Megan Ellison. Su nombre no dice mucho. Tiene 25 años y el New York Times ha puesto el foco sobre ella en un extenso artículo de ayer domingo. Estuvo
Megan Ellison. Su nombre no dice mucho. Tiene 25 años y el New York Times ha puesto el foco sobre ella en un extenso artículo de ayer domingo. Estuvo nominada al Oscar el año pasado. El suyo era uno de los ocho nombres que aparecían acreditados en tareas de producción en Valor de ley (True Grit), el formidable western de Joel Coen y Ethan Coen. Aunque otro de los productores, afirma el NYT, ni se había dado cuenta de que la chica figuraba como productora, y es que Ellison no era un nombre importante en Hollywood, su aventura coeniana es la primera que ha permitido ver su apellido proyectado en una pantalla. Curiosamente Megan es una consumada jinete, y muchos personajes, incluido el de Hailee Steinfeld, montan a caballo en el film.
Parece claro que Ellison viene pisando fuerte y se ha montado en una película para cabalgar hacia el sol poniente del éxito no convencional. Y ayuda, y mucho, ser hija de su padre, el multimillonario presidente de Oracle Lawrence J. Ellison. O sea, gracias a papá, respaldo financiero no le falta para sus aventuras cinematográficas, y como Michael Cieply cuenta en el mentado artículo, tiene unas cuantas en marcha bastante llamativas. Lo que se comenta es que esta veinteañera ha traído consigo a Hollywood el estilo Silicon Valley, o sea, inventiva al poder, nada de aplicar la fórmula “repito lo que hice hace dos años –llámese secuela o remake, tanto da–, porque seguro que me da pasta”. La fórmula de Ellison es apoyar historias con buena pinta, que tengan un magnífico equipo creativo detrás, aunque no sea fácil adivinar si el público acabará respondiendo en taquilla.
Dentro de la cesta de filmes atractivos en los que Megan anda metida destacan el nuevo film de Kathryn Bigelow y Mark Boan sobre la caza de Osama Bin Laden, la adaptación de un artículo sobre Julian Assange, el creador de WikiLeaks, o una mirada de Paul Thomas Anderson a un culto parecido a la cienciología en The Master. Aunque algunos filmes en los que se ha involucrado, y que se han presentado en festivales, como Main Street o Passion Play, han tenido magros resultados.
¿Capricho o negocio? El nombre de Megan Ellison aparece ligado a 11 proyectos desarrollados o a desarrollar en 3 años, como la peli de Brad Pitt , Cogan’s Trade, lo que asombra es alguien recién llegada al show business. Ella y su hermano David pasaron por la escuela de cine de USC (Universidad del Sur de California), pero no se han graduado hasta la fecha, lo que nos le ha impedido crear un fondo de inversión con un capital de 350 millones de dólares y formar su propia compañía, Skydance Productions. Si la cosa es el típico negocio de papá para los chicos que acaba mal, o el inicio de otro modo de funcionar en Hollywood, audaz e innovador, es algo que el tiempo lo dirá. De momento hay valor, coraje, también porque hay dólares y contactos. La viabilidad a corto, medio, largo plazo, dependerá de muchos factores, incluidos talento y suerte.
