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Biografía

Rosamund Pike

Rosamund Pike

41 años

Rosamund Pike

Nació el 27 de Enero de 1979 en Hammersmith, Londres, Reino Unido

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Empezando a despegar

02 Marzo 2010

Ha llamado la atención en algún papel secundario. Está claro que no le falta talento que derrochar, pero empiezan a llegarle las oportunidades de demostrarlo poco a poco. Rosamund Pike está dispuesta a escalar posiciones, interpretando al personaje que haga falta, ya sea joven casadera en drama de época, amante conformista o villana de James Bond.

Nacida el 27 de enero de 1979 en la capital inglesa, Rosamund Pike es la hija única de Julian y Caroline Pike, ambos dedicados a la música, pues él es cantante de ópera y ella violinista. Desde muy pequeña, Rosamund aprendió a tocar el violonchelo. Además, era una buena estudiante en el colegio. Pasó por la Badminton School de Bristol, antes de estudiar literatura inglesa en Wadham College (Oxford). Aún no se había licenciado cuando decidió probar fortuna en el mundillo de la interpretación.

No le fue mal como actriz desde el primer momento, pues tras un breve papel en el drama televisivo A Rather English Marriage, junto a Albert Finney, obtuvo un papel secundario en la serie Wives and Daughters.

Debutó en el cine como villana de James Bond, en Muere otro día, con Pierce Brosnan. Interpretaba a Miranda Frost, teóricamente compañera del protagonista en el MI6, conocida porque se niega a relacionarse con otros agentes. Pero en realidad, era una agente encubierta del coronel Moon.

Tras El libertino y Promised Land, Rosamund Pike se convirtió en una de las hermanas Bennet, en Orgullo y prejuicio. Aunque había sido novia de uno de sus compañeros de reparto, el actor Simon Woods (Mr. Bingley), durante el rodaje se enamoró de Joe Wright, el director. Ambos se prometieron y planeaban casarse en 2008, pero una vez enviadas las invitaciones, Wright se echó atrás y anularon el enlace.

A pesar del resbalón de Doom, fallida versión cinematográfica de un conocido videojuego, a continuación interpretó un personaje secundario en Fracture, un thriller con Anthony Hopkins, y tuvo un papel destacado en Los sustitutos, donde interpretaba a Maggie, la esposa del agente del FBI que interpreta Bruce Willis.

Rosamund Pike realizó un gran trabajo como secundaria en el film An Education, como la frívola Helen, amante de un hombre rico que le concede sus caprichos, lo que parece hacerle lo suficientemente feliz.

La carrera de Rosamund Pike no ha hecho más que empezar. Tiene pendiente de estreno la comedia dramática Burning Palms, junto a Zoe Saldana y Barney’s version, un drama que protagoniza junto a Dustin Hoffman y Paul Giamatti. Todo apunta a que se hablará mucho más de Rosamund Pike en breve.

Oscar
2015

Nominado a 1 premio

Filmografía
I Care a Lot

2020 | I Care a Lot

Maria es una exitosa tutora legal de ancianos completamente acostumbrada a usar la ley para satisfacer sus propios intereses y normalmente, en perjuicio de sus clientes. Todo es lujo en su vida hasta que un día, se da cuenta de que su nuevo cliente esconde secretos muy peligrosos. Ahora María tendrá que usar todo su ingenio si quiere salir viva de esta historia.

Madame Curie

2020 | Radioactive

La vida de la histórica científica que descubrió la radioactividad.

Three Seconds

2019 | The Informer

7 días en Entebbe

2018 | Entebbe

Crónica de a crisis internacional que tuvo lugar entre los días 27 de junio y 4 de julio de 1976, cuando un grupo de terroristas, principalmente del Frente de Liberación Palestino, secuestró un avión de Air France con 260 pasajeros y desvió su rumbo hasta Entebbe, ciudad de Uganda. Desde allí exigieron la liberación de presos palestinos por parte de Israel; de lo contrario ejecutarían a los rehenes. El director brasileño José Padilha (Tropa de élite, Narcos) sabe a la perfección lo que es narrar operaciones militares y consigue salir airoso (quizá por los pelos) con 7 días en Entebbe, a pesar de asumir plenamente dos importantes premisas que pueden hacer naufragar cualquier película de este tipo. Por un lado, hay que contar hechos ya conocidos cuyo desenlace alcanzó importante relevancia internacional, y por otro, el guión de Gregory Burke ('71) se ciñe prácticamente a lo esencial –secuestro, retención en el aeropuerto y operación de rescate–, de modo que se deja estrecho margen para la ficción, si bien hay lógicamente invención en las conversaciones, tanto las del gobierno israelí como las provenientes de los secuestradores, junto con algunos mínimos mimbres que buscan que el espectadores se implique más en la trama, como las que vienen a expresar las dudas personales en ambos bandos, secuestradores, soldados, políticos. Tampoco se pone el énfasis en la acción (mucho más escasa de lo previsible), lo cual podría haber ampliado fácilmente el arco de público objetivo. Desde el punto de vista histórico, tiene especial interés el tira y afloja en el gabinete israelí, entre el entonces presidente Isaac Rabin, dudoso con la intervención armada, y su Ministro de Defensa, Shimon Peres, ajeno a cualquier negociación y decidido partidario de la respuesta militar. Ambos sienten que viven momentos críticos y sus personajes son veraces, muy bien interpretados por el más diplomático Lior Ashkenazi y su oponente Eddie Marsan, ajeno a palabras ambiguas a la hora de mostrar su opinión. Visualmente la película es correcta, sobria, y logra trasladarnos a los turbulentos años 70, una época de revueltas antisistema, de sentimientos románticos y revolucionarios que entre otras cosas derivó hacia el antiimperialismo todavía hoy vigente, del que la llamada causa palestina era su mejor estandarte. Es la historia de los dos secuestradores alemanes interpretados por Daniel Brühl, en un papel reflexivo que le cuadra a la perfección, y por una metamorfoseada Rosamund Pike.

