El invierno de Blancanieves y la sombra del cazador ma ha recordado a Juego de tronos . La paleta de colores, ciertos tonos sombríos, el
El invierno de Blancanieves y la sombra del cazador ma ha recordado a Juego de tronos. La paleta de colores, ciertos tonos sombríos, el vestuario diseñado primosamente por Colleen Atwood, me lo traen también a la cabeza. Pero claro, hay una diferencia, yo diría que esencial: la película basada en el cuento de los hermanos Grimm está concebida para todos los públicos, la serie de la HBO, como casi todo lo producido por esta canal televisibo de cable, se focaliza en el público adulto, incluidas los pasajes de gráficos sexo y violencia, como ya hablé, “in illo tempore”, en un post anterior.
A la hora de pintar reinas y madrastras de Blancanieves, sí que podríamos decir que hay un auténtico juego de tronos, espejito, espejito, ¿quién es la mejor y más malvada reina, Charlize Theron, o la Julia Roberts de Blancanieves (Mirror, Mirror)? No seré yo quien conteste, pues no vi la peli de la Julia, ya lo siento. Aunque hubo un tal Disney que hizo una Blancanieves maravillosa, animada, si no recuerdo mal, y no, no recuerdo mal.
Sea como fuere, robar cetros, coronas o escenas de otras pelis reales o fantásticas es algo a lo que se apunta Rupert Sanders. Con toda la personalidad que se quiera, pero hurto hay, me parece. Viendo a Kristen Stewart con el gran venado blanco pienso enseguida en los chicos reyes de Narnia y sus encuentros con el gran Aslan. La Stewart con armadura es una Juana de Arco, y largando discursos a sus soldados parece Enrique V enardeciendo a su gente para la batalla de san Crispín, “hoy somos todos hermanos y tal y cual”. Las batallas que propician el retorno de la hija del rey, nos recuerdan justo al título de la tercera entrega de El Señor de los Anillos, la restauración en el trono de Aragorn. En fin, no hay nada (o muy poco) nuevo bajo el sol, pero nos entretenemos, que ya es algo.
