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Biografía

Saoirse Ronan

Saoirse Ronan

26 años

Saoirse Ronan

Nació el 12 de Abril de 1994 en The Bronx, Nueva York, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 3 nominaciones)

Who’s that girl?

22 Febrero 2008

Tiene casi 14 años y una carrera que muchos de 80, y toda una vida dedicada a la interpretación, envidiarían. ¿Quién es esa niña que juega al juego de Hollywood a la perfección?

Se puede decir que Saoirse Ronan nació antesdeayer, concretamente el 12 de abril de 1994, en Nueva York. A los tres años se trasladó a vivir a Irlanda, tierra de sus ancestros. Allí creció, tiene su colegio y a sus padres, con quienes vive además de con su querido perro Sassy. Ha heredado la vocación de su padre, quien también es actor. A punto de cumplir 14 añitos, la pequeña opta al Oscar como mejor actriz de reparto por Expiación, al tiempo que se consolida en el mundo cinematográfico, que parece hecho a su medida.

Saoirse tuvo su primera oportunidad en 2003 en la serie de televisión The Clinic. Sus primeros pasos fueron en este medio, donde también participó en la serie Proof. Para su debut cinematográfico tuvo la fortuna de trabajar junto a Michelle Pfeiffer en el El novio de mi madre (2007). A pesar de que la cinta no es especialmente memorable, a la pequeña le sirvió no sólo para estar junto a la Pfeiffer –de quien fue su hija en la ficción–, sino también para entrar en Hollywood. Poco después tuvo un pequeño papel en The Christmas Miracle of Jonathan Toomey (2007), un título con poca trascendencia. Sin embargo, ése mismo año fue elegida para encarnar a Briony Tallis a la edad de 13 años, o lo que es lo mismo, a la alocada hermana de Keira Knightley en Expiación. Un papel que en su versión madura interpretó Vanessa Redgrave. Con la película que ha dirigido Joe Wright no sólo le ha llegado la nominación al Oscar, sino también la oportunidad de trabajar en un buen proyecto, rodeada de buenos profesionales, como refleja el hecho de que este año sea una de las favoritas en la entrega de los dorados galardones.

Si en El novio de mi madre Saoirse interpreta a un niña más o menos típica para su edad, en Expiación se ha metido en la piel de un personaje complejo, que resulta determinante para el desarrollo de la historia. La joven Briony es una niña muy inteligente con aspiraciones literarias. Su imaginación desbordante le ha acarreado más de un problema, aunque nunca nada tan serio como su mala interpretación de unos hechos que la llevan a acusar al novio de su hermana de un delito que no ha cometido. Esta película ha cambiado la corta vida de la actriz, que afirma: “Cuando rodé Expiación, supe que quiero hacer esto (ser actriz) el resto de mi vida. Es como una droga: una vez que empiezas, ya no puedes parar”.

Y así ha sido, Ronan ha continuado con su carrera a un ritmo envidiable. Tiene pendiente de estreno en España el drama sobre el mago Houdini Death Defying Acts, donde ha sido la hija de Catherine Zeta-Jones. Acaba de terminar el rodaje de City of Ember, cinta familiar de aventuras, donde ha compartido protagonismo con Bill Murray, Tim Robbins y Martin Landau. Y será la protagonista de The Lovely Bones, el próximo proyecto de Peter Jackson. En este drama será la hija asesinada de Mark Wahlberg y Rachel Weisz, con un complicado personaje marcado por la muerte. Y es que parece que esta niña se atreve con todo. ¿Quién quiere jugar con muñecas pudiendo hacerlo con un Oscar?

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Filmografía
The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
La gaviota

2018 | The Seagull

Cuidada adaptación de una de las obras maestras de teatro de Antón Chejov, con personajes bien perfilados psicológicamente y conflictos de entidad que les afectan sobre todo por dirigir el amor y sus elecciones en la dirección equivocada, mandan los celos, la pasión, la resignación y el afán de dominio, que les llevan a labrarse su infelicidad, de la que parece imposible escapar. La acción transcurre en dos veranos separados temporalmente por varios años de distancia, en una casa de campo junto a un lago. En ambos casos se produce la reunión familiar por la llamada de Sorin, gravemente enfermo, de modo que acude junto a él su hermana Irina, famosa actriz de teatro que ha comenzado su declive, y cuyo amante es Boris Trigorin, afamado escritor. Ambos no saben apreciar el teatro experimental que desarrolla Mijail, el hijo de Irina, que representa su amada Nina, quien acabará fascinada en cambio por el recién llegado Boris. A los amores desgraciados se suma el de Masha, enamorada en secreto de Mijail, pero que tal vez se conforme casándose con un maestro local que la ama. Michael Mayer, director de carrera irregular que dirigió hace más de una década Una casa en el fin del mundo sabe que tiene un texto –adaptado para la ocasión por autor teatral ganador del Tony Stephen Karam– y unos personajes maravillosos, y sabe dar el conjunto cierto paso cinematográfico, también añadiendo al conocido subtexto de la frágil gaviota otro tan visual como el del bingo, la lotería de la vida en que nunca se sabe la combinación que te va a tocar, y si va a cuadrar con las expectativas de tu cartón. Como en el original se juega con el fuera de campo o la insinuación en lo relativo al suicidiio. Los actores logran meritorias interpretaciones, desde la herida Nina de Saoirse Ronan, a la madre dominante y cínica Irina de Annette Bening, pasando por el insensible escritor Boris de Corey Stoll, por citar sólo algunos de los más destacados.

