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Biografía

Naomi Watts

Naomi Watts

51 años

Naomi Watts

Nació el 28 de Septiembre de 1968 en Shoreham, Kent, Reino Unido

La fuerza de la constancia

01 Abril 2004

El tiempo pasa rápido, sobre todo para Naomi Watts. Anteayer, una desconocida, hoy una digna finalista a los Oscar con una carrera que empieza a ser importante.

Hace sólo tres años nadie hubiera apostado por ella a no ser que estuviera loco. Así que tuvo que llegar un director excéntrico y arriesgado, con fama de no estar demasiado en sus cabales, David Lynch, que la convirtió en protagonista de Mulholland Drive, una de sus locuras cinematográficas. Recién llegada al Olimpo del estrellato, esta tentación rubia salida de las Antípodas llevaba quince años de arduo trabajo sin comerse una rosca, saliendo adelante a base de tesón, cuando las circunstancias parecían obligarla a tirar la toalla.

En 21 gramos conmovió a las plateas con su papel de madre de familia enfrentada a la peor de las pesadillas, cuando su marido y sus hijas mueren en un accidente de coche. Pero la actriz no parece creerse aquello de “cría buena fama y échate a dormir”. Cuando alcanzan la cima de su carrera, la mayoría de los intérpretes prefieren andar con pies de plomo y pensárselo mucho antes de escoger su siguiente papel, temerosos de dar un paso en falso. Pero Naomi Watts sigue la estrategia contraria, pues tiene fama de aceptar antes de leer el guión, si confía en los directores y asegura que nació para rodar. “El plató es mi elemento natural. No me siento natural en la alfombra roja, ni haciendo promoción, ni hablando sobre mi vida. Todas esas cosas pueden ser necesarias para la carrera de un actor, pero no se me dan bien”, ha declarado. Los proyectos en que está involucrada son de lo más variopinto. Dos ya están terminados: Ya no somos dos, sobre dos matrimonios amigos; y El asesinato de Richard Nixon, que la empareja de nuevo con Sean Penn, basada en una conspiración auténtica contra el polémico presidente estadounidense. Acaba de rodar dos thriller: Tránsito, con Ewan McGregor y Extrañas coincidencias, con Jude Law y Dustin Hoffman. Por si fuera poco, se confirma su participación en otros dos nuevos proyectos, la secuela de The Ring (La señal) y la nueva versión de King Kong que prepara Peter Jackson, tras su triunfante adaptación de la trilogía de Tolkien.

Hasta los diez años Naomi Watts vivió en Shoreham (Gran Bretaña), donde había nacido el 28 de septiembre de 1968. De pequeña no era la típica niña cursi que jugaba con muñecas, sino que le gustaban más los muñecos de los niños, y se subía a los árboles con los amigos de su hermano Ben, que acababan siendo más amigos suyos que de él. Tras el fallecimiento de su padre, técnico de sonido de conocidos grupos musicales británicos, su madre cambiaba continuamente de residencia, porque no tenía una profesión definida. Finalmente, la familia acabó instalándose en Australia, donde residía la abuela materna, cuando la joven Naomi tenía 14 años. “Fue un choque cultural muy grande, pero al final nos acostumbramos. Acabó gustándome tanto ese país que pienso que ir allí fue la mejor decisión que tomó mi madre”. Entonces empezó a estudiar interpretación, a trabajar como modelo, y a presentarse a cualquier casting del que tuviera noticia en busca de una oportunidad como actriz.

En las pruebas coincidía con Nicole Kidman, entonces también desconocida, y entre ambas surgió una amistad que dura hasta hoy. Naomi admira de Kidman su capacidad para lidiar con la fama, y llevarse bien con los medios de comunicación. “Me alegra que cuando yo empecé a ser conocida ella fuese una estrella, porque pude pedirle consejos y además observarla y aprender de su experiencia”. Antes de salir de Australia, Naomi sólo tuvo la oportunidad de mostrar sus cualidades en un par de películas menores, como La primera experiencia, donde coincidió con la propia Kidman, y en alguna serie televisiva. Tampoco fueron demasiado prometedores sus pinitos en el cine estadounidense. Debutó en Hollywood con un pequeño papel en Matinee, homenaje de Joe Dante al cine de serie B que pasó inadvertido, y la mediocre Tank Girl, subproducto que no le abrió precisamente la puerta de nuevos contratos.

Resignada, Naomi siguió interpretando bodrios como Los chicos del maíz IV, hasta que le llegó una gran oportunidad de la mano de David Lynch. Éste pretendía hacer una serie televisiva, Mulholland Drive, y fichó a la actriz como protagonista. Al final, la cadena ABC desestimó el proyecto, y el cineasta reconvirtió el guión en largometraje. “Nadie creía en mí excepto Lynch, que tuvo que convencer a todo el mundo de que yo podía hacerlo bien”, dice Naomi Watts, con quien la crítica se deshizo en elogios, y que a partir de ese momento pudo elegir entre proyectos de más entidad. Se decantó por una película de terror, The Ring (La señal), remake de la película japonesa. También fue capaz de provocar risas, en sus dos incursiones en la comedia: Funerarias S.A. y Le divorce.

Filmografía
Penguin Bloom

2020 | Penguin Bloom

La historia de Sam Bloom, una joven madre que vive feliz con su marido y sus tres hijos. Un día un accidente la deja paralítica. Mientras ella y su familia luchan por adaptarse a su nueva situación, un aliado improbable se presenta en sus vidas en forma de un pájaro herido al que llaman Penguin por el color de su plumaje. La llegada de este animal es una distracción bienvenida para la familia Bloom, que finalmente marca una gran diferencia en Sam, enseñándola a vivir de nuevo.

Boss Level

2019 | Boss Level

The Wolf Hour

2019 | The Wolf Hour

Once Upon a Time in Staten Island

2019 | Once Upon a Time in Staten Island

Luce

2019 | Luce

La voz más alta

2019 | The Loudest Voice | Serie TV

Biografía del controvertido Roger Ailes, estratega de Nixon y Reagan, y presidente de Fox News, que poco antes de su muerte fue demandado judicialmente por Gretchen Carlson, una de las presentadoras estrella de la cadena, por acoso sexual. Comienza mostrando su fallecimiento, en 2017, por hematoma subdural, para después viajar al momento en el que el magnate Rupert Murdoch le recluta para lanzar una cadena informativa por cable. Tom McCarthy, que ya retrató los medios de comunicación en Spotlight, ha concebido junto al guionista y productor Alex Metcalf, artífice de Heridas abiertas, una miniserie para Showtime que adapta el libro del periodista Gabriel Sherman. Este profesional siguió tan de cerca al personaje que aparece, encarnado por Frank Kranz. Los guiones parecen haberse inspirado en el excelente trabajo del gurú Aaron Sorkin para Steve Jobs, donde no se recogía todo el periplo del fundador de Apple, sino tres momentos significativos. De forma similar, cada uno de los siete capítulos reconstruye uno de los años más importantes para el protagonista, comenzando en 1995, en los albores de Fox News. Se nota el posicionamiento ideológico de sus creadores, tendentes a la izquierda, pues se ofrece la sensación de que sólo las compañías conservadoras manipulan sus informativos, pretenden influir en las elecciones, etc. Y se demoniza a Ailes pero se deja fuera de las críticas a la familia Murdoch. Pese a todo, esta producción se distingue por una puesta en escena impecable, se reconstruyen con esmero los hechos, y se genera la suficiente intriga como para que acaben pegados a la pantalla incluso los menos interesados por los entresijos de las cadenas estadounidenses. Se hace hincapié en su faceta de depredador sexual, en ese sentido brillan secuencias como la entrevista a una aspirante a presentadora. Pero también se abordan otros asuntos, como sus decisiones para explotar el morbo durante los atentados del 11-S, o su animadversión hacia Barack Obama. Pese a que se le pinta como un tipo despiadado, egoísta y misógino, al menos se concede a Roger Ailes una enorme astucia para los negocios, decidió dirigir con gran acierto su cadena al público conservador que sentía que los demás medios estaban muy sesgados a favor del Partido Demócrata, y no informarles sino "hacerles sentir informados" (llega a asegurar en un episodio que crea las noticias). Muy caracterizado, Russell Crowe realiza un gran trabajo, se diría que el mejor desde los tiempos de American Gangster o Cinderella Man, componiendo a un titiritero que utiliza a los demás a su antojo, pero al que le sobra carisma. En el extenso e impagable reparto destaca Naomi Watts como la citada Carlson.

7/10
Ophelia

2018 | Ophelia

Gypsy

2017 | Gypsy | Serie TV

La vida de Jean Halloway (Naomi Watts), una terapeuta que desarrolla relaciones íntimas e ilícitas con personas cercanas a sus pacientes.

El castillo de cristal

2017 | The Glass Castle

Una historia real, basada en las memorias de una de sus protagonistas, Jeannette Walls. Cuenta en dos tiempos la historia de una familia disfuncional. En la actualidad, Jeannette adulta vive en Nueva York, es periodista, y está a punto de casarse con David, que se dedica al mundo de las finanzas. No es lo que habrían querido sus nada convencionales padres, Rex y Rose Mary, que la criaron a ella y a sus cuatro hermanos de un modo bastante heteredoxo, viajando de acá para allá por California y Arizona, sin permanecer nunca demasiado tiempo en ningún sitio. Aunque a primera vista se podría considerar aquello como una audaz forma de educación de unos espíritus libres, el que no acudan a la escuela, la pobreza y una mala alimentación, la despreocupación de la madre pintora y la utopía del alcohólico progenitor de que les va a construir un día una casa estupenda, un “castillo de cristal”, constituyen un marco nada aleccionador, en que a Jeannette le toca madurar antes de tiempo, y donde los hermanos se irán posicionando en la vida cada una a su modo. Destin Cretton sorprendió en su debut en la dirección con la cinta independiente Las vidas de Grace, donde tenía a sus órdenes a una entonces desconocida Brie Larson, que ahora repite con él en esta interesante cinta. Coescribe el guión con Andrew Lanham, con quien también ha trabajado en un film reciente, La cabaña. Por un lado, se trata de una exploración de la utopía y el realismo, y de lo importante que es lograr un equilibrio entre ambos: si uno carece de metas altas, de nobles ideales, puede vivir una vida que no merece la pena; pero también, cuando no se tienen los pies en el suelo, cabe llevar una existencia vacía que es pura quimera, y arrastrar en el intento a los seres queridos. Y cuestiones como el alcoholismo o el mal ejemplo de los padres, se integran adecuadamente en el relato, como parte esencial del paisaje. Esto es lo que se dibuja poniendo el acento, dentro del cuidado cuadro familiar de los Walls, en la relación entre padre, magnífico Woody Harrelson con su volcánico carácter inconformista, e hija –interpretada con talento a distintas edades por Chandler Head, Ella Anderson y la mentada Larson–. En algunos pasajes oscuros –la relación de Rex con su madre, una influencia perniciosa que le ha marcado–, se sabe apostar por la delicadeza, y ello sin ocultar la realidad de que nadie es perfecto, y que a veces las perversiones anidan en lo que debería ser el lugar más seguro y acogedor, el propio hogar.

