... no hace falta necesariamente un actor sordo. Leo que un grupo de actores con este problema ha protestado porque la actriz Abigail Breslin (
... no hace falta necesariamente un actor sordo. Leo que un grupo de actores con este problema ha protestado porque la actriz Abigail Breslin (Pequeña Miss Sunshine), de trece años, va a interpretar en Broadway el papel de Helen Keller de la famosa obra teatral “El milagro de Ana Sullivan”, de William Gibson. Consideran los representantes de la Alliance for Inclusion in the Arts que ese personaje debería encarnarlo un auténtico discapacitado, lo que no es el caso de la adolescente.
Tal pretensión, como si se tratara de algo poco menos que obligado, sólo cabe calificarla de disparate total. ¿Qué pasa? ¿Que a un soldado sólo le puede dar vida un militar, para encarnar a un alcohólico hay que ser un borracho, o para interpretar a una prostituta hay que hacer la calle? A veces, la legítima defensa de los derechos de grupos diversos, se puede llevar a un extremo indeseable. Son los productores o el director, de un film o de una obra de teatro, los que han de sopesar los pros y contras de una elección. En Yo, también los directores se decantaron por actores no profesionales que padecieran el síndrome de Down, y logran interpretaciones muy naturales. Pero desde luego Tom Hanks no es como Forrest Gump, y su trabajo en el film homónimo es formidable. Por favor, no saquemos las cosas de quicio, y menos con una menor, a la que pueden afectar comentarios tan fuera de lugar.