6/10
La corresponsal

2018 | A Private War

Debut en la dirección de largometrajes de ficción del documentalista Matthew Heineman, responsable de trabajos como City of Ghosts. Cuenta la trayectoria profesional de la corresponsal de guerra para el Sunday Times británico Marie Colvin, utilizando la datación de Ohms, 2012, conflicto de Siria, para datar sus reportajes previos desde 2001, cuando en Sri Lanka perdió un ojo mientras cubría el conflicto de las autoridades gubernamentales con los tamiles. A partir de aquí la seguimos en Irak en 2003, donde se asocia con el fotógrafo Paul Conroy, arriesgando su vida en cada destino-punto caliente, por contar lo que ocurre, centrando la atención sobre todo en las personas concretas, sus duras penalidades, más que en las estrategias polícias e intereses de los bandos en conflicto. De ahí el título original, "A Private War", que incide en en ese acento en lo privado, lo que muchos corresponsales de guerra no llegan a contar, casi siempre porque no llegan hasta las víctimas, la gran mayoría civiles que sólo quieren vivir en paz. Aunque resulta fuera de toda duda el interés humano de la historia de la premiada periodista Colvin, y lo que refleja en sus artículos, el film por desgracia no cuenta con un guión a la altura. Arash Amel, que escribió el libreto de Grace de Mónaco, y Heineman, que lo plasma en imágenes, entregan un film algo plúmbeo, en que se hace difícil la conexión emocional con la protagonista, a pesar del esfuerzo interpretativo de Rosamund Pike, que en algunos momentos tiene un aire a las actrices clásicas de fuerte carácter tipo Katharine Hepburn o Bette Davis. Se quiere pintar el inevitable desequilibrio psicológico de Colvin –carga sobre sus hombros con una especie de sentido de misión, y ha acumulado a lo largo de los años persistentes imágenes de muerte y destrucción en su cerebro–, y el modo de llevar eso, que le empuja a beber mucho y a fumar más –no exagero si digo que a lo largo del metraje se enciende cerca de un centenar de pitillos, una imagen reiterativa–, y a buscar ocasionales compañeros de alcoba, o a encontrar a alguno más estable, como el encarnado por Stanley Tucci, pero del que no se nos ofrece mucha información, por lo que tal romance no involucra al espectador. Destaca el verismo de las escenas bélicas y de la ruina de las ciudades, el plano final de Ohms impacta, y es que nos acostumbramos demasiado al horror de las guerras que asolan el planeta. Pero en los intercambios entre personajes falta un hervor, se cae en lo plomizo, o bien en el cliché reiterativo, ya sea la periodista más novata, o el director del periódico insistiendo una y otra vez en que ya no debería volver al frente... o que sí debería. Aunque sea al precio, que Colvin está dispuesta a pagar, se ser la polilla que se acerca demasiado al fuego.

5/10
El hombre del corazón de hierro

2017 | HHhH

Pocos meses después del estreno de la película Operación Anthropoid, llega El hombre del corazón de hierro, basada en los mismos hechos reales, el atentado en las calles de Praga contra Reinhard Heydrich, el Reichsprotektor de Bohemia y Moravia, el 27 de mayo de 1942. En el caso de esta coproducción de Francia, Bélgica, Estados Unidos –los hermanos Weinstein– y Reino Unido, el director de la impactante Conexión Marsella, Cédric Jimenez, parte de “HHhH”, la lograda novela de Laurent Binet. El guión coescrito junto Audrey Diwan y David Farr ha optado por descartar la parte en que el propio Binet se convierte en personaje que investiga aquello sobre lo que escribe, y que en papel resultaba fascinante. Opción legítima pero que da pie a algo diferente. Al final el planteamiento es jugar con una estructura temporal algo compleja, unas imágenes del atentado nos llevarán dos veces al pasado, para ponernos en antecedentes acerca de quiénes eran Reinhard Heydrich y los hombres que intentan matarle, sobre todo los paracaidistas llegados clandestinamente a Praga Jan Kubis y Josef Gabcík. Y contrasta sobremanera la personalidad del hombre que fue apodado como “El carnicero de Praga”, y por el propio Führer como “El hombre del corazón de hierro”, con la de los hombres dispuestos a morir por acabar con el tirano que tiene sojuzgado a su país. Heydrich es pintado como un animal, se subrayan gráficamente sus instintos más primitivos, su sexualidad y su temperamento violento, y junto a su inteligencia, una voluntad voluble en sus orígenes y fácilmente manipulable, donde se apunta, con un feminismo que quizá se toma algunas libertades, que su esposa Lina le empuja a la ideología nazi. En cualquier caso, aporta como novedad el deseo de seguir bastante tiempo la trayectoria ascendente de Heydrich, al estilo de otras películas con nazis odiosos y decadentes pero humanos, como El hundimiento o La caída de los dioses. Lo que hace el film incómodo en su primera mitad, aunque hay que reconocer su capacidad de tomar riesgos en esa dirección. El film de Jimenez es sólido, tiene una original planificación, hay encuadres cautivadores, y un ritmo eficaz, poco convencional, a veces parsimonioso, excepto en el tramo final. A la vez es tremendamente cruda, de difícil digestión, no busca ahorrar visualmente con elipsis muchos de los excesos llevados a cabo por los nazis. Hay acierto en el reparto, el matrimonio Heydrich, Jason Clarke y Rosamund Pike, los idealistas Kubis y Gabcík, Jack Reynor y Jack O'Connell. Pero también en los más secundarios, como Stephen Graham componiendo un Himmler imponente.

6/10
El rehén

2017 | Beirut / High Wire Act

En 1972, el diplomático estadounidense Mason Skiles abandona El Líbano, por entonces una ciudad próspera, traumatizado tras una acción terrorista durante una fiesta en su residencia, en la que ha muerto su esposa, y han secuestrado a Karim, su hijo adoptivo, hermano de un terrorista. Pese a que cae en el alcoholismo, una década más tarde, la CIA le pida que vuelva a la localidad, ahora en ruinas, para hacerse cargo de una misión que sólo él puede cumplir: su viejo amigo y colega Cal ha sido secuestrado, a manos de Karim. La compleja situación en Oriente Medio da lugar continuamente a cine de interés, ahí están para demostrarlo largometrajes de estilos muy diversos, como Munich o Paradise Now; casi todos durísimos aunque a veces aparece alguno esperanzador, como La banda nos visita. Está más cerca de los primeros este trabajo del realizador Brad Anderson, que rodó en Barcelona y alrededores El maquinista. Con una puesta en escena un tanto convencional, pero que da la talla, le saca partido a un guión bien elaborado de Tony Gilroy, prestigioso escritor de la saga iniciada con El caso Bourne, si bien en ocasiones puede resultar un tanto enrevesado, incluso para quienes conozcan más o menos lo ocurrido cuando El Líbano acogió a la OLP, de Yasir Arafat, después de que la organización fuera expulsada de Jordania. El texto no tiene mucho que ver con la franquicia protagonizada por Matt Damon, aquí se incluyen secuencias de acción, pero de importancia secundaria, ni siquiera existe una mínima voluntad de que resulten especialmente frescas o memorables. Cobra más importancia analizar el contexto socioeconómico que dio lugar a la Guerra de El Líbano, y subrayar las diferencias de intereses entre los servicios secretos de los países implicados, se diría que el modelo han sido las novelas de John le Carré. Pinta un mundo muy oscuro, donde reina la corrupción, y se diría que casi todo el mundo va a lo suyo, da igual que estén en juego vidas humanas y el destino de la región. La cinta no tiene complejos a la hora de criticar a todos los bandos en liza, incluidos los norteamericanos, que parecen desdeñar el país, y ni se han esforzado en aprender el idioma. Impecable trabajo de Jon Hamm, inolvidable Don Draper, de Mad Men, que trata de lograr el reconocimiento en la gran pantalla con un personaje desesperanzado y autodestructivo. Cumplen también, en roles más desdibujados Rosamund Pike, que tras Perdida encarna a una dura agente de la CIA, y Dean Norris, cuñado de Breaking Bad, como funcionario 'brutote' con un look que dificulta reconocerle.