7/10
El libro secreto de Henry

2017 | The Book of Henry

Una de esas películas protagonizadas por niños, pero que se dirigen a un público adulto, lo que las sitúa en la indefinición de un territorio que dificulta la buena acogida de los espectadores. Además, en su intención de ser una especie de cuento de advertencia-parábola, incluye aspectos pocos realistas que obligan a la suspensión de la incredulidad por parte de quien visiona la película. Susan es una madre soltera, a la que gustaría escribir cuentos infantiles, pero que trabaja como camarera, y tiene una mentalidad de eterna adolescente. A ello contribuye la inteligencia del hijo mayor, Henry, un preadolescente superdotado que se ocupa de sus inversiones, del orden del pago de las facturas, y de mil pequeños detalles de la vida doméstica, mientras ella juega a los videojuegos o se toma unas copas con una compañera del trabajo. Luego está el hijo pequeño, Peter, un chaval encantador, que quiere mucho a su hermano y su madre, aunque se puede sentir algo desplazado por la inteligencia del primero. Dos acontecimientos vienen a perturbar la vida de Henry: detectar que su vecinita Christina, una compañera de clase, sufre abusos por parte de su padrastro, que además es comisario de policía, sin que nadie se entere de nada ni sea fácil advertir a las autoridades; y un ataque que saca a la luz una grave dolencia. Colin Trevorrow ha destacado por haber rescatado la saga de los dinosaurios de Steven Spielberg con Jurassic World. Sin embargo se estrelló en taquilla con esta película un tanto insólita, a pesar de contar con un guión bien estructurado y en que la lógica interna aguanta, debido al autor de best-sellers con poca experiencia en cine Gregg Hurwitz. Quizá peca de excesivamente artificiosa y de ambigüedad moral, pues acude a un recurso visto no hace mucho en Por 13 razones, el de una cinta magnetofónica, donde alguien ya fallecido da instrucciones en las que parece leer el pensamiento de quien le escucha. Y resulta difícil de aceptar que Susan, como gesto de madurez (!?), escuche y atienda las ideas del “libro de Henry” del título, y que actúe del modo que lo hace para reparar una injusticia. De todos modos, hay que admitir la habilidad para crear suspense en el clímax del film, servido con montaje paralelo, con planos de una función escolar, y los preparativos para hacer justicia con un siniestro personaje. Los actores están bien, tanto Naomi Watts (otro personaje femenino para Trevorrow tras el de Bryce Dallas Howard de Jurassic World), como los niños, Jacob Tremblay (Wonder, La habitación) y Jaeden Lieberher (St. Vincent, It).

6/10
Twin Peaks (3ª temporada)

2017 | Twin Peaks | Serie TV

Al final de la segunda temporada de Twin Peaks, serie que revolucionó la televisión, el espírituestrenaida real ese tiempo televaje resulte lo suficientemente perturbador, que se ve que es el objetivo.revolucionaron la telev de Laura Palmer le decía al agente Cooper “nos veremos dentro de 25 años”. Transcurrido en la vida real ese tiempo se estrena la tercera, que tiene de nuevo al frente a sus creadores, Mark Frost y David Lynch. Ambos escriben los guiones, mientras que el segundo dirige los 18 capítulos, tras más de una década retirado de la ficción dramática, porque después de Inland Empire, de 2006, se ha dedicado en exclusiva a los documentales. Han recuperado a la mayoría de actores originales, y a parte del equipo técnico, por ejemplo al compositor Angelo Badalamenti. La onírica trama de la nueva entrega se despliega en tres escenarios distintos. En Nueva York, un muchacho ha sido reclutado por un millonario para vigilar en todo momento una inquietante caja de cristal, de gran tamaño, donde se espera que algo aparezca. El agente Cooper ha sido dado por desaparecido, aunque en realidad permanece atrapado en la Logia Negra, escenario de sus alucinaciones del pasado, donde conversa con peculiares personajes, como el gigante, el hombre manco y la propia Palmer. Mientras su doppelganger –el doble malvado al que llaman Mr. C– se pasea por el mundo real con aspecto amenazador, reclutando a dos compinches en Dakota del Sur. Allí, la policía detiene a Bill Hastings, director de un instituto, por el asesinato de Ruth Davenport, una mujer que ha aparecido decapitada, y aunque no recuerda haber sido el culpable, sí que soñó con la escena del crimen. Por último, en la localidad de Twin Peaks, el jefe de policía Hawk recibe una llamada de la mujer del leño. Le comunica un enigmático mensaje del madero en cuestión, que le aconseja buscar algo escondido, relacionado con Cooper. La madre de Laura Palmer ha sucumbido al alcoholismo. Jacoby pone en pie una misteriosa construcción en el bosque. En 1990, los primeros episodios cautivaron al público a nivel masivo porque aparentemente mantenían el realismo, pese a sus elementos fantásticos. La serie acabó retirándose de la programación porque sólo una minoría continuaba enganchada, en parte por la bajada de calidad, pero también porque sus tramas se volvieron cada vez más delirantes, únicamente asequibles a los apasionados del director de Terciopelo azul. Para el ‘revival’ se podría esperar que Lynch y Frost buscaran de nuevo llegar al máximo número de espectadores, y sin embargo, han tomado el camino contrario, cerrando filas. El nuevo material sólo convencerá a los ya apasionados, o a una nueva generación de seriéfilos de mentalidad muy abierta. Su trama resulta críptica y hasta difícil de describir incluso para quienes tengan fresco lo ocurrido hasta ahora, por lo que resulta impensable que capte a neófitos. A veces se tiene la sensación de que se contemplan secuencias aisladas, con la única función de inquietar al espectador, pero que no aportan gran cosa a nivel narrativo. Se diría que el ya maduro David Lynch se homenajea a sí mismo, como si hubiera rodado su testamento audiovisual. Esto incluye imágenes que parecen sacadas de su etapa como director de videocreación, de enorme potencia, gracias también a una estudiada utilización de los sonidos o los silencios. En el amplio reparto destaca de nuevo Kyle MacLachlan, su actor fetiche, en un papel doble, y algún recién llegado como Matthew Lillard, el desorientado acusado del crimen. Por lo demás nadie desentona, cada actor consigue que su personaje resulte lo suficientemente perturbador, que se ve que es el objetivo. Si el Twin Peaks de antaño no se parecía a ningún otro producto televisivo, la nueva tanda de capítulos logra la misma hazaña. Poco tiene que ver con ninguna de las numerosas series que triunfan en la actualidad.

6/10
Atrapados

2016 | Shut In

Mary (Naomi Watts) es una psicóloga infantil que vive en una casa del bosque con su hijastro Stephen, un adolescente en estado vegetativo desde el accidente de coche en el que murió su padre. Mary le cuida sola y carga con la culpa del accidente, pues tuvo lugar mientras Stephen era llevado al centro de menores por recomendación de ella, a causa de sus problemas de conducta. Mary, ha decidido, trasladarlo a un centro especializado en el cuidado de pacientes como él. Pero antes debe prepararse para pasar una gran tormenta que se acerca, pero una serie de acontecimientos inesperados empiezan a llevar a Mary a una situación imposible y amenazadora. ¿Es todo es producto de su imaginación, maltratada por el stress y la culpa? ¿O hay algo que no es lo que parece en su casa y que amenaza realmente su vida y la de otras personas que se acercan a ella?

La serie Divergente: Leal

2016 | The Divergent Series: Allegiant

Tercera entrega de la saga distópica surgida de las novelas de Veronica Roth. El sistema de facciones que imperaba en Chicago ha caído, pero el ser humano no escarmienta, y en el nuevo orden imperante la nueva lideresa Evelyn no duda en ordenar ejecuciones sumarias. De modo que un pequeño grupo en el que no faltan Tris, Cuatro y Peter no duda en ignorar sus órdenes de no intentar saltar la muralla que rodea la ciudad. Al otro lado van a encontrar un paisaje desolador, pero también a los miembros de una sociedad más avanzada, representada por la Agencia, que responde ante un misterioso Consejo. Su líder, David, les explicará que han formado parte de un experimento que trata de superar el desastre que supuso en el pasado la manipulación del mapa genético humano. Aunque a estas alturas puede haber cierta saturación de películas juveniles que nos pronostican un futuro aún más desolador que el presente, Robert Schwentke, que ya dirigió el anterior film Insurgente, entrega una cinta muy entretenida, repleta de acción, y con un apabullante diseño de producción. De modo que a la ciudad en ruinas se suman escenarios del páramo del exterior, y de las instalaciones ultraavanzadas de la Agencia. Además, los efectos visuales del sistema de vigilancia, las esferas y los drones, tienen su punto. Por supuesto se encuentran presentes las ideas del liderazgo, las debilidades que todas las personas acarreamos, y los ideales por los que vale la pena luchar, y que están ligados a la libertad y a la no discriminación hacia ninguna persona. Son planteamientos ligados a lo que está bien y a lo que está mal, a aquello tan importante de que el fin no justifica los medios, al lado oscuro del relativismo moral. A los actores ya presentes en los anteriores filmes –entre ellos los eficaces Shailene Woodley y Theo James, más el fantástico Miles Teller– se suma un inquietante Jeff Daniels, que algo parece ocultar tras su beatífico paternalismo y sus deseos de un mundo más puro.

6/10
The Bleeder

2016 | The Bleeder

Insurgente

2015 | Insurgent

Nueva entrega de la saga juvenil distópica iniciada por Divergente, con una humanidad dividida en 5 facciones (Verdad, Erudición, Cordialidad, Osadía y Abnegación, cuyos miembros destacan en uno de esos rasgos), más un grupo de personas selectas a los que no cabe aplicar tan fácilmente tal molde (los Divergentes, entre los cuales la joven Tris tiene un talento muy especial), y otros que viven en rebeldía anárquica, al margen del orden establecido (los Abandonados). La reducción a pavesas de Abnegación –incluido el asesinato de los padres de Tris– ha llevado a Jeanine, de Erudición y miembro del Consejo por el que gobiernan las distintas facciones, a declarar la ley marcial, mientras usa a Tris y a sus amigos como chivos expiatorios de lo ocurrido. Pronto sabrá que el mecanismo de seguridad de un valioso objeto con un mensaje crucial de los Padres Fundadores del actual orden social, iniciado 200 años antes, sólo podrá ser desmontado por un Divergente excepcional. Por supuesto, Tris es la persona que necesita. Lo que se dijo en su momento de Divergente, puede decirse de Insurgente, en progresión creciente, y con algunas revelaciones que hacen avanzar la trama: de nuevo tenemos a una heroína juvenil como la de Los juegos del hambre, sobre cuyos hombros recae la responsabilidad de ayudar a la humanidad, aunque se sienta pequeña y sin aptitudes, y tenga miedo y se sienta culpable de lo ocurrido a sus seres más queridos, siempre acechados por la muerte. Los adultos no están a la altura, y los amigos pueden traicionar o no, redimirse o no, el juego de la libertad y de hacer lo correcto, la vida misma, vaya. La trama se desarrollla con buen ritmo, Robert Schwentke entrega sin duda su mejor film desde Plan de vuelo: Desaparecida. Quizá sea algo repetitivo volver a someter a Tris a pruebas relativas a Verdad, Erudición, Cordialidad, Osadía y Abnegación, pero lo cierto es que son momentos poderosos, visualmente por la imaginería de unos efectos digitales bien usados, dinámicamente por el ritmo con que están montados, e interpretativamente, porque sirve para mostrar duelos y dilemas morales de los personajes. Shailene Woodley aguanta las comparaciones con su “prima hambrienta y juguetona” Jennifer Lawrence, y también están bien los chicos, Theo James, Ansel Elgort y Miles Teller. Mientras que las adultas Kate Winslet, y la recién llegada Naomi Watts, saben conceder a sus personajes rasgos interesantes, entre la crueldad brujeril y el frío pragmatismo.

