Es significativo que el muy estimable western del español Mateo Gil Blackthorn. Sin destino contenga esa coletilla de “sin destino”. Evidentemente se
Es significativo que el muy estimable western del español Mateo Gil Blackthorn. Sin destino contenga esa coletilla de “sin destino”. Evidentemente se trata de un guiño-reclamo que alude a Dos hombres y un destino, de la que viene a ser una especie de secuela, pero también podría interpretarse como un resumen de esa sensación que los amantes del western tenemos de que el género está prácticamente muerte, a pesar de algunas muestras que llegan de tanto en tanto. No hay destino claro para el western.
Hace unos días un buen amigo me llamaba pidiendo ayuda, pues andaba preparando un artículo sobre el renacimiento del western. Cuando me dijo el tema he de confesar que me invadió el estupor, porque no tenía la sensación de que se estuviera produciendo dicho renacimiento. Ciertamente, los hermanos Coen nos habían sorprendido gratamente con Valor de ley (True Grit), fantástico remake de Valor de ley, aunque no dejó de sorprenderme cómo se atrevían a decir que “John Wayne como personaje no nos interesa y no creo que interese ya a nadie”, algo verdaderamente insólito, pero que viene a decirnos que el western nunca volverá a ser lo que fue.
Como digo, tuve que hacer un ejercicio de memoria notable para pensar en algún western reciente o algún proyecto en marcha, y lo que hay es bastante ‘marciano’, no sé hasta qué punto estamos hablando de western. ¿Es la película de animación Rango un western? Hombre, bueno, sí, pero un poquito especial, me parece. ¿Y qué decir de la peli de Harrison Ford que llegará en septiembre, Cowboys & Aliens, que como el propio título indica, mete en el mismo saco a uno y otros? Está claro que algo de western hay en The Road (La carretera), film apocalíptico basado en la novela de Cormac McCarthy, e incluso en una serie de zombies como The Walking Dead.
Total, que siempre queda algo del espíritu del western, la frontera es un tema que perdura, incluso en este mundo globalizado. Lo curioso es que Blackthorn. Sin destino Mateo Gil reivindica las esencias más genuinas del género, más allá de las cabalgadas, las pistolas y los sombreros de cowboys: “Uno de los aspectos que más me atrae del western es que se trata de un género profundamente moral. En él, los personajes se enfrentan a la vida y sus grandes temas (la libertad, el compromiso y la lealtad, el valor, la traición, la propiedad y el dinero, la justicia, la amistad e incluso el amor) en condiciones muy puras, muy simples”, dice el director para señalar que “vuelve sobre esos temas de una manera que parece reivindicar su vigencia, la pertinencia de esa mirada moral precisamente ahora que nuestro mundo, la sociedad que hemos construido, la considera obsoleta”.