6/10
Hostiles

2017 | Hostiles

1892. Antes de licenciarse del ejército, el capitán Joseph J. Blocker es asignado para una misión sumamente desagradable para él: debe trasladar al jefe cheyenne Halcón Amarillo hasta su tierra de origen en el norte, pues se encuentra gravemente enfermo y ha pedido morir allí. Este indio fue responsable de crueldades inenarrables de las que Blocker fue testigo y sus manos torturaron y mataron a varios de sus compañeros. Al poco de comenzar el viaje se sumará a la pequeña comitiva una joven viuda que acaba de perder a su familia a manos de los indios. Extraordinario western crepuscular escrito y dirigido por Scott Cooper, un cineasta que confirma definitivamente que se ha ganado un lugar entre los más prestigiosos de la actualidad, gracias este film y a otras películas como Corazón rebelde o Black Mass. Presenta uno de esos westerns duros y realistas que adopta ese tipo de atmósfera y de hondos conflictos que en los últimos años están revitalizando un género que se niega a desaparecer. Aquí tenemos a un personaje principal magnífico, un hombre curtido en mil batallas y dolores, en sinsabores e injusticias, pero que dentro de esa piel curtida por cientos de atrocidades (también por supuesto las cometidas por él), aún conserva una humanidad de oro bruñido. Presenta el guión el viaje de redención de varias personas que geográficamente les lleva desde Nuevo Mexico hasta Montana, pero a la vez es un largo y emotivo adiós pues ejemplifica el único fin posible de una época llena de violencia y hostilidades entre blancos e indios, algo que no se arregla saldando deudas, ni reclamando justicias, pues ambos bandos saben que son culpables. Está bien resuelto el progreso interior de Blocker, así como la evolución del personaje de Rosalee Quaid, cuyas primeras apariciones en pantalla rompen el corazón. Destaca en Hostiles sin duda la falta de maniqueísmo en los caracteres, también a la hora de juzgar a blancos y pieles rojas, a la vez que se agradece una decidido, aunque costoso, rechazo del cinismo y la autocompasión, que en más de un personaje puede acabar derivando en desesperación. Visualmente la película es preciosa, aunque áspera, a un tiempo violenta y reflexiva, y expresa la odisea india con esa fotografía límpida de las grandes llanuras tan propias del western, con una ajustada banda sonora de Max Richter. Espléndido trabajo, por otra parte, del elenco de actores, encabezados por un soberbio Christian Bale, que repite trabajo con el director tras La ley del más fuerte. Al mismo nivel de calidad está la estremecedora composición de Rosamund Pike.

8/10
Un reino unido

2016 | A United Kingdom

La historia real de Seretse Khama, heredero del reino de Bechuanalandia, y de Ruth Williams, la joven británica con la que se casó en 1948. Ambos se conocieron un año antes, en una velada parroquial cuando él acababa de terminar sus estudios de abogado y se preparaba para ser nombrado rey del país sudafricano. El flechazo fue mutuo y tras unos cuantos encuentros, bailes, cenas y paseos por el Londres de la posguerra, decidieron casarse. Sin embargo, esa unión interracial –él negro, ella blanca– iba a traer muchas dificultades para ambos, consecuencias no solo familiares, sino sobre todo en el delicado plano de la política internacional. Estupenda película histórica servida con clasicismo por la directora londinense Amma Asante, quien tras Belle vuelve a contar una historia real con principales elementos raciales, en sus diversas vertientes: prejuicios, segregación, amor. Pero esta vez la adaptación del libro de Susan Williams ofrece una visión que supera las meras relaciones personales entre dos enamorados y nos adentra en las luchas de poder por un país sudafricano, entonces llamado Bechuanalandia, que buscaba su consolidación como estado moderno, bajo la atenta y celosa mirada de su protector, el Reino Unido. Sin duda, hay en el magnífico guión de Guy Hibbert (Espías desde el cielo) grandes simplificaciones en cuanto a los elementos clave que forjaron la creación de la República Botsuana en 1964, pero los invocados –las relaciones con la Sudáfrica del “apartheid”; en el fondo, intereses siempre económicos– están sabiamente escogidos y resultan suficientes para comprender los hechos que se sucedieron. Narrativamente Asante logra una gran fluidez, donde el paso de los años se hace comprensible y la inclusión de las distintas personas que obstruyeron o apoyaron desinteresadamente los derechos de Seretse Khama y de su país (parlamentarios, periodistas, lores, hasta el mismo Churchill) son verosímiles, sin ficciones excesivas. Pero donde Un reino unido destaca por encima de otros relatos históricos es en su intensa historia de amor, tremendamente difícil y profundamente bella, auténtico catalizador de los acontecimientos políticos del film. Funciona a la perfección desde los primeros compases, mientras Seretse y Ruth charlan y bailan jazz en las fiestas de Londres, y nos creemos que ese amor podrá atravesar todas las fronteras y tormentas que lo amenacen. El trabajo actoral es sobresaliente y es el artífice absoluto de esa credibilidad: David Oyelowo ya nos tiene acostumbrados a bordar esos papeles de hombre íntegro que lucha por sus derechos entre la injustica, véase Selma, mientras que Rosamund Pike ofrece aquí una de las mejores interpretaciones de su carrera, enternecedora, vulnerable, fuerte, encantadora. La química que logran ambos es llamativa. Algunos momentos son memorables, como las llamadas telefónicas entre esposos.

7/10
Devolver al remitente

2015 | Return to Sender

Miranda Wells es una enfermera que vive sola en un chalet de una pequeña ciudad. Sueña con ser cirujana, pero sus esperanzas se truncan cuando es salvajemente violada por un hombre en su propia casa. Tras ese momento, aunque aparentemente hace vida normal, algo se rompe en su interior. Thriller dramático, con pertinaz atmósfera de inquietud, cuyo guión es simple, muy poco original. Salva la función la todoterreno Rosamund Pike, en papel muy suyo, de mujer que esconde algo detrás de su bella sonrisa y su rostro angelical. La película debía de presagiar malos resultados, pues se estrenó directamente en formato doméstico.

4/10
Mejor otro día

2014 | A Long Way Down

En la noche de final de año, Martin (Pierce Brosnan), un exitoso presentador televisivo cuya vida se ha convertido en un desastre pretende saltar desde lo alto de un edificio. No es el único. Se supone que la fecha y el lugar son como un imán para los potenciales suicidas, pues por ahí se dejan ver Maureen (Toni Collette), dedicada en cuerpo y alma a cuidar a su hijo paralítico; Jess (Imogen Poots), una jovencita a la que no hace caso su padre, un célebre político; y J.J. (Aaron Paul), integrante de una banda musical, al que han diagnosticado un cáncer. Contra pronóstico surge una peculiar amistad y un pacto; no volverán a intentarse quitar la vida hasta el día de San Valentín, y puede que entretanto encuentren motivos para amar la existencia. El novelista Nick Hornby ha sido adaptado al cine con bastante fortuna en títulos como Fuera de juego, Alta fidelidad y Un niño grande. El film que nos ocupa tiene un arranque prometedor, que promete un humor surrealista a la hora de describir cómo se estrechan los lazos en lo que podríamos denominar “club de los suicidas vivos”. Desgraciadamente el cineasta francés Pascal Chaumeil, que ha rodado antes algunas comedias agradables pero no memorables –Los seductores, Llévame a la luna–, se atasca en esta incursión tragicómica en el cine rodado en inglés, pues no logra emocionar todo lo que debiera en las cuitas de los personajes que les empujan al suicidio –en algunos casos están muy desdibujados, quizá quienes más tienen algo parecido a un personaje son Toni Collette e Imogen Poots–, y tampoco acaba de decantarse por la línea del disparate cuesta abajo y sin frenos. Así las cosas, el resultado es irregular, con algunos momentos intensos –los que tienen lugar en la azotea de un edificio especialmente, y algún pasaje relativo a algún personaje– que no bastan para sostener con firmeza todo el entramado narrativo.  