6/10
El bosque de los sueños

2015 | The Sea of Trees

Una historia sencilla, casi una parábola, acerca de las razones por las que atraverse a vivir, cuando golpea la muerte en los seres queridos y asoma la desesperación. Interesa por el poderío narrativo de Gus Van Sant, que sabe inyectar a las imágenes una atmósfera intrigante, a lo que contribuye un actor que no deja de sorprender, Matthew McConaughey, bien respaldado por los más secundarios pero igualmente resultones Ken Watanabe y Naomi Watts. Arthur Brennan, por motivos que no se aclaran de inmediato, se ha desplazado al mar de árboles de Aokigahara, un tupido bosque en Japón con el monte Fuji al fondo, que muchos suicidas escogen como lugar donde quitarse la vida. Con un frasco de pastillas, está a punto de proceder, cuando se topa con un hombre que requiere su auxilio, Takumi Nakamura, lo que retrasa sus planes, y tal vez los impida, pues hablar con él obliga a la reflexión, a la autoconfrontación. La narración viene atravesada por los recuerdos de Arthur y su relación matrimonial con Joan, cada vez más deteriorada por los mutuos reproches, heridas emocionales e incontroladas con las que se hacen mucho daño. Con guión del desconocido Chris Sparling, el film invita a explorar sobre las relaciones humanas, las pruebas que depara la existencia, e incluso se apunta a otra vida después de la terrena.

6/10
3 generaciones

2015 | 3 Generations

Ray (Elle Fanning) es un adolescente transgénero que decide someterse a una operación de cambio de sexo de mujer a hombre. Maggie (Naomi Watts), su madre soltera, debe encontrar al padre biológico de Ray para conseguir su consentimiento legal para la operación. Dolly (Susan Sarandon), la abuela de Ray, no acepta que ahora tiene un nieto. Juntas tendrán que confrontar sus identidades y abrazar su fuerza como familia para llegar a la aceptación y el entendimiento.

Demolición

2015 | Demolition

Davis es corredor de bolsa en Wall Street, trabaja en la empresa de su suegro Phil, está casado con Julia, una bella mujer con conciencia social. Debería ser feliz. Pero la muerte de ella mientras conducía, en un accidente del que él sale ileso, le permite descubrir que tal vez él era quien realmente estaba muerto hasta ese momento, con una vida desamorada y anodina. Necesitado de expresar sus sentimientos a alguien, adopta una fórmula insólita y disparatada, de puro desahogo, convencido de que nadie le atenderá: en una carta de reclamación por el mal funcionamiento de una máquina expendedora de chocolatinas, en el hospital donde llevaron a Julia, junto a su queja descarga los sentimientos de su confuso corazón. Para su sorpresa, recibe una llamada de Karen, una mujer del departamento de atención al cliente, conmovida por sus misivas. El canadiense Jean-Marc Vallée, aunque va cambiando de guionistas y orígenes de las tramas de sus películas –Café de fiore, Dallas Buyers Club, Alma salvaje–, mantiene una línea coherente al presentar personajes que se encuentran en una encrucijada existencial, en la cual tratan de encontrar algo de sentido en sus desnortadas vidas. Todo para señalar que hay que buscar respuestas, que tal vez no se encuentren todas, pero que el simple hecho de emprender el camino para dar con ellas merece la pena. En Demolición, que tiene un guión del desconocido Bryan Sipe, el planteamiento es radical, con la metáfora bastante evidente de desmontar aparatos, tirar tabiques, romper cosas, echar abajo edificios, para tratar de entender que es lo que no funciona en ellos, o lo que esconde una fachada de confort que es pura apariencia. Bien desarrollada la narración, Vallée logra que nos creamos las sorprendentes reacciones del protagonista, muy bien encarnado por Jake Gyllenhaal, el papel le viene al pelo. Y nos intriga con la misteriosa Karen y sus llamadas, lo que convive con situaciones tipo "la vida sigue", lo que incluye el regreso al trabajo y la idea de los suegros para honrar la memoria de Julia. Todo, bastante bien ensamblado, sirve para hablar del desconcierto, de cómo el dolor puede nublar el juicio, hasta el punto de llevar a olvidar casi que una vez se amó. También de cómo a veces se halla un bálsamo para las situaciones difíciles por caminos completamente inesperados. Aquí el encuentro con Karen, la siempre eficaz Naomi Watts, introduce una subtrama interesante, también por la relación con el hijo adolescente: la escena sobre el uso de los tacos es modélica, aunque introducir sus dudas sobre la orientación sexual parece algo metido con calzador; en cualquier caso, la idea de usarla para señalar eso del dicho "consejos tengo, pero para mí no tengo" resulta inteligente.

6/10
Mientras seamos jóvenes

2014 | While We're Young

Josh Srebnick, documentalista cuarentón, está felizmente casado con Cornelia, hija de su mentor, un reputado realizador. Se supone que iban a ser padres, pero no parecen preocupados por el tema, pues él está más interesado en acabar un film intelectualoide en el que lleva enredado muchos años. Cuando el matrimonio formado por sus mejores amigos tiene por fin un hijo, los Srebnick les darán de lado, pues prefieren quedar todo el tiempo con Jamie y Darby, una pareja de veinteañeros a los que acaban de conocer, con los que llevan a cabo todo tipo de actividades supuestamente 'cool', como rituales 'new age' o adoptar un pollo como mascota. La presencia de Ben Stiller podría dar a entender que estamos ante otra comedia salvaje, encasillamiento que no se ha quitado ni con la excelente La vida secreta de Walter Mitty. Pero en realidad estamos ante una comedia dramática escrita y dirigida por el personalísimo realizador neoyorquino Noah Baumbach, responsable de Una historia de Brooklyn, Margot y la boda y Frances Ha, entre otras. De nuevo se trata de otro film urbanita de aire ‘indie’ que recupera algunas de las constantes autorales de su autor, como la familia, y el deseo de triunfar. Pero en esta ocasión se centra en el complejo de Peter Pan, esa resistencia a asumir la edad y tendencia a vivir despreocupadamente tan instalada en la sociedad actual. Retrata el ridículo al que se puede llegar cuando uno se viste y se comporta como los que tienen la mitad de edad, y la envidia que despiertan las nuevas generaciones, sobre todo si éstas llegan a logros que uno no ha conseguido por sí mismo sin que ningún otro haya tenido la culpa. El film en el que el protagonista se ha atascado simboliza muy bien su bloqueo vital. Se ha escogido muy bien al reparto de Mientras seamos jóvenes, pues el citado Stiller también sabe componer un personaje patético más realista, y tiene a su lado a la siempre creíble Naomi Watts, como su esposa. También brillan por su parte la espontánea Amanda Seyfried y Adam Driver, consagrado como novio de la protagonista de Girls, y villano de Star Wars: Episodio VII - El despertar de la fuerza, un chico que tiene ante sí un brillante porvenir.

6/10
St. Vincent

2014 | St. Vincent

Al menos en apariencia, el maduro Vincent dista mucho de lo que se podría considerar un santo. Cascarrabias, adicto al alcohol, habitual apostador, también mantiene encuentros regulares con Daka, una prostituta embarazada. Pero su nueva vecina, la divorciada Maggie, debe trabajar muchas horas, por lo que no tiene más remedio que reclutarle para que cuide durante unas horas de su hijo Oliver... Parece que Theodore Melfi, productor y cortometrajista, tenía muy pensado su primer largo como realizador y guionista. Con St. Vincent presagia una interesante carrera, pues se trata de una pequeña comedia, sin muchas pretensiones, pero que da que pensar sobre la falta de modelos positivos a los que seguir, en un mundo actual donde muchos niños pertenecen a familias desestructuradas, no tienen cerca a sus progenitores por las exigencias laborales, e impera el cinismo, pues no está de moda reconocer los buenos sentimientos. También refleja St. Vincent el abandono general de los valores religiosos, a través del colegio de curas católico al que acude el protagonista, donde confluyen alumnos de todas las confesiones y también ateos, pero todos ellos unidos por una enorme desorientación y desconocimiento. Demuestra además el debutante Melfi talento para la puesta en escena, componiendo secuencias a veces próximas al surrealismo, pero siempre con cierta fuerza. Esto se mezcla con su habilidad para sortear el sentimentalismo en el que podía haber derivado St. Vincent, sobre todo en las partes referentes a la esposa del protagonista, o en el tramo final. Acierto absoluto con el reparto. El selectivo Bill Murray borda uno de esos personajes peculiares que tiende siempre a escoger. El otro gran protagonista es el niño, el expresivo Jaeden Lieberther, que debutaba con St. Vincent, pero que ya ha sido reclutado por Cameron Crowe para su siguiente trabajo. En roles secundarios brillan Melissa McCarthy –en un personaje con un fuerte componente dramático distinto a los que suele interpretar– y Naomi Watts –que exhibe un impecable acento ruso en su rol de 'stripper'–. También convence el habitual secundario irlandés Chris O'Dowd (que ya trabajó con McCarthy en La boda de mi mejor amiga), como sacerdote que mantiene el optimismo a pesar de la situacion, y que sabe despertar a sus alumnos el interés por los santos.

