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Serpientes en el avión
4 /10 decine21

Serpientes en el avión

Snakes on a Plane

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4 /10 decine21

Crítica

Viajecito movido

Viajecito movido

Mientras disfruta de sus vacaciones en Honolulú, el joven Sean es testigo accidental del asesinato de un importante fiscal de Los Ángeles a manos de un sanguinario mafioso y narcotraficante llamado Eddie Kim. Cuando los criminales están a punto de echarle el guante, Sean es rescatado por el agente federal Flynn. El joven se encontrará entonces en una encrucijada: por una parte, Kim le busca para matarle; por otra, él es el único que puede testificar contra el asesino y hacer que pase el resto de su vida entre rejas, aunque si falla lo que le espera será algo peor que la muerte. Finalmente decide viajar a Los Ángeles y presentar declaración. Para despistar toman un avión comercial, pero Kim les tiene preparada una sorpresita: cientos de serpientes venenosas les esperan para “comérselos” vivos.

Los que hayan disfrutado de Destino final 2 y de Cellular saben ya del buen hacer tras las cámaras de David R. Ellis. Aquí vuelve a ofrecer su talento visual para mejorar una película de planteamiento simple y trama ciertamente previsible. Entre los pasajeros del avión hay lo que se puede esperar: la pareja de recién casados, la azafatas heroicas y bellas, dos chavalines, la joven madre (correcta Elsa Pataky), los jóvenes en celo, el artista presumido y su hermano apocado… Todos tendrán su trocito de historia. Al margen de algún tópico ridículo –lo del sexo en el servicio es surrealista–, Ellis hace lo que él sabe: crear sorpresas, imprimir un ritmo eficaz, ofrecer sustos de los buenos y dar una fina capa de humor al film. Eso sí, los que odien las serpientes, mejor que se queden en casa.

Ladradoras, pero poco mordedoras

Muchas secuencias se filmaron con serpientes de verdad, cerca de los actores, sin usar técnicas digitales. Entonces, dirá el espectador, los actores corrían enormes riesgos. Pues no, la cosa tiene truco. Al domador de serpientes Jules Sylvester se le ocurrió una idea sencilla y eficaz. El director David Ellis le pidió taipanes, víboras y otros bichos capaces de acabar con un ser humano en un segundo. Pero él le explicó que no era buena idea soltarlas en un decorado repleto de gente. Sugirió entonces aprovechar que muchas serpientes inofensivas tienen una pinta similar a la de las especies letales, para asustar a sus enemigos. "Usamos especies como el macanchillo, relativamente inofensiva. Sólo un experto puede diferenciarla de la mortífera coralillo del Brasil", explica Sylvester.

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