5/10
Nuestro último verano en Escocia

2014 | What We Did on Our Holiday

Abi y Doug, un matrimonio con tres hijos, planea divorciarse, pero antes deciden pasar las vacaciones con el abuelo, el padre de él, que vive con otro hijo y celebra el que podría su último cumpleaños, pues padece un cáncer. La idea es no explicarle nada sobre la ruptura, para no darle un disgusto más, pero las cosas no siempre salen como se planean. Sencilla pero eficaz película, urdida por el dúo Andy Hamilton-Guy Jenkin, codirectores y coguionistas. Está contada sobre todo desde el punto de vista de la hija mayor, la casi adolescente Lottie, que empieza a encontrarse algo desengañada con la vida real al descubrir las mentiras del mundo de los adultos. Logrará un especial acercamiento al abuelo, de modo que tras cierto incidente en la playa, pone por obra con sus hermanitos una inesperada idea, que en su ternura e inocencia infantiles provoca el desconcierto de los mayores. El film invita a pensar sobre lo importante y lo accesorio en la vida humana, cómo los hombres y mujeres se encierran en sus egoísmos personales, o sus deseos de medrar, orillando estúpidamente lo que de verdad merece la pena. Lo hace sin moralinas fáciles, con buen uso de las emociones y del sentido del humor, aunque a veces con un poco de complejo tipo “ojo, que no nos tachen de demasiado optimistas”, lo cual es un error en lo que no deja de ser una pequeña fábula. Los pequeños actores están muy bien, al igual que los adultos, los conocidos Rosamund Pike, David Tennant y Billy Connolly.

6/10
Hector y el secreto de la felicidad

2014 | Hector and the Search for Happiness

Héctor es un joven psiquiatra que atiende una consulta frecuentada por la clientela más selecta de Londres. Aunque la mayor parte de sus pacientes lleva una vida aparentemente perfecta, todos están insatisfechos. Héctor no consigue que sean felices y eso le deprime. Así comienza a preguntarse ¿Por qué no somos capaces de apreciar lo que tenemos y nos pasamos el tiempo soñando con una vida mejor? ¿Realmente depende de las circunstancias o del modo de ver las cosas? Héctor se propone averiguar qué es lo que hace feliz a la gente y para ello emprende un viaje por todo el mundo para buscar verdadero secreto de la felicidad.

Perdida

2014 | Gone Girl

Amy, la esposa de Nick, ha desaparecido el día en que ambos celebraban su quinto aniversario de boda en North Carnage, Misuri. Un decir, lo de celebrar, pues aunque se casaron enamorados, la relación se había deteriorado en gran medida. Algunas pistas sospechosamente dispuestas sugieren a la policía que Nick ha tenido que ver algo en el asunto. De modo que la desmesurada atención al caso de la opinión pública a través de los medios, le convierte inmediatamente en culpable, aunque la realidad es muy diferente. David Fincher ha abordado el thriller con diversas ópticas, el de un juicio al declive moral de la sociedad en Seven, concebido como un juego en The Game, con mirada objetiva y desapasionada en Zodiac. Aquí se encuentra más cerca de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, por su mirada nihilista a los personajes, donde nadie es inocente, y porque vuelve a insistir en la carga sexual morbosa que exhibía en ese film. También coincide con ese título en que adapta un best-seller de éxito que promete nuevas entregas, debido a Gillian Flynn, quien también firma el guión. Está claro que la trama es medianamente entretenida, tiene los giros suficientes para sorprender al espectador y mantenerle pegado a la butaca, y está bien respaldada por el poderío visual del director y su capacidad de crear una atmósfera envolvente. En su cínica mirada al matrimonio, que pone en valor el dicho de que "hay amores que matan", el film recuerda a ratos a Atracción fatal, también por algunos pasajes exagerados, casi de guiñol, y por el morbo que recorre la trama. Lo cierto es que resulta muy pobre la mirada que se ofrece a lo que debería ser una relación de pareja comprometida y los obstáculos que pueden dar al traste con ella. Los actores se esfuerzan, y sin duda a Ben Affleck le va bien hacer de tipo normal en apuros, pero Rosamund Pike en más de un momento parece un tanto pasada de rosca. Mientras que otros secundarios se pegan demasiado al estereotipo caricaturesco, como el policía que nunca duda o la presentadora televisiva. El otro gran tema que atraviesa la trama es la del gran circo mediático que se organiza en torno a la desaparición, donde se ponen en la picota los "reality-shows" y en general cualquier programa televisivo donde la gente habla y habla, y por qué no, también las tertulias caseras, donde se juzgan las acciones de los demás aunque no se dispongan de datos. La cuestión permite entregar algunas escenas bien servidas por Fincher en torno a la mentira y el fingimiento, pero también se acaba cayendo en la reiteración, algo que no se entiende en un film que dura innecesariamente dos horas y media.

5/10
Bienvenidos al fin del mundo

2013 | The World's End

Edgar Wright alcanzó repercusión internacional con su divertida comedia de bajo presupuesto Zombies Party, protagonizada por Simon Pegg y Nick Frost, que parodiaba el cine de muertos vivientes. Reunió de nuevo a la pareja en Arma fatal, donde el objeto de risas era el cine policíaco, y posteriormente probó fórmulas nuevas con otros protagonistas, con Scott Pilgrim contra el mundo, con resultados no excesivamente satisfactorios. También por su lado, Frost y Pegg volvieron a hacer tándem a las órdenes de otro director en Paul, de Gregg Motola. En Bienvenidos al fin del mundo, el trío vuelve a unir fuerzas. El desempleado Gary King (Simon Pegg) llama a sus amigos de la adolescencia, Andy (Nick Frost), Steven (Paddy Considine), Oliver (Martin Freeman) y Peter (Eddie Marsan), para regresar a Newton Haven, su pueblo natal, para completar un recorrido alcohólico denominado "La milla dorada", que consiste en beber pintas de cerveza en 12 pubs diferentes. En su juventud intentaron lograr la hazaña sin éxito. En uno de los locales, Gary acaba enfrentándose a un adolescente que resulta ser un robot alienígena. Es el principio de una invasión... El humor de Wright, que ha coescrito el guión con Pegg, resulta bastante reconocible para quienes hayan visto las anteriores cintas, con diálogos en la línea "Llevo 16 años sin beber. Pues debes estar sediento". Al igual que sus precedentes, Bienvenidos al fin del mundo tiene mucho de retrato de costumbres, con personajes muy característicos de la sociedad británica, aparte de realizar un canto a la camaradería. En cualquier caso, Bienvenidos al fin del mundo no tiene una enorme consistencia narrativa, además de que abusa del humor negro, y de las referencias sexuales. Pero lo que pretende lo consigue, básicamente hacer reír, a partir de secuencias logradas como la conversación final con los invasores. Por otro lado, el quinteto protagonista se mueve bien en el terreno de la comedia, especialmente Freeman, popular por la serie Sherlock y El hobbit, en un papel en cierta medida doble.