7/10
Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

2014 | Birdman

Riggan Thomas, actor de cine que se convirtió en icono de masas años atrás al encarnar al famoso superhéroe Birdman, trata de reinventarse montando en Nueva York una obra teatral seria basada en un texto de Raymond Carver. La fecha del estreno en Broadway se aproxima, y las cosas se le complican cuando debe reemplazar a uno de los actores. A los nervios de los ensayos previos se suma una persistente voz interior que se burla de él por su patético plan. La del mexicano Alejandro González Iñárritu no es simplemente una incursión fílmica más a las bambalinas del mundo del teatro y el cine, un subgénero que ha dado títulos tan notables como Eva al desnudo o El juego de Hollywood, por citar sólo dos formidables películas. Su mirada es muy actual, y a la vez plenamente universal, a la hora de abordar el ego de los artistas y alrededores; y su ejecución, la idea de rodar en un solo plano al estilo de Alfred Hitchcock en La soga, con transiciones casi invisibles pues sería imposible hacer así una película de dos horas, resulta muy moderna y dota al relato de una enorme dosis de energía, muy adecuada a la zozobra interior de los agitados personajes. A este virtuosismo visual y coreográfico, suma el uso de una partitura musical con mucha percusión y conscientemente molesta, que intensifica la desazón de Riggan y compañía. Con un guión en que vuelven a colaborar con Iñárritu Nicolás Giacobone y Armando Bo –con ellos hizo Biutiful–, a los que se suma Alexander Dinelaris, se abordan cuestiones como el narcisismo y la petulancia de los actores, las dificultades para formar y mantener con solidez los vínculos familiares, el desgaste psicológico y la presión que supone sacar adelante una obra de teatro. Al precio personal que se paga en un proyecto de índole creativa en que uno pone el alma, que lleva a reacciones extremas y al desorden de los afectos o a la adicción a sustancias, se suma lo que rodea a su acogida, la reacción del público, a veces frívola y más hoy con el uso de las redes sociales, y la de la crítica, a veces ridículamente endiosada, otras siendo ella misma la que encarna la inesperada virtud de la ignorancia que atribuye a aquellos que juzga. La cinta que entrega el cineasta mexicano es descarnada, a veces con detalles innecesariamente zafios, pero destaca su enorme solidez, la sensación de que se atrapan los “superpoderes” de los actores, pero también la “kriptonita” que los debilita y los convierte en extremadamente vulnerables e indefensos. La metáfora de los superhéroes no es sólo un recurso para poner en solfa la saturación que de ellos sufren en la actualidad las pantallas, sino que sirve a la postre para hablar de la capacidad insospechada que tienen las obras representadas para tocar determinadas fibras inefables del espíritu humano. Y propicia un final muy hermoso. Resulta inteligente la elección de Michael Keaton para el papel protagonista –formidable su interpretación–, pues añade un subtexto a la trama ya que él mismo interpretó en el pasado a un superhéroe, el Batman de Tim Burton. Pero es que todo el reparto está escogido perfectamente, Edward Norton brilla como el actor prepotente y Naomi Watts como su novia y compañera en la obra, Emma Stone está muy bien como la hija de Riggan en proceso de desintoxicación, Zach Galifianakis es el representante perfecto; y también hacen bien su papel Amy Ryan, la ex de Riggan, y Andrea Riseborough, su actual pareja.

8/10
Sunlight Jr.

2013 | Sunlight Jr.

Movie 43

2013 | Movie 43

Dos amigos adolescentes creen estar arrasando en YouTube con su nuevo vídeo. Pero todo es la broma del hermano pequeño de uno de ellos, geniecillo de la informática. Como venganza, quieren cargarse su ordenador, pero necesitan distraerle e inventan una historia de que están buscando en internet la mítica película “Movie 43”, con contenidos archiprohibidos, y el chaval, picado, se pone a buscarla en los servidores más recónditos. Y en efecto, esto sirve de hilo conductor para ir mostrando metraje de las situaciones más desopilantes, una sucesión de sketches varios en competición para ganar en grosería y zafiedad. Película gamberra para adolescentes –y adultos– descerebrados, que tiene detrás a uno de los hermanos Farrelly, Peter, no sabemos qué pasa con Bobby, esperemos que no se hayan enfadado, a lo mejor pensó que la propuesta no era suficientemente guarra y transgresora. La idea de Movie 43, que cuenta con 12 directores no superbrillantes, entre ellos la actriz Elizabeth Bank, es provocar una mezcla de asco, repulsa y risas, lo que funciona parcialmente. Tiene gracia la ocurrencia de presentar a Hugh Jackman con una “disfuncionalidad” en el cuello que provoca unos divertidos caretos de Kate Winslet en una cita a ciegas, lo más divertido de la cinta, aunque lo bueno, si breve, dos veces bueno, divisa que olvida Peter Farrelly, responsable de ese segmento. Otros actores célebres se han sumado a la función, con mayor o menor fortuna, y se supone que parte de la gracia del film es ir reconociéndolos. El modo de “pegar” las historias o cortos en Movie 43 es ingenioso, incluida la ocurrencia homenaje a Terminator. Pero tanta caca (sí, literalmente), genitales, pechos, reglas y compresas, y hasta incesto, a ver quién es más salvaje, acaba agotando; incluso otras ideas paródicas sobre Apple, enanos y superhéroes no evitan la tentación escatológica y procaz. El film es mejor que otras propuestas de los hermanos Farrelly, últimamente cuesta abajo, pero es que no han hecho nada mejor que Algo pasa con Mary, allá por 1998, y cuyos barros han traído un auténtico lodazal de películas perfectamente prescindibles.

3/10
Diana

2013 | Diana

La princesa Diana de Gales atraviesa una época difícil por la separación de su marido Carlos, que le ha sido infiel. Sola y deprimida, se siente atrapada en una especie de torre de marfil, donde con dificultad ve a sus hijos, una vez cada cinco semanas, a la vez que debe cumplir con los deberes ligados a su pertenencia a la casa real. En la visita a un hospital conoce al cirujano pakistaní Hasnat Khan, del que se enamorará perdidamente. ¿Pero puede vivir lady Di una relación normal, siendo el continuo foco de atención de los medios, y de modo muy especial de los papparazzi? La mayoría del público conoce la relación de Diana de Gales con Dodi Fayed, que murió con ella en un trágico accidente de automóvil en París el 31 de agosto de 1997. Menos información hay sobre su romance con Hasnat Khan, pues ninguno de los dos ha hablado nunca de ello en público, de modo que el guión del autor teatral Stephen Jeffreys, que se basa sobre todo en un libro de Kate Snell, debe esforzarse en imaginar cómo pudo ser esa relación que algunos de los amigos de Diana describieron como “el amor de su vida” y por qué no prosperó. Resulta una jugada inteligente que el director del film no sea un británico, sino el alemán Oliver Hirschbiegel, que ya abordó un personaje real de pelaje muy diferente, Adolf Hitler, en la impresionante El hundimiento. De este modo puede tratar esta historia con cierto desapasionamiento, y de hecho se orilla mucho la responsabilidad del adúltero príncipe Carlos en la desgraciada vida de Diana, para poner el acento en el modo en que ella encara su nueva situación en triste soledad, y las dificultades para poder llevar una vida normal por la atención mediática que despierta. La historia de amor entre Diana y Hasnat está descrita con delicadeza y sensibilidad, sin grandes aspavientos, lo que vemos resulta creíble: el enamoramiento y las pocas perspectivas que ofrece la relación, el estrés de estar permanentemente bajo los focos y los complejos por la posibilidad de pasar de “gran cirujano” a “protegido de la princesa”. Naomi Watts hace un trabajo muy convincente, y Naveen Andrews le sigue el paso sin complejos. Hay aspectos en que el film cojea: la poca presencia de los hijos de ella, que deben ser mencionados con frecuencia para no quitarles importancia; la desdibujada relación con Fayed, que parece casi una excusa para provocar celos en Hasnat; el pasar de puntillas sobre cuál debe ser el papel público de Diana en su situación de divorciada, más allá de su ir por libre en su implicación en causas humanitarias como la prohibición de la fabricación de minas antipersona. Pero en general puede decirse que es una cinta sobria y bien narrada, que arriesga en sus deseos de poner el acento en la normalidad y en no caer en el amarillismo, una senda que resultaba fácil tomar, y que quizá habría atraido público por aquello del morbo.

5/10
Dos madres perfectas

2013 | Two Mothers

Adaptación de la primera de las novelas cortas que componen "Las abuelas", el texto de la premio Nobel ya fallecida Doris Lessing, que se distingue por no haber tenido demasiada suerte hasta el momento con las traslaciones de sus obras a la pantalla. Dirige Dos madres perfectas la francesa Anne Fontaine, autora de varios filmes con ideas interesantes pero que no acaban de funcionar, como Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel o Nathalie X. Dos madres perfectas tiene como personajes centrales a Lil y Roz, amigas desde la infancia con sendos hijos de la misma edad. Mientras que la primera de ellas es viuda, la otra está casada con un profesor universitario al que ofrecen un buen puesto en la lejana Sidney. Cuando éste último se ausenta, ambas mujeres inician al mismo tiempo una relación, cada una con el hijo de la otra. Repite la temática habitual en la filmografía de la directora, las mujeres que desafían a la sociedad. Ésta se esfuerza con rodar con relativa elegancia una historia sórdida que plantea una doble relación semincestuosa. Además, logra que su folletinesco punto de partida no resulte tan ridículo como podía haber sido. Pero por lo demás, todo resulta fallido en Dos madres perfectas. Aunque cuenta como protagonistas con dos actrices de excepción, Naomi Watts y Robin Wright, ninguna de ellas logra que su personaje resulte mínimamente creíble, por culpa sobre todo de un guión plúmbeo, que además, dicho sea de paso, cuenta con unos diálogos demasiado explicativos, que resultan pedantes en diversas ocasiones. Peor es el trabajo que realizan los dos jóvenes que encarnan a sus retoños, James Frecheville y Xavier Samuel, de los que la directora explota su buena presencia ante las cámaras, pero que no parecen haber recibido indicaciones de ningún tipo, hasta el punto de que realizan una interpretación insulsa, a pesar de que el primero hizo un trabajo encomiable en Animal Kingdom. Curiosamente el que fuera su tío atracador en aquélla, Ben Mendelhson, encarna aquí a su padre, convirtiéndose en el único actor que se salva mínimamente en el film. La historia no acaba de resultar creíble, por la poca humanidad con la que se presentan las acciones de los personajes, algunas no del todo claras. No se comprende por qué Roz, de la que no se han observado problemas en su matrimonio, inicia el primero de los 'affaires', mientras que tampoco resulta del todo creíble la motivación de Lil, que hace lo propio en principio por venganza ante lo sucedido. Ambas mujeres se plantean únicamente su propio hedonismo, y si acaso que alguien desde fuera pudiera no entender su comportamiento, pero nada más. Por ejemplo, el hecho de que éste afecte a su relación con otras personas cercanas no parece importarles lo más mínimo.  

3/10
Lo imposible

2012 | The Impossible

Lo imposible se encuadra en un género, el catastrofista, que se presta mucho al convencionalismo, al tópico, al “déjà vu”. Y el mérito, enorme, de Juan Antonio Bayona y su guionista Sergio G. Sánchez, es contar con frescura y mirada de “la primera vez” algo que en otras manos habría sido simplemente normalito, una bonita historia de interés humano, pero como tantos telefilmes, si acaso con efectos especiales más elaborados... En Lo imposible se nos cuenta la historia -basada en un caso real- de los Bennett, el matrimonio, María y Henry, y sus tres hijos Lucas, Thomas y Simon, de doce, siete y cinco años de edad, de vacaciones por Navidad en Tailandia. Días placenteros en un lugar idílico, puestos literalmente patas arriba por el tsunami destructor que asoló la costa en 2004. La familia se dispersa, tenemos dudas sobre la supervivencia de unos y otros, viven experiencias personales, y con otros individuos que conocen, muy fuertes. Lo típico, pero contado con un talento narrativo excepcional. Porque la recreación de la catástrofe en Lo imposible resulta sencillamente asombrosa, el espectador vive el desastre en primera persona. Nada que envidiar a lo que hizo Clint Eastwood en uno de los hilos narrativos de Más allá de la vida. Si acaso más espectacular, mejor. Pero dentro del despliegue de producción, asombroso, está la historia, muy bien llevada, con pulso dramático excelente y momentos emocionantes de genuino suspense, sostenidos con increíble osadía, jugando al despiste sin caer en las trampas fáciles. Sí, se confirma que lo de Bayona y Sánchez en El orfanato no fue un espejismo. Pero están además los personajes, anglosajones, rubitos, preciosos. ¿No podía ser aquello la puerta abierta a lo meloso y acaramelado, un empacho de buenos sentimientos mil veces vistos en cine? Y sin embargo, imposible no sufrir con el pequeño Tom Holland y su Lucas, obligado a madurar al estilo de Jim en El imperio del sol de Steven Spielberg. Imposible no llorar con Ewan McGregor y sus llamadas con el teléfono móvil. Imposible no pensar que las estrellas de las que habla Geraldine Chaplin conforman una hermosa metáfora sobre la vida y la muerte. Los críos más pequeños son críos, y eso es muy bueno, y se les concede el espacio justo. Y Naomi Watts, imposible no padecer con ella, o dejar de recordar que ya vimos a otra madre sufriente en las manos de Bayona y Sánchez, la que encarnó Belén Rueda en El orfanato.

