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Análisis de guión

33) "20.000 leguas de viaje submarino", de Earl Felton

Earl Felton fue guionista de muchas de las películas de Richard Fleischer, como “Testigo accidental”, “The Happy Time” o “Atraco al furgón blindado”. En “20.000 leguas de viaje submarino” demostró un talento consumado para adaptar el clásico de aventuras del novelista francés Julio Verne.

Precisamente el inicio y el final del libreto de Earl Felton en 20.000 leguas de viaje submarino quiere subrayar el origen literario del mismo, arrancando con palabras de la novela de Julio Verne, y concluyendo con la indicación del cierre de las páginas del libro.

La estructura narrativa es muy clásica, responde a los cánones de presentación, nudo y desenlace. Con el añadido de que, al tratarse de una cinta de aventuras, va acumulando situaciones de riesgo en un continuo “in crescendo” hasta llegar al clímax que apunta al final.

Ponernos en situación

Los primeros compases del relato sirven para poner en situación al lector-espectador, y para dar a conocer a los personajes principales del film, hasta que entran en contacto con el misterioso capitán Nemo, lo que sirve para marcar de modo bastante nítido el primer acto. La voz en off del profesor Pierre Aronnax, que hace anotaciones de su peripecia en un diario que va a terminar perdido en el fondo del mar, se convierte en adecuado recurso para apuntalar en ciertos momentos el relato.

Nada más comenzar, el profesor nos habla de un misterioso monstruo marino, que ha sido avistado fugazmente por algunos testigos despertando el pánico colectivo. Tal “monstruo” es el detonante de la narración. En las calles de San Francisco una multitud de curiosos escucha sus relatos poco tranquilizadores, de barcos hundido por la acción del monstruo. Las reacciones son variopintas. Ned Land, un jovial y curtido marinero arponero, que llega rodeando con sus poderosos brazos a dos atractivas mujeres, se burla de lo que le parecen cuentos de viejas. Y los periodistas rodean al profesor Aronnax, recién llegado a la ciudad con su ayudante Conseil, para interpelarle por el monstruo. Aunque él muestra un espíritu científico, la prensa se encargará de adornar sus declaraciones con imaginativas ilustraciones.

vida cotidiana barcoInstalado en su hotel con Conseil, el profesor recibe la visita de un alto cargo del gobierno estadounidense. Le invitan a participar en una expedición científica por las aguas donde supuestamente se mueve el monstruo. Forma parte de la tripulación Land. En este tramo del guion, se dosifican los momentos de la rutina en el barco, con la detección de algún gran animal marino que podría ser lo que buscan, pero no es. Los días pasan y parece corroborarse la tesis de que los rumores no tienen fundamento. Hasta que el barco es tocado. Algunos hombres acaban en el agua.

Bienvenidos al Nautilus (o no)

El profesor y su ayudante permanecen juntos flotando con un resto del naufragio a la deriva. Hasta llegar a una misteriosa nave, el “monstruo”, que resulta ser una embarcación submarina. Aronnax y Conseil la abordan, y pasan al interior, que les sorprende por la amplitud, y lo magníficamente decorada y dispuesta que está.

Estamos ante el primer punto de giro y en la introducción del segundo acto. Los dos exploran el interior, y desde un mirador Aronnax asiste a un espectáculo insólito. Un grupo de buzos entierra, por decirlo de algún modo, en el mar, a uno de esos hombres, una ceremonia fúnebre en toda regla, lo que explica que el submarino pareciera vacío. Pero enseguida detectan a los recién llegados, a los que se sumará Ned Land, que también andaba a la deriva en las aguas del océano. Es el momento de la presentación del cuarto gran personaje del film, el capitán Nemo.

nemo nedLa personalidad de Nemo se nos presenta paulatinamente. Vemos la ambigüedad con la que trata a los recién llegados. Les reprocha haber intentado hundirles –Ned arrojó el arpón a la nave, tomándola por un enorme animal–, y la acogida dispensada bascula entre tratarles como invitados o como prisioneros. De hecho a Ned y Conseil está en un tris de devolverles al mar, mientras que tiene más interés y curiosidad por el prestigioso erudito Aronnax, al que conocía de oídas. Finalmente acepta a los tres abordo. Aunque la conexión es sobre todo con el profesor. Nemo se explaya explicando la energía marina limpia que impulsa la nave. O cómo toda la alimentación, el banquete exquisito que están degustando, viene de algas o animales marinos. Ha impulsado cultivos bajo el mar. Ciertamente los logros son asombrosos. El capitán cuenta con una tripulación y un grupo de colaboradores que actúan dóciles a sus órdenes, y ciertamente lo que ha logrado es asombroso, y causa la admiración de Aronnax.