6/10
María, reina de Escocia

2018 | Mary Queen of Scots

Fastuosa película de corte histórico, con una magnífica ambientación y un exquisito cuidado en todo lo relativo a maquillaje, peluquería y vestuario. La fotografía de John Mathieson es fantástica, y la banda sonora de Max Richter, con una progresión ascendente que nunca se acaba muy característica, se funde bien con la música sacra y cortesana de la época que asoma puntualmente. Describe el reinado de María Estuardo en Escocia, desde su regreso ahí en 1561 tras enviudar Francisco, rey de Francia, hasta su decapitamiento en 1587, acusada de conspirar contra Isabel I de Inglaterra, su prima. Adapta una biografía de John Guy, y firma el guión Beau Willimon, conocido sobre todo por Los idus de marzo y por ser el creador de la serie de intriga política House of Cards. Tras la cámara se encuentra una mujer, Josie Rourke, que debuta como directora, y que hasta ahora era conocida sobre todo como directora artística de la prestigiosa compañía teatral británica Donmar Warehouse, lo que se nota de sobras en el film. Enseguida resulta evidente la complejidad de la historia que maneja Rourke, y las dificultades para darle la necesaria coherencia y unidad dramática. Por ejemplo, apenas logran definirse bien las diferencias por las guerras de religión, entre la postura protestante y la católica, más allá de las críticas con sermones incendiarios del predicador John Knox contra María, ni siquiera la supuesta profunda devoción de ella se logra atrapar. Hay además una insistencia excesiva, casi risible, en mostrar la complicidad femenina entre María y sus damas de compañía, que a veces parecen unas simples y traviesas colegialas. Y se echa en falta una mayor fuerza a la hora de pintar los lazos entre las "primas": parece que se quiera hacer una declaración feminista, dos mujeres condenadas a no entenderse en un mundo de impresentables hombres, pero incluso en esta visión falta un poco de coherencia y sobra simplismo, casi se viene a decir que Isabel falla a María por... ¡comportarse como un hombre! En lo relativo al tratamiento de la sexualidad hay un tratamiento moderno que no deja de chirriar en algunos pasajes. La gran suerte que tiene la directora, es que tiene a dos formidables actrices bajo sus órdenes, sobre todo Saoirse Ronan, verdaderamente regia, que hace medianamente creíbles las ideas de su personaje de que el amor va por delante de los asuntos de estado, aunque el libreto del film las presente confusamente. Por su parte, Margot Robbie logra perfilar la soledad de Isabel, cada vez menos libre en sus decisiones, como obligada a actuar por imperativos fatales. En un período histórico, la Inglaterra isabelina y la Escocia de María del siglo XVI, en que se suceden las conspiraciones, no es fácil pergeñar una trama consistente, donde todos los puntos de vista, lealtades y traiciones, queden nítidamente trazados; al final lo único que está claro es que María se postula con derecho a reclamar el trono de Inglaterra, si Isabel no tiene descendencia. No es fácil saber si la responsabilidad en el naufragio parcial del relato hay que achacársela a Willimon, a Rourke, o a la fuente histórica de la que principalmente beben, pero los vaivenes de bandos, los protestantes que sirven a la católica María, o la posición de los Estuardo que están en la corte de Isabel, no logran entenderse bien. Lo que incluye también el modo en que se aborda el matrimonio de María con Enrique Estuardo, en que conviven casi de seguido un enamoramiento con el descubrimiento de una sexualidad "abierta" del esposo que descoloca bastante. También parece que hay más de una licencia histórica en lo relativo al malhadado secretario David Rizzio.

5/10
Lady Bird

2017 | Lady Bird

Una película agridulcemente nostálgica, sobre la época de instituto y el ingreso en la mayoría de edad, escrita y dirigida por Greta Gerwig. Presenta algunos evidentes rasgos autobiográficos, la cineasta nació en Sacramento, su madre era enfermera, y creció en un singular ambiente religioso antes de su mudanza a Nueva York, entre otras cosas que comparte con la protagonista, Christine McPherson, que se ha autobautizado como “Lady Bird”. Lady Bird tiene 17 años –los mismos que la protagonista de Al filo de los diecisiete, un film cortado por patrón parecido al que nos ocupa–, es su último año escolar. Su sueño sería estudiar en una de las universidades de postín de Nueva York, pero la humilde condición familiar –su madre, enfermera, se desloma trabajando, su padre está en paro, ella asegura que “nací en el lado equivocado de la vía” en Sacramento– apunta a una universidad local como su destino más probable. Esto la enerva, porque ella es inteligente, independiente e inconformista. Estudia en un colegio católico, y todo lo cuestiona, frecuentemente los profesores, también monjas y curas, deben llamarle la atención. Tiene una muy buena amiga, Julie, aunque intenta entrar en el círculo de una compañera cool de alcurnia, Jenna. A esto se suman las primeras experiencias románticas, en que los chicos pueden decepcionar por su insinceridad, ya sea porque ocultan su inclinación sexual, o por una pedantería donde se ausenta el amor. Herwig articula una película en línea con el cine “indie”, fresca, y que evita casi siempre los simplismos. Atrapa los sentimientos de lo que es una etapa siempre problemática, la adolescencia, pero abre el lienzo de Lady Bird, mostrando además muy bien problemas de los adultos, incluidas la necesidad para una madre de inculcar disciplina, aunque aquello no caiga simpático, las depresiones y frustraciones que afectan a los mayores, pero donde también hay espacio para el buen humor o las salidas inesperadas de quien cabía esperar como mínimo una regañina; observar y asimiliar la realidad que le rodea contribuirá positivamente a que la protagonista madure, y también las personas de su entorno crecerán con ella. Especialmente importante en la narración es la relación madre-hija, creíble y conmovedora. La cineasta mira con añoranza y cariño el ambiente del colegio católico, pero, al estilo de la irlandesa Sing Street, se nota que es una mirada algo externa, desde fuera, Herwig no ha interiorizado del todo las convicciones que sostienen la institución donde estudia la protagonista, aunque percibe su fuerte atractivo. Y algo queda, ella ha declarado, por ejemplo, que una historia como las negaciones de Pedro, el perdón del Señor y la contrapartida de su triple confesión de fe tras la resurrección siempre le ha acompañado. Sea como fuere, en el film incide en algunas buenas vibraciones, experiencias positivas, como la de la monja que sabe aceptar una broma  –la octogenaria Lois Smith–, o la del sacerdote que muestra su fragilidad, todos somos humanos, gozamos pero también sufrimos; también, en otro orden, pequeñas gamberradas inocentes, como darse un festín con las formas sin consagrar para la misa; o el rifirrafe con una señora que viene a dar una charla sobre el aborto. Por eso, también en lo relativo a las relaciones sentimentales, la mirada es algo chata, se muestran esas experiencias precoces como algo poco menos que inevitable, lo que, como mínimo, resulta cuestionable. Saoirse Ronan demuestra una vez más ser una grandísimas actriz, da el pego como colegiala, aunque tiene ya 23 años. Todos los secundarios están muy bien, es Lady Bird una de esas películas en que se mima a los personajes, no los hay pequeños; pero puestos a destacar a algunos actores, nos quedamos con Laurie Metcalf, la madre, y Stephen Henderson, el cura que lleva la actividad de teatro. Pero, insisto, todo el reparto es maravilloso.