7/10
J. Edgar

2012 | J. Edgar

La trayectoria en el departamento de justicia estadounidense de J. Edgar Hoover durante casi medio siglo, desde que es un joven ayudante del fiscal, pasando por su dirección del recién creado FBI, hasta su muerte en los años de la presidencia Nixon. Dustin Lance Black estructura la narración alrededor de un Hoover envejecido, que estaría dictando unas narcisistas memorias a diferentes ayudantes, recuerdos más o menos distorsionados que facilitan los diferentes flash-backs. Clint Eastwood es un grandísimo director, y logra dar empaque y consistencia con su clasicismo a la vida de un personaje muy complejo, con muchos puntos oscuros, y rasgos que invitan a la especulación. Cuenta con la ayuda de un Leonardo DiCaprio memorable, que sabe dotar de muchos matices al solitario Hoover, y un gran trabajo de Naomi Watts como su secretaria; el maquillaje de ambos personajes envejecidos, sobre todo el primero, es asombroso. El director del FBI estuvo envuelto en tantas investigaciones, que resultaba difícil escoger sobre cuáles construir la historia. El libreto de Black tiene el mérito de optar por algunas que abran la perspectiva al espectador, como los atentados reales llevados a cabo por comunistas y anarquistas en la segunda década del siglo XX –la obsesión con el peligro comunista en EE.UU., tan caricaturizada, tiene una base–, el secuestro del hijo de Lindbergh –que sirve para subrayar el afán de protagonismo de Hoover, pero también su lucha por definir los crímenes federales y la introducción de métodos científicos para investigar–, y los informes secretos y delicados sobre personalidades –que arrojan luz sobre el vértigo del poder y el deseo de control–. Siendo Black también el guionista de Mi nombre es Harvey Milk, parecía inevitable abordar la cuestión no aclarada de la supuesta homosexualidad de Hoover, quien nunca se casó. El enfoque adoptado no acaba de funcionar, recurre a manidos clichés: la madre que reprime, la consideración de buscarse una esposa como pieza decorativa, o la ceguera y crueldad para no aceptar sin complejos el amor de Clyde Tolson, su fiel colaborador y amigo.

6/10
Detrás de las paredes

2011 | Dream House

Octavo trabajo del realizador irlandés Jim Sheridan, que desde Get Rich or Die Tryin', de 2005, seguida de la versión americana de Brothers (Hermanos), se empeña en sacar adelante producciones de Hollywood, con guiones ajenos, que no tienen la repercusión de sus anteriores filmes, de producción irlandesa, escritos por él (Mi pie izquierdo, En el nombre del padre, En América). Vuelve a ponerse al servicio de la gran industria estadounidense con Detrás de las paredes, un thriller con libreto de David Loucka (Obsesionada), y que supone la primera incursión del cineasta en el thriller, muy cerca del cine de terror. Will Atenton deja su trabajo en Nueva York para irse a vivir con Libby, su mujer, y sus dos pequeñas a la casa idílica que ha comprado en una pequeña localidad de Nueva Inglaterra. Allí Atenton busca tranquilidad para escribir un libro que se convierta en un gran éxito. Todo va bien hasta que se entera de que en la casa que ha adquirido murieron brutalmente asesinadas una mujer y sus dos hijas. El marido sobrevivió, aunque se volvió loco, y pese a que nunca se demostró su culpabilidad, los vecinos creen que fue el asesino. Pronto, ocurren sucesos más o menos inexplicables, como la sorpresa que se lleva la vecina, Ann Paterson, divorciada y madre de una niña, cuando Will se presenta, y el descubrimiento de un tipo que vigila la casa en la oscuridad de la noche... Antes del estreno del film, se hizo público el hecho de que Sheridan, insatisfecho con el montaje final, impuesto por los productores, recurrió al Sindicato de Directores para que retiraran su nombre de los títulos de crédito. No se pudo atender su petición, porque la cursó tarde. Es difícil atisbar qué pretendía contar el normalmente más profundo Sheridan con esta intrascendente cinta, aunque se aprecian elementos comunes a sus películas más interesantes, como la importancia de la figura paterna, o el hecho de que los protagonistas tengan dos hijas pequeñas, como en el caso de En América. Tal y como ha quedado la cinta resulta bastante ligera y convencional. A pesar de todo funciona, por el altísimo nivel de los actores, sobre todo Daniel Craig, que no es sólo el 'musculitos' James Bond, sino que da el tipo como padre atormentado y desconcertado. Le secundan dos brillantes actrices, Naomi Watts y Rachel Weisz, y secundarios de primera (hasta las niñas son resultonas). Además, el veterano Sheridan sabe crear tensión, aprovecha los giros del guión, y en suma entrega un thriller típico, que si fuera de cualquier realizador academicista de Hollywood no decepcionaría.

5/10
Caza a la espía

2010 | Fair Game

Una historia basada en hechos reales, que provocaron un buen revuelo en la opinión pública mundial, y más específicamente entre la estadounidense. La agente de la CIA Valerie Plame quedó literalmente “quemada”, al filtrar a la prensa un alto cargo de la administración Bush su actividad encubierta. La idea era anular al esposo de Plame, que había publicado un artículo cuestionando las razones que esgrimía la Casa Blanca para invadir Irak. Resulta curioso constatar que si Paul Greengrass pasó de filmes basados en hechos reales como Domingo sangriento a la saga de espías ficticios Bourne, Doug Liman ha seguido el proceso contrario, de El caso Bourne ha dado el salto a una historia real, Caza a la espía, que maneja con la misma trepidante emoción que supo conceder al film mentado. Su uso de la cámara en mano es efectivo, pues subraya los modos torcidos de proceder de unos y otros, o la duda de cómo acabarán discurriendo las cosas. El cineasta sabe conjugar la trama política –las famosas armas de destrucción masiva en Irak, los modos de operar la CIA y la Casa Blanca– con el drama personal que afecta a mujer y marido. Estos están interpretados con enorme talento por Naomi Watts y Sean Penn, pues saben hacer que casen los momentos de gran entereza y control de la situación, con aquellos en que se ven superados por los acontecimientos. El amor a la familia y al propio país, y la verdad como guía en el propio actuar, son los grandes temas propuestos, donde a veces se producen conflictos de intereses.

7/10
Conocerás al hombre de tus sueños

2010 | You Will Meet a Tall Dark Stranger

La vida es ruido y furia, y en último término no significa nada. Woody Allen encierra su película en esta cita shakespeareana leída en clave nihilista, para mostrar la patética existencia de una serie de personajes, perpetuamente insatisfechos, y cuyos anhelos, cuando se cumplen, conducen a la frustración, por lo efímero de los mismos. Ellos son Alfie y Helena, un matrimonio maduro que se acaba de divorciar. Él se niega a aceptar su ancianidad, y acabará uniendo su vida a una supuesta actriz, que ejercía la prostitución para redondear su sueldo. Ella, angustiada, acude a una farsante adivina, Cristal, que le dice lo que quiere oír. Están además Sally, la hija única de Alfie y Helena, que trabaja en una galería de arte, cuyo matrimonio con Roy, médico trocado en escritor no marcha bien. Ambos alimentan fantasías de otras posibles relaciones, ella con su jefe, él con la musicóloga vecina de enfrente. En la segunda producción de Mediapro de una película de Woody Allen, el cineasta neoyorquino acierta en no ambientar su historia en España –error de bulto en Vicky Cristina Barcelona, pues Allen no ha captado la idiosincrasia hispana–, de modo que vuelve a Londres. Y algo de coincidencia hay con su otra película londinense Match Point, su descorazonadora y cínica visión de los avatares humanos, donde sólo cuenta el azar, y donde la capacidad para contruir la felicidad resulta muy escasa. Sin apenas espacio para el humor, Allen se permite una pirueta con tirabuzón, por así decir, la ironía de que la adivina estaría acertando en sus predicciones, para luego lanzar la carga de profundidad de que ni en broma va a permitir tal salida a la resolución de su trama. Woody Allen cuenta con un reparto magnífico, todos están perfectos en sus respectivos roles. Es cierto que sigue dando vueltas a sus temas de siempre, pero caramba, lo hace con un increíble talento. La escena de la ventana de Josh Brolin, que sugiere que vuelve a estar como al principio de la película, es de una asombrosa inteligencia. De nuevo tenemos tipos humanos tremendamente egoístas, que buscan únicamente su personal felicidad, llama la atención en tal sentido la total ausencia de acciones desinteresadas en ninguno de los personajes.

7/10
The International (Dinero en la sombra)

2009 | The International

Una investigación llevada a cabo por el agente de la Interpol Louis Salinger y la ayudante del fiscal del distrito en Manhattan Eleanor Whitman está a punto destapar un escándalo mayúsculo de venta de armas en países del tercer mundo a través de un banco tapadera con sede en Luxemburgo. Pero la persona que servía de contacto con el banco es asesinada con una limpieza escalofriante, y a partir de ese momento se ponen en marcha resortes muy poderosos para no dejar resquicios que permitan denunciar el caso. Lo que supone el empleo de asesinos profesionales, que ponen en su punto de mira a personas muy importantes, como Calvini, uno de los políticos favoritos para ocupar el puesto de primer ministro en Italia. Apasionante intriga política escrita por el primerizo Eric Singer, y dirigida por el alemán Tom Tykwer, que tan buen sabor de boca dejó en los cinéfilos hace ya más de diez años con la dinámica Corre, Lola, corre. Con un esquema de enfrentamiento sin equilibrio de fuerzas, a lo David contra Goliat, el cineasta filma con buen pulso, y sabe crear la perfecta atmósfera de conspiración que exige la trama –es modélico el pasaje en Milán en torno a un francotirador–, donde en todo momento tiene uno la sensación de que puede surgir un personaje de la sombra, dispuesto a enmarañar aún más la historia. Además incluye formidables escenas de acción, bien rodadas, como la que acontece en el museo Gugghenheim neoyorquino, verdaderamente espectacular. La película denuncia a un sistema financiero y político internacional capaz de permitir, aunque sea por omisión, los más increíbles y corruptos negocios, a costa de la tragedia de personas y aun naciones enteras. En tal sentido estamos ante una narración pesimista, donde no cabe confiar en la justicia, sólo en las personas concretas; y aquellos que procuran hacer lo correcto se ven obligados a vender, en parte, su alma al diablo. El film combina actores estrella o de solvencia probada –los siempre resultones Clive Owen y Naomi Watts, el brillante veterano Armin Mueller-Stahl– con otros menos conocidos pero perfectamente escogidos, como Ulrich Thomsen o Brían F. O'Byrne, dos de los villanos de la función.

