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Llega a DVD, BD y plataformas digitales "Green Book", ganadora de 3 Oscar en las categorías de mejor película, guión original y actor de reparto, Mahershala Ali. Ocasión inmejorable para analizar en profundidad el libreto que ha sido premiado por los miembros de la Academia.

 

Escrita por Nick Vallelonga, Brian Hayes Currie y Peter Farrelly, y dirigida por este último, Green Book fue la gran triunfadora de los Oscar de 2019, con 3 estatuillas, incluida la más importante, la de mejor película. Además, fue distinguida también con el Oscar al mejor guión original. Está basada en hechos reales, ocurridos en 1962, y el primero de los guionistas es hijo del protagonista. Toma su título del libro de viajes editado por esas fechas, que señalaba los lugares donde se permitía alojarse a los negros en el Sur profundo de los Estados Unidos, en años en que la discriminación y los prejuicios raciales estaban a la orden del día.

green book viaje heroesLa estructura de Green Book se ciñe a cánones fácilmente reconocibles. Vertebra la narración el viaje en automóvil que deben realizar sus dos protagonistas, Tony “Lip” Vallelonga, y su patrón, el doctor Donald Shirley, una gira de conciertos durante dos meses por todo el territorio de Estados Unidos, pero principalmente el Sur: partiendo de Nueva York, pasarán por Pittsburgh, Ohio, Kentucky, Carolina del Norte, hasta llegar a Birmingham, en Alabama, casi en vísperas de Navidad. La idea es poder estar de vuelta en casa para esa fecha. Estamos pues ante lo que se conoce como una “road movie”, una película de carretera. En el aspecto artístico, tal vez también indicado en el libreto, vale la pena destacar la presencia del verde en la paleta de colores –empezando por el automóvil que conduce Tony–, una forma de subrayar el motivo racista del “Libro Verde”.

Pero lo que se nos cuenta no es sólo un viaje físico. Se trata, sobre todo, de un viaje emocional, que responde al esquema del viaje del héroe –en este caso los héroes, que son dos–, que abandona la tranquilidad del hogar exponiéndose a riesgos varios, físicos, pero sobre todo interiores, la visión que tienen del mundo y las cosas cambiará. No radicalmente, pero sí de un modo significativo, que hará que sus vidas, una vez completado el regreso a Ítaca, sean mejores, más plenas. Valorarán más lo que ya tenían, serán más conscientes de sus puntos flacos, y habrán ganado en una percepción existencial más completa de lo que debe ser la vida lograda a la que aspiran. Las situaciones dramáticas conviven con un punto humorístico que las suaviza y las hace más llevaderas, de algún modo se recuerda que no deberíamos convertir todo en tragedia, que a todo se le puede encontrar un punto divertido para seguir adelante.

green book copacabanaPresentando a los personajes

El relato arranca con una descripción de época y personajes muy completa, en que todos los detalles cuentan. Todo empieza en uno de los locales de moda, el neoyorquino Copacabana, donde Tony ejerce de “arreglaproblemas”. Con escenas breves, muy bien escritas, enseguida conocemos a Tony Vallelonga y sus circunstacias. A quien tiene ganas de bronca, le trata sin contemplaciones, no rehuye una pelea para dejarle en su sitio. Un sombrero “perdido” de un gángster cliente del club, puede ser una buena ocasión de ganarse unos dólares. Estamos en tiempos de recesión, y el cierre temporal del Copa, deja a Tony sin empleo al menos durante unos meses. Y él, hombre cabal, nunca aceptará actividades ilegales, que podrían estar a su alcance con facilidad.

Cambio de tercio, le vemos en su hogar. Él es italoamericano, vive en el Bronx, con su esposa Dolores y sus dos hijos. Aunque le rodean también abuelos, hermanos, primos... Es un ambiente bullicioso, donde ya apreciamos su proverbial labia. También somos testigos de sus prejuicios raciales, que son los de la época, por dos operarios negros que han estado arreglando un electrodoméstico: Dolores les ha ofrecido agua, y él acaba depositando los vasos en la basura. Descubierto el caso por ella, con una mezcla de reproche y comprensión, ay, este marido, los recupera con mentalidad práctica y sentido común. Es evidente que su familia es la razón de su vida para Tony, y por ellos hará lo que sea, hasta comerse 26 perritos calientes, uno detrás de otro, para ganar una apuesta.

