Pierre Schoeller: “Hay que sacar de la negatividad los primeros años de la revolución”
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Entrevistas

Pierre Schoeller, director de "Un pueblo y su rey"

Pierre Schoeller: “Hay que sacar de la negatividad los primeros años de la revolución”

El director Pierre Schoeller nos habó de su trabajo con motivo del estreno en España de su última película, Un pueblo y su rey. Se ve que ha reflexionado ampliamente sobre la Revolución Francesa.

 

¿Cómo surgió la idea de hacer Un pueblo y su rey?

Una película no nace necesariamente de una idea, sino de una necesidad. De algo muy intuitivo, como una inquietud, una obsesión. La verdadera elección es decidir que uno va a dedicar tres, cuatro, cinco años a algo así. Sabía que esta película iba a ser difícil de hacer, tenía un presupuesto importante, el tema era complejo y amplio. Sin embargo, sentía que era el momento de hacerlo, tenía confianza en mí, la audacia suficiente para hacer el producto. Había tenido éxito en mi anterior película, por lo que pensé que debía lanzarme ahora.

¿Sigue siendo un tema actual la Revolución Francesa?

No es ése el tema que me preocupa. He hecho la película para ser vista hoy por nosotros, para hombres y mujeres del siglo XXI, pero no con la intención de decirles algo actual, sino para recordar algo que ha sucedido. Volver a ello y comprender a las personas que hicieron eso. Eran gente culta, el rey hablaba tres idiomas, era un hombre lleno de curiosidad, no era ningún tonto. La película no es un manual político.

Pierre SchoellerSu film abre una dicotomía entre políticos y el pueblo, con dos escenarios muy diferenciados. ¿Para usted quién fue el responsable del destino de Francia? ¿El pueblo fue también una víctima?

Eso es lo que nos quieren contar. Yo no creo que el pueblo sea una vícima de la revolución, sino el gran beneficiario. Cuando digo “pueblo” digo toda la sociedad. Lógicamente hay gente que sacó mayor tajada que otros, pero la situación de los niños, de las mujeres, de las familias mejoró. Es cierto que luego los acontecimientos se endurecieron: la guerra civil, la guerra en las fronteras, la época del terror en la política. Pero me parece importante sacar de una idea negativa esos tres primeros años de la revolución. La creación de la Asamblea Nacional no es algo negativo, sino que existe aún. La creación de los periódicos, la igualdad de los derechos y otras muchas cosas tomaron forma ahí y nosotros seguimos siendo los beneficiarios. Por otro lado, puede decirse que la Revolución Francesa está lograda y no lograda, está inacabada. Porque intentaron muchas cosas. Me ha sorprendido ver que imaginaron la creación de un código civil (cosa que retomó Napoleón), imaginaron las bibliotecas municipales, imaginaron y aplicaron el divorcio, el consejo constitucional, aplicaron una política sanitaria para evitar la mortalidad infantil en el parto… Es decir, iban en muchas direcciones. Las dos palabras esenciales para definirlo serían “invenciones” y “esperanza” y no violencia y manipulación del pueblo.

Hay una larga secuencia en que se vota en el parlamento el destino del rey. Es muy audaz, uno tras otro van pasando. ¿Por qué decidió incluirla? ¿Quiso expresar así las resposabilidades personales de cada uno?

Sí. No hay partidos. Marat pidió el voto nominal, personal. Existen los archivos que recogen el asombro de algunos periodistas porque nunca había escuchado la voz de algunos diputados. La votación sobre la muerte del rey permite ver cómo cada uno concebía su propia decisión, cada uno lo expuso a su manera. Eso lo encontré muy interesante. Es una etapa decisiva de la Revolución Francesa. Después de la ejecución, hubo una época de misterio, compleja. No es un un momento sencillo, sino rico en cuestiones contradictorias. Sin embargo, lo llevan a cabo y ya no se puede volver a tras, cortan los puentes, pese a que tienen dudas. Aparte de que sea algo teatral la votación, también hay momentos de lucidez antes de lanzarse a lo desconocido. Cada uno toma posición ante la historia. Es extraordinario. Seiscientos diputados hablaron en voz alta, se escribió lo que dijeron y hoy en día se pueden leer esos documentos, con la fecha.

Entre los aspectos técnicos, me gustaría que me hablara del uso de la luz, que tiene en su film mucha importancia, también metafórica...

La luz está muy dramátizada. Hay lugares muy visibles y otros más oscuros. Yo deseaba que la película fuera luminosa, porque hay muchos momentos importantes y decisivos que sucedieron durante el verano: la toma de La Bastilla, el asalto al castillo, la carga en los Campos de Marte… Quería esa luz. Luego estaba la parte más preparada, con las imágenes del vidriero creando transparencias, la luz de las antorchas, era todo muy vivo y dinámico.

¿Apenas hay planos generales? ¿rodó en estudio?

Era difícil hacer muchos planos generales. Era complicado y por eso hay pocos, pero no hay nada rodado en estudio. Grabé en construcciones y también se incluyen efectos especiales, la asamblea está construida y también las gradas con el pueblo. La verdad es que es muy caro rodar planos generales: sólo la escena de la ejecución era un tercio del presupuesto para los efectos especiales. Había que elegir muy bien.

El reparto es bastante coral, pero está lleno de grandes actores. ¿Qué destacaría de ellos? ¿Les dejaba mucha libertad?

Eran muy libres. Aunque había dos campos. Por un lado los que interpretaban a figuras históricas debían atenerse a lo que ya conocíamos de ellos: Marat, Robespierre, Reine Audu… Luego estaban los personajes de ficción: Basile, el vidriero, Solange, etc. Todos tenían que cohabitar. Lo diífil para los actores fue trabajar en un ambiente poco tranquilo. Fueron jornadas muy cargadas de trabajo. Rodamos durante 45 días y llegábamos muy justos. Creo que en esas condiciones quizá alguno quedara algo frustrado, pero después hemos comprobado que la película ha quedado como queríamos y eso es muy importante.

 

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