Secuelas y remakes, claro está, eso trae un año de crisis galopante en lo que a cine se refiere. Ahí tenemos la reinvención de Star Trek por J.J.
Secuelas y remakes, claro está, eso trae un año de crisis galopante en lo que a cine se refiere. Ahí tenemos la reinvención de Star Trek por J.J. Abrams. La secuela de las máquinas gigantes de juguete Transformers: Revenge of the Fallen. Aventuras animadas de hielo y deshielo en Ice Age 3: El origen de los dinosaurios. El simbólogo Langdon en la precuela de El código Da Vinci, Ángeles y demonios. Otra entrega de los mutantes, X-Men: Lobezno. Secuela de Ben Stiller, Noche en el museo 2. El calvito Vin Diesel con subidón de adrenalina en Fast & Furious. Aún más rápido. El remake de Pelham 1, 2, 3, ahora con Denzel Washington. Por supuesto, una nueva entrega potteriana, Harry Potter y el misterio del príncipe. Ah, y se me olvidaba, una nueva versión de Fama. En fin, como se ve, “la imaginación al poder” no es últimamente la divisa por la que se guían los estudios de Hollywood.