5/10
Jack Reacher

2012 | Jack Reacher

Lee Child (pseudónimo del británico Jim Grant) creó a su personaje Jack Reacher en su novela "The Killing Floor", de 1997. Desde entonces lo ha recuperado en numerosas secuelas y precuelas que han llegado a convertirse en superventas. No resulta extraño que se hayan llevado sus peripecias a la pantalla, en un film que apenas oculta una evidente voluntad de dar pie a una franquicia, que versiona en concreto "Un disparo", uno de los libros más populares. Un francotirador dispara a sangre fría a los transeúntes. Con seis disparos, acaba con la vida de cinco personas. Ha dejado evidencias tan claras que la policía le atrapa enseguida, pero durante el interrogatorio se limita a escribir una nota en la que pide que traigan a un tal Jack Reacher. Éste resulta ser un críptico individuo, antiguo oficial de la policía militar que mora casi sin dejar rastro por territorio desconocido. Cuando de improviso aparece le presta ayuda a Helen, joven idealista que actúa como abogada defensora del reo, pese a que paradójicamente su padre, Alex Rodin, el Fiscal del Distrito, ejerce la acusación. Jack Reacher supone el segundo largometraje como realizador de Christopher McQuarrie, reputado libretista oscarizado por Sospechosos habituales. Llega a las pantallas doce años después de Secuestro infernal, su ópera prima. McQuarrie ha cuidado al máximo los diálogos, y maneja muy bien la historia, dosificando la intriga, y ofreciendo las suficientes dosis de espectacularidad, con momentos logrados, como la persecución de coches y el climax final. De fondo, una cuestión moral de gran interés tratada en numerosas ocasiones: el hombre que tras comprobar que el sistema judicial está lleno de lagunas, decide buscarse la justicia por su cuenta. Al estar emparentada la trama con títulos como Harry el sucio, puede dar lugar al rechazo por parte de algunos espectadores, pero a todos les dará que pensar. En Jack Reacher sorprende la cuidada descripción de todos los personajes, incluidos diversos secundarios. Así se puede comprobar por ejemplo en el caso de Sandy (la poco conocida Alexia Fast), una jovencísima muchacha que a pesar de su inteligencia ha sido presionada para ayudar al bando equivocado, pintada en tres dimensiones aunque aparece en pocas secuencias. En general McQuarrie tiene a su favor una elección excelente del reparto, con buenos trabajos de Rosamund Pike (la letrada brillante y utópica), Richard Jenkins (el fiscal que parece mantener una cruzada para enviar a sus acusados a la cámara de gas) y el veterano Robert Duvall (un ex militar reconvertido en dueño de una tienda de armas). Sorprenden un par de elecciones del reparto. Por un lado, McQuarrie ha reclutado al legendario realizador alemán Werner Herzog para interpretar a un siniestro individuo, labor que logra a la perfección. Por otro lado, el también productor Tom Cruise encarna al protagonista, descrito en los libros como una mala bestia de dos metros y 110 kilos, lo que le aleja radicalmente de la imagen que ofrece el protagonista de Top Gun. Ídolos del aire. En su línea, éste no desentona, pero tampoco le saca partido a un personaje taciturno, supuestamente apartado de la sociedad, que le habría ido mejor a otros actores.

7/10
Ira de titanes

2012 | Wrath of the Titans

Después de acabar con el Kraken, Perseo lleva una vida retirada, oculta su condición de semidios, en un pueblo de pescadores. Pero los dioses están perdiendo su influencia porque la gente no les reza, de modo que Hades y Ares hacen una alianza con Cronos para evitar perder su inmortalidad, lo que les lleva a traicionar a Zeus, padre de Perseo. Éste, para salvar a la humanidad, no tendrá más remedio que usar sus poderes para descender a las profundidades del infierno donde está cautivo Zeus. Cuenta con la ayuda de Agenor, hijo de Neptuno, y de la reina Andrómeda. Secuela de Furia de titanes, Ira de titanes rodada como ésa en 3D. De nuevo tenemos vistosas aventuras, con elaborados efectos especiales, en algunos casos rutinarios, en otros pasablemente originales. El problema del film, como a su precedente, es que le falta alma. Se ha querido armar la trama con un mínimo de dramatismo, a cuento de las relaciones paternofiliales y los sentimientos que surgen en ellas, donde no faltan el amor, los rencores y el perdón. Pero en general el guión es endeble: no emociona, y francamente, ignoramos las diferencias entre dioses y humanos, más allá de que los primeros son más poderosos. El mismo desconocimiento deben tener los autores de la historia, que llegan a decirnos que las almas de los hombres perviven para siempre, mientras que los dioses pueden terminar en el terrible vacío de la nada y el no ser. El porqué de tal diferencia es un misterio. Sobre el reparto, poco hay que decir, ya que los rasgos de los personajes son mínimos. Pero en fin, destaquemos el esfuerzo de Liam Neeson y Ralph Fiennes por dar cierta majestuosidad a Zeus y Hades, a ejemplo de lo que, en Furia de titanes (1981), hacían Laurence Olivier y compañía en lo que, como aquí, no dejaba de ser una serie B.

4/10
Johnny English Returns

2011 | Johnny English Reborn

El británico Rowan Atkinson retoma a uno de sus personajes, que sin ser tan popular como su inolvidable Mr. Bean, también tuvo éxito. Se trata de Johnny English, agente del servicio secreto británico que se distingue por ser bastante patoso. Esta secuela del film de Atkinson de 2003 tiene al frente a un director de prestigio, Oliver Parker, autor de adaptaciones de Oscar Wilde como Un marido ideal. No deja resultar extraño que se titule en España Johnny English Returns cuando se llama originalmente Johnny English Reborns. Después de una operación en Mozambique, que fue un auténtico desastre, Johnny English ha dejado de pertenecer al MI7. Se ha retirado a un monasterio budista, en una remota región de Asia, donde aprende a controlar el cuerpo y la mente. Pero cuando se sospecha que alguien puede estar planeando un atentado contra el primer ministro chino, que se dispone a visitar Londres, vuelven a llamar a English, pues le consideran uno de sus antiguos hombres más valiosos. Cuando inicia sus pesquisas, English descubre que detrás de todo se encuentra Vortex, una siniestra organización compuesta por tres hombres. Cada uno de ellos guarda una de las tres piezas que forman una misteriosa llave. Predecible y ligero, lo cierto es que al film no se le puede reprochar que no cumpla su principal aspiración: hacer reír al espectador. Muchos son los momentos que tienen su gracia, el de una silla que se alza y se baja involuntariamente en plena reunión con el primer ministro británico, o las apariciones de una asesina asiática anciana a la que Atkinson confunde con otras personas. Como es habitual, Atkinson se luce más cuando el gag no se basa en los diálogos, sino en sus gestos y movimientos. El film homenajea constantemente a las películas de James Bond que le sirven de modelo, más aún que la primera parte. El guión se parece bastante a la típica aventura de 007, así como sus secuencias de acción, y algunos personajes. Por ejemplo, Gillian Anderson –pelirroja que en esta ocasión luce curiosamente una melena castaña–, encarna a una jefa dispuesta a acabar con el tradicional machismo asociado con el cuerpo en el pasado, al igual que el personaje de Judi Dench en la saga de Bond. Y por supuesto, tienen una gran importancia los inventos del personaje que emula al célebre Q.