7/10
Madres & hijas

2009 | Mother and Child

La película arranca con una joven de catorce años que se queda embarazada y entrega a su bebé, Elizabeth, en adopción. Treinta y siete años después, nunca ha conocido a sus padres biológicos, y una serie de avatares le desligaron de los adoptivos, por lo que se ha convertido en una persona egoísta, que va a lo suyo, abogada de prestigio, y 'devorahombres' que se hizo una ligadura de trompas renunciando así a la maternidad. Por otro lado una mujer mayor, Karen, enfermera, cuida a su madre, enferma de cáncer; está amargada, y parece envidiar la relación que tiene la muchacha que ayuda en casa con su hija; además está un matrimonio negro, con deseos de adoptar, y que deben entrevistarse con una jovencita negra soltera, que vive con su madre, dispuesta a dar su bebé en adopción, aunque antes ha de dar su aprobación a los potenciales padres. El colombiano Rodrigo García se ha aficionado a las historias corales -Cosas que diría con sólo mirarla, Nueve vidas- donde hay entre los personajes, predominantemente femeninos, ciertos nexos de unión, que se van descubriendo a medida que transcurre el metraje. Aquí liga las historias a través del centro de adopción regentado con enorme caridad por unas religiosas católicas, y las subtramas, muy humanas a pesar de ciertos aspectos miserables, tienen que ver con la maternidad, relaciones de madre e hija: generosidad, perdón, saber pasar página, y por supuesto amor, son los mimbres necesarios para alcanzar en tales tesituras la felicidad, superando así mil adversidades y debilidades que nunca faltan. Se le puede reprochar alguna 'trampa', un azar demasiado caprichoso para atar cabos sueltos del guión, pero el conjunto es poderoso, sirve para ver lo mejor y lo peor del ser humano, con una propuesta nítida por lo primero, una mirada esperanzada. Como suele, García cuenta con un espléndido reparto, donde mandan las mujeres -Naomi Watts, Annette Bening, Kerry Washington hacen grandes trabajos-, pero donde también hay tajo para sus compañeros masculinos, especialmente Samuel L. Jackson y Jimmy Smits, éste estupendo aguantando el carácter imposible del personaje de Benning.

6/10
Funny Games

2007 | Funny Games U.S.

El alemán Michael Haneke dirigió en 1997 su obra más conocida, Funny Games, transgresor, provocador y sórdido thriller. Diez años después, se hace cargo del remake estadounidense, una reproducción clónica del original, con otros actores, tan excelentes como ya eran los originales, pero más conocidos a nivel internacional. Repite el arranque, que resume muy bien lo que quiere contar Haneke. Ann y George –un matrimonio burgués– se dirigen en coche con su hijo Georgie hacia su lujosa residencia veraniega, mientras juegan a colocar CDs de opera en el reproductor e intentan adivinar quién es el autor de cada pieza. La música armónica relaja y prácticamente hipnotiza al espectador, hasta que Haneke cambia de banda sonora y sustituye la ópera por un durísimo tema de rock muy poco armónico que produce el efecto de un elefante en una tienda de piezas de porcelana. Adelanta lo que va a ser el argumento: la plácida vida de una familia feliz se ve arrastrada al caos tras la irrupción brusca en su casa de dos jóvenes psicópatas que les retienen contra su voluntad, les someten a vejaciones y les avisan de que les van a asesinar. El aspecto más polémico de aquella obra sobre el sinsentido de la violencia era que sus jóvenes asesinos hacían daño sin ninguna motivación aparente, por pura diversión. Se incluyen guiños a La naranja mecánica, cinta con la que está muy estrechamente relacionada. Haneke va un paso más allá de lo que ofrecía Kubrick, pues sus asesinos parecen gozar de absoluta impunidad. Llama la atención que Haneke repita algunos juegos de cine vanguardista más usuales en el cine europeo que en el americano –como el personaje que habla a la cámara o aquel ‘rewind’ que dio mucho de que hablar–. Estos elementos desconcertarán al público que busque un thriller más convencional y a veces se hacen un poco cargantes. Por lo demás, y a pesar de sencillas variaciones, Haneke repite prácticamente los mismos planos –hasta los personajes se llaman igual–, por lo que gustará más a los espectadores que desconozcan la anterior versión. Naomi Watts y Tim Roth realizan interpretaciones tan realistas que parecen estar pasándolo bastante mal, mientras que Michael Pitt da vida a un psicópata que transmite una demencia infernal.

5/10
Promesas del Este

2007 | Eastern Promises

Una constante del cine del canadiense David Cronenberg es la violencia morbosa, que busca conscientemente herir al espectador. Esta película de mafiosos rusos en Londres reincide en la cuestión, con dos cuellos rebanados y una terrible pelea de Viggo Mortensen desnudo en unos baños públicos. El film cuenta cómo una adolescente embarazada, Tatiana, llega sangrando al hospital donde Anna, de origen ruso, trabaja como comadrona. Allí se salva al bebé, una niña, pero la madre muere. Eso sí, deja un diario que revela su triste historia como prostituta. Una sórdida violación llevada a cabo por el jefe de una de las mafias rusas, y el trabajo de “conductor” de Nikolai, un tipo ambiguo que parece querer prosperar en la mafia, son algunos de los hilos que configuran la trama firmada por Steven Knight, un cuadro sobre las ilusiones truncadas, la trata de blancas jovencitas y la violencia salvaje del crimen organizado. Sólo la inocencia de la recién nacida puede traer algo de luz a cuadro tan oscuro, tenebroso, sórdido... Pero de ahí a producirse una deseable redención hay mucho camino que recorrer, lo que Cronenberg no hace. Hay un gran reparto de nombres conocidos, Viggo Mortensen, Naomi Watts, Armin Mueller-Stahl, Vincent Cassel, y una buena factura visual. Pero no es una película genial. Interesan algunos elementos, como esa especie de triángulo mafioso que conforman el jefe de la familia (Mueller-Stahl), su hijo (Cassel) y el “conductor” (Mortensen), que puede retrotraer a la saga de El padrino –el hijo que decepciona, el “hijo” (no lo es en realidad), que sí responde a las expectativas, pero que no es exactamente lo que parece ser, no pertenece del todo a ese mundo mafioso–, o a títulos como Camino a la perdición, ya de hecho Una historia de violencia bebía de cierta influencia de cómic. El diario es una buena excusa argumental para plantear los conflictos, y Naomi Watts, con el ambiente de su casa familiar, pone la nota humana por su preocupación por el bebé, con una interpretación muy matizada.

6/10
El velo pintado

2006 | The Painted Veil

Inglaterra, hacia 1920. Kitti (Naomi Watts) es una mujer insatisfecha, presionada por un círculo familiar asfixiante para que se case pronto. El flechazo casi instantáneo que sufre el Dr. Walter Fane (Edward Norton) cuando la conoce en una fiesta, le empuja a pedirla en matrimonio. Los caracteres de ambos no pueden ser más distintos: ella es una niña mimada, nunca ha salido de su entorno, le gustan el baile y las reuniones sociales; él es un científico, bacteriólogo para más señas, concienzudo en su trabajo; es hombre tranquilo y de pocas palabras, se diría que la mayoría de las cosas que a otros importan a él le resbalan. Pese a tales diferencias, la boda se celebra, por el enamoramiento de él y los deseos de escapar de los lazos familiares de ella. Trasladados a China por la prefesión de Walter, la relación empieza a deteriorarse rápidamente, hasta el punto de que ella inicia una relación adúltera con Charlie Townsend, un hombre también casado y sin demasiados escrúpulos. Descubierta la infidelidad, Walter fuerza el traslado con ella a una zona recóndita del país, donde se ha desatado una mortal epidemia de cólera.La rica trama urdida por W. Somerset Maugham es perfectamente atrapada por el inteligente guión de Ron Nyswaner, que arranca con el matrimonio distante en medio de una jungla donde amenaza lluvia, con unos flash-backs que se deslizan con pasmosa naturalidad, para explicar cómo se ha llegado a tan insólita situación. Norton y Watts, que son además productores del film, se han sumergido a fondo en sus personajes, de modo que se entMarieiende perfectamente la desdicha de ese matrimonio que no se construyó sobre bases sólidas, lo que ha hecho que las distancias entre marido y mujer, lejos de acortarse, se agiganten. Pero surgirá la posibilidad de redención en ese lugar dejado –aparentemente– de la mano de Dios, donde Walter se refugia en su trabajo, y ella, sin nada que hacer durante todo el día, saldrá de su cascarón, viéndose afectada por el dolor que le toca palpar a su alrededor. De modo especial toca su alma el trabajo de unas monjas francesas, que realizan abnegadamente su trabajo de cuidar enfermos y atender un orfanato. No diremos que el film –ni Maugham– capta con todas sus luces el motor que para un católico supone, en la vida ordinaria, su fe; pero se acerca bastante, sobre todo en ese diálogo entre Kitti y la madre superiora donde ésta recuerda que “cuando el amor está unido al deber, eso es una gracia”. Y apuntar a que es posible reparar las grietas de un matrimonio infeliz, cuando hay esfuerzo por ambas partes, no es baladí en los tiempos que corren. John Curran (Ya no somos dos) demuestra una habilidad especial para encajar las distintas piezas del puzzle de su película. Sabe construir el drama intimista, transmite bien las angustias de la pareja protagonista. Pero además, el telón de fondo colonial y exótico es rico en contenido, nos habla de otra cultura y de los cambios sociales que están a punto de acontecer. La escena de ópera china, las trifulcas callejeras, las obras de saneamiento del agua, todo tiene un sentido en la narración, no se insertan por mero capricho, el deseo injustificado de empaque. Una preciosa fotografía, una banda sonora bella y que no se sobrepone a las imágenes, una gran recreación de época… He aquí una película de las que los estudios hacían antaño, con personajes secundarios mimados, como ese funcionario británico encarnado por Toby Jones. Sólo que en esta ocasión no hay un estudio detrás, sino el empeño de una serie de personas –entre ellas, los protagonistas– y compañías, por sacarla adelante.

8/10
Tránsito

2005 | Stay

Sam Foster, un prestigioso psiquiatra, intenta convencer a uno de sus pacientes, Henry Lethem, de que no se suicide. Éste se encuentra completamente desesperado, porque sufre terroríficas alucinaciones. Pero Sam también empieza a ver cosas extrañas, lo que enturbia su relación con Lila, su novia, una antigua paciente. Marc Forster, responsable de Monster's Ball y Descubriendo Nunca Jamás, se adentra en el territorio del thriller psicológico. Aunque el cineasta filma con un impactante estilo visual, y cuenta con un reparto de "agárrate y no te menees", el film no tuvo el éxito esperado en su estreno en cines, quizá por el esfuerzo intelectual que exige.