green book torre de marfilLa oportunidad de un empleo, que es el detonante de la historia, propicia además la presentación del doctor Donald Shirley. A Tony le llega la noticia de que un doctor busca chófer, y que están entrevistando a varios candidatos en el 881 de la Séptima Avenida. Allí se presenta, y descubre que su posible patrón no es un médico, sino un “doctor de pianos”, y que es afroamericano. Tony sigue mostrándose como es, franco, sincero, sin pelos en la lengua, y con una gran capacidad de persuasión. Afirma lo que está dispuesto a hacer y lo que no, cuando el otro le expone las condiciones del trabajo. Por su parte, la primera aparición de Doc, dice mucho de sí. Su apartamento, situado encima de Carnegie Hall, es amplio y está lujosamente decorado, con muchos elementos exóticos africanos, que quieren ser tal vez una afirmación de identidad racial, al igual que el traje ceremonial con que recibe a los potenciales chóferes. Pero a la vez descubrimos a un hombre solo, que incluso recibe en un “trono”, sobre un leve pedestal, en que parece querer afirmar una superioridad de la que no se encuentra muy seguro. La confusión de Tony acerca de la profesión de Doc sirve para que el otro se presente y se explique: él lidera un trío musical –es pianista, y tocan con él Oleg, celista, y George, bajo–, va a emprender de acuerdo con su discográfica una gira de conciertos durante dos meses por el Sur, y necesita un chófer, que sea también un asistente personal. Tony deja claro que él no va a ser un mayordomo, y Don-Doc explica que le ha considerado por su fama que le hace capaz de resolver situaciones apuradas, lo que será muy útil cuando toca actuar en los sitios más conflictivos. A Tony no le hace gracia dejar su casa tanto tiempo, aunque el dinero le hace falta, y exige una cantidad mayor. Acaba yéndose de la entrevista sin acuerdo.

Finalmente, Don acaba llamando a su casa a Tony, y pide hablar con Dolores, lo que proporciona un rasgo significativo del carácter del músico, su sensibilidad, el deseo de que la esposa esté de acuerdo en no tener cerca a Tony durante ese tiempo prolongado. Ella da su conformidad, y todo está lista para la partida.

green book despedidaEmpieza el viaje

La película cuenta con un segundo y largo acto que arranca con el inicio del viaje, y se prolonga hasta la llegada a Birmingham, donde está programado el último concierto antes del regreso a casa por Navidad. La escena que antecede a la subida de los cuatro viajeros a los dos coches –en uno viajen Oleg y George, en el otro Don conducido por Tony–, nos muestra a los responsables de la discográfica entregando a Tony el Libro Verde con los alojamientos donde podrá recalar Don, y que sigue apuntalando la idea de que el viaje no va a estar exento de dificultades por los prejuicios raciales. De hecho la idea es presentar un descenso progresivo hasta los lugares donde las vejaciones y humillaciones son más pronunciadas. Si en el primer destino, Pittsburgh, el hotel donde duermen es razonable, y el piano Steinway estipulado por contrato les aguarda en el escenario, en las siguientes escalas se sucederán los obstáculos. Puede que el piano preparado sea una cochambre, que a Don no se le permita usar el aseo para blancos aunque él sea el artista de una gala, o que se le vede el acceso a un restaurante.

Del mismo modo, ahora toca ir salpicando el relato de situaciones que sirvan para el conocimiento entre empleado y patrón, en que se da una inversión de lo que serían los roles tradicionales, más si se supone que imperan los prejuicios por el color de la piel. Pues Doc es que el manda, y Tony el que obedece. Aunque por supuesto, la relación es peculiar, porque la poderosa personalidad de Tony está en movimiento todo el tiempo, aunque siempre siguiendo las reglas del juego de quién manda y quién obedece. De ahí los momentos de confusión, en que el observador ignorante cree que Tony es el que manda, como la escena, ya bastante avanzada la película, en que los dos entran en una sastrería para encargar un nuevo traje para Doc, y el dueño a principio es muy agradable cuando cree que es Tony el cliente, mientras que pone todas las dificultades del mundo cuando descubre que es Doc el que quiere probarse unos de los trajes. También es muy significativa la escena en que el coche sufre una avería en medio del campo, y Tony se arremanga para hacer la reparación. Los trabajadores negros de una plantación cercana se quedan literalmente petrificados viendo al blanco trabajar y a su jefe negro mirar, es una situación a lo que no están precisamente acostumbrados.

Aprender a conocerse

El viaje supone que Tony y Don comparten muchas horas juntos, en lo que va a ser una experiencia enriquecedora para ambos, pese a las reticencias con que uno y otro emprenden la aventura. Tony no para de hablar todo el tiempo, es más, alardea de su labia, y de que le apoden “cuentista” por la facilidad con que arrima siempre el ascua a su sardina en las conversaciones con los demás. Don querría un viaje tranquilo, con momentos de silencio, bien arropado con su mantita, pero el otro no va a parar de hablar. Y aunque maneja de maravilla el volante, no deja de alarmarle por la frecuencia con que se gira hacia atrás para mantener la conversación.

