Considerado uno de los grandes del cine estadounidense actual, David Fincher ha rodado un nuevo thriller basado en una novela. "Perdida" adapta el popular best-seller de Gillian Flynn.
¿Cómo fue el trabajo con Gillian Flynn, la escritora y guionista?
Me encantó trabajar con Gillian. Es muy trabajadora, muy diligente. No es de esas personas que esquiva las responsabilidades, y se defiende u ofusca por cualquier motivo. Hará una carnicería de sus seres queridos. Siento un enorme respeto no sólo por su ética de trabajo sino también por la forma como escribe… como si fuera una espectadora de la segunda fila de butacas, de las que comen palomitas y se inclinan hacia delante.
¿Era importante mantener el fértil sentido del humor y también el dramatismo de la obra original?
La gente se ríe en las películas cuando ve algo que es auténtico, eso les hace salir de sus conchas en la oscuridad de la sala. Y, luego, si uno consigue la gente indicada para representar el drama –y los anima a que encuentren lo que hay de humano en todo ello–,le infunde vida al proyecto.
Se trata de una historia llena de giros. ¿Sorprenderá a los espectadores?
Creo que se disfruta de esta película si uno entra a verla sin conocimiento previo alguno. A la gente le encanta ver una película de la que no saben el rumbo que va a tomar la siguiente escena. La gente va al cine para que la sorprendan.
¿Por qué escogió a Ben Affleck para el papel principal?
Formar un elenco es parecido a formar un equipo de baloncesto y Nick era el escolta de ataque. Él tiene que alimentar la narración. En el libro es ‘él dijo, ella dijo’; pero en la película, es ‘él siente, ella siente’. Eso es más subjetivo. En la película carecemos del don de todos esos monólogos interiores. Se necesita, por tanto, un actor que sea muy diestro para interpretar este papel. Se trata de ajedrez en 3-D, no de damas chinas.
Evidentemente, Ben tenía la habilidad necesaria. Pero también había algo en él… algo en la sonrisa. Nick tiene que quedarse quieto ante el cartel de Amy y que le provoquen para que reaccione. Yo necesitaba hallar a alguien que pudiera hacerlo con astucia y encanto.
Creo que la mayoría de los actores pasan, probablemente, gran parte de su vida tratando de evitar situaciones públicas horrorosas del tipo de aquéllas en las que Nick se ve envuelto. Pero Ben es extremadamente inteligente y divertido y tiene el complejo sentido del humor con el que Nick aprende a gestionar su imagen pública a medida que la película avanza, convirtiéndose, en última instancia, en un maestro. Él comprendió las sutilezas y pudo identificarse con lo absurdo de la situación.
¿Qué tal fue el trabajo con Rosamund Pike?
La de Amy es una parte extremadamente peliaguda. El público no debe tener ni idea de lo que va a hacer a continuación. He visto el trabajo de Rosamund y me asombró el hecho de ser yo incapaz de interpretarla. Había algo sobre la forma como atrapa la luz de forma distinta… no llega uno realmente a comprender quién es ella. Para mí, el aspecto más importante de Amy era que yo necesitaba el sentimiento de una hija única. El sentimiento de una orquídea. Necesitaba una flor de invernadero. Rosamund lo tenía y también está impecablemente encarrilada hacia el arte; es luminosamente bella y extraordinariamente digna de observación. Sé que había gente que decía que era un riesgo. Pero cuando me senté con ella, vi que era alguien que iba a darlo todo.