Bajo el mar

Pronto les invita a una expedición en el fondo del mar, enfundados en sus trajes de buzos. Y contemplan toda esa maravilla. Aguas transparentes, y los animales que por ahí pululan. Habrá momentos de riesgo, como el que propicia un tiburón. Ned y Conseil exploran los restos de un barco hundido. Y encuentran un tesoro, objetos preciosos de valor incalculable. Cuando regresan al submarino, el Nautilus, y hablan de esas maravillas, Nemo desprecia esas riquezas, para él son baratijas, y les muestra una cámara llena de objetos de oro y perlas preciosas, que sólo sirve para lastrar la nave y nada más. Se sigue así subrayando el contraste entre el idealista Nemo, con el valor que concede a sus descubrimientos científicos, y su desconfianza hacia el mundo que se dizque civilizado.

excursion submarinaLos rasgos de los cuatro personajes siguen perfilándose en el libreto. Aronnax es consciente del carácter impetuoso de Ned, y de sus deseos de recobrar la libertad. De modo que le hace prometer no planear ninguna fuga, él es partidario de ganarse la confianza de Nemo, ya que ambos comparten el interés por la ciencia. A regañadientes el otro acepta, por ahora. Conseil le vigilará discretamente, y será testigo de cómo trata de escamotear algún objeto precioso de la cámara del tesoro. La narración se puntea en todo momento con algunos detalles de humor, propiciados sobre todo por la jovialidad de Ned, y también por una foca-mascota, Esmeralda, que se pasea por la nave con bastante desparpajo.

Semejanzas y diferencias

No deja de subrayarse cierta identificación que empieza a darse entre los quijotescos Nemo y Aronnax, de modo que en la otra parte de la ecuación, comienza a producirse un acercamiento entre los más sanchopanzistas Ned y Conseil. Pero se produce un punto de inflexión cuando Nemo conduce a Aronnax a una isla, donde le enseña cómo un país innombrado tiene sometido a un montón de hombres a la esclavitud, ahí trabajan en una especie de cantera El enigmático capitán empieza a revelarse, y explica que el fue uno de sus esclavos, y que toda su familia ha muerto. Acumula así resentimiento y desconfianza hacia el ser humano. Lo que tendrá un reflejo tremendo en su decisión de hundir un barco con un montón de personas abordo. En ese momento hay una ruptura entre Nemo y Aronnax, y se afianza la intención de Ned y Conseil de procurar una fuga.

fugaLa ocasión se presenta cuando fondean cerca de una isla, y Aronnax se niega a desembarcar en una expedición científica. Ned y Conseil piden ir en su lugar a explorar, en realidad con intención de escapar a su control. Tras diversas peripecias acabarán perseguidos por los nativos caníbales, que incluso van en su busca abordo de frágiles embarcaciones, e incluso da la impresión de que van a lograr capturar el Nautilus. Entonces vemos de nuevo el ingenio del capitán Nemo en acción. Gracias a la electricidad, apenas una leve descarga, logra espantar a los indígenas que querían entrar dentro del submarino. Resuelta la situación, y quedando en evidencia el intento de fuga en solitario de Ned, le encierra. No obstante, este logrará liberarse en un momento álgido.

El ataque del calamar gigante

nautilus calamarEn efecto, en otro de esos puntos fuertes del segundo acto, que propicia que ya comience a encararse el desenlace, el Nautilus es atacado por un calamar gigante, y con sus tentáculos agarra la embarcación con fuerza, e incluso penetra en el interior. Es un combate feroz, en algunos casos, cuerpo a cuerpo, donde Nemo es uno de los que está llevando la peor parte. A punto de perder la vida, recibe ayuda de quien menos la espera: de Ned, a quien despreciaba como una persona primaria, que piensa solo en lo material, y con la mente menos científica que quepa imaginarse. En efecto el arponero no duda en arriesgar su pellejo por salvar a Nemo. Algo que supone un verdadero shock para el capitán, porque actitud tan altruista no cabe explicarla con sus principios. Ni siquiera Ned es capaz de explicárselo a sí mismo. Simplemente ha hecho lo correcto, lo que tenía que hacer, mediante un acto heroico.

¿El final es el principio?

El Nautilus se dirige hacia Vulcana, donde el capitán Nemo tiene su base de operaciones, las instalaciones para desarrollar sus inventos. Nadie conoce la localización del lugar, pero Ned, con la complicidad de Conseil, ha ido arrojando botellas con mensajes explicando su situación, de modo que los enemigos de Nemo han podido seguirle hasta su guarida. Consciente de la situación, Nemo ha decidido poner en marcha una operación autodestrucción. Todo su complejo investigador saltará por los aires, y también el Nautilus se hundirá en el mar con toda la tripulación abordo... y también los invitados-prisioneros. Se trata de un sacrificio, para que nada de lo que ha hecho Nemo caiga en manos indignas. No obstante Ned logrará zafarse de sus captores, y liberar a Aronnax y Conseil. Este último aún quiere regresar para recuperar su diario con el registro de todo lo que han vivido, pero Ned no se lo permite. Logran escapar, y mientras el submarino se hunde en el mar... ¿para siempre? Los conocedores de la obra de Verne conocen a buen seguro la respuesta, aquí tenemos un final abierto, mientras se hace una consideración final acerca del valor de la ciencia bien empleada que impulsa Nemo, y de la importancia de que Dios ilumine esos conocimientos. De algún modo se evoca así las últimas líneas de la novela de francés “Por ello, a la pregunta formulada hace seis mil años por el Eclesiastés: «¿Quién ha podido jamás sondear las profundidades del abismo?», dos hombres entre todos los hombres tienen el derecho de responder ahora. El capitán Nemo y yo.”

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