La obligada convivencia supone que ambos hombres se van a conocer bien. Tony es como un hombre de cristal, no tiene nada que ocultar, se da a conocer tal y como es. Esto no significa que sea indiscreto, pero si le preguntan, dice lo que hay, como ocurre en el encuentro, en una de las escalas, con unos conocidos gangsteriles de Nueva York, que le ofrecen trabajo. La conversación se desarrolla en italiano y Tony cree que Doc no les entiende cuando quedan verse en el vestíbulo del hotel más tarde; oído todo Doc, previendo una catástrofe, hasta se aviene a pedirle perdón por algunas dificultades en el camino de las que tiene la culpa, pero el otro, reconociendo lo hablado, le tranquiliza, él es un hombre de palabra, se avendrá a lo acordado, sólo iba a encontrarse con esos hombres para explicárselo tomando una copa.

green book distanciaEn cambio, Don es reservado, prefiere no explicarse, cuando le pregunta Tony por su familia, se refugia en la frase común “es una larga historia”, a la que el otro responde con un contundente “tenemos tiempo”. Estuvo casado, pero está divorciado. Su esposa tenía una sensibilidad diferente. Y con su hermano no se habla desde hace años. Su compleja personalidad va asomando a lo largo del camino. Ha emprendido la gira por el Sur, cuando podía quedarse tranquilamente en casa cobrando mucho más, como su particular aportación a la causa de “los hermanos”. Pero a la vez se ve como una excepcionalidad. No encaja entre los músicos negros que son tremendamente populares, pero es que ni siquiera ha escuchado su música, es Tony el que le introduce en ella a través de la radio. Él querría interpretar a los grandes compositores, pero se ha tenido que conformar con una situación intermedia con su trío. Es muy significativa la escena de su primera noche en un establecimiento señalado por el Libro Verde, en que sus ropas elegantes, sus modales refinados y su habla contrastan poderosamente con las de los lugareños también negros que le invitan a jugar al lanzamiento de la herradura. No se siente a gusto con ellos. La botella se ha convertido en peligroso consuelo, que le pude llevar a hacer tonterías, como la de adentrarse en “territorio blanco”, lo que es sinónimo de problemas.

green book arreglando problemasEn dos ocasiones Tony será requerido en medio de la noche, porque Doc se ha metido en líos. En una porque se adentra en un bar de blancos, en otra acude a un baño donde la situación será terriblemente embarazosa, pues le sorprenden en comportamiento indecente con un hombre. Ambas situaciones las logra resolver Tony a base de hablar, dando a entender que porta un arma de fuego en un caso, y mostrándose conciliador con la policía en el otro. Cada vez está más claro que Don es un hombre bajo presión, frustrado porque no puede hacer nada fuera de unas normas establecidas que le convierten en un paria. Como dice explotando en un momento en que pide a Tony que pare el coche, poniéndose a caminar sólo en medio de la noche, “si no soy lo bastante negro, y no soy lo bastante blanco, y tampoco soy lo bastante hombre, entonces, ¿qué me queda?”.

Acercamiento

Tony tiene claro que, como italoamericano, también pertenece a un grupo étnico fácilmente estereotipable, los suyos serían otro tipo de “negros”, a los que les gusta la pasta, la pizza y el aceite, y también constituyen un grupo que es considerado aparte. La diferencia es que es un tipo sin complejos, no convierte eso en un drama, lo sobrelleva viviendo al día y ocupándose de los suyos. Disfruta de lo que tiene a su alcance, como la maravillosa oportunidad de degustar el auténtico Kentucky Fried Chicken en su lugar de origen, una escena perfecta para plasmar el acercamiento entre los dos protagonistas, cuando Tony logra que el otro supere sus melindres de tomar los muslos grasientos con los manos, e incluso de arrojar el hueso por la ventanilla; al principio lo rechaza porque lo asocia al cliché de que a los negros les tiene que gustar necesariamente el pollo frito; pero finalmente acaba disfrutando del placer de esa comida sencilla.