4/10
The Ring 2

2005 | The Ring Two

Seis meses después de los terribles acontecimientos que vivió en Seatle, la periodista Rachel Keller se muda con su hijo Aidan a Astoria, una pequeña localidad costera de Oregón. Allí consigue trabajo en un periódico local. Todo va bien hasta que llega al pueblo una copia del vídeo que provocaba la muerte de todo aquel que lo visionaba. Tras la muerte de un chico en la zona, Rachel descubrirá que la fantasmagórica Samara ha vuelto y que acosa al pequeño Aidan. The Ring puso de moda el cine de terror oriental y supuso un fenómeno sin precedentes (hasta el punto de que varias películas actuales de terror se anuncian prometiendo que cuentan con el guionista o el primo del maquillador de The Ring). En una curiosa jugada, los productores estadounidenses han fichado a Hideo Nakata, responsable del original japonés de The Ring, para dirigir la secuela del remake que dirigió Gore Verbinski. Pues bien, Nakata reafirma que es un director prodigioso a la hora de crear suspense y asustar al respetable. Atención a la secuencia del pozo o a la aparición de los ciervos. Esto compensa que el guión incluya trampas predecibles, que tenga más agujeros que un queso de gruyere, y que incluya elementos de Dark Water, otra película de Nakata. Por lo general sin grandes pretensiones filosóficas, salvo porque contiene algunos apuntes sobre las relaciones maternofiliales.

4/10
Ellie Parker

2005 | Ellie Parker

Ellie Parker es una aspirante a actriz que está probando suerte en Hollywood. Recorre cada casting que puede con la esperanza de que le llegue su oportunidad de oro. Cada día es un torbellino de fiestas, emociones y sorpresas, pero va pasando el tiempo y nadie la llama para trabajar, lo que mina la fe en su talento. Una llamada de su agente Dennis podría cambiar las cosas. El film desprende un alocado aire "casual", pues está rodado en vídeo digital, cámara en mano y con escasos medios. Su visión del "show business" es algo desencantada y reiterativa, aunque tiene viveza, sobre todo con la actriz principal haciendo pruebas de papeles diversos (una mujer que se encara con Dios, una prostituta drogadicta...), obligada a cambiar de registro en un mundo de apariencias, lo que, se sugiere con sus sesiones de psicoterapia, le afecta psicológicamente. Se señala -eso sí, sin grandes honduras- la dificultad de llevar una vida sentimental o familiar con visos de durabilidad. La idea de la película parte de un corto que dirigió Scoot Coffey en 2001 con los mismos actores. El actor y director conoció a Naomi Watts durante el rodaje de Tank Girl en 1995. También trabajaría con ella en Mulholland Drive, donde la actriz empezó a hacerse conocida en Hollywood. En los último años, la guapa actriz se ha ido haciendo un hueco en el cine, con títulos como The Ring (La señal), Le divorce, 21 gramos o King Kong (2005).

5/10
King Kong

2005 | King Kong

Tras acometer de modo maestro la difícil adaptación de El Señor de los Anillos, el neozelandés Peter Jackson cumple un viejo sueño de infancia: contar la historia de King Kong que, en su versión de 1933 de Merian C. Cooper, alimentó sus deseos de hacer cine cuando contaba nueve años. El resultado es una notable película, ambiciosa al tratar de ampliar el alcance del original. Para ello, en el guión de Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, se cuidan con esmero los tramos neoyorquinos que enmarcan la narración, que sirven primero para describir los duros años de la Depresión, y luego para construir el magnífico clímax en el Empire State Building. Entre medias tenemos el viaje en barco que conduce a un equipo de cine a una isla misteriosa, y sus andanzas entre prehistóricas criaturas y terroríficos indígenas. Hay un deseo consciente de Jackson por hacer una gran película, donde no estén reñidos espectacularidad e intimismo: la sombra de Titanic de James Cameron es alargada. Una perfecta recreación de Times Square y los parajes selváticos, no impiden cuidar los personajes, incluidos los secundarios. Envalentonado por la duración de sus filmes tolkienianos, el director vuelve a apostar por el largo metraje. Hay en esto cierto error de cálculo, pues la sencilla trama de aventuras a la vieja usanza, por muy enriquecida que esté, no da para tanto; el film habría ganado con más concisión, sobre todo en la parte ‘jurásica’. No obstante, hay tanta pasión en la realización, que el resultado deslumbra. Naomi Watts compone bien su actriz de vodevil, y la escena ejercitando sus habilidades escénicas ante King Kong, plasma bien la relación entre ‘la bella’ y ‘la bestia’. Adrien Brody saca adelante su galán autor de teatro, obligado a escribir libretos para el cine, valiente a su pesar. Y Jack Black nos hace cómplices de su egoísta entusiasmo, cruce de un Orson Welles juvenil y el John Hammond de Parque Jurásico. El gigantesco gorila rezuma expresividad, labor encomiable del equipo de efectos especiales y del actor Andy Serkis, referencia perfecta para los casi humanos gestos del gorila.

6/10
Extrañas coincidencias

2004 | I Heart Huckabees

Albert, joven obsesionado con la ecología que intenta salvar una zona verde que va a ser edificada, acude a una pareja de ‘detectives existenciales’, para que solucionen el caos existencial en el que vive. Poco después, conoce a Tom, un bombero obsesionado por la utilización del petróleo. David O. Russell dirigió la interesante Tres reyes, en cuyo reparto figuraba el actor y director Spike Jonze. El nuevo trabajo de Russell supone un cambio absoluto de registro y parece imitar en cierta forma el tono surrealista de Jonze en películas como Adaptation. El ladrón de orquídeas, pero con secuencias más absurdas y humorísticas. Aunque cuesta encontrarle sentido al film, este tono absurdo sirve para realizar una crítica del mundo moderno, de la que se deduce que algunas de las cosas que hacemos son absurdas, y que el nihilismo que impregna la sociedad no lleva a ninguna parte. En un reparto repleto de estrellas destacan Dustin Hoffman y Lily Tomlin como excéntricos detectives y Naomi Watts, una modelo que prefiere ir vestida de pobre.

4/10
El asesinato de Richard Nixon

2004 | The Assassination of Richard Nixon

Historia de perdedores, que supone el debut en la dirección de Niels Mueller, quien firma el guión junto a Kevin Kennedy. Sigue la pista a Samuel J. Bicke (estupendo Sean Penn, como casi siempre), auténtico sufridor nato, un personaje que en su ‘no-realización’ del sueño americano tiene mucho en común con el Willy Loman creado por Arthur Miller en Muerte de un viajante. Samuel tiene un trabajo de vendedor, continua causa de frustración, porque sus jefes le incitan a engañar a potenciales clientes. A ello se suma la dolorosa separación de su mujer Marie y dos hijos, una situación a la que no quiere resignarse, aunque ella (sobria, perfecta Naomi Watts) no ve futuro a la reanudación de la vida en común. Pero Samuel construye castillos en aire, sueña con la utopía de un posible negocio con su buen amigo Bonny, un mecánico negro (Don Cheadle, muy contenido). A medida que surgen los obstáculos, ese ‘enemigo invisible’ se personifica, para él, en los rasgos del presidente Richard Nixon, omnipresente en la televisión. El film, inspirado lejanamente en hechos reales, es profundamente pesimista. Viene a decir que el sistema está podrido, situación ante la cual caben pocas opciones: aprovecharse de él –es lo que hacen los políticos, o los jefes de Samuel–, aceptar que las cosas son como son –Marie, que trabaja de camarera, hace como que no se da cuenta de que los clientes la manosean; Bonny encaja las quejas injustas– o bien sumarse al movimiento antisistema, hacer ‘algo’, aunque ese ‘algo’ pueda causar muerte y destrucción, volviéndose contra uno mismo. Un ‘cul-de-sac’, donde la ‘tercera vía’ raya con la locura, el desquiciamiento total de un buen hombre, un pobre diablo. Para Mueller, ninguna de las opciones es digna. Pero cabe preguntarse si realmente cubre el espectro completo de las posibles respuestas.

7/10
Ya no somos dos

2004 | We Don’t Live Here Anymore

Dos matrimonios con niños, buenos amigos. Por un lado están Jack y Terry, por otro Hank y Edith. El caso es que sus vidas cotidianas les aburren soberanamente, hasta el punto de que Jack y Edith viven una relación adúltera, sin lo que sepan sus respectivos esposos, que también sienten una cierta atracción. Recientemente se llevó al cine En la habitación, film basado en una novela de Andrew Dubus, especializado en trágicas historias familiares. Dos relatos cortos de este autor sirven de base para esta pesimista película, que habla de las dificultades en la fidelidad conyugal, cuando no se cultiva el amor día a día. Sobresale el cuidado reparto, cuatro actores que hacen creíbles sus desgarrados papeles.

4/10
Le divorce

2003 | Le divorce

Isabel (Kate Hudson) y Roxy (Naomi Watts) Walker son dos hermanas, norteamericanas, que se quieren un montón. Tanto que la primera viaja a Francia dispuesta a pasar una temporadita con la segunda, que está casada con un francés. Pero nada más llegar, Isabel se encuentra un desagradable pastel: el impresentable marido de Roxy la acaba de dejar; se ha enamorado, asegura el tipo, sin atender a razones de peso, como la de que su esposa está embarazada. Así las cosas, mientras Roxy se plantea el divorcio, Isabel conoce a un diplomático francés, casado y talludito, con el que vive una aventura. Adaptación de una novela de Diane Johnson, a cargo de la guionista habitual de James Ivory, Ruth Prawer Jhabvala, y del propio director. El film tiene un inconfundible aire de vodevil, un enredo donde se trata de mostrar el choque de mentalidades francesa (con su pose de cinismo y su incréible tendencia a racionalizarlo todo) y americana (ingenua y en el que todas las decisiones se toman dictadas por el sentimiento). El film tiene momentos para las lágrimas, el dolor por el divorcio, y para las risas. Quizá los mejores momentos en este último apartado corran a cargo de Stephen Fry, presentado como tasador de cuadros que tiene que valorar un cuadro de autor francés, que desde hace varias generaciones pertenece a la familia Walker. Hudson y Watts aciertan en su composición de las hermanas, mientras que Jean-Marc Barr da vida al diplomático caradura, prestándole cierto encanto que hace imposible que le odiemos.

6/10
Ned Kelly

2003 | Ned Kelly

Al parecer Ned Kelly es un célebre atracador de bancos australiano, con un aire legendario a lo Jesse James, Billy el Niño y demás iconos criminales del western. Este film adapta una novela de Robert Drewe, "Our Sunshine", que cuenta la historia de la banda de Kelly: orígenes humildes de Ned y su hermano Dan, empujados a la delincuencia por la arbitrariedad de las fuerzas policiales locales; sus atracos a diversos bancos; y su enfrentamiento, parapetados en una taberna, contra un auténtico ejército (un poco, podríamos decir, lo que no se mostraba en Dos hombres y un destino, otro film de facinerosos más o menos mitificados). Para contar este previsible western a la australiana de ‘pobres’ bandidos, se ha contado con un equipo procedente en su mayoría de ese país. Desde el director, Gregor Jordan (Two Hands, Buffalo Soldiers), hasta varios actores del reparto (Heath Ledger, Geoffrey Rush, Naomi Watts), aunque se cuela algún foráneo, como el guaperas Orlando Bloom, que es británico.

