunales no son ajenas a la filmografía de Mamet, que firmó el guión de Veredicto final, y también dirigió El caso Winslow. El film está casi concebido como una obra de teatro, una pieza de cámara donde el peso recae sobre dos personajes, soberbiamente interpretados por Mirren, muy sobria, y Pacino, contenido en la excentricidad de Spector y sus pintorescos pelucones. Resulta curioso como las escenas ante el tribunal están reducidas al mínimo, y hay en cambio otra, muy eficaz, de ensayo de una comparecencia, como acentuando el carácter del film que no pretende estar en posesión de la verdad absoluta sobre el caso, presentando en cambio hipótesis que permitirían el veredicto de “no culpable”, que no de “inocente”. Con inteligencia se usa la música lo justo, con buenas ideas, como la de los dibujos de Spector durante el juicio, transformados en notas musicales.

6/10
Wilde Salome

2011 | Wilde Salome

Policías de Queens

2011 | The Son of No One

Jack y su gemela

2011 | Jack and Jill

Director de publicidad de éxito, felizmente casado, Jack llevaría una vida feliz de no ser porque todos los años va a verle por Acción de Gracias su hermana gemela Jill, empeñada en hacerle la vida imposible, y que vive en el otro extremo de los Estados Unidos. En su última visita Jill –que se siente sola tras la muerte de su madre– parece tener la intención de instalarse definitivamente con Jack. Como éste no la puede soportar, utilizará todas las artimañas que se le ocurran para espantarla. En busca de la risa a cualquier precio de sus incondicionales, Adam Sandler interpreta a los dos personajes principales de esta comedia, el protagonista y su gemela. Sigue así la tradición de otros cómicos que han hecho de mujer en el cine, como Paco Martínez Soria en La tía de Carlos, aunque el film de Sandler se parece mucho más a Norbit, donde Eddie Murphy –experto en travestismos y toda clase de conversiones– era el protagonista y también una monstruosa mujer con la que se casa. El propio Sandler es coguionista de esta cinta concebida para que dé rienda suelta a su histrionismo, y que está dirigida por su amigo Dennis Dugan, responsable de algunos de sus peores títulos, como Niños grandes y Os declaro marido y marido. Apenas tiene interés, salvo en último caso por los cameos de deportistas como Shaquille O'Neal y John McEnroe, y los actores Al Pacino, Johnny Depp y nada menos que el amiguete Santiago Segura.

3/10
No conoces a Jack

2010 | You Don't Know Jack

Acercamiento a la trayectoria del doctor Jack Kevorkian, también conocido como el “doctor Muerte” por las prácticas de suicidio asistido y eutanasia en las que participó en el estado de Michigan en EE.UU. con un artilugio de su invención, más de 130 casos antes de que terminara encerrado en prisión. La película se rodó en 2010, un año antes de la muerte de Kevorkian. El film, con libreto de Adam Mazer (El espía) y la dirección del veterano Barry Levinson, procura mantener las distancias acerca del personaje que retrata y su personal “cruzada” asumida como una especie de “misión” a la que estuviera destinado. De modo que lo que vemos es a un personaje para el que sólo vale su criterio personal, un iluminado que se ve como un nuevo Galileo o incluso un defensor de los derechos humanos fundamentales. Soltero, le ayuda su hermana Margo también soltera, y una camarilla de personajes, aprovechando las grietas legales del sistema, y la compasión que suscitan los casos en que participa Kevorkian, siempre personas con graves dolencias que no desean seguir viviendo, y cuyos familiares sufren la presión de ayudarles a terminar con sus vidas. El film no oculta las ambiciones de personas como el abogado Geoffrey Fieger, que ayuda a Kevorkian pero que también piensa en despegar políticamente. Con buenas interpretaciones -empezando por el gran Al Pacino-, y cierta intención casi documental, se trata de una cinta que evita tomar partido, no glorifica a su protagonista, y aunque no le condena explícitamente, las acciones de Kevorkian son bastante elocuentes acerca de una conducta que intenta “jugar a ser Dios”, aunque él se justifique asegurando que los médicos hacen eso todo el tiempo.

5/10
Asesinato justo

2008 | Righteous Kill

Robert De Niro y Al Pacino han demostrado que son dos grandísimos actores desde la década de los 70. Pero desde hace algún tiempo, ambos parecen haberse acomodado demasiado, pues escogen papeles que no requieren por su parte el esfuerzo que hicieron en el pasado con títulos como Toro salvaje o Esencia de mujer, por citar un ejemplo de cada uno. Ahora, vuelven a juntarse por tercera vez tras El padrino II, donde sus personajes estaban separados en el tiempo y jamás compartían la pantalla, y Heat, donde aparecían juntos en una excelente secuencia, sentados a la mesa de una cafetería. Estos dos grandes pesos pesados interpretan a Turk y Rooster, veteranos detectives de la policía. El film comienza con un vídeo en el que Turk confiesa que es el culpable de 14 asesinatos que investigaban sus compañeros. Un flash-back muestra lo que ocurrió unos meses atrás, cuando empezó todo. Turk y Rooster andan en busca de pruebas contra un peligroso narcotraficante. Su jefe les reclama para que echen una mano, porque ha aparecido muerto un delincuente. Junto al cadáver se ha encontrado un poema que justifica el crimen porque la víctima estaba fuera de la ley. Es sólo el primero de una serie de asesinatos similares, con poema incluido. Las víctimas han abierto ellos mismos la puerta al asesino, por lo que es posible que le conocieran. Cobra fuerza la hipótesis de que pudiera ser un policía, al que abren cuando éste les enseña la placa... No estamos ante un título del nivel de Heat –con los tiroteos impactantes que filmaba Michael Mann– y desde luego no es El padrino II, una de las obras maestras de la historia del cine. Quizás las expectativas estaban demasiado altas, pero es que la distancia que separa estos dos títulos de este thriller es abismal. Y es que da la impresión de que el director de la cinta también está en decadencia, pues Jon Avnet dirigió en los 90 películas valiosas, como Tomates verdes fritos e Íntimo y personal, pero últimamente rueda cintas decepcionantes. La última fue 88 minutos, también con Pacino, un thriller fallido, por culpa de un guión horrible. Esta vez parte de material un poco mejor rematado, pero excesivamente convencional. Los diálogos no son muy brillantes, y el guionista Russell Gewirtz (autor de la muy superior Plan oculto) es consciente de que la única frase que tiene un poco de gracia es una sobre una placa y una pistola, así que la repite dos veces. Tampoco se ha roto la cabeza a la hora de imaginar secuencias rompedoras. Ya se han visto duelos con revólver como los que salen, y no es la primera vez que en un film unos policías le ponen un micrófono a un testigo para que vaya a conversar con un traficante, a ver si graban una conversación comprometedora. Todo se complica porque el citado Avnet es incapaz de darles una nota de frescura, o filmar de una manera que le dé algo de ‘vidilla’ a la cosa. Se ven tantos desastres en el cine, que se puede decir que esta cinta cumple su función y plantea –de forma mínima– un dilema ético, en torno a la justicia y las imperfecciones del sistema. Además, Pacino y De Niro, sin esforzarse nada de nada –porque no tienen siquiera un momento que parezca especialmente difícil–, y aunque se notan muchísimo los efectos del tiempo, mantienen parte de su inmenso carisma. También es cierto que están rodeados por secundarios de solvencia probada, como Carla Gugino, Brian Dennehy y John Leguizamo, que curiosamente tenía un papel bastante destacado junto a Pacino en Atrapado por su pasado, una cinta para recordar. Eran otros tiempos.