5/10
El gran año

2011 | The Big Year

Todo el mundo busca algo, y Stu Preissler (Steve Martin), Brad Harris (Jack Black) y Kenny Bostick (Owen Wilson) están decididos no sólo a encontrar “su algo”, sino a ser los mejores en la tarea. Al igual que este intrépido trío dispuesto a trotar por el continente, casi todos nosotros soñamos con ser los primeros, tanto si se trata del mejor atleta, del autor de mayor venta o, tal vez, de ese artista acaparador de premios. Puede tratarse de cualquier cosa, pero en el terreno ideal debe ser algo que te apasione.

Pago justo

2010 | Made in Dagenham

Dagenham, Inglaterra, 1968: en la fábrica de coches Ford local, Rita O’Grady (Sally Hawkins) es una de las 187 mujeres en una plantilla de 55.000 hombres. Enfrentándose a una oposición abrumadora en este ”mundo para hombres”, Rita une a todas sus compañeras de trabajo para luchar por un sueldo equitativo - una postura que desafía el statu quo empresarial, pone en peligro su matrimonio y a la larga conllevará un precio trágico. Pero con el apoyo del delegado sindical (Bob Hoskins) la secretaria de trabajo del gobierno (Miranda Richardson), las mujeres causan sensación en todo el país, sirviendo de catalizador para un momento decisivo de la historia.

El mundo según Barney

2010 | Barney's Version

La vida de Barney Panofsky, productor televisivo, judío, hijo de un policía deslenguado, que vive en Montreal. Divorciado del amor de su vida, Miriam, algo que le produce una tremenda amargura, y padre de dos hijos, rememora cómo ha llegado a ese punto. De modo que le vemos en su juventud en Roma llevando una vida bohemia, y casándose con quien cree que es la madre de su hijo, una mujer inestable y suicida. Ya en Montreal, e introducido en el mundo de la televisión, conoce a una mujer de buena familia judía, con la que se casa. Pero en la boda sufre un flechazo instantáneo por Miriam, una de las invitadas, y desde ese momento no cejará en el empeño por lograr que se convierta en su esposa, con excesos como el envío diario de ramos de flores a su oficina en Nueva York. El director televisivo Richard J. Lewis acomete su primer largometraje en cine de entidad, la adaptación de una novela de Mordecai Richler, que sigue la trayectoria de un personaje, el Barney del título, alguien no excesivamente ejemplar, pero al menos con una certeza en su vida, el amor por su tercera mujer, Miriam, que aspira a conservar para siempre. Paul Giamatti compone con su habitual talento a un productor televisivo de una mediocre y picante serie, egocéntrico y celoso, enamorado sinceramente pero capaz con sus defectos de arruinar lo más hermoso. A su potente interpretación responde una buena pléyade de secundarios, entre los que se cuenta Dustin Hoffman y su hijo Jake Hoffman. El agridulce film, cuya narración fluye bien a pesar del largo metraje, tiene la virtud de no pretender ensalzar a su protagonista, únicamente nos pinta su trayectoria desnuda, con unos bandazos que incluyen el suicidio y la infidelidad en el capítulo de lo más ‘gordo’ y negativo, pero también las pullas y las expresiones hirientes, o la falta de respeto. No obstante en el haber de Barney hay amor, además de a la esposa, al propio progenitor y a los hijos, a los amigos, e incluso a una actriz voluptuosa a la que aparentemente despreciaba, aunque ello no evita que les pueda y les haga daño con su prepotencia y su orgullo.

6/10
Los sustitutos

2009 | Surrogates

Jonathan Mostow, responsable de Terminator 3. La rebelión de las máquinas, regresa al terreno de la ciencia ficción y los cyborgs de apariencia humana. En esta ocasión adapta un cómic de Robert Venditti y Brett Weldele, que parte de una inquietante idea central. Si hoy en día los móviles y los ordenadores se han hecho indispensables en la sociedad, en el futuro donde se desarrolla la trama existen los denominados ‘sustitutos’. Se trata de réplicas robóticas de las personas, que sustituyen a su dueño en la vida diaria, mientras éste los maneja por control remoto. El usuario ya no tiene que ir a trabajar, por ejemplo, sino que envía a su ‘sustituto’, que además es una versión mejorada de sí mismo, más fuerte y guapo, y que nunca envejece. El agente del FBI Greer usa a su réplica para investigar la destrucción de un sustituto, manejado por un chico que también ha resultado muerto. Resulta que el robot fue alcanzado por una sofisticada arma que también mata al humano que esté detrás. La víctima resulta ser hijo de Canter, el inventor de los sustitutos. Mientras realiza las pesquisas con ayuda de su compañera –la agente Peters– el agente Greer intenta rehacer su vida familiar, pues su hijo murió en trágicas circunstancias, mientras que su mujer sólo se relaciona con él a través de su duplicado. Mientras tanto, ha surgido un líder –el Profeta– que aboga por la vuelta a una vida más humana, renunciando a los sustitutos. Por un lado, Mostow aprovecha que cuenta con ingredientes que hacen atractiva su cinta al gran público, sobre todo una trama detectivesca bien trazada, que da pie a secuencias de acción correctas y dinámicas, que permiten lucirse al departamento de efectos especiales. Bruce Willis suple con su carisma habitual el hecho de que su repertorio de gestos sigue siendo el de siempre, y de que no acaba de resultar creíble en su interpretación de la versión de su personaje sonriente y estilizada. Le acompañan secundarios de alto nivel, como Radha Mitchell (la agente Peters), James Cromwell (Canter) y Ving Rhames (el Profeta). Además, Los sustitutos parte de un guión que plantea cuestiones de interés. Como otras grandes obras de ciencia ficción, recurre a una historia futurista, para analizar problemas del presente. En este caso, estamos ante una crítica hacia una sociedad sedentaria, que advierte de lo que puede pasar cuando el hombre abusa de los adelantos tecnológicos y renuncia a trabajar, e incluso a vivir, para no agotarse, no sufrir daño ni desgaste físico, etc. Avisa también de la posibilidad de que el hombre acabe relacionándose con sus semejantes mediante la tecnología, un supuesto no tan lejano, a juzgar por el auge de internet, y la aparición de cada vez más adictos que se relacionan mejor a través de la web que en persona... Arremete también contra un mundo obsesionado con la estética, donde prima la juventud y la apariencia física, se ocultan cada vez más los defectos físicos y el envejecimiento, y todo el mundo querría tener un sustituto, que se conserve siempre impecable y dé una buena imagen de nosotros mismos a los demás. En España, el film se estrenó acompañado del cortometraje Cíclope.

