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Blog de Hildy

Como crítico, envidio a Winston Churchill

Estoy leyendo estos días la magnífica biografía que Roy Jenkins escribió sobre Winston Churchill . Todo un personaje,

Estoy leyendo estos días la magnífica biografía que Roy Jenkins escribió sobre Winston Churchill. Todo un personaje, aún no he llegado a las páginas dedicadas a su decisivo papel en los años de la Segunda Guerra Mundial, y me encuentro absolutamente cautivado. Su capacidad de trabajo, y su gran producción literaria resultan increíbles, con obras que son clásicas, como sus memorias juveniles tituladas "My Early Life", publicadas en 1930, y que fueron el punto de partida de El joven Winston, la interesante película dirigida por Richard Attenborough en 1972.

Mientras avanzo en las densas páginas del primer volumen, tiene su gracia reconocer nombres como el del primer ministro liberal al que sirvió Churchill, Herbert Henry Asquith, padre del director de cine Anthony Asquith, o el de su vieja amiga Violet Bonham Carter, hija de Herbert Henry y hermana de Anthony, y abuela de la actriz Helena Bonham Carter. También me entero de que en un viaje a Estados Unidos Churchill visita los estudios de cine en Hollywood y traba amistad con Charles Chaplin. Leo que hizo de anfitrión con él al otro lado del charco William Randolph Hearst, el magnate de la prensa que inspiró Ciudadano Kane. Muchos sucesos históricos, como la relación del insigne político con Michael Collins, o la abdicación de Eduardo VIII ponen en marcha mi memoria fílmica.

Pero lo que de verdad me ha empujado a escribir este post es enterarme de la enorme influencia que tuvo Churchill como ocasional crítico de teatro, ya me gustaría que lo que yo escribo sobre cine tuviera la décima parte de repercusión. Corría el 5 de febrero de 1936, y en el Old Vic londinense se había estrenado la obra "St. Helen", de R.C. Sherriff y Jeanne de Casalis, sobre los últimos años de Napoleón. El público no había respondido bien y la crítica de Dudley Barker en el Evening Standard fue negativa. Interesado por el tema, el futuro primer ministro fue a verla al 13 de febrero y escribió una carta al Times en los siguientes términos: "En mi humilde opinión de lector de literatura napoleónica de toda la vida pero aún voraz, es una obra de muy alto orden. Además, es un entretenimiento que capta la atención del público de principio a fin."

El efecto de tal misiva lo describe el coautor Sherriff, en sus memorias de 1968: "La recaudación en la noche anterior a la publicación de esta carta ascendió a diecisiete libras, doce chelines y seis peniques, lo que significa que había unas sesenta personas en un teatro que podía albergar a mil. Para la representación de la noche siguiente a la publicación asistieron más de quinientas personas, y a la noche siguiente, el sábado, el teatro estaba abarrotado. Se vendieron todas las localidades, y había gente de pie en la parte trasera del patio de butacas y la tribuna. Debió de ser el cambio de rumbo más completo que había ocurrido con una obra."e una alusión indirecta al papel de los socialistas en el mentado modelo.

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