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“La comedia no consiste en ser gracioso, sino en parecer desesperados”

En “Taxi a Gibraltar”, el embaucador Diego le propone al taxista León que le lleve a Gibraltar en su vehículo, prometiéndole una sustanciosa cantidad económica; por el camino se les une Sandra, alocada joven que ha decidido dejar atrás su vida anterior. Nos encontramos con el protagonista argentino Joaquín Furriel (que comparte la cabeza de cartel con los españoles Dani Rovira e Ingrid García-Jonsson), y el director y guionista, Alejo Flah, en las oficinas de Warner, que curiosamente parecen una zona de guerra porque esta semana están de obras. Tenemos poco tiempo de entrevista, pero como ellos mismos dejan claro en la cinta, “los argentinos hablan por los codos”, así que diez minutos dan algo de juego.

 

El personaje de Furriel, pese a sus puntos oscuros, representa muy bien a los argentinos establecidos en España tras la crisis que afectó al país, una figura no muy tratada por la industria audiovisual, salvo por Flah, que fue guionista de la serie sobre el tema “Vientos de agua”.

Joaquín Furriel: A los argentinos les conozco mucho, porque soy uno de ellos (risas). Cuando leí el guión me resultó muy cercano, porque tengo un hermano que vive en Palma de Mallorca desde el año 2000. Mis abuelos provenían de Sabadell. Es muy común que en Argentina las familias tengamos una generación que proviene de España, después nuestros padres son argentinos, y los de mi edad hemos regresado aquí en gran número, tras el año 2000. Cuando he ido a visitar a mi hermano he conocido cómo muta el argentino en España, ¡es distinto al resto de nuestras compatriotas!

Alejo Flah: Precisamente, yo llevo dieciocho años viviendo aquí. Me gustaba jugar con este estereotipo para que en el transcurso de la película se vayan rompiendo los tópicos asociados a los argentinos, para explorar qué hay debajo, cómo es el ser humano. En este sentido he sido muy afortunado de contar con Joaquín Furriel, que ha realizado una interpretación muy humana. Por su parte, el protagonista español, Dani Rovira, también parece al principio un poco desagradable, se trata de un taxista enojado, pero de la misma forma va saliendo su lado más amable conforme va transcurriendo el metraje.

Tengo un buen recuerdo de Vientos de agua. La emitieron muy mal, pero con el tiempo se ha convertido en una serie de culto.

Taxi 3Gran parte del humor se apoya en las diferencias culturales. Pero curiosamente, sois más críticos con los argentinos. ¿Será bien recibida la cinta allí?

A.F.: Avisadme, ¡no sea que no pueda volver allí! (Risas). Pienso que los argentinos se lo tomarán como una broma.

J.F.: Los argentinos tenemos una relación un poco paradójica con el humor. Somos muy ácidos, nos tiramos cuchillos, por ejemplo, cuando estamos haciendo un asado. Sin embargo, en las películas y la serie no acabamos de reírnos de nosotros mismos tanto como deberíamos. Tenemos mucho que autocriticarnos, y el humor mejora mucho a las sociedades. Cuando uno puede reírse de sí mismo, también se descubren problemas que se pueden cambiar.

A veces veo programas de política, de debate, en Argentina. Pero a veces quieren ser tan serios y tienen un tono tan trascendente que resultan involuntariamente cómicos. La película expone con humor, pero también con cariño, nuestra mezcla de sangre italiana y española. Entre los diferentes tipos de exiliados destaca el enojado con Argentina, que es un país que le ha fallado. Uno de ésos suele decir “Yo en Argentina era un gran danés”. Pero luego le ves y es un chihuahua (risas). Creo que esto tiene que ver con que muchos provienen de emigrantes muy pobres, deseosos de trascender. Por eso a veces tienen el ego demasiado desorbitado.

El público argentino que vive en España tiene una distancia con Argentina. Eso significa que puede reírse de más cosas que los que vivimos allí. De todas formas, si se lo toman mal allí… ¡espero ser bien recibido en Madrid!

El film aborda muchos temas sociales de la actualidad, como los efectos de la crisis que aún colean e incluso el feminismo, ahora en alza, a través del personaje de Ingrid García-Jonsson.

A.F.: Esto parece fácil de hacer cuando se ve la película, pero no lo es tanto. Las películas se empiezan a preparar tres años antes de su estreno, lo que significa que tienes que hacer un poco de pitoniso, o sea, adelantarte a lo que va a ocurrir para que cuando llegue a los cines no nos hayamos quedado desfasados. Tenemos muchos temas en el film que ahora están en las portadas, sobre todo el feminismo, pero también hablamos del Brexit y de la guerra del taxi con Uber. Me gusta tener en cuenta a la hora de escribir la necesidad de adelantarse, hay que tener cierta sensibilidad hacia el futuro.

En la comedia, la mujer suele estar para frenar al hombre, casi siempre es el contrapeso serio. Pero aquí ella está mucho más ‘loca’ que los dos personajes masculinos, y les arrastra. Es una mujer en busca de la libertad, por eso quiere ir a Gibraltar, que en realidad es otro país, representa una nueva vida.

¿Incluir todos estos asuntos demuestra que la comedia tiene que tener un fondo serio?

J.F.: Recomiendo esta película no sólo por las risas, sino porque pasan muchas cosas todo el tiempo, y los personajes son muy entrañables. Parece que los conoces de toda la vida en cuanto aparecen. Cada uno de ellos atraviesa un momento de inflexión en su vida. El argentino acaba de salir de la cárcel, y el español tiene problemas económicos. Pese a que proceden de países distintos, poco a poco se ve que tienen muchísimas cosas en común.

A.F.: En las primeras conversaciones que mantuve con Joaquín y el resto de los actores les recordé una frase del comediante Mack Sennett: “La comedia no consiste en ser gracioso, sino en parecer desesperados”. Nos interesaba que el film no fuera sólo una sucesión de gags, sino un retrato de seres humanos; había que construir a los personajes para que te emocionen y te importen. No se busca la risa porque sí, sino que al espectador le tiene que atraer lo que les ocurra a los protagonistas.

Alejo Flah parece haberse esforzado en darle a cada actor un papel muy distinto a la imagen que tiene el público de él.

A.F.: Me encanta hacer eso. Ingrid ha hecho siempre papeles más dramáticos, Joaquín hace de granuja con encanto, y Dani Rovira suele tener personajes más amables, éste es un taxista malhumorado. También creo que al actor le gusta moverse de su zona de confort, si son buenos lo pueden hacer todo bien. Joaquín va a hacer “Hamlet” ahora en el teatro de Argentina. Es un actor total, que sabe manejarse con la mirada y todo el cuerpo. Dani consigue construir comedia a través de un personaje más antipático.

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