8/10
Loving Vincent

2017 | Loving Vincent

  Sorprendente cinta de animación, que logra lo que parece imposible, meter al espectador en el la obra pictórica de un artista de la talla de Vincent Van Gogh. En este sentido, el logro de los codirectores, la polaca Dorota Kobiela y el británico Hugh Welchman es sencillamente asombroso, una verdadera carta de amor al pintor holandés. Rodando primero con actores reales en escenarios aproximados a los de los cuadros más célebres de Van Gogh, y pintando luego fotograma a fotograma, hasta 65.000, con una animación posterior que presenta un leve efecto temblequeante, muy adecuado al agitado mundo interior del artista, el resultado final deslumbra. El único referente que viene a la cabeza, de integrar cuadros en una cinta animada es Le tableau, otro título notable. En tal sentido, la excusa argumental, auténtico mcguffin, es casi lo de menos, aunque funciona para vertebrar una narración. En el verano de 1891 Armand ha recibido un encargo de su padre, el cartero Joseph Roulin: entregar la última misiva de Vincent Van Gogh, dirigida a su hermano Theo. En París se entera de que el pintor ha muerto en Auvers-sur-Oise, tras pegarse un tiro y permanecer dos días entre la vida y la muerte. De modo que se dirige la villa, pensando que dará con el hermano, donde se entera de su posterior muerte, por enfermedad. Intrigado, trata de descubrir las tristes circunstancias de los fallecimientos, sobre todo porque hay elementos suficientes para durar del supuesto suicidio. Y se entrevista con los lugareños, incluidos el doctor Gatchet y su hija Marguerite, o la joven hija de los dueños de la pensión donde se alojaba, Adeline Ravoux. Los directores acuden puntualmente al blanco y negro para introducir algunos flash-backs del pasado de Van Gogh, donde hay más libertad en las imágenes, aunque siempre inspiradas en la obra del pintor. Y en el presente nos movemos en el entorno donde vivió su última etapa, donde resulta todo un ejercicio reconocer los cuadros originales y encontrar las diferencias que se introducen, por necesidades narrativas. Hay inteligencia al introducir a personajes reales, y otros de “background” ficticio, pero en que se crean unas circunstancias verosímiles de cómo pudieron interactuar con Vincent.  

7/10
En la playa de Chesil

2017 | On Chesil Beach

Principios de la década de los 60. Los jóvenes y enamorados Florence y Edward se han casado y se disponen a ser felices para siempre. Alojados en un hotel junto a la playa de Beach, para disfrutar de su luna de miel, la noche de bodas no transcurre con la dicha y normalidad deseadas. A través de sucesivos flash-backs se nos informa de cómo se conocieron y de su “background” familiar. Los padres de ellas son estirados y de buena posición. Los de él, de más modesta condición, a lo que se suma la demencia materna, tras un accidente. Pero palpamos sobre todo su absoluto desconocimiento de la sexualidad, lo que podría dificultar su vida conyugal. Adaptación de la novela homónima de Ian McEwan, a cargo del propio autor. Quizá sobre el papel el novelista lograra crear la atmósfera adecuada, y las idas y venidas temporales contribuyeran a dibujar una situación inconcebible en el año, 2017, en que se ha rodado el film, pero que se podría haber dado en una Inglaterra puritana que veía el sexo como un tabú. En cualquier caso el desconocido director de la cinta, Dominic Cooke, se ha atrevido con una película demasiado compleja y entrega un producto aquejado de arritmia, demasiado académico y premioso a pesar de su estructura narrativa, lo lastran las las reiteraciones, y el modo en que se entrega la información parece caprichoso y no ayuda a la credibilidad de la propuesta. La pareja protagonista, Saoirse Ronan y Billy Howle, son quizá lo mejor de la cinta, aunque desconcierta un poco el contraste de su atractivo entusiasmo juvenil con el modo algo timorato en que afrontan lo que no conocen, incluido su actitud provinciana ante los paletos camareros del hotel. Los secundarios están bastante desdibujados, sobre todo los progenitores de una y otra parte, que en el caso de los de ella rozan la caricatura del rico pedante.

5/10
Stockholm, Pennsylvania

2015 | Stockholm, Pennsylvania

Brooklyn

2015 | Brooklyn

1952. Eilis Lacey ha tomado la determinación de emigrar a Estados Unidos, con pena, pero con la tranquilidad de que deja en su pueblo irlandés a su madre viuda al cuidado de su hermana Rose. Frente al ambiente asfixiante y de chismorreos de su tierra natal, Eilis empieza a respirar libertad en Brooklyn, gracias a la ayuda de la Iglesia, que le consigue trabajo como empleada en unos grandes almacenes y alojamiento en una pensión de jóvenes solteras, regentada por la simpática y dominante señora Keogh. Al principio se encuentra cohibida e insegura, pero Eilis se va soltando, siempre guiada por su buen corazón, y conocer a un joven de origen italiano, Toni, puede ser el descubrimiento del amor. El novelista Nick Hornby vuelve a adaptar una obra ajena tras An Education y Alma salvaje, repitiendo con la idea de protagonista femenina absoluta. El trabajo de entregar un libreto a partir de la novela de Colm Tóibín le ha supuesto una nominación al Oscar. Lo cierto es que es un trabajo muy medido, que sabe conjugar nostalgia y romanticismo con la dureza de la situación de quien se encuentra lejos de su hogar, tratando de construir uno nuevo, y siente el tirón de uno y de otro. Tirón doble, porque, tras un suceso que obliga a Eilis a regresar a Irlanda, también en lo relativo a su futuro marido su corazón anda dividido. John Crowley, que ya apuntó maneras en su debut en la dirección más de una década atrás con Intermission, demuestra habilidad narrativa en un film de corte muy distinto, lleno de humanidad y sentimientos nobles, aunque no faltan las debilidades y las dudas, o ciertas mezquindades. Se nos ofrece una mirada positiva a la vida, aunque no se niegan las dificultades, y ello con naturalidad, sin moralinas tontas y pazguatas. A la credibilidad de la trama ayuda la soberbia interpretación de Saoirse Ronan, que ha logrado una nominación al Oscar. A pesar de su juventud, 21 años cuando hizo el film, sabe encarnar bien la evolución de su personaje, de modo que nos creemos su madurez que se diría de alguien con más edad; y hace tremendamente atractiva la práctica del bien, algo muy difícil en pantalla, donde suelen ser más agradecidos los villanos terribles que las buenas personas. Y aunque estamos sin duda ante una película de mujeres, se agradece el buen dibujo de los personajes masculinos, los dos pretendientes de Eilis y el sacerdote (Emory Cohen, Domhnall Gleeson, Jim Broadbent) no son meros comparsas de cartón piedra, a diferencia de lo que pasa en otros filmes coetáneos y bastante celebrados como Carol y Sufragistas.

