Los gurús que detectan tendencias y los algoritmos que todo lo miden, parecen más que desconcertados, por éxitos inesperados como el de la serie australiana "Bluey".
Leo en Wall Street Journal que los chavales prefieren ver vídeos cortos en YouTube, que pasearse por las plataformas de streaming en busca de contenidos. No digamos ya nada de la televisión convencional, a los jóvenes espectadores ni se les ni se les espera. Y en artículo de Jessica Toonkel no dice hada sobre Tik Tok, pero en fin, todos sabemos la adicción que produce esta red social, y la preocupación creciente por la adicción al teléfono móvil, donde se consume este tipo de contenidos.
Según los datos que aporta WSJ, relativos a Estados Unidos, la cuota de espectadores de Netflix en la franja de edad entre 2 y 11 años ha caído del 25% de hace dos años al actual del 21%. Mientras que en YouTube se produce el efecto contrario, un salto del 29,4% al 33%. Y los expertos parecen coincidir en la idea de que esta joven audiencia aguanta mejor el contenido de breve duración, que el que se extiende y extiende. No deja de tener su gracia, cuando las películas de cine, crecen en metraje, a veces hasta acercarse a las tres horas, y las series no dejan de prolongarse con interminables temporadas compuestas de interminables capítulos.
Se dan fenómenos curiosos, como el de Academia Unicornio, estrenado primero en una plataforma infantil, Roblox, que da contenidos de breve duración, y luego adquirida por Netflix, necesitada de los contenidos breves que espera que triunfen entre los más peques de la casa. Aunque, necesitada de pescar público en edad preescolar en todos los caladeros, estrenó una película basada en estos personajes en YouTube, donde han creado un canal denominado Netflix After School. La idea es captar público y luego llevárselo a Netflix, aunque bien podría darse el efecto contrario, que YouTube canibalice a su propio público con esta práctica. También los papás pueden decirse, YouTube gratis, Netflix cuesta, vamos a ahorrar, que el rey de la casa vea sus contenidos sin tener que rascarse el bolsillo.
Al final, el contenido más infantil puede que se saque de lo que se ofrece en una plataforma de streaming, se llega a considerar que no merece la pena invertir. Se ve en HBO Max que ha optado por dejar fuera los episodios de Barrio Sésamo. Por su parte, Disney+ se ha llevado la sorpresa de que uno de los contenidos animados más vistos de la plataforma no es de la casa, sino la exitosa serie australiana Bluey, que encanta a los niños, y, sorprendentemente, también engancha a los adultos.
La tendencia es reducir los contenidos más infantiles, sin eliminarlos por completo, aunque las cifras cantan: Netflix, Max y Prime Video estrenaron en el primer semestre de 2023 53 contenidos originales preescolares, frente a los 135 del mismo período de 2022, una caída de nada menos que el 61%. Cierto que todos los contenidos nuevos caen, pero el promedio de todos los contenidos es del 31%.
Lo que se advierte en cualquier caso es que el público más joven tiene una dificultad creciente para prestar atención a algo durante un espacio de tiempo más o menos largo. Dispersión, distracción, o lo que sea, pero a uno le hace preguntarse: ¿cuando crezcan serán capaces de prestar atención a las más de tres horas y media de Los asesinos de la luna?