4/10
Ocean's Thirteen

2007 | Ocean's Thirteen

Danny Ocean y sus chicos están de vuelta. Y dispuestos a dar el golpe, faltaría más. La ocasión, honor de ladrones obliga, es reparar el daño ocasionado a su buen amigo Reuben, que había pactado con el todopoderoso Willie Bank llevar un super hotel y casino de lujo juntos. Bank, a pesar de pertenecer al club de “los que han dado la mano a Frank Sinatra” birla su parte del negocio a Reuben, a resultas de lo cual éste sufre un infarto que primero le pone al borde de la muerte, y luego le deprime. Como Bank no atiende a las razones de Ocean para restituir lo robado, planea un golpe tan sofisticado al menos como las medidas de seguridad que tiene el lugar. La idea es lograr que en cierto momento todos los asistentes a la preinauguración empiecen a ganar en el juego; al tiempo deben bloquear un sofisticado sistema informático que mide las emociones corporales del público, lo que hace muy, muy difícil, hacer trampas. Después del relativo fiasco que fue Ocean's Twelve (al director le dio por incluir rarezas experimentales y bromas que sonaban a tomadura de pelo), Steven Soderbergh apuesta por un guión de hechuras clásicas –la sofisticación tecnológica asociada al robo no debería ocultar este hecho–, escrito por Brian Koppelman y David Levien, acertados fichajes para la saga. De modo que una buena vertebración de la historia, emoción trepidante y sentido del humor, y buenas escenas para todos los actores, con líneas bien escritas, acentúan la atmósfera de camaradería masculina que caracterizan a la saga. A un reparto estupendo, como es habitual, que parece habérselo pasado en grande y donde repiten casi todos (no están ni Julia Roberts ni Catherine Zeta-Jones), se suman Al Pacino, que compone a un villano que se hace odioso, y Ellen Barkin, manager del casino-hotel, que logra que no parezca que supera sobradamente los 50 añitos. Y se da alguna graciosa vuelta de tuerca, como la de convertir a Andy García en inesperado aliado del golpe. O la de traer para un cameo de postín a la célebre Oprah Winfrey, en un doble gag muy ingenioso. Soderbergh sirve bien al guión, dando el film comercial y resultón que se espera que entregue, con buen ritmo, sin aburrir. Donde se permite alguna experimentación es en el encuadre y la planificación, y se nota su mano de gran cineasta en detalles pequeños pero que revelan talento, como en la escena en que Ocean y Rusty contaminan una habitación del hotel.

6/10
88 minutos

2007 | 88: 88 Minutes

Primer largometraje de cine en diez años del irregular Jon Avnet (Tomates verdes fritos), que llevaba desde El laberinto rojo, de 1997, dedicado a la televisión, o produciendo a otros directores. Compone un thriller muy influido por la serie 24, pues salvo el prólogo, los 88 minutos a los que alude el título transcurren en tiempo real. Es el tiempo que le queda de vida a Jack Gramm, forense del FBI, que recibe una llamada anónima que le asegura que no pasará de las 11.45. Ese mismo día está a punto de ser ejecutado Jon Forster, un asesino en serie que le considera responsable de su condena, pues Gramm fue un testigo clave en su juicio. Éste sospecha que Forster tiene algún aliado fuera de la prisión que le ayuda a vengarse de él, y empieza a investigar el asunto, con ayuda de Kim, una ayudante enamoradísima de él a pesar de que es mucho más joven. A ésta le sigue los pasos un ex novio violento, que se resiste a aceptar la ruptura, y que resulta haber estado en la misma prisión donde está Forster, por lo que parece el principal sospechoso. Avnet se apunta a la moda de thrillers en los que nada es lo que parece, y parte de un guión que, en su afán por sorprender al espectador, acaba tensando demasiado la verosimilitud de la trama. El director cuenta con grandes intérpretes, como Leelee Sobieski, tan de capa caída que ha aceptado aquí un rol secundario poco agradecido. En general, los personajes son endebles, y sólo tienen razón de ser porque se convierten en posibles sospechosos para confundir al espectador. El único que más o menos está bien construido es el del propio Al Pacino, vividor y alcohólico que busca la redención por la vía profesional, por lo que en suma se puede decir que está cortado a la medida del actor. Quizás Pacino desentona en alguna secuencia de tiroteo o explosión –aunque éstas parecen reducidas al mínimo–, por su avanzada edad, pero sin duda sigue siendo el gran actor que ha sido siempre.

4/10
Apostando al límite

2005 | Two For The Money

Brandon Lang era un prometedor quaterback en un equipo universitario de fútbol americano, hasta que una lesión en la rodilla dio al traste con sus aspiraciones de convertirse en jugador profesional. Abrams, cazatalentos de una casa de asesoramiento de apuestas, le ofrece un contrato para pronosticar los resultados de los partidos. Brandon demuestra poseer un talento inusual para adivinar el equipo ganador. En poco tiempo se llena los bolsillos de dinero, hasta que su don le abandona. El director de Vidas ajenas reconstruye una historia real. Aunque sigue el camino del melodrama sensible, también describe el submundo de las apuestas profesionales, e introduce algunas notas reflexivas sobre los límites de lo admisible moralmente. La estructura es muy convencional, en su seguimiento de la ascensión y caída del protagonista, pero está narrada de forma dinámica y con un llamativo reparto. 