6/10
An Education

2009 | An Education

Años 60. Jennie es una inteligente adolescente, cuyo talento se ve sofocado por unos padres ‘del montón’, unas amigas ‘discretitas’ y unas clases en las que lleva varias ‘cabezas’ de ventaja a sus compañeras. A ella le encantaría progresar con el violoncelo, pero su padre piensa que debe dedicar todas sus energías al ingreso en la Universidad de Oxford. Un día en que un aguacero la está dejando empapada, un encantador desconocido se ofrece a llevarla en coche. David, que es mayor que ella, resulta ser un tipo fascinante, que la introduce en un mundo sofisticado, de arte, conciertos, restaurantes de lujo... Y Jennie cree detectar allí toda una vida que se le podría escurrir de los dedos si no espabila. Al tiempo, comienza a sentir una fuerte atracción por David. Reunión de talentos. La periodista Lynn Barber escribió un breve relato autobiográfico acerca de un amor de juventud; el escritor y guionista Nick Hornby (Alta fidelidad, Un niño grande) vio ahí materia para elaborar un libreto; y la danesa Lone Scherfig pensó que la ocasión la pintaban calva para rodar en inglés. De modo que el film resultado de tal ‘conjunción planetaria’ sigue la estructura de iniciación a la vida de una chica que va a comprobar que no es tan lista como se creía, una auténtica ‘educación’ en la ‘universidad de la vida’, donde asegura David que se formó. Pero dicha estructura presenta un tono singular, que tiene algo de cuento. Si nos fijamos en el buscado ‘look’ a lo Audrey Hepburn de la protagonista –excelente interpretación de Carey Mulligan, nominada al Oscar–, podríamos hablar de una inversión de Vacaciones en Roma, donde en vez de una princesa introducida en la vida corriente, tenemos a una chica de ambiente modesto, inmersa en una recién descubierta existencia de lujo; y también cabe citar otro título de Hepburn, Desayuno con diamantes, para referirnos a un discurrir de las cosas burbujeante y ligero, en que Mulligan y Peter Sarsgaard habrían intercambiado los roles de la mentada Hepburn y George Peppard. Tiene An Education más ‘miga’ de lo que aparenta. Una mirada superficial concluirá que se trata de una historia agriculce más bien frívola, una anécdota contada con cierta cierta gracia, y poco más. Sin embargo la propuesta de Scherfig consiste en toda una invitación a ir por la vida más allá de las apariencias, para averiguar el significado de la palabra “compromiso”. La vida gris, lo que aparenta vulgaridad, e incluso fracaso, puede estar lleno de amor y de dedicación a los otros; los prejuicios que se ven en los otros, pueden anidar en uno mismo; y la risa hueca está, sí, hueca, vacía.

6/10
Fracture

2007 | Fracture

Ted, un ejecutivo maduro de una compañía aérea, descubre la infidelidad de su mujer, y le dispara a sangre fría un tiro en la cabeza, que la deja en coma. La policía le encuentra en su casa con el arma en la mano, y obtiene una confesión de culpabilidad. Para Willy, un ambicioso picapleitos que trabaja para la oficina del fiscal del distrito, y que se ocupará de ejercer la acusación, el caso parece "pan comido", y apenas le presta atención, más atento a un inminente ascenso. Craso error, porque empiezan a surgir datos que podrían llevar a la absolución del acusado: del arma que Ted tenía en la mano no salieron las balas asesinas, y para colmo de males, se descubre que el policía que le detuvo era el amante de su esposa, lo que invalidad la confesión. Gregory Hoblit es un realizador curtido en series y películas de corte policíaco y judicial: Canción triste de Hill Street, Policías de Nueva York, Las dos caras de la verdad, La guerra de Hart... Aquí reincide en la misma temática, con un caso planteado como un juego-trampa: Ted ha urdido un supuesto crimen perfecto, gracias a lo cual espera eludir la cárcel; e incluso ha seleccionado en cierto modo a su acusador, a quien ya ha encasillado como "trepa" que, si ve en peligro su meteórica carrera, abandonará el caso para evitar el ingreso en el "club de los perdedores". No cuenta con que, primero el orgullo, y luego un elemental sentido de la justicia, empujen a Willy a dar "el do de pecho". Este duelo de egos, que protagonizan Anthony Hopkins y Ryan Gosling, retrotrae un poco al que el propio Hopkins mantenía con Jodie Foster en El silencio de los corderos, con la sustitución del doctor aficionado a "merendarse" seres humanos por el marido despechado. El resultado de la película de Hoblit es desigual: aunque arranca con ritmo notable, y logra mantener el interés en líneas generales, se desinfla paulatinamente, y no se acaba de acertar en el desenlace, algo plano.

5/10
Doom

2006 | Doom

Adaptación cinematográfica del videojuego homónimo, que revolucionó el sector. Apenas tenía argumento, por lo que los guionistas han compuesto una historia completamente nueva. Los miembros del ETRT, un escuadrón de marines armados hasta los dientes, investigan una estación espacial ubicada en Marte, horas después de perderse el contacto con los científicos que la habitan. Encuentran el lugar desierto, y acechado por criaturas pesadillescas. El polaco Andrzej Bartkowiak, especialista en acción, ha tenido éxito con títulos como Romeo debe morir. En esta ocasión, compone un predecible refrito de grandes éxitos de la ciencia ficción –a los guionistas de Alien habría que pagarles derechos de autor–, que sirve sobre todo para el lucimiento de The Rock, últimamente uno de los reyezuelos del género.