8/10
El tour de los Muppets

2014 | Muppets Most Wanted

Alentados por Dominic Badguy (Ricky Gervais), los Muppets emprenden una gira por varios países europeos, en donde darán a conocer su divertido show. Sin embargo, lo que Dominic desea es en realidad servirse de esa treta para realizar una serie de robos a gran escala en esas ciudades. Para ello idea un maquiavélico plan: sustituir a la rana Gustavo por el malvado Constantine, de casi idéntica apariencia, que acaba de escaparse de una cárcel siberiana. Los Muppets son una pandilla de marionetas animadas que han tenido un enorme éxito especialmente en la televisión, desde que fueran creados por Jim Henson allá por los finales de los años 60 del pasado siglo. Entre ellos los más conocidos son la rana Gustavo, la cerdita Peggy y el oso Fozzie, los cuales junto a otros muchos forman una especie de compañía dedicada al mundo del espectáculo, una especie de gran familia un tanto variada donde entre tiras y aflojas, amores y discusiones, finalmente acaba reinando la armonía y el amor. A lo largo de su trayectoria han participado en muchas producciones, a menudo interpretadas junto a actores de carne y hueso, casi siempre de género muy cómico, aunque a veces hayan tenido su punto de drama, como en Los teleñecos en Cuentos de Navidad. El Tour de los Muppets –que igual podría haberse titulado en “La gira de los teleñecos”, pues de ese modo fueron siempre conocidos en España estos personajes– es la secuela cinematográfica de Los Muppets, la más reciente versión para el cine de las aventuras de estos muñecos. Vuelve a estar detrás de las cámaras James Bobin y mantiene el nivel, si no supera a su predecesora. El propio Bobin ha ejercido como coguionista con Nicholas Stoller y ambos han pergeñado una trama de aventuras y acción criminal bastante animada, llena de momentos divertidos, con numerosas localizaciones reales en ciudades como Berlín, Madrid, Dublín o Londres y un toque un poco “vintage” que recuerda a la época de la guerra fría, con esas tronchantes escenas en el Gulag siberiano. Se usan asimismo los tópicos referentes a los distintos países, algunos un poco pasados de rosca (esos guardias civiles custodiando el Museo del Prado), aunque sirven para situar las diferentes idiosincrasias culturales sobre todo para los niños. La película es también un homenaje claro al mundo del Entertainment, de la época clásica de los musicales de Broadway o Hollywood, y en este sentido los números musicales están muy presentes y quizá sean lo mejor, empezando por ese prólogo de un clasicismo que se remonta hasta la época de Busby Berkeley hasta llegar a números más modestos pero muy efectivos como “I’m Number One” (interpretado por Ricky Gervais) o “The Big House”, con una graciosa Tina Fey (Noche loca). Por lo demás sorprende la enorme variedad de estrellas reales que aparecen en esta cinta, algunos con cameos que duran un suspiro (James McAvoy, Salma Hayek, Frank Langella, Hugh Bonneville, Zach Galifianakis, Christoph Waltz, Stanley Tucci, Chloe Moretz, Tom Hiddleston, Tony Bennett y hasta Lady Gaga, por citar uno pocos) y otros con más minutos y bastante desparpajo, como es el caso de los ya mencionados coprotagonistas Ricky Gervais y Tina Fey, pero también de Ty Burrell (Modern Family), Danny Trejo (Machete), Ray Liotta (Narc) o incluso Céline Dion, quien se marca una canción a dúo con la mismísima cerdita Peggy.

5/10
El Gran Hotel Budapest

2014 | The Grand Budapest Hotel

Imaginativo juego de muñecas rusas a cargo del inclasificable y ocurrente Wes Anderson, que dice haberse inspirado en la obra del genial escritor Stefan Zweig, aunque igual podría afirmar que sus personajes de bigotes son deudores de Hergé y su álbum de Tintín “El cetro de Ottokar”, ya puestos. Una joven en la actualidad se siente profundamente conmovida por la novela “El Gran Hotel Budapest”; un autor, unos años antes, confiesa haber escuchado su historia en dicho hotel sito en una montaña solitaria, de labios del señor Mustafá; y Mustafá recuerda su época de botones del hotel, cuando era Zero, a las órdenes del señor Gustave, dueño del establecimiento y todo un caballero, cuando descubrió el amor y se vio sumergido en una vertiginosa aventura conspiratoria de crímenes a cuento de una herencia. Anderson entrega una narración aventurera de enorme dinamismo, con sugerentes toques surrealistas, en la época del desmembramiento del imperio austrohúngaro previa a la Segunda Guerra Mundial, aunque aludiendo siempre a países ficticios. Y a la hora de apostar por lo grotesco, se permite algún detalle gore o tosco, jugando así al contraste con los modales impecables del señor Gustave. Como hiciera ya en Moonrise Kingdom, el cineasta texano apuesta en El Gran Hotel Budapest por una visión romántica, con una paleta de colores pastel muy estudiada, y acudiendo a encuadres atrevidos y al uso de grandes angulares. En su cuidado guión hay espacio para una idealizada historia de amor, y una bonita relación patrón-subalterno de tipo casi paternofilial, que no paternalista. Destaca además un reparto coral de divertidos personajes estrambóticos, y riesgos como el de un formato de pantalla casi cuadrado, y efectos de miniaturas apenas disimulados, que dan al conjunto un adecuado aire naïf.