5/10
El mercader de Venecia

2004 | The Merchant of Venice

Para poder casarse, el joven Bassanio necesita dinero. Lo consigue gracias a su amigo Antonio, que pide un préstamo al usurero judío Shylock. Como éste no le guarda mucha simpatía, accede a darle la cantidad solicitada, pero con la condición de que si se demora en el pago, deberá darle una libra de carne de su propio cuerpo, del lugar que él señale. A pesar de esta condición demencial y abusiva Antonio acepta, pues es sobradamente solvente. No cuenta con el naufragio de uno de sus barcos. Aunque existen muchas versiones televisivas de la inmortal obra de Shakespeare sobre la codicia, y en la escena ha sido requeterrepresentada, faltaba una película de altura basada en "El mercader de Venecia". Dados además los tiempos políticamente correctos que corren, filmar una historia cuyo villano protagonista es un judío sin corazón, supone el riesgo de dar pábulo a la acusación de antisemita. Pues bien, el británico Michael Radford –1984, El cartero (y Pablo Neruda)– viene a llenar con brillantez la mencionada laguna. Eso sí, se cura en salud suavizando la terquedad de Shilock a la hora de mostrar su rechazo a la boda de su única hija con un cristiano, o al insistir en cobrar los intereses de la singular deuda. Estas opciones funcionan bien, y a nuestro entender sobraba ese prólogo vergonzante que trata de explicar por qué el malo de la peli es judío, echando gran parte de la culpa a la Iglesia católica. Además del formidable esfuerzo por recrear la Venecia del siglo XVI, el film es lo que es gracias al magnífico texto del bardo inglés, a una dirección que no trata de llamar demasiado la atención, y al trabajo de un fantástico reparto, donde los rostros más populares corresponden a ‘los chicos’, o sea, Al Pacino, Jeremy Irons y Joseph Fiennes.

6/10
Ángeles en América

2003 | Angels in America | Serie TV

El joven abogado Joe, mormón, y su esposa Harper, son un matrimonio en crisis que no sabe cómo afrontar la situación, en parte, por las dudas que tiene él respecto a su condición sexual. Ella se consuela tomando Valium, lo que le provoca alucinaciones que le ayudan a escapar de la realidad. Mientras, Roy Cohn, un reputado abogado que lleva en secreto su homosexualidad, ofrece a Joe un puesto en su bufete. Por otro lado Prior y Louis son una pareja de homosexuales que llevan como pueden la enfermedad de sida de Prior, pero para Louis es tan inaguantable la situación que decide dejarle. En estas circunstancias, un ángel mensajero que se parece mucho a la enfermera de Prior baja del cielo para ofrecerle ser un profeta en la muerte. O tal vez sea una alucinación producto de su enfermedad. Miniserie dramática-fantástica de 6 capítulos, dirigida por Mike Nichols (A propósito de Henry) que se ambienta en los 80, con el auge de la conexión sida-homosexualidad, como inquietante problema en los ambientes gays. Adapta una obra teatral de Tony Kushner, quien luego escribió para Steven Spielberg los guiones de Munich y Lincoln. Producida por HBO con generoso presupuesto, y equipo artístico y técnico de lujo, resulta bastante hija de su época por sus planteamientos ideologizados, en su esfuerzo por autojustificar a los homosexuales enfermos de sida y de ajustar cuentas con la era Reagan, incluso fustigando a los gays republicanos, que serían unos hipócritas de tomo y lomo, frente a los que viven su condición sin complejos. Introduce el elemento religioso en clave de realismo mágico pasado de rosca e incluso irreverente, con una mirada profundamente pesimista, pues presenta a un Dios que ha abandonado a los hombres a su suerte. Llama la atención el auténtico terror que tienen los enfermos a la muerte, temen el vacío que va a seguir a unas vidas bastante vacías, pero que es lo único que tienen dentro de sus estrechísimos horizontes vitales. Cuenta con actores de la talla de Al Pacino, Patrick Wilson, Mary-Louise Parker, Emma Thompson, Jeffrey Wright o Meryl Streep, algunos incluso interpretando a varios personajes, jugando con el aire mágico con que se aborda la acción. Ganó varios premios Emmy en 2004 incluyendo mejor actriz (Streep), mejor actor (Pacino), o mejor director (Nichols), y una nominación para los efectos visuales. Se nota quizá en exceso el origen teatral, con diálogos de gran brillantez formal para lucimiento de los actores.

5/10
La prueba

2003 | The Recruit

Ojo, amigo lector, si eres una chica o chico espabilado. Porque un buen día puede acercarse a ti un tipo con cara de espía (y eso es, por supuesto, un espía), y proponerte que te unas al servicio de inteligencia, ahí es nada. Es lo que le ocurre a James Clayton, un geniecillo de la informática, a punto de ser fichado por una conocida empresa de ordenadores. Con idea de sumergirse en un trabajo más o menos rutinario (con perdón de los programadores y demás profesionales del ramo), a cambio de un buen sueldo, se le acerca Walter Burke, y le propone ingresar en la CIA. Clayton no está muy seguro de si quiere someterse al duro entrenamiento que exige ser espía, pero por aquello del desafío que supone, y en recuerdo a su padre, que por lo visto fue espía, se pone manos a la obra. Entre los muchos candidatos a espía profesional llamará la atención de Clayton (¡y de quién no!) una chica guapetona que se llama Layla. Peli de espionaje que muestra los entresijos de la CIA, institución necesitada sin duda de un lavado de cara después de fallar estrepitosamente en la detección de los atentados del 11 de septiembre. La parte más apasionante de la película es la del aprendizaje de los espías, con pruebas de todo tipo, una de ellas el clásico detector de mentiras. Por lo demás el apañado director australiano Roger Donaldson (No hay salida, Trece días) sabe dibujar bien la relación maestro-discípulo con aires paternofiliales entre Al Pacino (un actor que hace que todos los papeles parezcan fáciles) y Colin Farrell (el chico sigue subiendo como la espuma, tras Minority Report). Mientras que Bridget Moynahan, después de haber sido la novia de un espía en Pánico nuclear, ahora puede explayarse encarnando ella misma a una espía.

6/10
S1m0ne

2002 | S1m0ne

Viktor Taransky. Un director de cine con ínfulas de autor. En su día fue candidato al Oscar, pero el pobre en la actualidad hace lo que puede, que no es mucho. Va dando tumbos sin que su ex mujer, presidente de un gran estudio cinematográfico, le conceda muchas oportunidades. Hasta que un día aparece en su vida un informático al que parecen faltarle un par de tornillos. El tipo, antes de morir, confía a Taransky un sofisticado programa de software gracias al cual podrá dar vida a Simone, una actriz virtual, que conquista al público y a la crítica. Todo el mundo anda loco por esta hermosa y sensible actriz, pero nadie, excepto Taransky, sabe que la chica se reduce, en realidad, a un puñado de bits. Andrew Niccol repite el tema, brillamente entonado en su sobresaliente guión de El show de Truman, del creador apegado a su criatura, que trata de manejar a su entojo, y que finalmente escapa a su control. Aquí tenemos a un director que, a modo de moderno doctor Frankenstein, dedica toda su obra a una excepcional actriz. Lo que tiene efectos inesperados, pues llega un momento en que el público parecer adorar más a Simone que a su excéntrico y ególatra director; y éste debe “hacer el pino” en un disimulo constante, para que nadie descubra su superchería. Niccol advierte nuevamente de los peligros de una sociedad deshumanizada (tema central en Gattaca), incapaz de distinguir a las personas de sus sucedáneos, y que aplaude una película horrorosa, hecha para destrozar a su actriz (Soy una cerda, genial título para el debut en la dirección de Simone). La crítica social está combinada con un afilado sentido del humor, que da lugar a gags muy hilarantes, e incluso con un giro insospechado en el último tramo de la historia. De este modo, Niccol se pregunta: «¿Qué importa si los famosos son reales o no? De todas formas, nuestra cultura de la fama es incapaz de percibir la diferencia. Nuestra capacidad para fabricar fraudes es superior a nuestra capacidad para detectarlos.» En el reparto destaca Al Pacino como el director que vive sólo para sí mismo, y Catherine Keener como su antigua mujer.

