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Blog de Hildy

Strauss-Kahn, "Inside Job" y el instinto básico

El caso Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario internacional denunciado por agresión sexual, tiene una pinta muy fea, se mire como se

Strauss-Kahn, "Inside Job" y el instinto básico

El caso Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario internacional denunciado por agresión sexual, tiene una pinta muy fea, se mire como se mire. Se nos pide que respetemos la presunción de inocencia, y se nos habla de un posible complot o montaje de película contra el mandatario, ya muy improbable candidato socialista a la presidencia francesa. Así procuraré hacerlo, aunque raro parece que una camarera de un hotel de lujo en Nueva York se invente una historia semejante, y que la fiscalía estadounidense actúe de modo tan contundente.

Sea como fuere, al conocerse el escándalo, me vino a la cabeza el oscarizado documental de 2010 Inside Job. Una de las cosas que se contaban en ese film sobre todo lo que rodea la actual crisis económica, era la afición de muchos grandes jerifaltes de Wall Street a la prostitución de lujo. Charles Ferguson contaba con el testimonio de Kristin Davis, conocida como la “Madame” por innumerables banqueros inversores, que recurrían a los servicios de sus empleadas; Davis fue declarada culpable de promover la prostitución y pasó cuatro meses en la prisión de Riker’s Island. Allí salía a la luz cómo estos poderosos, quizá con familia y numerosas propiedades, vivían adictos a un vértigo adrenalítico que incluía el sexo salvaje.

Uno no ha nacido ayer, y todos sentimos el tirón del “instinto básico”. También me viene a la cabeza una anécdota, mi presencia en una feria tecnológica con una enorme sala repleta de pantallas de televisión y ordenadores que mostraban imágenes de la película de Paul Verhoeven. El númeroso público masculino no podía dejar de prestar atención a la ya célebre escena del cruce de piernas de Sharon Stone, ante la turbada mirada de Michael Douglas y compañía.

En fin, adonde quiero ir a parar es que estamos saturados de sexo, el ambiente es agresivo, de lo “normal” se pasa a la perversión, y luego nos extraña que puedan pasar cosas como la de un presidente de un importante organismo internacional comportándose como un energúmeno. Ya hace unos días escribí un post acerca del abuso de menores en el seno de una familia, tema de No tengas miedo, con el significativo título de “Aquellos barros trajeron estos lodos”.

Me reafirmo en lo dicho, y pongo dos ejemplos experimentados esta semana, que muestran de cómo la atracción sexual puede llevar por caminos cada vez más “originales”, por no decir otra palabra más fuerte:

1) Me entra un correo electrónico sobre un videojuego con el tema “Desnuda a las nenas de Duke Nukem y otras diversiones” donde se invita a “jugar contra las macizas de Duke en un mini juego de disparos para ver quién se queda desnudo primero, tú o ellas. Os recomendamos que juguéis a la versión sin censuras (NSFW) aunque para los más puritanos hay una versión light (SFW).”

2) En la programación del Festival de Cine de Ibiza, que se celebra a finales de mayo, entre las actividades, me informan que está programada “una fiesta en honor a los siete pecados capitales, organizada cuidadosamente para la ocasión por el personal de El Ayoun, un exquisito y exótico restaurante árabe”.

Son, claro está, temas distintos, pero entre lo último de Arnold Schwarzenegger, más el affaire DSK, más el caso Silvio Berlusconi, ya no sabe uno cuál será la próxima sorpresa escandalosa en el terreno sexual de las figuras públicas. Y estímulos para complicarse la vida no faltan.

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