Ni recuerdo cuál fue la última película de terror decente que he visto en la gran pantalla, la memoria humana no llega a tanto.
Ni recuerdo cuál fue la última película de terror decente que he visto en la gran pantalla, la memoria humana no llega a tanto. Con respecto a la caja tonta, pocas series del género han merecido mi atención a lo largo de los años, salvo la inquietante miniserie El misterio de Salem's Lot, que dejó a todos los que éramos niños cuando la emitieron sin dormir, pendientes de la ventana, no apareciera por allí nuestro hermano vampirizado pidiéndonos que le dejáramos entrar, y también la genial Dead Set (Muerte en directo), con la que nos quedamos esperando a ver si algo parecido les ocurría a los concursantes del Gran Hermano español para que dejaran de dar la brasa. Por lo demás, no recuerdo gratamente muchas más cosas pese a tener amiguetes apasionados de Sobrenatural, de En los límites de la realidad, y alguna más.
Pero ahora de repente, se están emitiendo tres series que merecen la atención de los incondicionales. ¡Todo un hito histórico! The Walking Dead fue a más en la segunda temporada, American Horror Story nos dejó con ganas de nuevos episodios y ahora, la cadena americana en abierto ABC sustituye la poco estimulante The River, que no desembocó en ningún sitio, por 666 Park Avenue.
¿Firmaríais un contrato con John Locke, el inquietante personaje de Perdidos? Ése es el error que cometen los protagonistas de 666 Park Avenue, una pareja de jóvenes que aceptan convertirse en gestores de un antiguo edificio que oculta todo tipo de misterios, anormalidades y fenómenos extraños. Lo primero que me llamó la atención fue el aluvión de caras conocidas, pues la serie viene a ser como si el calvo de Perdidos –por cierto, qué gran actor Terry O’Quinn– tuviera como esposa a Renee, la pija encarnada por Olivia Williams en Mujeres desesperadas, y como vecinos a Justin (Dave Annable) de Cinco hermanos, y a la rubia más explosiva (Rachael Taylor) de Charlie's Angels. Todos ellos interpretan el mismo papel, salvo que O’Quinn recupera más bien el registro del Locke malvado, el doble de la etapa final de Perdidos, pues esta vez queda claro desde el principio que es un auténtico hijo de mala madre.
La acción de 666 Park Avenue transcurre en un edificio muy parecido al de La semilla del diablo. Se ha rodado en un bloque de apartamentos llamado Ansonia que recuerda al mítico Dakota utilizado por Roman Polanski. En suma parece la versión gótica y siniestra de "13, Rúe del Percebe", tebeo que vamos a tener que repasar todos alguna que otra vez porque ante la situación económica conviene enterarse de cómo se las arreglaba el moroso de la azotea para no pagar a sus numerosos acreedores. ¡La cosa está muy mal!
Por desgracia, 666 Park Avenue resulta menos rompedora e imaginativa que American Horror Story. Además, sí, es cierto, la rubia es bastante sosa, como argumenta la community manager de decine21.com, otra rubia mucho más salerosa, que le tiene mucha manía a las que le dan mala fama a las que tienen su mismo color de pelo. Pero es una serie correcta que los incondicionales de nuestro rollo seguirán.
