Steven Spielberg ha hablado por primera vez con cierta extensión de su adaptación de las aventuras del inmortal Tintín en The Adventures of
Steven Spielberg ha hablado por primera vez con cierta extensión de su adaptación de las aventuras del inmortal Tintín en The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn. La ocasión la ha propiciado la publicación por el diario francés Le Monde de un 'hors-série' con tres portadas diferentes dedicado al héroe de papel creado por el genial Hergé. Deseos de mostrar reverencia al cómic no le faltan a Spielberg, que seguramente quiere curarse en salud por la inquietud de los seguidores incondicionales de Tintín –entre los que me cuento yo– que temen que los filmes que se preparan se conviertan en un pastiche que nada tenga que ver con la obra maestra de Hergé.
Así, Spielberg recuerda que descubrió casualmente a Tintín cuando algunos críticos compararon En busca del arca perdida con las aventuras del periodista del mechón. Compró entonces todos los álbumes de Tintín y quedó encantado. De hecho, habló con Hergé a principios de 1983, y el dibujante se convenció de que Spielberg podía ser una buena elección para llevar su cómic a la pantalla, pero el 3 de marzo fallecía. El proyecto languideció, en parte porque Spielberg tenía miedo de describir "un mundo que no existe".
Ahora parece que el miedo se le ha pasado con las técnicas de movimiento y captura, con las cuales ha rodado ya el film con actores –al parecer, una curiosa mezcla de los álbumes "El cangrejo de las pinzas de oro" y "El secreto del Unicornio"–, y ahora vienen dos años de trabajo con el ordenador –no habrá estreno hasta 2011– para "honrar el arte de Hergé, su tono, su paleta de colores, sus personajes. El lenguaje corporal es muy importante, no hay que modificarlo. Respetamos [él y Peter Jackson, que hará el segundo film] religiosamente el arte de Hergé". Vamos, que la idea es plegarse a la 'línea clara' propia del cómic original, pero al más puro estilo Hernández y Fernández, 'yo aún diría más', temo el resultado pastiche.
Curiosamente, Spielberg dice que él no es como Tintín: "No tengo su tenacidad. No puedo concentrarme en una sola cosa, pues tengo una familia numerosa y un estudio que gobernar.". Y añade: "Me siento más como Milú".