3/10
Orgullo y prejuicio

2005 | Pride & Prejudice

Cinco, eran cinco, las hijas del matrimonio Bennet: Elizabeth (más conocida como Lizzy), Jane, Lydia, Mary y Kitty. Su madre, la sra. Bennet, está obsesionada con buscarles un adinerado marido cuanto antes, lo que solucionaría sus problemas económicos, pero Lizzy, una joven de carácter independiente, se lo toma con más tranquilidad, respaldada por su padre. Un día, el señor Bingley, un joven rico y soltero, se instala en una mansión cercana a la residencia de los Bennet, una ocasión de oro que la madre no piensa dejar escapar. Durante una recepción que Bingley ofrece a sus nuevos vecinos, parece fijarse en Jane, la hermana mayor, mientras que Lizzy conoce a su amigo Darcy, un tipo apuesto, pero orgulloso, hosco y lleno de prejuicios, que aparentemente no muestra ningún interés por las mujeres “de clase inferior”. Aunque se desata cierta química entre Lizzy y Darcy, cada vez que se ven no paran de discutir. Un primo lejano de Lizzy, Collins, pide su mano, pero ésta le rechaza. Poco después, Bingley se marcha a Londres sin avisar, rompiendo el corazón de Jane, y Lizzy piensa que Darcy está detrás de este asunto. Como existen adaptaciones excelentes de la célebre novela de Jane Austen, una nueva revisión desataba todo tipo de ‘prejuicios’. Pero puede sentirse ‘orgulloso’ de su trabajo el director Joe Wright, que debuta en el largometraje tras un par de cortos y episodios de series. Parte del mérito pertenece a la desconocida guionista Deborah Moggach, que ha sabido condensar en un guión cinematográfico una novela extensa, con muchos personajes complejos, y el exquisito dibujo del alma femenina característico de Austen. Aunque no está acreditada, parece ser que le echó una mano Emma Thompson, ganadora del Oscar por el guión de Sentido y sensibilidad, adaptación de otra novela de Austen. El director describe las costumbres de las diferentes clases sociales de la época, aprovecha la convincente ambientación, y se luce en numerosas ocasiones, como en un elaboradísimo baile filmado en un único plano secuencia, y en la escena en que Lizzy da vueltas sobre un columpio, como metáfora del paso del tiempo. A pesar de que el director estuvo a punto de no contratarla, porque le parecía demasiado atractiva para su papel, Keira Knightley muestra una vez más su talento, al igual que secundarios tan lujosos como Brenda Blethyn, Donald Sutherland y Judi Dench, en un papel tan breve como intenso.

7/10
The Libertine

2004 | The Libertine

La historia de un personaje auténtico de la Inglaterra del siglo XVII, en tiempos de la Restauración. John Wilmot (1647-1680), segundo conde de Rochester, estaba casado con la rica heredera Elizabeth Malet, pero su estilo de vida libertino e iconoclasta le condujo a mantener relaciones con numerosas amantes, hasta que se encaprichó con la actriz de teatro Elizabeth Barry; al rey Carlos II le hacían gracia sus modos desinhibidos, pero tanta extravagancia acabó chocando con el monarca. Cuando aplica su talento literario a una obra subversiva, se colma el vaso de la paciencia del rey. El film es una especie de confesión de Vilmot, quien nos invita a no tenerle demasiada simpatía, ante una vida egoísta que sólo busca satisfacer su propio placer. Pero a medida que conocemos su trayectoria, vemos que tras ese `demonio´ hay un hombre, con sus flaquezas, pero a quien se puede compadecer. El conde ve en la actriz, no sólo un objeto de deseo, sino alguien que podría llegar a la cima de la interpretación, siempre que esté bajo su protección. El modo de proceder de ella, le afectará decisivamente. Curiosamente, y tal hecho es histórico, Wilmot acabó arrepentido de su vida disoluta, por lo que este duro film, no apto para todos los paladares, acaba adquiriendo un formato de `vida no ejemplar´, excepto en el tramo final. Cabría decir que el conde de Rochester ha tenido que rebozarse en el fango para descubrir el atractivo de una vida limpia. Johnny Depp hace una gran composición del personaje, con momentos tan memorables como el de su comparencia en el Parlamento, cuando ya está gravemente enfermo.

5/10
Promise Land

2004 | Promise Land

Un grupo de hombres y mujeres se calientan junto a un fuego a la luz de la luna. Ellas proceden de Europa del Este, ellos son beduinos. Juntos deben cruzar al día siguiente la frontera entre Palestina e Israel. Pero las mujeres, tras sufrir todo tipo de vejaciones, serán destinadas a una red de trata de blancas. El director israelí Amos Gitai trata con dureza un tema duro. Y lo hace con ese estilo cansino y árido, como las arenas del desierto donde transcurre gran parte de la trama, a que nos tiene acostumbrados.

3/10
Muere otro día

2002 | Die Another Day

Con cuarenta años de vida en la gran pantalla, Bond, James Bond, el agente británico supersecreto con licencia para matar, sigue en plena forma. Eso sí, adaptado a los tiempos políticamente correctos que corren en su film oficial número 20, lo que significa que M, su jefa, es una mujer de armas tomar; y que las chicas Bond le dan un par de lecciones antes de sucumbir a sus garras seductoras. En esta ocasión, 007 acude a una misión muy peligrosa a Corea del Norte (un país que, junto al Irak de Sadam Hussein, se presta a ser presentado como villano, debido a su tiránico líder: otra cosa es que EE.UU aplique las mismas medidas que a los iraquíes para pararles los pies). Tras una persecución superespectacular, Bond cae prisionero. Es torturado durante casi un año, y finalmente canjeado por otro prisionero. De vuelta a casa, con su prestigio por los suelos (creen sus malpensados superiores que ha dado nombres de compañeros agentes), decide investigar un poquillo por su cuenta: lo que le lleva a escenarios tan dispares como Hong Kong, Cuba (en realidad, Cádiz) e Islandia. Y a tratar con Gustav Graves, un magnate de los diamantes, y con su eficiente ayudante, el bomboncillo Miranda Frost; a verse las “cambiadas” caras con sus conocidos coreanos; a conocer a una fogosa agente de la CIA, de nombre Jinx; y a tratar de desarmar el proyecto Ícaro, que podría destruir el planeta en un periquete. La saga sigue fiel a los elementos que definen al personaje de Ian Fleming (agente elegante y seductor, chicas sexys, armas sofisticadas…), a lo que se suman abundantes guiños a títulos anteriores. De todos modos, el neozelandés Lee Tamahori no evita caer en la tentación de usar toda la parafernalia que la tecnología actual pone a su alcance. Trama cuidada o efectos visuales, he ahí el dilema de gran parte del cine actual.

5/10
Foyle's War

2002 | Foyle's War | Serie TV

Serie detectivesca británica que sigue la tradición literaria de ese país al estilo Agatha Christie, no en vano su creador Anthony Horowitz estuvo al frente de muchos episodios de la serie Poirot, basada en el personaje creada por la dama maestra de los relatos de misterio. En la primera temporada, situada en 1940, sigue las andanzas del detective de la policía Christophe Foyle, viudo y con un hijo combatiente como piloto de la RAF. Le toca resolver diferentes casos de asesinatos en una pequeña población al Sur de Inglaterra –Hastings, en Sussex–, con el telón de fondo de un conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial, que lleva unos meses en curso. Cuenta con la colaboración de su chófer, la soldado Sam Stewart, y de Paul Milner, un sargento lisiado. Las cuatro historias, de hora y media de duración, auténticas minipelículas. se siguen con interés y están muy bien ambientadas. Tienen la virtud de combinar intrigas en que se debe descubrir al responble de un crimen, con algunos de los problemas que surgen en la retaguardia durante la guerra: el modo de tratar a los alemanes e italianos que viven en Inglaterra, los antisemitas simpatizantes con la causa nazi que piensan que su país se ha equivocado de mando, la objeción de conciencia, la operación de Dunkerke, los bombardeos... Michael Kitchen encarna con flemática sobriedad a su flemático personaje, que se queda solo cuando su hijo parte al frente, y la pelirroja Honeysuckle Weeks aporta el contraste como la pizpireta conductora de su automóvil.

6/10

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