Mi vecino bloguero Juan Luis Sánchez anda bastante escandalizado porque Hollywood no para de anunciar remakes de grandes clásicos que creíamos intocables, el último es El hombre que mató a Liberty Valance, y se acerca en su cuádriga a toda velocidad el de Ben-Hur tras una discretita miniserie televisiva.
Yo soy un poco menos purista, pienso que cualquier historia se puede versionar las veces que uno quiera, y al final serán los críticos y los espectadores los que dictaminemos si esa revisitación valía la pena, es digna, olvidable o lo que sea. Si Shakespeare ha sido mil veces reinterpretado en las tablas, en cine y en televisión, pienso que se debe concluir que todas las historias son susceptibles de volver a ser contadas, que se haga con talento es lo deseable, y habrá veces por supuesto en que tal objetivo no se logrará.
Más me llama la atención la celeridad con que se ruedan nuevas versiones de series televisivas –o traslaciones a la realidad social de otros países, modo eufemístico de referirse al remake–, preparadas casi a renglón seguido de haberse producido el original.
España ha logrado vender el formato de algunas series a otros países, concretamente la trama de niños con cáncer de Pulseras rojas ha dado pie a Red Band Society en Estados Unidos, al igual que la madre de familia detective de la policía de Los misterios de Laura ha sido adaptada en el mismo país.
En los casos que acabo de citar, podía esgrimirse la excusa del idioma y el ambiente hispano. Pero resulta que el thriller yanqui Gracepoint es un remake del británico Broadchurch, ambas rodadas por supuesto en inglés, pero a pesar de todo, se ha considerado que valía la pena rodar casi de seguido ambas series.
De todos modos si algo está claro es que las series sirven para tender puentes, pues en menos de cuatro años Bron, la serie danesa donde un cadáver (o dos mitades de cadáver) aparece en un puente justo en la frontera entre Suecia y Dinamarca, ha dado pie a la yanqui The Bridge (donde la frontera es entre EE.UU. y México) y la francobritánica The Tunnel (con el eurotúnel de por medio).
