Es un lugar común asegurar que, entre el gran público, el cine de triunfo asegurado es el cine de evasión, entretenimiento puro, acción y fantasía
Es un lugar común asegurar que, entre el gran público, el cine de triunfo asegurado es el cine de evasión, entretenimiento puro, acción y fantasía que poco tengan que ver con eso que llamamos mundo real. Y ciertamente la película más taquillera de la historia del cine se llama Avatar, y en los últimos tiempos vemos cómo arrasan en las salas la última entrega de las andanzas de Harry Potter, o las películas de superhéroes, Capitán América, Linterna Verde, Thor y compañía. No obstante, las historias basadas en hechos reales atrapan siempre la atención, y cuando a un film precede el letrerito “Inspirado en una historia verdadera” parece que se agudizan los sentidos y prestamos más atención, aquello debe ir en serio.
He mentado Avatar, pero lo cierto es que la segunda película más taquillera de la historia del cine es del mismo director, James Cameron, Titanic, y bien sabido es que parte de un hecho auténtico, el hundimiento del famoso barco. Este año se llevó el gato de los Oscar al agua El discurso del rey, basada en un verdadero problema de dicción que aquejaba a su majestad británica Jorge VI. Previamente triunfó en los premios de la Academia En tierra hostil, inspirada en las historias de los artificieros en la guerra de Irak. Filmes como Camino a la libertad, la increíble caminata de los evadidos del gulag soviético hasta la India, o Encontrarás dragones, la vida de Josemaría Escrivá en los años alrededor de la guerra civil española, han llamado la atención del público. Y es que, como se suele decir, muchas veces la realidad supera en alcance y resultados a la más calenturienta de las imaginaciones.
No hay más que echar un vistazo a los periódicos de estos días, y tenemos allí un montón de historias que podrían dar lugar a increíbles películas. Sin ánimo de ser exhaustivo, aquí van noticias y sucedidos que están pidiendo a gritos ser llevados al cine, difícilmente habrían sido imaginados a partir de la nada por los guionistas de Hollywood o no de Hollywood:
1) La eliminación de Osama Bin Laden por los comandos de elite norteamericanos, siguiendo órdenes de un presidente ganador del Nobel de la Paz, ríanse de Los mercenarios de Sylvester Stallone. De hecho, Kathryn Bigelow lo ha incorporado a una película en la que andaba metida.
2) La masacre en la pacífica Noruega, perpetrada por el zumbado de Anders Behring Breivik, con 76 víctimas, la mayoría jóvenes y adolescentes atrapados en la trampa mortal de una isla.
3) El escándalo de las escuchas telefónicas en que se ha visto implicado el magnate mediático Rupert Murdoch, incluido el intento de agresión en su comparecencia parlamentaria, repelido con agilidad por su tercera esposa de origen chino
4) La recesión económica mundial, con el imposible rescate de la deuda griega, el riesgo de suspensión de pagos en Estados Unidos, el efecto dominó en distintos países, etc, que ya ha dado pie al oscarizado documental Inside Job, y que ha traído y traerá películas como The Company Men y Margin Call.
5) La filtración de documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos a través del famoso WikiLeaks de Julian Assange, con todo tipo de revelaciones y chismorreos, y sensación de que la diplomacia y el espionaje ya no son lo que eran.
6) Si nos centramos en España, la sociedad zapateril da para mucho: desde la asombrosa historia de que cómo pudo ser presidente durante 8 años alguien tan mediocre como José Luis Rodríguez Zapatero, a los casos faisanes, los garzones justicieros, los trajes que cuestan una presidencia, los enjuagues de tribunales al servicio no de la justicia sino de intereses políticos, la SGAE, los supuestos dopajes de una conocida deportista, el movimiento 15-M...
Total, amigos guionistas, aspirantes a ser los nuevos William Goldman del cotarro, ¿a qué estáis esperando para tomar la realidad y triunfar en las pantallas? Precisamente el mentado Goldman alcanzó la celebridad por cierta películas basada en el muy real Watergate, Todos los hombres del presidente.
