Es triste decirlo, pero es la pura realidad: salvo excepciones, el cine iberoamericano no se estrena en España, las distribuidoras de nuestro país no
Es triste decirlo, pero es la pura realidad: salvo excepciones, el cine iberoamericano no se estrena en España, las distribuidoras de nuestro país no confían en sus posibilidades comerciales. A no ser que esté Ricardo Darín o algún otro nombre famosete del cine argentino, en títulos que además en los últimos tiempos son coproducciones con España, resulta más bien raro que títulos de Iberoamérica se asomen a las carteleras españolas. Por eso, cuando se dan a conocer los títulos de los filmes que compiten por el Goya a la mejor película iberoamericana, casi siempre “si ni se les conoce, ni se les espera”. Salvo excepciones, no llegarán jamás a las salas hispanas, ni siquiera al formato doméstico en DVD.
Estos días la Academia de Cine Español proyecta en su sede los ocho títulos preseleccionados para esta categoría. Son Artigas-La redota (César Charlone , Uruguay), Boleto al paraíso (Gerardo Chijona, Cuba), El páramo (Jaime Osorio Márquez, Colombia), Las malas intenciones (Rosario García-Montero, Perú), Miss Bala (Gerardo Naranjo, México), Un cuento chino (Sebastián Borestzein, Argentina) y Violeta se fue a los cielos (Andrés Wood, Chile).
Como puede verse, el único que suena es Un cuento chino, protagonizado por el ya mentado Darín, y que tiene todas las papeletas para llevarse el Goya. Del resto decir que Boleto al paraíso se estrenó de tapadillo en la madrileña sala Berlanga; Miss Bala, un thriller algo agotador, se pasó en San Sebastián, y la va a distribuir Avalon. Del resto tengo vista Las malas intenciones, que se proyectó en Casa América, aunque no tengo claro si va a conocer estreno español. Del resto, cualquiera sabe. Aun en el hipotético caso de que lo hicieran, no tiene pinta de que vayan a reventar taquillas.
Es meter el dedo en una dolorosa llaga que cuesta reconocer, pero lo cierto es pese a aquello de los pueblos hermanos iberoamericanos, del idioma común y tal y cual, el público español se encuentra bastante desconectado de lo que se cuenta en el cine de allá, le interesa poco. Aquí somos, para bien o para mal, europeos, nos hemos hecho cínicos, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades tal vez, pero con gran desahogo económico, rodeados de comodidad... Nuestros problemas no son sus problemas y viceversa. Por supuesto, hay historias universales, y no faltan puntos de conexión, no quisiera cargar yo las tintas, pero hay un problema para que el espectador –y también productores y distribuidores– estén en la misma onda. Y eso que no faltan interesante iniciativas, como el arraigadísimo Festival de Huelva o la sección Horizontes Latinos en San Sebastián.
¡Y si te gusta el cine iberoamericano no dejes de seguirme en Twitter!