8/10
Lost River

2014 | Lost River

Debut en la dirección del actor Ryan Gosling, que parece haber tenido como referentes a Nicolas Winding Refn –aunque en vez de tomar lo mejor de Drive toma el esteticismo vacuo de Sólo Dios perdona, los dos filmes protagonizados por él– y al David Lynch más contestado y críptico, el de, por ejemplo, Inland Empire. A modo de muy particular cuento terrorífico, pinta una América oscura, el reverso tenebroso del sueño que todos los habitantes de Estados Unidos desean ver cumplido. Es el país de la crisis financiera, con préstamos hipotecarios donde no se ha leído la letra pequeña, y donde el desahucio se cierne sobre una madre soltera, Billy, con dos hijos, un joven que comercia con cobre robado, lo que no gusta al mafioso que maneja el cotarro, y un crío. El lema de la reforma educativa de Bush Jr., "que no se quede detrás ningún niño" suena a broma pesada en un paisaje casi apocalíptico, con una ciudad sumergida por la construcción de un pantano y extrañas imágenes de casas ardiendo y bicis en llamas sin conductor. La madre acepta in extremis un depravado trabajo en un garito de espectáculos sadomasoquistas, regentado por el director del banco que la tiene pillada, y el hijo mayor debe apañárse con ayuda de Rat, una chica-novia con una mascota que es una rata, para zafarse de su perseguidor. Gosling, autor también del guión, firma sin duda un proyecto personal, donde se empeña a fondo en crear una atmósfera que produzca mal cuerpo en el espectador, estamos ante una pesadilla tenebrista casi siempre, sólo al principio vemos una imágenes idílicas para crear contraste, con imágenes impactantes. Pero al final, más allá del videoarte capaz de impresionar, se diría un ejercicio de estilo un tanto hueco, con una mirada antropológica algo elemental, aunque Christina Hendricks, con su expresivo rostro, logra transmitir el horror de quien está cayendo muy bajo y lo sabe.

4/10
Mi vida ahora

2013 | How I Live Now

Daisy se va a pasar una temporada con sus primos Eddie, Isaac y Piper a una casa de la campiña inglesa, en unos momentos en que el mundo se ha convertido en un auténtico caos, con disturbios, violencia e incluso explosiones nucleares, hasta el punto de haberse declarado la ley marcial y existir guerrillas descontroladas. En tal tesitura Daisy, que era una adolescente malcriada e insoportable, siempre atenta a lo que piense los demás de ella, aprende unas lecciones básicas de supervivencia y de preocuparse por los seres queridos. Kevin Macdonald entrega una película bastante básica y agotadora. Inicialmente se las compone para presentar con elegancia a sus personajes, aunque carga la insistencia en hacernos ver lo borde que es Daisy, y la paciencia que tienen con ella sus primos. Desde el momento en que chicos y chicas se separan, se convierte en una cinta que se puede describir como de "persecución y caza del hombre" –o mejor, de las mujeres–, en que seguimos las penalidades de Daisy y Piper por el bosque, y su terrible hallazgo en una especie de fábrica abandonada. Como el director es un experto en documentales –como el multipremiado Tocando el vacío–, las escenas de naturaleza están bien concebidas y montadas, resultando adrenalíticas, pero el conjunto acaba pareciéndose demasiado a un sofisticado videojuego. Curiosamente era más creíble la Saoirse Ronan de Hanna –también una heroína de acción, dura–, que la frágil Daisy del film que nos ocupa. Y no acaba de lograrse el propósito de hacer caer en la cuenta al espectador de qué es lo importante y qué lo accesario en esta vida. Las voces interiores de Daisy, un recurso para hacer ver las tontas reglas que se nos imponen desde fuera, y que hacemos nuestras renunciando al sano espíritu crítico, acaban también cansando.

4/10
The Host (La huésped)

2013 | The Host

Adaptación de la novela homónima de Stephenie Meyer, escrita en 2008, justo después de concluir la saga de Crepúsculo, que había convertido a la autora en un fenómeno mundial. The Host (La huésped) se anunció como el principio de una trilogía –aunque hasta el momento no hayan aparecido las continuaciones literarias– y mantiene algunos elementos de la serie vampírica, pues por mucho que se vendiera como su primera novela adulta, también se dirige a adolescentes. De la misma forma, se inscribe en el género fantástico, aunque prima el romanticismo. La propia Meyer ejerce como productora del film, que ha dirigido Andrew Niccol, responsable de Gattaca, la película de ciencia ficción favorita de la autora. En The Host (La huésped), la Tierra ha sido colonizada por alienígenas cuyas almas se instalan en el cuerpo de los humanos. Quedan pocos que hayan conseguido escapar, como la jovencísima Melanie Stryder, capaz de cualquier sacrificio para proteger a su hermano, Jamie, y a Jareb, su novio. Cuando es capturada por el enemigo, le inoculan a una de las criaturas extraterrestres que toma el control de su cuerpo. Sin embargo, algo queda de la consciencia de la testaruda Melanie... The Host (La huésped) tenía una difícil adaptación al cine, pues gran parte de la trama se desarrolla en el interior de la mente de la protagonista, donde Melanie se enfrenta con la alienígena que la posee. Andrew Niccol resuelve la papeleta con una omnipresente voz en off, que al principio resulta un tanto chocante, pero que funciona gracias a la sugerente y aséptica ambientación creada por el realizador y a la excepcional interpretación de la joven Saoirse Ronan. Varias secuencias melosas dejan clara la mano de Meyer, así como el culebrón amoroso que se genera cuando las dos ocupantes del mismo cuerpo descubren que se han enamorado de chicos diferentes. Pero en general, Andrew Niccol, que ha escrito el guión adaptado, parece haber gozado de cierta libertad operativa, pues consigue ser fiel a su filmografía. Así, evita claramente la espectacularidad y las exhibiciones de efectos especiales que podrían distraer al público de la historia y de las reflexiones sobre la naturaleza imperfecta del ser humano, el pacifismo y la importancia de la espiritualidad en el amor (esto último muy en la línea de la historia de Bella y Edward). Sorprende lo poco que necesita el cineasta (algún coche raro, los ojos luminosos de los poseídos, etc.) para que el público acepte que está viendo ciencia ficción. The Host (La huésped) pivota en torno a los trabajos de la citada Saoirse Ronan, Diane Kruger (una creíble buscadora que persigue a los humanos que aún quedan) y el veterano William Hurt (el excéntrico tío de la protagonista). Los jovencísimos Max Irons y Jake Abel se esfuerzan pero acaban siendo un tanto insulsos.