6/10
Relaciones confidenciales

2002 | People I Know

Aunque en el pasado había sido un legendario relaciones públicas de Nueva York, la carrera de Eli Wurman se ha ido al traste, por culpa de su adicción al alcohol y los barbitúricos. Sólo le queda un cliente importante, un actor maduro que le pide un importante favor: pagar la fianza de Jilli Hopper, una actriz televisiva que ha sido detenida. Cuando Eli recoge a Jilli, ésta le suplica que le acompañe a una fiesta privada, en la que encuentran importantes hombres de negocios de la ciudad. A la mañana siguiente, Eli se encuentra a la mujer muerta, aparentemente asesinada en una turbia intriga, que implica a personajes poderosos. Al Pacino repite una vez más el papel que borda, el de hombre maduro, cuya carrera se encuentra en decadencia y que se replantea toda su vida. Con Robert Redford como productor ejecutivo, Daniel Algrant, que hasta ahora sólo había dirigido Desnudo en Nueva York, introduce numerosos elementos de thriller, en un drama que retrata el lado oscuro y la corrupción en el mundo del espectáculo. En un nutrido reparto lleno de estrellas, destaca la presencia de Ryan O'Neal, veterano protagonista de Love Story, que últimamente se prodiga poco como intérprete. Tras el estreno, la prensa norteamericana comentó que el argumento está lejanamente inspirado en la vida de Bobby Zarem, un auténtico agente neoyorquino.

5/10
Insomnio (2002)

2002 | Insomnia

Si en la película que dio prestigio al director Christopher Nolan, Memento, el protagonista sufría amnesia, su nuevo trabajo tiene como protagonista a un veterano policía que sufre otro tipo de trastorno de la mente, al que hace alusión el título. Se trata de Will Dormer, un veterano agente de homicidios, que para investigar un asesinato se traslada con su compañero Hap a un pueblecito del Norte de Alaska. Allí la luz, metáfora que simboliza la verdad, no deja dormir a Dormer. Le asedian sentimientos de culpa, porque durante toda su carrera no ha dudado en colocar pruebas falsas con tal de resolver todos sus casos. Por contra, Hap está dispuesto a declarar ante asuntos internos, lo que produce cierta tensión en la pareja. Mientras ambos vigilan una playa, encuentran al principal sospechoso, el novelista Finch, que se escabulle gracias a la espesa niebla que cubre la zona. La pareja sale tras él, y Dormer cree sitiarle entre las brumas, pero tras disparar comprueba desolado que ha cometido un error, y que ha matado a su compañero (al que por otro lado le viene bien quitar de enmedio). Decide poner pruebas falsas que señalan como culpable a Finch, pero éste sabe la verdad, y lo utilizará para chantajear al agente. Mientras tanto, una policía local sospecha lo que realmente ocurrió. Esta vez Nolan se basa en una película sueca, con el mismo título, de 1997, y cuenta con una modélica actuación de Pacino, cada vez más atormentado por la culpa. También deja un buen sabor de boca Robin Williams, que prácticamente encasillado en personajes joviales o entrañables, últimamente encuentra un fascinante reto en interpretar a personajes oscuros o psicópatas, como ocurría en las recientes Retratos de una obsesión y Smoochy.

6/10
El dilema

1999 | The Insider

Jeffrey Wigand es jefe del departamento de investigación y desarrollo de Brown & Williamson, una importante empresa tabaquera. Como resultado de sus estudios entrega un informe que demuestra que la nicotina produce adicción. A partir de ese momento el informe desaparece de la empresa, y cuando Jeffrey revela su contenido a Lowell Bergman, célebre periodista del programa televisivo 60 minutes, su vida se convierte en un infierno, donde no faltan las amenazas. El caso acaba enfrentando al estado de Mississippi con Brown & Williamson. Esta película lleva a la pantalla hechos reales que aparecieron narrados con talento en un apasionante artículo de Marie Brenner en Vanity Fair bajo el título 'El hombre que sabía demasiado'. El film muestra unos villanos distintos a aquéllos a que nos tiene acostumbrados el cine: las grandes multinacionales, que tienen detras a personajes poco conocidos por el gran público, pero que acumulan toneladas de poder, ejercido a veces de un modo, ¿cómo diríamos?... poco ortodoxo. Se ha procurado ser muy fiel a los hechos auténticos. El Fiscal del Estado de Mississippi Michael Moore  , que llevó el caso, creyó revivir los acontecimientos al ver el detalle con que se habían reproducido los escenarios. El propio Fiscal se permitió un cameo en el film, interpretándose a sí mismo. De todos modos se advierte que el personaje de la esposa de Jeffrey es algo esquemático, con lo que sus problemas familiares pierden peso dramático. No es la primera vez que Al Pacino trabaja con el meticuloso director Michael Mann. Ambos coincidieron en el emocionante thriller Heat, donde había un duelo interpretativo de primera magnitud entre Pacino (el policía) y Robert De Niro (el ladrón). Pacino comenta que Mann es de esos “directores en los que adivinas su trabajo antes de verlo, porque sabes que están haciendo, de verdad, una película.”

8/10
Un domingo cualquiera

1999 | Any Given Sunday

Liga profesional de fútbol americano. Quedan lejos las dos temporadas consecutivas en que el entrenador Tony D’Amato logró el campeonato para el equipo Miami Sharks. Las derrotas se acumulan y la joven presidenta del club, heredera del cargo de su difunto padre, trata de que el equipo recupere su antiguo pulso. La oportunidad surge cuando el legendario quaterback Jack ‘Cap’ Rooney sufre una lesión. Le sustituye Willie Beamen, un quaterback de segunda fila que, ante la sorpresa general, hace un partido extraordinario. Oliver Stone se zambulle en el mundo del deporte profesional, cada vez más mercantilizado, donde sólo cuenta la victoria a cualquier precio, para obtener ingresos millonarios en publicidad, derechos de retransmisión, merchandising, etc. Las frases con que D’Amato arenga a su equipo –"En un domingo cualquiera vas a ganar o perder. La cuestión es, ¿puedes ganar o perder como un hombre?"– pierden su sentido ante unos hombres que desean brillar individualmente, y no como equipo. Ésta es la novedad de una película encuadrable en el subgénero deportivo. No faltan emocionantes partidos de resultado incierto y jugadas espectaculares, con imágenes impecables, que parecen sacadas de un campo de batalla. O momentos de la vida amorosa de los personajes. Pero lo que distingue este film de otros es que mete el dedo en una dolorosa llaga: el deporte profesional ha perdido gran parte de su romanticismo, los jugadores, el entrenador, los directivos, ya no sienten tanto los colores de su equipo como antaño.

