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Blog de Hildy

Un viaje no tan inesperado: a “El hobbit” le crecen los enanos

No he visto todavía El hobbit: Un viaje inesperado . Repito: no he visto todavía El hobbit: Un viaje inesperado . Por tanto lo que sigue

No he visto todavía El hobbit: Un viaje inesperado. Repito: no he visto todavía El hobbit: Un viaje inesperado. Por tanto lo que sigue no es una crítica de la película, que tengo muchas ganas de ver –cosa que ocurrirá el lunes, si nada lo impide–, y que deseo de todo corazón que me guste, como amante del cine y de la obra de J.R.R. Tolkien que soy.

Dicho lo anterior, para que no se me echen al cuello los tolkienómanos ni los jacksonmaníacos, parece claro que pese a su presupuesto generoso, y a una apabullante campaña de marketing, El hobbit: Un viaje inesperado está teniendo algunos problemillas en su camino, en su camino ha tenido encuentros con bastantes dragones que no responde al nombre de Smaug precisamente.

Hace unos meses escribía un post donde comentaba que Peter Jackson parecía estar sucumbiendo al síndrome de Georges Lucas: precuelas de El Señor de los Anillos, excesiva atención a la parafernalia digital y al merchandising, etc. Su “tesoro” se le ha vuelto demasiado grande y difícil de manejar, también surgen las envidias, y los comentarios maliciosos pueden convertirse en moneda común. Un ejemplo claro es de las denuncias de las asociaciones protectoras de animales, porque algunos habrían muerto por falta de cuidados: en una producción de proporciones tan gigantescas, tampoco parece tan raro que pueda haber algún problema en este sentido, y claro, en el caso de cualquier otra película nadie se habría enterado de lo ocurrido.

Sea como fuere, creo que Jackson y compañía han cometido algunos errores llamativos que les perjudican. Seguramente no en taquilla, la maquinaria promocional y de fans es demasiado grande para que el producto se estrelle. Pero sí podría ocurrir en los comentarios sobre resultados artísticos y en la aceptación, y afectar a las nuevas entregas. Las expectativas son demasiado grandes, y de hecho las primeras críticas publicadas son algo tibias, definitivamente no son arrebatadoras.

Primero iba a dirigir Guillermo del Toro, luego tomó las riendas Jackson. ¿Qué ocurrió realmente? ¿No quería el neozelandés vincularse nuevamente durante un porrón de años, casi exclusivamente, al mundo tolkieniano? A mí entender su actitud y cambio de planes revela dudas, Jackson no estaba tan seguro de que fuera buena idea ocuparse personal y primordialmente del tema.

“El hobbit”, tal y como lo publicó Tolkien, era un cuento para niños. Jackson y equipo la han convertido en una aventura de proporciones épicas, con 3 películas, al parecer inventando personajes y recuperando tramas de otros escritos del escritor. Lo que suena a que ha hecho “otra cosa”. Ese miedo y ese cálculo no son buenos en el arte, que por definición requiere capacidad de riesgos, dejarse llevar por las musas y tal. Yo pienso que habría sido mucho mejor hacer una sola pelicula, ser ahí honesto con el espectador, pues la simpática obra original no da para más. Entiendo que el dólar es el dólar, y hay que llenar el Bolsón, pero luego, si le veían interés a la cosa y quieren crear franquicia, se podían haber inventado algo tipo “Crónicas de la Tierra Media”, y planificar pelis a troche y moche, como se disponen a hacer desde Disney con La guerra de las galaxias, alrededor de personajes secundarios y tal.

Leo que un problema es que Jackson y New Line Cinema no cuentan con los derechos de “El silmarillion”, y que por ello se han agarrado a los apéndices de “El Señor de los Anillos”. También se han dicho que hacía falta mujeres en una historia, la de “El hobbit”, que en versión Tolkien carece de ellas, de modo que las dos coguionistas, Fran Walsh y Philippa Boyens, han dado cancha nada menos que a Galadriel, que “pasaba por allí”. Cálculo, cálculo, cálculo.

El caso es que Peter Jackson se ha tenido que poner un poquillo a la defensiva con lo de las 3 películas hobbitianas, “el libro está escrito con un ritmo muy brusco, de modo que acontecimientos bastante importantes en la trama ocupan sólo 2 ó 3 páginas”, ha explicado en la presentación a la prensa. Lo que suena a excusa pobre, cualquier historia es susceptible de ser estirada, y de decir de ella que su concepción original era demasiado esquemática. Pienso que hacer dinero es la clave de que exista una trilogía, y no las exigencias artísticas.

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