5/10
Byzantium

2012 | Byzantium

Hasta Michael Collins, el irlandés Neil Jordan dirigía películas de enorme éxito. Ahora, regresa al género de terror, en el que brilló especialmente con En compañía de lobos, 15 años después de Dentro de mis sueños. Clara, una vampira que se dedica a la prostitución para sacar el dinero que necesita para procurarse alojamiento, viaja en compañía de su hija, Eleanor, aunque debido a que asemejan tener edades muy parecidas, se hacen pasar por hermanas. Acaban refugiándose en el hotel de un pequeño pueblo británico que ha heredado Noel, un tipo poco avispado seducido por Clara. Ésta convierte el recinto en un burdel, mientras que Eleanor se siente ataída por Frank, un joven enfermo de leucemia. A nivel de fondo, estamos ante un film muy propio del realizador, con personajes marginales, en la línea del terrorista del IRA que encarnó Stephen Rea en Juego de lágrimas, que a pesar de su dudoso pasado escondía una gran humanidad. En esta ocasión, Jordan parte de una pieza teatral de Moira Buffini (Tamara Drewe), que se ha encargado del guión adaptado, aunque Byzantium recuerda –sobre todo por su mezcla de sexo y vampirismo– a la obra de Anne Rice, autora de Entrevista con el vampiro, el film más conocido de Jordan. Los personajes centrales de Byzantium tienen su correspondencia en aquel film. La vampira dominante y amoral encarnada aquí por Gemma Arterton parece la versión femenina de Lestat, que en pantalla fue Tom Cruise, la desconsolada Saoirse Ronan hace el mismo papel que Brad Pitt, y está condenada a no tener jamás una apariencia adulta, como el de Kirsten Dunst; incluso aparece un chupasangres cauteloso, idéntico al de Antonio Banderas, que aquí encarna Sam Riley. Así las cosas, a pesar del poderío visual del realizador, y de los notables esfuerzos interpretativos del reparto, encabezado por las excelentes Arterton y Ronan, Byzantium carece de frescura, y no acaba de funcionar. Desaprovecha así otros de sus elementos, como la cuidada partitura del español Javier Navarrete, que se lució sobre todo con El laberinto del fauno. No resulta extraño que haya sido un enorme fracaso comercial en todo el mundo.

5/10
Violet & Daisy

2011 | Violet & Daisy

Hanna

2011 | Hanna

Hanna es una jovencita de dieciséis años, criada por su padre Erik, ex agente de la CIA, en las heladas tierras de Finlandia. Nunca ha estado fuera de esos bosques, y su progenitor le ha dado una educación muy particular con una enciclopedia y un cuento de los hermanos Grimm, desarrollando sobre todo su instinto de supervivencia, de modo que es algo muy parecido a una máquina de matar, cualquiera que se le acerque con malas intenciones, tiene muy difícil escapar de ella con vida. Sin contacto ninguno con la civilización hasta ese momento, ha llegado el momento de dar a conocer el paradero de Hannah a la misteriosa y fría agente de la CIA Marissa Wiegler. Intrigante película de espías, que no se parece a ninguna otra película de espías. Y no porque carezca de acción trepidante y una buena dosis de intriga. Ya para empezar, sorprende que tras la cámara se encuentre Joe Wright, cineasta más abonado al drama, como demuestran sus anteriores filmes Orgullo y prejuicio, Expiación y El solista. Y aquí se enfrenta al reto, del que sale airoso, de sacar adelante una trama bastante elemental, y aun con agujeros, si se quiere –véase el “rollito” del ADN–, apoyado en ritmo, talento visual y personajes sólidos. Explica Wright que concibió el film como un cuento de hadas, y algo de irreal hay en efecto en su desarrollo que lo emparenta con ese tipo de narraciones. Pues Marissa tiene mucho de “bruja” –así la describe Hanna en una postal enviada a su padre–, su principal secuaz es una especie de ogro maligno, y lugares como el puerto con sus contenedores, o el viejo parque de atracciones, se convierten en sitios de ensueño, verdaderamente fascinantes. Asombra el talento cinematográfico del director, esa combinación de elementos sonoros y visuales que dan a pie a escenas tan poderosas como la de Hannah recalando en una minúscula habitación, donde el teléfono, la televisión, el ventilador, se convierten a sus ojos en elementos potencialmente peligrosos a modo de malignos duendes. Curiosamente, el elemento más real, también tiene su componente de irrealidad, la familia de turistas –el matrimonio y sus dos hijos– que acoge a Hannah. Su idea de lo que es un estilo de vida independiente, o la fascinación de la chica por las operaciones de cirugía estética o los ligues de ocasión, son botones de muestra de un estilo de vida frívolo, poco pegado al terreno de lo que verdaderamente importa. Los actores están muy bien, aunque sus personajes sean más o menos arquetípicos. Sobresale Saoirse Ronan, con la que ya trabajó Wright en Expiación, y que combina de modo asombroso en Hannah la fría determinación con que se defiende de sus enemigos con la fragilidad de una niña que desconoce los peligros que aguardan más allá del inhóspito bosque que fue su hogar.

7/10
Camino a la libertad

2010 | The Way Back

Siberia, 1940. El polaco Janusz ha sido enviado al gulag, y comparte penosas condiciones de vida con los otros prisioneros. Pesa en su alma que ha sido condenado por la falsa delación –obtenida bajo tortura– de su propia esposa. Una vez allí, sólo piensa en escapar, tarea aparentemente imposible, pues por sus condiciones climáticas extremas, Siberia entera es una prisión. A pesar de ello, aprovechando una ventisca, emprenderá la huida con otros seis hombres, de los que poco a poco iremos conociendo su historia. Película basada libremente en los recuerdos del personaje polaco real Slavomir Rawicz, plasmados en un libro, y cuya veracidad ha sido puesta en duda desde 2006, cuando el interesado ya había fallecido. Más allá de esta polémica para especialistas, tenemos una trama de enorme interés humano, convertida en sólido y rico guión por Peter Weir y Keith R. Clarke, donde cabría subrayar en cualquier caso el interés de “imprimir la leyenda”, si se nos permite citar a John Ford. Impresiona la descripción del carismático líder del grupo, Janusz, guiado por la bondad, pero también la del desesperanzado americano Mr. Smith, el pastelero dibujante, el sacerdote letón, el buscavidas Valka, etc, o la de la misteriosa polaca Irena, a la que encuentran en el camino. La información sobre ellos se dosifica convenientemente, y el conjunto sirve para ofrecer un precioso cuadro sobre la condición humana, sus cualidades y limitaciones, francamente inspirador. Los diálogos están muy bien escritos, y los actores, no más de una decena que tenga alguna importancia, están sobresalientes, tanto los más conocidos –Ed Harris, Jim Sturgess, Colin Farrell, Saoirse Ronan– como los rusos y polacos. Además, en la versión original, el uso de los distintos idiomas, con predominio del inglés, se justifica de modo razonable. Weir es un cineasta que maneja a la perfección las fuerzas de la naturaleza como marco misterioso y vivo donde se desarrollan sus historias, piénsese en Picnic en Hanging Rock, o más recientemente, en Master and Commander. Al otro lado del mundo. Aquí vuelve a dar una lección al respecto, en la rica variedad de elementos naturales bellos pero hostiles: la nieve y las rocas de la montaña, los impresionantes bosques, el hielo y los mosquitos del lago, el viento, la arena y los espejismos del desierto... Gracias a su talento visual y a su sentido narrativo, el cineasta australiano compone planos y pasajes hermosos, y de alto contenido dramático, sirvan de botón de muestra el fugado congelado, el paso del lago, o el hallazgo del agua que calma la sed.