6/10
Donnie Brasco

1997 | Donnie Brasco

Joe Pistone es un joven agente del FBI que toma el nombre falso de 'Donnie Brasco' para acabar con una peligrosa banda de mafiosos. Para ello, hace amistad con Lefty Ruggiero, el líder de los Bonnano, y de este modo consigue infiltrarse entre ellos y recoger información. Basado en hechos reales, Mike Newell contó con Johnny Depp (Ed Wood) y Al Pacino (Pactar con el diablo) para los papeles principales. Destaca también la presencia de Bruno Kirby y Michael Madsen, correctos ambos, aunque se le acusa al director de haber contado con buen material y no lograr un film redondo sobre la mafia, como lo hubiera hecho Martin Scorsese, valgan las comparaciones.

6/10
Pactar con el diablo

1997 | The Devil's Advocate

Kevin (Keanu Reeves) es un joven abogado de prestigio que se acaba de mudar con su mujer Mary Ann (Charlize Theron) a Nueva York, pues ha aceptado trabajar en un bufete de abogados con muy buenas referencias. Pronto descubrirá que nada es lo que parece, pues el bufete está al frente de John Milton (Al Pacino), un misterioso y embaucador caballero que no es otro que el mismísimo diablo. Poco a poco los hechos ocurridos alrededor de Kevin y Mary Ann empiezan a poner en peligro su propia vida y la de sus almas. Brillante thriller con un reparto de campanillas. Al Pacino, siempre genial, hace alarde de su buen hacer como actor y regala unos monólogos para quitarse el sombrero. El joven Keanu Reeves acierta en su rol de ambicioso muchacho con deseos de triunfo que peligra caer en las redes del demonio; y la guapa Charlize Theron, como la abnegada esposa y parte importante de la historia, aporta también gran dramatismo. Dirige Taylor Hackford (Prueba de vida, Ray), basándose en una novela de Andrew Neiderman.

6/10
Looking For Richard

1996 | Looking For Richard

Debut de Al Pacino como director. El film sigue a un grupo de actores que preparan una adaptación de Ricardo III, de Shakespeare. El cineasta entrevista a los actores, que reflexionan sobre su profesión, en un film que respira amor por el teatro por todos sus poros.

5/10
City Hall

1996 | City Hall

Tiroteo en las calles de Brooklyn. Un policía, un traficante de drogas y un niño inocente caen abatidos. El caso levanta una enorme polvareda en la opinión pública. ¿Qué hacía un policía actuando en solitario? ¿Por qué un juez con fama de honesto dejó en libertad provisional a un tipo relacionado con la Mafia? A pesar de lo caldeados que están los ánimos, el alcalde de Nueva York acude a dar el pésame a las familias del niño y del funcionario fallecidos. De todos modos, su deseo de esclarecer los hechos es poco decidido. Más bien parece querer tapar la desgracia con algún éxito en otros campos de la política local. La historia, narrada desde el punto de vista de Kevin, ayudante del alcalde, es una especie de viaje iniciático al borde del abismo que acaba en la corrupción. Kevin —capaz, decidido en la contienda política y honrado—, descubrirá que no todo es koshar —en hebreo, comida pura— en su oficio; la vieja idea de que entre el blanco y el negro hay muchos grises no tarda en flotar ante sus ojos. La envoltura casi invisible de los asuntos dudosos exige estar en guardia si se quiere conservar la honestidad. El guión, de construcción impecable, ha sido sometido a un progresivo pulimiento en el que han participado cuatro guionistas de renombre. Todos los cabos terminan atados, y hay una buena definición de personajes. Se añora sin embargo un punto de brillantez, algo más de imaginación. Harold Becker hace una dirección eficaz, sin llamar la atención. Se empantana un tanto al principio, en las escenas algo reiterativas de honras fúnebres, pero luego conduce la historia con pulso firme. Con su excelente equipo de dirección de arte logra hacer creíbles los entresijos de la política municipal, de un modo semejante a como se dibujaban las interioridades de la Casa Blanca en El presidente y miss Wade. El reparto es envidiable. Al Pacino, siempre estupendo, da el aire requerido al poco claro comportamiento ético de su personaje, a la vez que muestra su humanidad. Sólo se excede en la secuencia del funeral del chiquillo, donde Becker debía haberle exigido contención. Las escenas que comparte con John Cusack —muy bien éste en su sobriedad— gozan del aire paternofilial que exige su relación. Vale la pena destacar a Danny Aiello, brillante en un papel secundario.

6/10
Two Bits

1995 | Two Bits

El guionista de la hitchkockiana Psicosis escribe este drama de iniciación ambientado en la Filadelfia de 1933, en plena depresión. Un chaval de 12 años necesita dinero para ir al cine, y trata de ingeniárselas aquí y allá para reunir el precio de la entrada; su abuelo tiene una moneda de un cuarto de dólar, pero no se lo dará hasta que le haga un pequeño favor, relacionado con una mujer del pasado. La película tiene un atractivo aire nostálgico, acentuados por la fotografía, la dirección artística y la partitura, y ahonda en los descubrimientos de un adolescente en el que su visita a una recién inaugurada sala de cine va a coincidir con su ingreso en la vida adulta, acelerado por hechos tan traumáticos como la extraña solicitación de una mujer y su posterior suicidio. Aunque la presencia de estos temas suene a enfoque desgarrado para adultos, James Foley logra una agradecible contención, y presenta de modo atractivo la fe católica de la familia italoamericana del pequeño. Al Pacino, que hace un meritorio papel como el abuelo, comentaba que Foley, con el que trabajó antes en Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio), no acertó con el film. Pero añadía: "Disfruté con este personaje, era la viva imagen de mi abuelo. No era exactamente así, pero si tuviera que pintarlo, así es como lo haría."

