Tradicionalmente el ‘boca a oreja’ ha ayudado al éxito de un film, o le ha condenado al ostracismo. Por ello los estudios gastan cantidades ingentes
Tradicionalmente el ‘boca a oreja’ ha ayudado al éxito de un film, o le ha condenado al ostracismo. Por ello los estudios gastan cantidades ingentes en marketing para lanzar un título: si es malo, tienen la idea de cuentan con un margen de unas dos semanas antes de que se corra la voz al respecto. Pero el margen ahora se está estrechando. Los correos electrónicos, los SMS y los blogs en internet hace que el público transmita su opinión sobre una película a velocidades supersónicas. De hecho, hace 20 años, un film recaudaba en su primer fin de semana el 12% de su recaudación total, como promedio; en la actualidad esta cifra ha subido al 33%, de lo que se deduce que si la película es un horror, la gente se entera antes. Que se lo pregunten a Santiago Segura y su Torrente 3: el protector, que cayó enseguida en picado. O a Serpientes en el avión, que igual que se dio a conocer de modo fulgurante en internet, cayó fulminada en taquilla al poco de su estreno.
