Empezó su carrera en las pantallas con tan sólo 13 años, y logró deslumbrar con su mentira en "Expiación". Saoirse Ronan ha sabido crecer con cada película, sin caer en los defectos que malogran las posibilidades de un actor infantil o adolescente. Sin duda que "Brooklyn" es una obra de madurez.
¿Ha sentido que Brooklyn conecta con la inmigración de los irlandeses al Nuevo Mundo?
Nick Hornby no es de Irlanda, sin embargo, logró captar totalmente el espíritu del país. El estilo literario era realmente hermoso y primorosamente sutil. Lo sentía muy dentro de mi corazón porque hablaba sobre mi gente. Fue el viaje que mis padres hicieron al regresar en los años ochenta; se trasladaron a Nueva York y experimentaron todas esas mismas cosas, a pesar de que era una época distinta. La mayor dificultad que cualquiera puede tener en la vida es abandonar la seguridad de la familia y los amigos sustituyéndola por algo completamente nuevo.
¿Se siente irlandesa Saoirse Ronan por sus ancestros?
Yo soy muy irlandesa en ciertos aspectos, pero también tengo una sensibilidad americana puesto que nací en Nueva York. Yo creo que eso fue lo que hizo que la historia resultara aún más emotiva para mí, porque siento una fuerte conexión con ambos países, al igual que Eilis. Todo lo que Eilis experimenta era exactamente lo que yo experimentaba en ese momento de mi vida, y que todavía hoy siento. Así que, emocionalmente, la historia me era extraordinariamente cercana.
Y esa cercanía, ¿ha sido una ayuda para su interpretación o una dificultad?
Antes, siempre era capaz de distanciarme al final del día de trabajo, dejar atrás la historia, marcharme a casa y ser simplemente yo misma. Pero, en este film, había veces en las que la situación era tan real para mí, y estaba tan metida en el personaje, que eso me provocaba lágrimas.
Teníamos que hacer desde escenas desgarradoramente bellas y totalmente tristes a secuencias que eran maravillosamente divertidas. Eilis pasaba por todas esas muy naturales sensaciones que todos los seres humanos experimentamos: dolor, relaciones, trabajos, vínculo paterno-filial, independencia. Pero me gustaba la sutileza que había en todo.
El reto está en comprender lo que experimenta interiormente Eilis e interpretar al personaje de muchas y diferentes maneras. Y también se trataba de equilibrar el drama que conllevan las circunstancias de la vida real con el humor que la gente emplea para gestionar dicho drama, algo que sé con certeza que los irlandeses hacen muy a menudo. Utilizamos el humor como una forma de lidiar con la vida y la muerte. De manera que se trataba de buscar el equilibrio en todo ello.
El romance de su personaje con un italiano tiene su encanto, pues tienen puntos en común en “background”, pero también diferencias...
En el caso de Eilis y Tony, se trata, literalmente, de la colisión de dos mundos completamente diferentes. Los Fiorello no son sólo italianos sino también muy americanos bajo el punto de vista de Eilis. Criados en la dureza de Nueva York, muestran una típica actitud combativa, mientras que Eilis proviene de la Irlanda rural, no obstante, afortunadamente, su espíritu también es bastante luchador. De nuevo, desde ambos lados se utiliza el humor como medio de comunicación.
Y se produce un cambio en una y otro...
Ahora, ella tiene una vida completamente distinta que la gente de Enniscorthy desconoce, pero, en cuanto vuelve, reincide un poco en sus antiguas pautas de vida, permitiendo que de nuevo le digan lo que debe hacer. La diferencia es que ahora es consciente de ello, mientras que antes no lo era. En un caso como éste, no sé si alguna vez llegas a saber si has tomado la decisión correcta. Yo no creo que Eilis llegue a saberlo nunca. Pero eso es un elemento más de la belleza de esta historia.
Una de las ideas clave de la película es el concepto de hogar. En realidad ese hogar lo tienes, e incluso lo creas, ahí donde estás...
Me gusta la advertencia que Eilis transmite a una joven casi al final del film: cuando te marches de tu país, lo añorarás tanto que desearás morirte, y no habrá nada que puedas hacer al respecto aparte de superarlo, pero eso no te matará y llegará un día en que saldrá el sol y comprenderás que es ahí donde está tu vida. Ese espléndido pasaje significa mucho para cualquier persona que alguna vez haya dejado atrás hogar y familia. Eilis necesita llevar a cabo ese viaje increíblemente feliz, doloroso, emocionante y espantoso para tomar una decisión sobre dónde siente que quiere estar.
Y, en mi opinión, de eso es de lo que trata Brooklyn. El vínculo con tu hogar es algo que siempre llevas contigo mientras vas a lugares distintos y te pasan cosas diferentes en la vida. El truco está en llevarlo sin dejarte agobiar por ello.