6/10
Heat

1995 | Heat

Una sofisticada banda de ladrones realiza un robo de enorme audacia. Neil McCauley (Robert De Niro), su cabecilla, es un hombre inteligente, que prefiere evitar crueldades innecesarias, pero de una gran frialdad que cultiva a propósito. Por ello trata de evitar implicarse demasiado a fondo en sus relaciones con las personas: para estar libre de ataduras. El golpe recién cometido lo investiga Vincent Hanna (Al Pacino), un concienzudo policía, a quien su excesiva implicación en el trabajo causa problemas afectivos: se ha divorciado en dos ocasiones, y su esposa actual, a pesar del amor que le profesa, comienza ya a estar algo quejosa. Michael Mann escribe y dirige un film complejo, tanto de estructura como de producción y realización. El director había demostrado su capacidad para conjugar espectáculo de acción e historia de interés humano en El último mohicano. Mann vuelve aquí por los mismos derroteros, pero con mayor acierto, gracias también a unos cuantos momentos intensos, muy bien planificados. No sólo es capaz de coreografiar los robos y persecuciones con la misma o mayor efectividad que cualquier “jungla de cristal”, sino que sabe introducirlos en una historia de entidad, en la que se dibujan dos personajes principales: el ladrón y el policía, los cuales, a pesar de estar en bandos opuestos, tienen más de un punto en común. La idea de introducir un improbable encuentro entre los dos, antes del enfrentamiento final, se revela audaz y eficaz para mostrar esa proximidad. Sin duda que la presencia de dos actores enormes, De Niro y Pacino, contribuye a elevar éste y otros momentos del film. Y es que uno de los grandes aciertos de la película es el muy meditado reparto. A pesar de algunas pegas en personajes poco dibujados –un negro que trata de reinsertarse, la hijastra del policía–, la película funciona muy bien en líneas generales. Hay violencia, pero no regodeo en la misma, y un tratamiento casi siempre contenido de lo morboso. Varias subtramas están desarrolladas con acierto, ya sean las más puramente policíacas, o las que presentan a unos delincuentes y policías en los que late el deseo de llevar una vida familiar normal: poder estar con alguien, compartir lo bueno y lo menos bueno... Pero se trata de personajes con sentimientos contradictorios. Un trabajo para servir a la sociedad, puede no llenar la vida propia y de los que la rodean... El deseo de dejar un determinado estilo de vida no es fácil... Pueden no lamentarse determinados comportamientos bajo el escudo de un sentido fatalista de la vida... El sentimiento de venganza puede dar al traste con decisiones previas... Al final siempre llega en la vida el momento de optar, y cuando a Nel se le presenta –uno de los momentos más excitantes del film no le resulta nada fácil. Dante Spinotti ha fotografíado la película. A él se debe una atractiva visión nocturna de Los Ángeles, iluminada como un maravilloso y enorme árbol de Navidad. También se revela como muy importante su función en la secuencia del clímax, que transcurre en un aeropuerto, y en el que el constante encendido y apagado de las luces para el despegue y aterrizaje de aviones se convierte en una buena metáfora del mundo de luces y sombras en que se mueven los protagonistas.

7/10
Atrapado por su pasado

1993 | Carlito's Way

Tras haber pasado cinco años en prisión, un antiguo matón llamado Carlito Brigante (interpretado por Al Pacino) regresa a su barrio, el Harlem de Nueva York. Intenta emprender un camino honrado, pues siente que se le ofrece una segunda oportunidad en la vida, y pretende refugiarse en un lugar tranquilo con Gail, la mujer que ama. Sin embargo, su amigo David Kleinfeld, que fue su abogado defensor le propone un asunto ilegal que en un principio no parece peligroso pero que, poco a poco, se complicará más de lo debido. Muchos años después de la exitosa El precio del poder, Brian de Palma (Corazones de hierro) vuelve a dirigir en este film al brillante actor Al Pacino en uno de sus típicos thrillers, lleno de escenas de suspense parecidas a las del declarado maestro del realizador, Alfred Hitchcock.

8/10
Glengarry Glen Ross (Éxito a cualquier precio)

1992 | Glengarry Glen Ross

En Chicago, la empresa Glengarry se dedica al negocio inmobiliario. Varios de sus trabajadores se deben enfrentar a un jefe recién llegado que les impone una nueva y agresiva estrategia para hacer frente a la cada día más terrible competencia del sector. De esta forma, su plan consiste en regalar un Cadillac al vendedor estrella y en echar a la calle al resto. Esto llevará al límite la competitividad entre los propios compañeros y la situación se vuelve demasiado tensa. Incluso se produce el robo de las nuevas fichas de clientes, aquellos con más posibilidades de compra. Inevitablemente, todos tienden a engañar a los demás. James Foley consiguió una desgarrante adaptación del magnífico texto teatral de David Mamet (director de largometrajes prestigiosos como Casa de juegos o El caso Winslow), en la que éste reflexionaba sobre la gran competitividad, en algunos casos extrema, que fomentan algunas empresas modernas entre sus empleados, dividiéndoles en ganadores y perdedores. Foley no oculta el origen teatral del texto, y consiguio a los mejores actores, incluso para los papeles secundarios. Así, probablemente la mejor actuación corre a cargo del mítico Jack Lemmon, en un corto papel de vendedor atosigado por la nueva táctica de la empresa. Al Pacino, Ed Harris, Kevin Spacey, Alan Arkin y Jonathan Pryce realizan, como es habitual unos excelentes trabajos, pero la gran sorpresa la dio Alec Baldwin, como el agresivo y neurótico jefe recién llegado.

7/10
Esencia de mujer

1992 | Scent of a Woman

Un joven estudiante (Chris O'Donnell) es contratado por una familia para que, en su ausencia, cuide del abuelo, el teniente retirado Frank Slade (Al Pacino), un invidente un tanto amargado que convence al chico para pasar un fin de semana en Nueva York. Allí pretende saborear lo mejor de la vida -buena cocina, guapas mujeres, limousinas con chófer y una suite en el Waldorf-Astoria-. El joven no sabe que después pretende suicidarse. Sin embargo, ambos personajes se ayudarán mutuamente y el ex Teniente Coronel recuperará las ganas de vivir. Excelente remake del filme italiano Perfume de mujer, con un inmenso Al Pacino, como el ex militar invidente. Supuso el descubrimiento del jovencísimo Chris O'Donnell, que posteriormente se convertiría en uno de los actores más reputados de Hollywood en filmes como En el amor y en la guerra o Batman y Robin.

7/10
Frankie & Johnny

1991 | Frankie & Johnny

Johnny (Al Pacino) es un falsificador de cheques de poca monta que vuelve a la libertad después de una temporada en chirona. Piensa reformarse y dedicarse a la cocina. Con su habitual gracia y verborrea, consigue un puesto de cocinero en una modesta cafetería que sirve comidas. Frankie (Michelle Pfeiffer) trabaja como camarera en la misma cafetería que Johnny. Este se siente enseguida atraído por ella. Frankie lleva una vida algo gris, y le apabulla la demoledora simpatía y el inagotable buen humor de Johnny. Frankie no ha tenido hasta ahora gratas experiencias en sus relaciones sentimentales, y no se fía de la insistencia seductora de Johnny. Un drama basado en una obra de teatro, protagonizado por dos excelentes intérpretes. Cuenta una historia simple y emotiva, en la que no se ponen de manifiesto grandes sentimientos. Sin pretensiones, consigue conectar con el espectador con ternura, mediante un hábil guión. Del director Garry Marshall, que ya triunfó con Pretty woman.