4/10
21 gramos

2003 | 21 grams

21 gramos. La diferencia entre la vida y la muerte, lo que media entre un cuerpo animado y un cadáver. Con este título el mexicano Alejandro González Iñárritu nos habla de la fragilidad de la existencia, de los hilos tenues de nuestro devenir terreno, que pensamos controlar, pero que con enorme facilidad se parten o enredan. Al igual que hiciera en su notable debut, la muy dura Amores perros, nos cuenta tres historias. Pero su peculiar estructura de puzzle, inspirada en William Faulkner, es esta vez más complicada. De modo fragmentado, y al principio desconcertante, nos presenta a tres personajes, cuyos derroteros finalmente están muy relacionados, auténtica carambola a tres bandas. El director rueda su película en inglés, con estilo realista algo desaseado, como si fuera la vida misma, sin esfuerzos por embellecer las imágenes y con brioso montaje. Jack Jordan, preso convicto, acaba de salir de la cárcel. Allí ha abrazado el cristianismo evangelista. Está convencido del “Jesús te ama”, y desea sinceramente salir adelante, junto a su familia. Pero a las dificultades para conseguir trabajo, se suma un fatal atropello. Con su vehículo se lleva por delante al marido y dos hijitas de las hasta entonces felizmente casada Cristina Peck. Termina de completar el cuadro Paul Rivers, enfermo del corazón, necesitado de un trasplante. Y el órgano se lo va a proporcionar el difunto esposo de Cristina. González Iñárritu y su coguionista Guillermo Arriaga hablan con gravedad y sentido fatalista del destino, fuerzas incontrolables que dan al traste con nuestros proyectos. Al describir las situaciones familiares, no se conforman con lugares comunes: así, se nos habla del deteriorado matrimonio de Paul, mantenido artificialmente con mentiras y medias verdades, incluido un aborto que su esposa Mary le ocultó; de las dificultades del “volver a empezar” de Jack, la falta de confianza de la esposa; y de lo que era una vida feliz en Cristina, y que se transforma en desesperación pura y dura, retorno a la adicción a las drogas y deseo de venganza. Cada fotograma transpira rabia, amargura y nihilismo. Hay pequeñas cosas que nos hacen felices, pero duran poco. No hay sentido en el dolor, si hubiera Dios no habría permitido esto, viene a pensar el pobre Jack. La catarsis que al final alcanzan los personajes es limitada.

7/10
Funerarias S.A.

2002 | Plots with a View

Boris y Betty son dos seres timidillos, que se amaban secretamente en la adolescencia, pero que nunca reconocieron su amor mutuo. Veinte años después Betty vive un matrimonio infeliz, con un vividor que le engaña sin apenas disimulos. Mientras, Boris regenta una funeraria, el negocio familiar. La muerte de la suegra de Betty, una viaja bruja, propicia el reencuentro de los dos enamorados. Y se reaviva la vieja llama. Hasta el punto de que traman un plan: simularán la muerte de Betty, con velatorio incluido, para luego huir juntos y ser felices. Pero el macabro plan no es tan sencillo. Agradable comedia británica (aunque con reparto internacional), que sigue la estela de los viejos filmes de los estudios Ealing: humor elegante y nada estruendoso, y buenos actores constituyen la eficaz fórmula del film. Destaca Brenda Blethyn, una actriz que logró despuntar gracias a su papel de sufrida madre y esposa en Secretos y mentiras, de Mike Leigh.

4/10
The Ring (La señal)

2002 | The Ring

Rachel Keller, una intrépida periodista, investiga las misteriosas circunstancias en que murieron cuatro adolescentes. Según comentan los compañeros de los chicos, la culpa la tiene una cinta de vídeo, que provoca que todos los que la ven, mueran al cabo de una semana. Cuando consigue una copia del vídeo, no puede evitar ponerla. A continuación, recibe una llamada telefónica que le avisa de que le quedan siete días de vida. Versión americana de The Ring (El círculo), una cinta de terror japonesa, basaba en una novela de Koji Suzuki, hasta entonces desconocido, pero que hoy está considerado el Stephen King nipón. El director de Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra demuestra una vez más que la clave del género de terror consiste en partir de una buena historia, y en una ambientación sugerente, en contra de la tendencia actual a los excesos sangrientos. Está protagonizada por Naomi Watts, que alcanzó cierta notoriedad encabezando el reparto de Mulholland Drive.

6/10
El forastero

2002 | The Outsider

Un pistolero llamado Johnny Gault se encuentra herido tras un tiroteo y Rebecca, que es la joven viuda que se cruza en su camino, le prestará ayuda infringiendo para ello algunas de las normas de la estricta comunidad religiosa a la que pertenece, los amish. Entretenido western dramático, rodado directamente para la televisión, con elementos de acción y trama romántica de por medio, y en donde lo mejor es sin duda la presencia de un elenco de actores muy solvente, entre los que destacan los hermanos Carradine y la rubia Naomi Watts.

5/10
Mulholland Drive

2001 | Mulholland Dr.

Con formato de thriller, David Lynch cuenta la relación entre dos mujeres, Betty y Rita, que se conocen casualmente. Una es ingenua e idealista, y aspira a ser actriz; la otra sufre amnesia, aunque se adivina un turbio pasado. Lo que parece una hermosa amistad, se convierte en caprichosa relación lésbica, mostrada con crudeza; es el punto de inflexión escogido por Lynch para dar la vuelta a la tortilla peliculera. Realidad y sueño (o ensoñaciones producto de la frustración), poco importa. Crítica a Hollywood, cualquiera sabe. Lo que el director y guionista logra, con hábil uso del sonido y la cámara, es atrapar al espectador, como en los mejores tiempos de Terciopelo azul. Le toma el pelo, con breves sketches de personajes prescindibles; pero vuelve a recuperarle cual diestro ilusionista, como en las escena del casting. Lynch entrega un impecable, inteligente ejercicio de estilo: alimenta expectativas, crea atmósferas malsanas, hace dudar sobre qué es verdad y qué es mentira… Y aprovecha la baza de dos magníficas actrices, las desconocidas Naomi Watts y Laura Harring, que soportan bien el peso de la historia. Unos amarán la película, otros la odiarán: pero a nadie dejará indiferente, porque Lynch, sin duda, sabe hacer cine.

7/10
El misterio Wyvern

2000 | The Wyvern Mystery

Adaptación de la novela del escritor de terror Sheridan Le Fanu. Ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, narra con formato de folletín las tribulaciones de una joven llamada Alice, quien, tras la muerte de su padre, es acogida en la mansión del rico terrateniente Squire Fairfield. Aunque con el tiempo la joven es pretendida por Squire, Alice está enamorada del hijo mayor, Charles. Ambos se casarán y escaparán a otra ciudad, lejos del odio de su padre y del hermano menor. Pero esquivarles no será tan fácil. Tras Mulholland Drive, la entonces desconocida Naomi Watts rodó este telefilm británico, muy al estilo del clásico terror decimonónico. Le acompaña un reparto bastante solvente.

5/10
Más fuerte que su destino

1998 | A Destiny of Her Own

El film se basa en un personaje real: Verónica Franco, una cortesana que al ver rechazadas sus pretensiones matrimoniales por su humilde condición social, despliega toda su capacidad de seducción para llegar hasta lo más alto. Entre los intérpretes, Catherine McCormack (la esposa de Mel Gibson en Braveheart) y el secundario en alza Oliver Platt.

4/10
Bailando bajo la luz del faro

1997 | Under the Lighthouse Dancing

Harry y Emma son una pareja que tiene un pequeño refugio en una isla. Es el sitio donde se sienten cómodos, tranquilos, alejados de todo, relajados. Un fin de semana deciden ir e invitan a sus amigos a que los acompañen. Harry y Emma han pensado que una vez allí se casarán. El problema es que los preparativos no van al ritmo adecuado. Una pena porque Emma tiene verdadera ilusión por casarse allí. Entonces todo el mundo se pone manos a la obra para que ella pueda tener la boda de sus sueños con Harry. Uno de los primeros títulos de Naomi Watts, cuando todavía era una desconocida.

4/10
La sombra del intruso

1996 | Persons Unknown

Un ex policía que trabaja en una empresa de seguridad mantiene un romance con una misteriosa mujer. Tras pasar una noche con ella, descubre que le ha robado información. Intenta encontrarla mientras ella, con la ayuda de varios compinches, intenta robar a uno de sus clientes, un traficante de drogas. Cuando pueda detenerles será demasiado tarde. El excelente Joe Mantegna, habitual secundario del cine norteamericano, realiza una buena interpretación protagonista en este thriller repleto de acción y suspense a partes iguales.

4/10
Los chicos del maíz IV

1996 | Children of the Corn IV: The Gathering

Tras acabar la universidad, Grace regresa a su casa para cuidar a su madre, aquejada de unas extrañas paranoias. Al llegar encuentra a todos los niños del pueblo padeciendo una grave fiebre. Pide ayuda al doctor y poco a poco descubre que los críos están liderados por un joven vestido de negro que pertenece a una extraña secta asesina. Grace tendrá que enfrentarse a todo ello a la vez que unos sangrientos crímenes sacuden la comunidad. Tercera secuela de Los chicos del maíz y quizá la menos mala de ellas. El mérito se debe a un guión con algún interés, y al protagonismo de Naomi Watts, desconocida por entonces, pero que ya demostraba su talento.

3/10
Tank Girl

1995 | Tank Girl

Es el año 2033 y estamos en un mundo sin ley, sin compasión y sin agua. Tank Girl es una chica dura que está buscando vengarse del tirano Kesslee (Malcolm McDowell) y su compañía, ya que intentaron acabar con ella. Comedia con rasgos de ciencia ficción ambientada en un futuro post apocalíptico que se asemeja en estilo al dibujado en Mad Max, salvajes de la autopista. Lori Petty (Ellas dan el golpe) encarna el papel de Tank Girl, una mujer con agallas que, manejando un tanque de guerra, buscará destruir el monopolio de agua potable del planeta.

4/10
Matinee

1993 | Matinee

Auténtico homenaje a las viejas películas de terror de la serie B. La trama narra la preparación de un estreno de una de esas películas Mant, la historia del hombre hormiga. Lawrence Woolsey un productor, con ganas de publicidad decide ejecutar una serie de efectos expeciales "extras" para sembrar el pánico y la histeria entre el público, el clima de terror que conseguirá superará todas las expectativas, pues sembrará el pánico en toda la ciudad. Divertida comedia dirigida por Joe Dante autor de las célebres: Aullidos (1981), Gremlins, Piraña.....e interpetada por el hombre que pasará a la historia del cine por haber interpretado a Pedro Picapiedra, John Goodman. El film cuenta además con unos buenos secudarios, entre los que destacan Cathy Moriarty, Simon Fenton y Omri Katz.

6/10
La primera experiencia

1991 | Flirting

Historias de amor y amistad entre un grupo de colegiales de dos internados, uno de chicos y otro de chicas. Una relación especial surge entre Danny, un muchacho tímido y reservado, y Thandiwe, una joven negra que se siente aislada por sus compañeras por el color de su piel. John Duigan (Sirenas (1994), Juegos de mujer) dirige una cinta sobre las primeras experiencias del amor de un grupo de adolescentes donde se entrometen los celos, la envidia y cierta picardía sensual, por parte de unos jovencitos con las hormonas desatadas. Lo mejor de la cinta es el elenco compuesto por unos jóvenes Nicole Kidman, Thandie Newton, Noah Taylor o Naomi Watts.

4/10

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