Estos días ha salido en la prensa la incorporación a Bop Decameron , la nueva película de Woody Allen , de Roberto Benigni , el simpático –para
Estos días ha salido en la prensa la incorporación a Bop Decameron, la nueva película de Woody Allen, de Roberto Benigni, el simpático –para algunos, entre los que me cuento– cineasta italiano, que nos conmovió dirigiendo La vida es bella. Y me vino a la cabeza la idea de que hay directores que pasan a la historia del cine por una sola película que deslumbra, pero luego son incapaces de repetir la jugada. En efecto, Benigni después de La vida es bella acometió una adaptación del cuento de “Pinocho” que no despertó entusiasmos, mientras que El tigre y la nieve era, por así decir, una pálida traslación de La vida es bella a Irak, no tenía la misma poesía, sólo había buenas intenciones.
¿Qué decir de Benito Zambrano? Pienso que Solas es la mejor película que ha dado el cine español en los últimos 20 años, por lo menos. El problema es que tras un título de esa envergadura, cualquier cosa que hagas después corre grave riesgo de decepcionar. De modo que la tv-movie Padre coraje era esforzada, correcta, y Habana Blues, claramente, defrauda. En septiembre llegará La voz dormida, ambientada en la guerra civil española, y uno desea, de verdad, que sea una buena película, pero es que el recelo surge casi sin querer, no quiere uno hacerse muchas ilusiones.
Una opción es rodar una obra maestra y luego quitarse de en medio. Es lo que hizo Charles Laughton con La noche del cazador, fascinante e intrigante película, que la ves y ya no te suelta. El actor rodó ese film inclasificable y nunca volvió a ponerse detrás de la cámara. Está claro que evitó la posibilidad de que su trabajo posterior no fuera tan apreciado, pero en fin, no quisiera yo desanimar a los que ruedan grandes películas, hay que intentarlo de nuevo. Ése es el reto, y es muy deseable que logren acertar ‘again’.