6/10
Dick Tracy

1990 | Dick Tracy

Película original por los cuatro costados. Todo es sorprendente en esta producción del poderoso Warren Beatty, encargado también de la realización y de encarnar al héroe. Dick Tracy (Warren Beatty) es un detective de gran corazón y probada inteligencia que en compañía de un niño, ladronzuelo y conocedor de los bajos fondos de la ciudad, se encargará de limpiar la urbe de indeseables del crimen. En su cometido tendrán que vérselas con un grupo de mafiosos de armas tomar. La película goza de una estética fabulosa, tanto en los decorados de los años veinte como en la impresionante caracterización de los personajes, muchos de ellos interpretados por estrellas de Hollywood absolutamente irreconocibles bajo el maquillaje. La película aúna con sorprendente eficacia realismo y cómic (el film está basado en las historietas de Chester Gould), y los efectos especiales -magnífica la fotografía de Vittorio Storaro- y la banda sonora resultan realmente fascinantes.

6/10
El padrino III

1990 | The Godfather: Part III

Con esta entrega, concluye la saga de la familia Corleone. Hasta ahora, en El padrino y El padrino II, Coppola había narrado con maestría las intrigas y los complejos avatares de la familia Corleone. A los nueve años, Vito Corleone, interpretado en las diferentes fases de su vida por Marlon Brando y Robert De Niro, presenció cómo el capo de una familia siciliana, asesinó a sangre fría a su padre, a su madre y a su hermano. Él se vio obligado a emigrar hacia Estados Unidos, jurando volver algún día para vengarse. Cuando muere, dejando a los Corleone en una situación privilegiada sobre el resto de las familias neoyorkinas, le sucede su hijo Michael (Al Pacino), que trata de legalizar sus negocios y convertirlos en una empresa respetable. Michael se ha convertido justo en el tipo de persona que nunca deseó ser: un padrino hecho a la imagen y semejanza de su padre, frío, ambicioso, tradicional y sin escrúpulos. Esto le ha costado el abandono de su mujer, interpretada por Diane Keaton. A la vez que pretende apartar a su familia del mundo del crimen, desea encontrar a un sucesor que pueda mantener la dignidad y los negocios de los Corleone. Pone toda su confianza en el temperamental Vincent (Andy García), su sobrino. Pero abandonar el oscuro mundo de la mafia no le va a resultar nada fácil. Quizá ésta es la menos espectacular de las tres partes de El padrino, pero mantiene la integridad y el intenso tono narrativo de sus antecesoras. Una formidable dirección y un guión muy inteligente. Al Pacino está magistral, al igual que Diane Keaton. El joven Andy García realiza con brillantez su papel. La pena es el personaje de la hija de Michael, interpretado de manera nefasta por la hija de Coppola, Sofía.

7/10
Melodía de seducción

1989 | Sea of Love

Frank Keller (Al Pacino) es un veterano policía de Nueva York, divorciado y desilusionado con la cruda realidad de su quehacer diario. Se encarga de la investigación de una cadena de asesinatos que asola la ciudad. La única pista con la que cuenta es que todas las víctimas respondieron anuncios de contactos personales. En un intento de encontrar al asesino, Keller y su compañero (John Goodman) ponen un anuncio en el periódico para intentar identificar al asesino. Una misteriosa joven contesta el anuncio, y el policía no puede evitar enamorarse de ella a pesar de que se trata de la principal sospechosa. Triunfal regreso de Al Pacino al género policíaco, que tantos éxitos le había dado anteriormente (A la caza). Junto a él, un reparto de lujo del que sobresale John Goodman (Arizona Baby).

7/10
Revolución

1985 | Revolution

En pleno siglo XVIII, Tom Dobb es un pobre hombre que malvive con su hijo Ned en Nueva York, habitando en un bote hasta que estalla la guerra de Independencia de las colonias americanas contra Inglaterra. Es ahí cuando ambos se encuentran con Daisy McConnahay, una rica dama que les pide la embarcación para suministros a cambio de un recibo y promesas de prosperidad. Ned es reclutado con los voluntarios y su padre Tom decide hacer lo mismo para estar al lado de su hijo. Hugh Hudson (Carros de fuego) firma un título histórico sobre la Independencia de las colonias americanas y se centra el drama en las vicisitudes de un padre y un hijo. Con un buen reparto encabezado por Al Pacino y seguido de Nastassja Kinski, Donald Sutherland o Joan Plowright, la cinta promete más de lo que da, aunque el resultado es correcto.

4/10
El precio del poder

1983 | Scarface

Ascenso y caída de Tony Montana, capo de la droga en Miami. Tras su Michael Corleone en El padrino, Al Pacino da vida a un gángster distinto, paranoico y exaltado. Brian De Palma dirige un guión de Oliver Stone, que muestra con sordidez a un tipo que llegó a EE.UU. sin blanca, y se deslizó sin remedio por la senda del crimen. El film es muy diferente al de Howard Hawks de 1932.

6/10
Autor, autor

1982 | Author! Author!

Ivan Trabalian, reputado autor neoyorquino, intenta terminar su última obra teatral y a la vez solucionar sus problemas con su mujer, a punto de abandonarle. Al Pacino se luce más que nunca en esta tragicomedia dirigida por Arthur Hiller.

4/10
A la caza

1980 | Cruising

Thriller del especialista William Friedkin, donde Al Pacino da vida a un policía que se hace pasar por homosexual para atrapar a un asesino en serie. El film provocó en su día protestas entre los gays.

6/10
Justicia para todos

1979 | ...And Justice For All

Arthur Kirkland (Al Pacino) es un prometedor abogado que se plantea una serie de preguntas. Pronto se da cuenta de que sus inquietudes no tienen que ver con las del resto de los integrantes de su profesión. Los altos cargos de la justicia están cubiertos por tipos corruptos que sólo piensan en el dinero, y los jueces despachan los casos de manera rutinaria, sin tener en cuenta al individuo. El idealismo de Arthur se ve pisoteado por la mezquindad que le rodea, y decide enfrentarse a esta situación. La oportunidad se le presenta cuando se le solicita para la defensa de un reputado juez, interpretado por John Forsythe. El juez está acusado de violar a una joven, y Arthur está seguro de la culpabilidad del juez. De esta manera se plantea una angustiosa confusión interior, en la que la moralidad y la honestidad de Arthur mantienen un tira y afloja con su deber profesional. Un inquietante thriller judicial con una fuerte carga social. Película de denuncia contra el sistema, al estilo de Sidney Lumet. Se sostiene gracias a la poderosa interpretación de Al Pacino, uno de los mejores actores que ha dado el último cuarto del siglo.

4/10
Un instante, una vida

1977 | Bobby Deerfield

Un piloto de carreras, acostumbrado al riesgo y a ponerse al límite, descubre por sorpresa el amor. Uno de los filmes tempranos de Sydney Pollack y Al Pacino, y su única colaboración conjunta.

