Han pasado muchos años desde que Jonás Cuarón, hijo de Alfonso Cuarón, hiciera un cameo en “La princesita”. El niño de entonces ha crecido y tiene él deseo de desarrollar una carrera en el cine, con el desafío de estar a la altura de su padre. Está claro que firmar con él el guión de “Gravity” es un momento importante en su trayectoria, y ya anda preparando “Desierto”, que será su debut en el largo, con Gael García Bernal.
Gravity tiene asociado un cortometraje que ha dirigido usted...
Cuando escribimos el guión de Gravity teníamos la idea de hacer como una pieza que acompañara al largometraje. Sabíamos quién iba a ser ese otro personaje con el que ella habla en la película. Digamos que ocurre lo mismo que acontece en la película pero desde otro punto de vista. Sucede en Groenlandia. Es de esos pocos lugares en la Tierra en donde tienes una enorme sensación de vacío, un poco similar al espacio.
¿Nunca se planteó insertar el corto en la película?
No. Con Gravity queríamos meter al público en el viaje, como si la cámara fuera una máscara. Queríamos que el público fuera ese tercer astronauta. Queríamos que viajara con ella. Por eso trasladarnos a la Tierra era algo que no podíamos hacer, porque mataría esa experiencia que buscábamos.
¿Qué dificultades hubo al escribir la historia?
Fue un proceso muy interesante, porque sabíamos que iba a ser muy difícil, por dos razones. Primera, porque al escribir del espacio, hay que ser experto sobre el tema. A mi papá y a mí nos gusta, pero tiene que ser verosímil lo que cuentas y a la vez que el público no crea que le estás hablando en chino, con términos complicados. La segunda razón es que en una película donde casi no hay diálogos, era un gran reto intentar comunicar al público la idea que deseábamos transmitir. Había que mantener al público en este viaje, en donde un personaje, al enfrentarse a mil y una adversidades, crece y se supera. La idea se puede transmitir en diálogos, pero sólo con imágenes era difícil.
¿Cuál es la idea principal que querían transmitir con la película?
Lo que antes he comentado. Que, en la vida, a través de las adversidades uno puede crecer. Se trataba de crear un arquetipo, de modo que el público pudiera proyectar su propia vida y sus dificultades personales. Nos interesaba la adversidad. Todo ser humano tiene esta lucha en la vida, la de sobrellevar las adversidades.
¿Se documentaron mucho acerca de los adelantos espaciales, de la realidad tecnológica, o por el contrario se tomaron muchas libertades?
Siempre quisimos que la película fuera muy realista. Sí hicimos mucha investigación, aunque hay cosas de ficción. Pero quisimos pegarnos mucho a la realidad. Tuvimos la oportunidad de hablar con astronautas y físicos, de modo que en el primer tratamiento estábamos en continua revisión. Todo lo que se ve en la película, la estación espacial, etc. está muy basado en lo que hay en la realidad.
¿Cómo surgió la colaboración con su padre?
Fue algo conjunto. Estábamos en Londres escribiendo otra película, que al final se quedó sin hacer porque era demasiado grande. Entonces le enseñé el guión de otra película (que aún está por filmar) y comenzamos a hablar de este tipo de cine, más depurado, donde aunque fuera a través de una narración de 90 minutos de tensión continua, pudiéramos transmitir ideas más profundas. Fue entonces cuando surgió la idea clara de hacer un guión parecido al mío, pero con otra historia. Decidimos hablar de las situaciones adversas e ideamos la imagen de un astronauta en el espacio.
Así que se pusieron a hacer una película aún más cara que aquella en que estaba pensando...
[se sonríe] Fue un fallo de cálculo. Pensamos que, como en el espacio no hay nada, ni siquiera era necesario un set, todo sería muy barato. Pero conseguir la gravedad cero fue tremendo y el presupuesto se nos fue de las manos...
El título “Gravity” hace referencia en español no sólo a la atracción física de la Tierra sino también a temas serios, como la soledad, el sufrimiento cuando uno está a punto de morir...
Nos encantaba que, sin diálogos, fuera el propio espacio el que hablara de esos temas metafóricamente. Hay un vacío, un aislamiento. Por su tragedia personal, el personaje de Sandra [Bullock] estaba ya como muerto y hace un viaje y vive una experiencia que le empuja instintivamente a seguir sobreviviendo. Ésa era la idea.
¿Colaboró James Cameron en la película?
Habló con mi padre por la cuestión técnica del 3D. Y le dijo una cosa que me interesó mucho: que en situaciones verdaderamente límite todos los seres humanos somos iguales. Sólo existe el instinto de supervivencia y eso nos conecta a todos, al margen de la historia de cada uno.
¿Además de el guión, participó en alguna otra cuestión creativa?
Estuve presente a lo largo de todo el rodaje, y reescribimos las escenas con Sandra y George [Clooney] continuamente, y poco a poco fueron creciendo los personajes. Lo difícil era decir mucho en tan sólo tres momentos de diálogos. Había que ser muy cuidadosos y estuvimos reescribiendo y reescribiendo todo el rato. Y si no funcionaba reescribíamos de nuevo.
¿Podría hablarnos del personaje de George Clooney?
Lo que me encantó de él desde el principio es que su función es mantener en calma al personaje de Sandra. En medio de la situación él mantiene la calma. George tiene una presencia muy relajante. Y era importante que un personaje fuera una mujer y el otro un hombre. Es una historia de un renacimiento y la presencia femenina era muy importante. Y, respecto a él, nos gustaba mucho la idea del astronauta de la vieja escuela.
No sé si tiene ya la perspectiva suficiente, pero ¿cree que es la mejor película de tu padre?
Bueno… jajaja. No tengo perspectiva y esos superlativos creo que no vienen al caso. Además lo importante no es el resultado final, sino lo que se aprende en el proceso. Para mí la colaboración con él es algo fenomenal, porque tiene mucha experiencia.
¿Qué opina del éxito de crítica que está teniendo la película tanto en Venecia como en San Sebastián?
A mí me da mucha gusto que haya tenido tan buena reacción. Todo sale de un experimento, con dos personajes y 90 minutos de acción con mínimos diálogos. Me encanta que el público disfrute de la experiencia y que la película conecte con ellos en el plano no sólo emocional sino más intelectual.
Se habla de que esta película es un paso de gigante en el 3D... ¿Lo pensaron así desde el comienzo?
Sí. Desde el primer tratamiento, el título Gravity llevaba debajo la frase “Una aventura espacial en 3D”. Siempre quisimos crear una experiencia que fuera muy real, como si el público la viviera, que estuviera inmerso en la historia. Junto a esto, el sonido y la música ayudan al resultado final.
