El próximo 21 de noviembre, parte del mítico prestigio de John Lasseter está en juego. En efecto, el perro animado que protagoniza Bolt , film que se
El próximo 21 de noviembre, parte del mítico prestigio de John Lasseter está en juego. En efecto, el perro animado que protagoniza Bolt, film que se estrena en Estados Unidos ese día, podría propinarle un desagradable mordisco a su justa fama de “wonderboy”, si no ha logrado ajustarle el bozal que impida tal eventualidad.
Me explico. Desde que Steve Jobs llegó a un acuerdo con Disney en 2006 para vender Pixar, y convertirse en socio mayoritario del nuevo conglomerado, los magos de Pixar son los que manejan el cotarro animado de la compañía. Lo que en el caso de Lasseter significa dividir su tiempo entre los estudios de Pixar en Emeryville, y los de la división animada de Disney en Burbank y Glendale. Por tanto, mucho trabajo, y la duda de si logrará insuflar vida a la división animada clásica de Disney, repitiendo su milagro pixariano. Y la prueba de fuego se llama Bolt, una película sobre un perro superestrella de la televisión. Es éste un proyecto que ya estaba en marcha cuando Lasseter asumió sus nuevas tareas en Disney; al cineasta le gustó el concepto, pero pasó un montón de notas escritas a Chris Sanders, el director, para mejorar el aspecto de la película y los personajes, al estilo de lo que hace con los directores de Pixar, Andrew Stanton, Brad Bird o Pete Docter. Como Sanders no admitía esta forma de trabajar, se quedó fuera del proyecto y se incorporaron al film Byron Howard y Chris Williams, chicos de la Casa que debutan ahora como directores. Como se ve, los cambios son responsabilidad de Lasseter, con lo cual el éxito o el fracaso también se le atribuirán a él. Gajes del oficio, confíemos en que esté vacunado contra la rabia, más vale prevenir que curar.