5/10
Tarde de perros

1975 | Dog Day Afternoon

Se trata de una historia real, aunque increíble, sobre la vida de un joven sin oportunidades, interpretado por Al Pacino. El 22 de agosto de 1972, entra en un banco de Brooklyn dispuesto a atracarlo y a cambiar así el rumbo de su vida. Con el dinero, Pacino pretende pagar la operación de cambio de sexo de su amigo, amante, y compañero en el robo. Pero las cosas se complican y diez horas después todavía están dentro. Entran en juego rehenes, FBI, cámaras de televisión, y su golpe se convierte en un espectáculo para toda la ciudad. Como es habitual en su cine, la propuesta del magnífico Sidney Lumet es inusual y muy interesante. Cuenta las cosas de un modo característico y atractivo, con un peculiar tono tragicómico. Al Pacino está soberbio en su papel. Lumet consigue crear la atmósfera adecuada para esta película de tensión, en la que dos jóvenes inexpertos y desesperados tratan de solventar una situación en la que se juegan la vida. Lumet confesó años después, que ésta era la película que más le había costado rodar.

7/10
El padrino II

1974 | The Godfather: Part II

Una segunda parte que rompe el tópico de segundas partes nunca fueron buenas. Es cuestionable si es mejor o peor que la genial primera parte pero, como poco, se queda a la misma altura. Cuenta la vida del niño Vito Corleone, el futuro padrino interpretado en la primera parte por Marlon Brando. A los nueve años, Vito Corleone presencia en su Sicilia natal cómo un capo de la mafia local asesina a su padre, a su madre y a su hermano. Él debe emigrar a Estados Unidos, donde dieciséis años después ya es el padrino de una importante familia. Hasta aquí, el personaje es interpretado por Robert De Niro. Cuando muere, le sucede su hijo Michael (Al Pacino), que trata de legalizar los negocios mafiosos de su familia para convertirlos en una empresa respetable. Una secuela formidable. El relato de la ascensión de Vito y el de la venganza de Michael, se combinan de forma muy atractiva en el audaz guión, firmado de nuevo por Coppola y Puzo. Es menos espectacular que la anterior, pero el ritmo narrativo es también impresionante. La actuación de Robert De Niro es brillantísima, y ganó un Oscar al mejor secundario. Al Pacino, Robert Duvall y Diane Keaton están sensacionales. La música, de Nino Rota, inigualable.

10/10
Espantapájaros

1973 | Scarecrow

Palma de Oro en Cannes, el film narra el viaje de una improbable pareja: Max (Gene Hackman), un ex convicto, que va a poner un negocio de lavado de coches; y Lionel (Al Pacino), que quiere conocer a su hijo, nacido cuando estaba en el mar.

6/10
Sérpico

1973 | Serpico

Sidney Lumet definió esta película como "Retrato de un auténtico rebelde con causa". Basada en hechos reales, retrata con verismo los niveles de corrupción de la policía neoyorquina, que Frank Serpico trata de sacar a la luz desde que es un novato recién licenciado de la Academia, hasta que es un poli completamente curtido en la calle. La película arranca con un Serpico que acaba de ser tiroteado, y luego sigue como un largo flash-back que explica cómo se ha llegado a esa situación. Con un estilo áspero y sin concesiones, se muestra su honradez y su disposición a colaborar con sus superiores, pero el nivel de trapicheos es tal en lo que se refiere a complicidad, tolerancia o "mirar a otro lado", que la tarea no es fácil. Y mientras sus compañeros, que aceptan los habituales sobornos, le hacen la vida poco menos que imposible. El film muestra además la dificultad por conciliar vida familiar y profesional en una situación de este tipo -hay escenas repletas de tensión dramática de Serpico con las mujeres con las que comparte su vida-, y cómo las buenas intenciones para dar la vuelta a las situaciones de corrupción no bastan, cuando hay una visión política o de aceptación tácita del estado de cosas. Al Pacino hace una composición verdaderamente memorable, asumiendo a la perfección el desaliño de su personaje y su indignación y sensación de impotencia por lo que parece la inutilidad de sus denuncias. Cuenta el actor que tuvo ocasión de conocer al auténtico personaje, y cuándo le preguntó por qué se arriesgó a hablar, Serpico le dijo: "No lo sé, Al, supongo que lo hice porque... si no lo hubiera hecho, ¿cómo me sentiría cuando escuchara una pieza de música". Añadía Pacino: "¡Qué forma de expresarlo!".

7/10
El padrino

1972 | The Godfather

Una película épica basada en la novela de Mario Puzo, guionista de la película junto a Coppola. Cuenta la vida de la familia Corleone, que ha ascendido en la sociedad norteamericana de principios de siglo gracias a la ambición y a las agallas de su patriarca, Don Corleone (Marlon Brando). Don Corleone es uno de los jefes de las familias neoyorquinas, que ejerce un enorme poder, que llega incluso hasta las altas esferas políticas. En un mundo de corrupción, Don Corleone es también el principal defensor del viejo orden moral de la mafia. Pero las nuevas generaciones no están dispuestas a acatar sus métodos, y el padrino no tiene fuerzas para imponerse. Un impresionante retrato que sobre la mafia siciliana en Estados Unidos. En el año de su estreno fue un gran éxito en taquilla. Logra la atención del espectador en todo momento, gracias a la maestría en la dirección de Coppola, y nunca resulta aburrido aunque se vuelva a ver de modo habitual. Oscar a la mejor película, al mejor guión, y al mejor actor para Marlon Brando, que se negó a recoger como protesta contra el trato dado por el gobierno a los indios norteamericanos. La historia se cuenta de manera contundente y ágil, a pesar de que está llena de dobleces. En el reparto aparecen con fuerza algunas brillantes caras nuevas, como la de Al Pacino, James Caan o Diane Keaton. La música de Nino Rota es inolvidable. Imprescindible y genial.

9/10
Pánico en Needle Park

1971 | The Panic in Needle Park

Estremecedor relato de las vidas de varios drogadictos de Nueva York, que se reúnen en una zona que denominan Needle Park. Bobby, un joven adicto a la heroína, se enamora de Helen, una chica sin hogar a la que acabará arrastrando al infierno de las drogas. La cinta supuso el primer trabajo importante en cine de un joven Al Pacino, a quien Francis Ford Coppola le dio su papel en El Padrino porque le había visto en esta película.

5/10
Wilde Salome

2011 | Wilde Salome

Looking For Richard

1996 | Looking For Richard

Debut de Al Pacino como director. El film sigue a un grupo de actores que preparan una adaptación de Ricardo III, de Shakespeare. El cineasta entrevista a los actores, que reflexionan sobre su profesión, en un film que respira amor por el teatro por todos sus poros.

5/10
Wilde Salome

2011 | Wilde Salome

Looking For Richard

1996 | Looking For Richard

Debut de Al Pacino como director. El film sigue a un grupo de actores que preparan una adaptación de Ricardo III, de Shakespeare. El cineasta entrevista a los actores, que reflexionan sobre su profesión, en un film que respira amor por el teatro por todos sus poros.

5/10

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