Hace unos días tuve ocasión de ver El velo pintado , una película formidable, que se diría que presenta todos los elementos para estar nominada a los
Hace unos días tuve ocasión de ver El velo pintado, una película formidable, que se diría que presenta todos los elementos para estar nominada a los Oscar: historia apasionadamente romántica, que se desarrolla en un marco exótico, gran despliegue de diseño de producción, estupendas fotografía, banda sonora y vestuario, interpretaciones de gran nivel a cargo de actores conocidos, Naomi Watts y Edward Norton… Resultado, ni una sola candidatura a las estatuillas doradas. Me parece un perfecto disparate. Hace diez años El paciente inglés ganó nueve Oscar con una película de la que quizá se podrían haber destacado los mismos elementos que señalo en El velo, excepto que el cinismo superaba al romanticismo… Bien es cierto que detrás de El paciente estaban Saul Zaentz y los hermanos Weinstein, que al menos en tiempos convertían en Oscar todo lo que tocaban… Y aquí, El velo, bastante tiene con que la rama independiente de Warner distribuya el film en Estados Unidos.
Otra ausencia notable, cara a los Oscar, es Bobby. Ni una triste nominación ha obtenido esta historia coral con el telón de fondo de las elecciones primarias de Bob Kennedy, que terminaron con su asesinato. Ninguno de los actores, el guión, el montaje o la dirección han sido considerados.
Me preguntaba yo si la cosa no tendrá que ver con una especie de cuotas subconscientes que se autoimponen los miembros de la Academia. En tal caso “amor y lujo” estarían cubiertos por La reina, en detrimento de El velo, historias cruzadas por Babel en perjuicio de Bobby, guerra por Cartas desde Iwo Jima, lo que deja noqueada en Banderas de nuestros padres…
Más fácil de entender es que se haya ignorado Infamous, certero acercamiento a la figura del escritor Truman Capote, por el film sobre el mismo personaje que dio un Oscar el año pasado a Philip Seymour Hoffman.