8/10
The Lovely Bones

2009 | The Lovely Bones

1973. Los Salmon -un matrimonio con tres hijos- conforman una familia feliz. La hija mayor, Susie, de 13 años, está experimentando su primer amor, pero todas sus ilusiones se ven truncadas por el encuentro en descampado con un extraño, vecino de su misma calle, que con taimadas artimañas acaba matándola. Va a parar entonces a una especie de mundo intermedio, entre la tierra y el cielo, donde sentimientos de rabia, tristeza y venganza dominan su corazón, junto al cariño por la familia y aquel incipiente amor juvenil que ha dejado atrás. Desde ahí se produce una singular relación entre Susie y su destrozada familia, a la que cuesta seguir adelante, entre otras cosas porque no se ha encontrado el cadáver, además de que la policía no tiene ninguna pista de quién podría ser el asesino. Adaptación de la popular novela de Alice Sebold, con guión de Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, y dirección de este último, o sea, el equipo responsable de la trilogía de El Señor de los Anillos. Jackson demuestra una vez más su increíble pericia como director, sobre todo a la hora de crear tensión, véase el encuentro de Susie con el vecino, o la incursión de la hermana en la casa. También sabe manejar bien las tenues conexiones entre el mundo terrestre y el nuevo 'hogar' de Susie, que se producen de un modo sutil, sin que esto impida que el espectador las detecte; y juega bien al contraste entre lo luminoso, una fotografía de alegres colores, y lo tenebroso. En cuanto a la concepción del mundo ultraterrenal, pueden ponerse 'peros'. Ciertamente hay imágenes poderosas -resultan increíbles esas botellas de cristal, con barcos en su interior-, pero otras son más propias de las típicas postales de Unicef, en algún momento uno tiene la sensación de empacho de efectos digitales. Tiende Jackson con frecuencia a la desmesura, también en el metraje, realmente no había necesidad de que exceder las dos horas de duración. La temática del film y sus desafíos de puesta en escena pueden recordar a Criaturas celestiales, pero sin duda el planteamiento temático es muy diferente, aquí, dentro de la desgracia, priman el amor y la esperanza, la capacidad de asumir la realidad, por triste que sea, el tándem 'crimen y castigo'. Hay acierto en el reparto, donde destacan especialmente la protagonista Saoirse Ronan, o el irreconocible Stanley Tucci, que encarna al asesino. Si resultan ser buenos apoyos Mark Wahlberg y Rachel Weisz como los padres, o Michael Imperioli como el policía, chirría en cambio el exagerado personaje de la abuela, al que da vida Susan Sarandon.

6/10
City of Ember (En busca de la luz)

2008 | City of Ember

Algún tipo de catástrofe ecológica sacude a la Tierra. Los supervivientes deben refugiarse bajo la superficie terrestre, en la ciudad de Ember, pensada para tal emergencia. Los sucesivos alcaldes de la subterránea metrópoli se traspasarán a lo largo de los años, unos a otros, una enigmática caja, que avisará en el momento adecuado cuándo se puede volver a vivir en el exterior. Pero el tiempo pasa, y la cadena de entrega de la caja se rompe, de modo que ésta queda olvidada. Entretanto la ciudad inicia inexorablemente su decadencia, en primer lugar por los continuos fallos del generador de luz, pero también por el indolente gobierno del alcalde Cole, que sólo vela por su propio interés. Por suerte andan por ahí dos despiertos jóvenes, Lina y Doon. Ambos acaban de hacer su juramento de servicio a Ember, y comienzan a trabajar, la primera como mensajera, y el otro en el mantenimiento de las tuberías de la ciudad. Prosigue el loable empeño de Walden Media por producir cine familiar. En esta ocasión se adapta un libro de Jeanne Duprau, con un sencillo mensaje de advertencia para preservar el planeta. El film comienza de modo prometedor, con un comité de sabios que pone en marcha un operativo para la supervivencia bajo tierra. Luego vemos un diseño artístico de la ciudad más o menos razonable, y a los jóvenes dispuestos a cumplir con su tarea, cara al funcionamiento de la ciudad. Pero la cosa no va más allá, enseguida empiezan los problemas narrativos que conducen al aburrimiento. Sorprende descubrir el solitario nombre de Caroline Thompson en el guión, porque la mano de la autora de los libretos de Eduardo Manostijeras, Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver no se adivina por ninguna parte. Y Gil Kenan, que dirigió el estupendo film de animación Monster House, fracasa al ponerse a trabajar con actores de carne y hueso. Tenemos así una serie de desordenadas peripecias de los protagonistas, una concepción infantiloide (que no infantil) de la trama, y una galería de secundarios de lujo -los desganados Bill Murray, Tim Robbins, Martin Landau, Toby Jones- a los que no se saca ningún partido. Tampoco tienen demasiado que hacer los protagonistas, Saoirse Ronan -la hermana mentirosa de Expiación-, y el bastante inexpresivo Harry Treadaway. Así las cosas, queda un film simplemente entretenido, si no se es demasiado exigente.