También la música ayuda al mutuo entendimiento. Ya hemos hablado de la música popular que escuchan en la radio, y que Tony disfruta, pero que Don desconocía. Pero luego está el primer momento en que el italoamericano ve a su patrón al piano, algo que le pilla completamente desprevenido, reconocerá con sencillez en sus cartas que es verdaderamente genial, y sabrá apreciar ese otro tipo de música, y buscar que los pianos Steinway estén siempre disponibles en los sitios donde debe actuar. Lo que sirve también para el último concierto fuera de programa en Birmingham, donde aunque el público es popular, y las condiciones no óptimas, descubre que esos espectadores también son capaces de conectar con lo que toca, aunque hubiera un vaso de whisky sobre el instrumento, una señal para él sintomática de lugar que no es adecuado para desplegar su genio.

green book escribiendo cartasOtro de los momentos de acercamiento definitivo son las cartas que Tony escribe a Dolores en el camino. La mujer le ha pedido que no deje de ponerle unas líneas, para hacer más llevadera la ausencia, y él, marido enamorado, lo hace, aunque su relato sea algo prosaico. Doc se hará cargo de sus esfuerzos literarios –ya antes se nos había anticipado esta sensibilidad, cuando quiso hablar personalmente por teléfono con Dolores–, y le echará un cable para escribir cosas más hermosas, que ciertamente conmueven a su mujer. Aunque llega el punto en que, explica Tony, “ya le he cogido el tranquillo”, un modo de decir que, sí, existe una técnica para expresar los sentimientos de un modo bello, pero tal técnica se puede aprender, y lo más importante es el amor que subyace en las líneas vertidas sobre el papel.

El guión juega en muchos momentos el juego de las paradojas: un negro que quiere ser aceptado entre los blancos, y no es comprendido ni por estos ni por los suyos, un blanco que entra en los estereotipos de los negros, unos blancos que mantienen sus prejuicios pero que acogen a un artista negro a modo de espectáculo de feria, aunque sea con ropaje cultural. En lo relativo a la inversión de roles, se produce uno en torno a la capacidad de meterse en líos de Doc y la capacidad de solucionarlos de Tony. Ocurre una noche en que viajan perdidos bajo la lluvia, y les detiene un coche de la policía. Un policía impertinente se lleva un guantazo de Tony, y éste y Doc terminan entre rejas, el segundo sin ningún motivo. Sin embargo, la llamada telefónica a la que tiene derecho les sacará de apuros, porque Doc llama nada menos que al fiscal general, Bob Kennedy, que logrará por intermediación del gobernador su inmediata puesta en libertad.

green book concierto finalEl último concierto

El punto de inflexión que nos conduce al tercer acto y al desenlace lo constituye el último concierto, navideño, que debe tener lugar en un local exclusivo de Birmingham. Los prejuicios y paradojas en esa ciudad de Alabama son más que notables. Porque le ofrecen aparcamiento principal, pero le ofrecen un camerino cochambroso. Pero lo peor de todo es que no le permiten compartir restaurante con los otros dos del trío, y con Tony, exactamente en el mismo lugar donde va a tocar dos horas después. La señal de que los dos ya tienen mucho en común es su disposición a ceder en lo que, al inicio del viaje, habría sido impensable: Don se niega a tocar si no le dejan cenar ahí, pero transigirá si así lo desea Tony, para llegar a casa a tiempo; y Tony, tras haber tratado de arreglar las cosas con los anfitriones con su proverbial labia, entenderá que esa nueva humillación no es de recibo, y que tiene todo el sentido suspender la función, aunque llevo conlleve la renuncia a la mitad de su sueldo. En efecto, dejarán plantados a los organizadores del concierto, y se van a cenar a un restaurante popular, donde tendrá lugar un improvisado y exitoso concierto para los lugareños negros, con el que Doc disfruta enormemente.

A la salida del local Tony ahuyentará a unos potenciales ladrones con su supuesta arma de fuego que resulta ser real, no le ha pasado inadvertido que unos tipos de ese garito habían fijado su atención en el fajo de billetes que blandía Doc. Entonces emprenden el regreso a casa, intentarán llegar para la cena de Navidad, lo que se antoja una empresa casi imposible, son muchos kilómetros, y hace mal tiempo, incluso les sorprende una nevada, y Tony está muy cansado. Entonces Don intercambiará el puesto con él y se pondrá al volante mientras el otro duerme en el asiento trasero, hasta dejarle en la puerta de casa.

El clímax acontece en casa de Tony, donde ya están celebrando la Nochebuena con una estupenda cena. Nadie menciona a Tony, y quizá todos excepto tal vez Dolores, dan por hecho que no llegará a tiempo. Pero sorpresa, se presenta en medio de la alegría del clan familiar. Doc se ha ido a su casa, a su particular torre de marfil, todo parece indicar que va a volver a estar donde solía, o sea, solo. Pero en último término vencerá sus reticencias y acabará asomándose en casa de los Vallelonga con una botella de champán, y tras el estupor inicial, acaba acogiéndole como a uno más, entre risas y abrazos, y el agradecimiento de Dolores, que sabe bien, intuición femenina, que Doc echó una mano a su marido a la hora de redactar sus cartas.

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