4/10
El novio de mi madre

2007 | I Could Never Be Your Woman

Cinco años ha tardado Michelle Pfeiffer en volver a actuar delante de una cámara, tras La flor del mal, de 2002. Nos gustaría poder decir que la espera ha merecido la pena, pero no es el caso. La actriz, muy profesional, se entrega a una película menor, una comedia-pastelito que sigue un patrón que tiene ahora un importante exponente en la serie televisiva Las chicas Gilmore, bastante más lograda: el de mujer separada y con cuarenta años, con hija adolescente, ambas muy amigas, y donde no está claro cuál es la adulta y cuál la cría, tan fácilmente se deja llevar la madre por los sentimientos y los impulsos más propios de quinceañera que de cuarentona. El film sigue a Rossie (la Pfeiffer), guionista de una 'sitcom' televisiva dirigida a adolescentes. Un poquito acomplejada por una edad en que muchos la ven mayor, queda fascinada por Adam, actor candidato a actuar en la telecomedia, de menos de 30 años, y con el que le apetecería salir. La razón -y un personaje onírico, especie de madre naturaleza, interpretado por Tracey Ullman, y lo más original del film, que trata de que Rossie mantenga los pies en el suelo- le dice que debería olvidarse de semejante idea pero... ya se sabe, como decía Pascal, que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Además, cuenta con la complicidad de su hija, que aprueba al posible noviete, así que… ¿por qué no? Dirige y firma el guión Amy Heckerling, cineasta no demasiado distinguida por la profundidad de sus filmes (Mira quién habla y secuelas, Clueless. Fuera de onda), aunque los pueble de buenos sentimientos. Aquí lo que parece una crítica a una sociedad frívola, obsesionada por la juventud y la belleza física, deriva en unos elementales y edulcorados “lo importante es que se quieran” y “preocúpate por tu aspecto sin complejos”. Algún momento divertido, y típicas historias de celos, completan la función.

4/10
El último gran mago

2007 | Death Defying Acts

Las películas de magos han tenido recientemente dos ilustres representantes, El ilusionista y El truco final. También el célebre escapista Harry Houdini ha tenido presencia en el celuloide, con títulos como el biopic El gran Houdini, protagonizado por Tony Curtis, o Un cuento de hadas, que centra su atención en el interés auténtico que él y Arthur Conan Doyle sostuvieron por unas supuestas fotografías de hadas. Aquí estamos ante una historia amorosa en torno a Houdini totalmente imaginada por los guionistas, Tony Grisoni y Brian Ward. Mary es una hermosa gitana, madre de una adolescente, Benji, con la que representa un modesto número de adivinación en un teatro de Edimburgo. Viven (o mejor, malviven) en una choza junto al cementerio. Desde luego, no les sobra el dinero. Y les vendrían muy bien los 10.000 dólares que el famoso Harry Houdini ofrece a quien sea capaz de adivinar las últimas palabras que le dirigió su madre en el lecho de muerte. Con ocasión de una vista del mago a Edimburgo, se presentan muchos impostores a “adivinar” las secretas palabras, pero tanto Houdini como su representante, Sugarman, detectan los engaños al instante. Hasta el momento en que se presenta Mary, que con su especialísima personalidad, se gana el respeto de Houdini, hasta el punto de que le da un margen de unos días para desvelar el enigma, ante un grupo de especialistas en ocultismo. Mientras llega la fecha, surge la pasión amorosa, aunque Houdini es un hombre casado, y su esposa le espera en Estados Unidos. La niña Benji también admira al mago, pero empieza a tener celos, con lo que se establece cierta complicidad con el desconfiado Sugarman. La australiana Gillian Armstrong entrega una película agradable de ver -la magia tiene algo especial, que ayuda siempre a la puesta en escena-, con un magnífico cuarteto actoral, que borda sus interpretaciones. La pena es un guión un tanto irregular, demasiado punteado por la voz en off de la narradora Benji, cuyo punto de vista domina la película: comienza intrigando, contiene varios momentos mágicos (si se nos permite la expresión), y lo supedita todo con pillería a una inesperada sorpresa. Sin embargo, el planteamiento del romance es francamente desconcertante, jugando incluso al complejo edípico, y no acaba de conducir a ninguna parte. También tiene uno la sensación de que el film presenta un doble final, y si el primero funcionaba medianamente, el segundo, que se sirve de las circunstancias reales de la muerte de Houdini, tiene algo de forzado.

5/10
Expiación

2007 | Atonement

Inspirada adaptación de la novela homónima de Ian McEwan. La acción arranca en un caluroso día de verano de 1935, en la casa de campo de la familia Tallis. Briony, la hija pequeña de doce años, es una cría de imaginación y actividad desbordantes, que anda preparando una obra de teatro escrita por ella misma, para representar con sus primos, una chica y dos gemelos. Pero a una imagen que contempla desde una ventana de la mansión, y que ella malinterpreta –su hermana mayor Cecilia quitándose la ropa ante Robbie, el hijo del ama de llaves–, sigue una cadena de sucesos –la entrega del mensaje equivocado, un momento de pasión en la biblioteca, un ataque sexual a su prima la noche en que se escapan los gemelos…– que conducen a una terrible mentira que hace desgraciadas a muchas personas. Años más tarde, estallada la Segunda Guerra Mundial, los protagonistas de aquellos hechos tal vez tengan la ocasión de expiar por ellos… Cuando el propio novelista comenta que adaptar su obra “es un trabajo de demolición. Se trata de reducir una novela de 130.000 palabras a un guión de 20.000. Además presenta grandes dificultades porque es muy intimista, penetra en la cabeza de varios personajes”, uno empieza a hacerse cargo del mérito del trabajo de Christopher Hampton, guionista, y Joe Wright, director, por convertirla en imágenes. Y lo cierto es que se capta a la perfección el sentimiento de culpa de Briony (gran trabajo de las actrices que la encarnan a distintas edades, Saoirse Ronan, Romola Garai, y Vanessa Redgrave), que hace presa en ella en un momento dificil, el de la adolescencia, cuando despierta la sexualidad y los sentimientos son confusos; uno puede entenderla a ella muy bien, al igual que a su hermana Cecilia –muy bien Keira Knightley en un papel ingrato– y a Robbie –nadie debería perder de vista a James McAvoy, un actor espléndido–, que ven truncado su amor incipiente de modo fatal, y para los que el resentimiento y la amargura son una lógica tentación. El guión despliega bien estos temas centrales –pecado, culpa, penitencia, reparación, perdón…–, a la vez que habla de los prejuicios de clase y muestra el horror bélico de la Segunda Guerra Mundial. Hay que subrayar también las audacias narrativas, en los saltos temporales, o en la repetición de los mismos hechos desde distintos puntos de vista, todo ello introducido sin estridencias, con una suavidad increíble. Hay estupendas transiciones de un plano a otro, relacionándolos visualmente, o fundiéndolos con el sonido (qué gran idea unir la hermosa banda sonora, con las teclas de la máquina de escribir de la escritora en ciernes Briony). Y resulta prodigioso ese alarde de plano secuencia rodado con steadycam en línea de playa, de casi diez minutos, en que Robbie y dos compañeros del campo de batalla recorren el campamento, de gran complejidad técnica y numerosos figurantes, que te deja sencillamente boquiabierto.

8/10

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